Opinión


Ala, una vez vista en Sitges es hora de publicar la mini review de La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2012) de Drew Goddard y Joss Whedon. Una película que además, y para joder un poco más al prójimo, se ha quedado sin distribución en los cines de España, por lo que no esperéis verla hasta su lanzamiento en DVD / Blu-Ray… cosa de las malas políticas de planificación y distribución, sumadas a esa facilidad surgida a la hora de conseguir una copia en alta definición de la película desde hace ya unos cuantas semanas / meses. En fin, personalmente no puedo más que decir que estamos ante una de las mejores producciones de terror del festival, del año y puede que de un buen número de años, una película creada al unísono por las mentes juguetonas de Goodard y Whedon. The Cabin in the Woods, me gusta más como suena en inglés, es una obra inteligente, con un planteamiento moderno e innovador, repleta de guiños, vale la pena verla unas cuantas veces para pillar todos esos detalles, y con una cantidad de encanto tal que es difícil describirla.

El film explota el clásico concepto del grupo de amigos que se van de fin de semana a la igualmente clásica medio abandonada cabaña en el bosque. Añadamos un lago, siempre está bien darse un baño, los habituales perfiles del deportista, el cerebrito, la cachonda, la virgen y el friki, y momento de ponerlos a pasarlas putas asediados por… por lo que sea, todo lo que vuestra mente pueda imaginar. Ese es el truco de The Cabin in the Woods, sembrar todos los tópicos, manidos y explotados hasta la extenuación a lo largo de las últimas décadas, pero al tiempo sacarse de la manga un concepto innovador, nada habitual y, por qué no decirlo, irrepetible. Un reparto jugoso encabezado por Kristen Connolly, Chris Hemsworth antes de ser Thor, Anna Hutchison, el fijo en la vida de Whedon Fran Kranz y Jesse Williams. Estos son las víctimas de The Cabin in the Woods, al otro lado tenemos a Richard Jenkins y Bradley Whitford, un par de directores de orquesta gamberros que de manera casi inmediata comenzarán a ponernos sobre la pista de lo que se oculta en realidad tras todo lo que vemos.

En fin, creo que es imposible seguir hablando sobre este muy recomendable film sin entrar en detalles de la trama, así que paso. Vedla, disfrutadla y puede que en un futuro no muy lejano adquiridla en merecido Blu-Ray o DVD. No se puede negar que la culpa de que no llegue a cines como estaba previsto para finales de mes es nuestra a un 60%, pero el maltrato que sufrimos por parte de las distribuidoras en este país no tiene parangón… siete meses de retraso en una película donde al mínimo detalle te destripan la película entera es inconcebible. Demasiado hemos aguantado muchos. En mi caso me la destriparon en agosto más o menos, y ya de jodidos al río. Eso si, vista en el Festival de Sitges 2012 la disfruté como la primera vez.

Fabuloso cartel Mondo para The Cabin in the Woods
Fabuloso cartel Mondo para The Cabin in the Woods

 NOTA  Como iba a celebrar un concurso con motivo del estreno en cines de The Cabin in the Woods, cosa que ahora no tendrá lugar, anuncio ya el Quincuagésimo Sexto Concurso Uruloki: los secretos de The Cabin in the Woods, concurso en el que regalaré esto que veis aquí. La fecha… pues veamos, ¿qué tal el viernes 2 de noviembre a las 20:00? Las preguntas irán sobre el film, condición para participar.

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Y hay que seguir explorando lo visto en el Festival de Sitges de este año. Otro par de películas que me vi este año han sido la muy recomendable Robot & Frank (2012) de Jack Schreirer y el film de animación con stop-motion El alucinante mundo de Norman (ParaNorman, 2012) de Chris Butler y Sam Fell.

Robot & Frank de Jack Schreiner

Nueva ración de cine emotivo combinado sabiamente con un muy probable y accesible futuro. Temas tan presentes en nuestra experiencia personal como la relación padre hijo, o enfermedades tan terribles como el Alzheimer, dan juego a Jack Schreiner para sacarse de la manga una película casi perfecta donde además logra que Frank Langella ofrezca una interpretación poderosa y sumamente entrañable. Asistimos a la vida de Frank (Frank Langella), un padre de familia que vive solo en una casita bastante distante de un núcleo rural con chicha. La vida de Frank es mecánica, se levanta, va al pueblo caminando, visita la biblioteca, donde trabaja Susan Sarandon, y vuelta. Sus hijos Hunter (James Marsden) y Madison (Live Tyler) tienen sus propias vidas, lo que obliga al primero a hacerse medio día al volante para poder visitar a su padre una vez por semana. Ante el evidente deterioro de la memoria de Frank, y pese a la negativa de la liberal Madison, Hunter decide regalarle un robot médico que le vigile y haga las tareas del hogar. Asistiremos a partir de ese momento a una lección de humanidad y creciente amistad que irá afianzándose conforme se superan las diferentes fases de la convivencia entre el anciano y el robot. Una película sencilla, de bajo presupuesto y que no necesita de ningún alarde técnico, el robot es tan simple que enamora, pero que por otro lado logra remover nuestros sentimientos apoyándose no solo en lo melodramático de la temática que explora. Tiene suficiente factor cómico como para disfrutarla muchísimo más. De lo que más me ha gustado en este Sitges 2012, premio incluido, y también galardonada en Sundance.

Póster de Robot & Frank
Póster de Robot & Frank

El alucinante mundo de Norman (ParaNorman) de Chris Butler y Sam Fell

Primera de las película de animación que me pude ver en este Sitges 2012. La compañía Laika, responsable hace unos años de la preciosa Los mundo de Coraline (Coraline, 2009), vuelve a apostar por lo diferente gestando un proyecto de animación por stop motion con una factura impresionante y bastante alejada de ese aplastante enfoque infantil y tonto que acaban marcando como prescindibles muchas películas del estilo. Más adelante hablaré de un ejemplo de esto. En el caso de El alucinante mundo de Norman la historia se centra en Norman, un niño raro, mala traducción la que hacen de freak por friki en todo el metraje, que tiene la extraña virtud, o más bien defecto, de poder ver los espíritus de aquellos muertos que se han quedado con algún tema pendiente o que sencillamente prefieren no pasar definitivamente al otro lado. Este "problema" hace además que Norman sea el bicho raro de la clase, ese niño que no tiene amigos y del que escapan hasta los verdaderos frikis del colegio. Pero todo cambiará cuando se vea obligado a llevar a cabo una misión para la que no está preparado, impedir que una maldición que tiene lugar todos los años despierte a los muertos vivientes y libere a una bruja que fue condenada a muerte cuando la etapa de la caza de las brujas de Salem. Un desarrollo técnico virtuoso, mucho más adulto de lo que uno podría imaginar, y de obligada visión si alucinas, como yo, del stop motion y lo que se puede llegar a hacer. Personajes modelo película de terror serie B con el prota, el malote, el cachas, la animadora y el cerebrito. Todos ellos la mar de simpáticos y protagonistas que mejoran con alguna que otra referencia a películas molonas, y chistes que, siendo realista, un niño pequeño no podrá ni acercarse a entender. Lo que más me llama la atención es lo poco infantil que resulta en conjunto. Cien por cien disfrutable y competidora directa con el Frankenweenie (2012) de Tim Burton y Disney.

Cartel de El alucinante mundo de Norman
Cartel de El alucinante mundo de Norman

 

Hora de hablar de uno de los grandes chascos del festival, aunque hay que reconocer que tampoco es que esperara mucho de el. Como puesta en marcha de una colaboración que se alargará con la futura The Green Inferno (¿2013?), en esta un grupo de gente lo pasará putas en el Amazonas, Eli Roth y el chileno Nicolás López desembarcaron en la 45ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya con una película de corte odioso. ¿Por qué digo tal? Pues por diversas razones que vengo aquí a enumerar. Primero por el conjunto de personajes protagonistas que presenta, cero es la empatía que se puede sentir por ninguno de ellos aunque está bastante claro que se busca este objetivo para que así no nos duela su truculento destino. Dan asquito en todos los aspectos de su superficial personalidad. Segundo, porque un film de 90 minutos pelados obliga a meterse durante los 40 primeros en una inexplicable presentación de un grupo social de un país que supura superficialidad y que deja con cara de estupefacción a aquel que se la pueda ver. Tercero, y esto tengo la sensación que se pasa de castaño oscuro, por dar cierto tono cómico irónico a un tema peliagudo como fue el terremoto de Chile del 2010, donde fallecieron más de 500 personas. Cuarto, y dejo de comentar los problemas de Aftershock, por preferir seguir el camino de lo increíble, actitudes y acciones carentes de sentido lógico aunque estés en una situación de tensión y estrés total, o lo puramente absurdo. Ojo, que seguramente todo esto está buscado con ganas y concienzuda decisión, pero aun así el producto final acaba resultando completamente fallido. Hay que vérsela con mucho sentido del humor, del ridículo y sin otra aspiración que no sea descubrir el lado pijo rico de Chile y las posibles macabras consecuencias de un terremoto.

Promo de Aftershock
Promo de Aftershock

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Siempre me ha parecido complejo hablar de las emociones, aunque por otro lado soy de esas personas a las que se les hace imposible ocultarlas.

Otra de las películas que más me han atrapado en el Festival de Sitges 2012, y que se estrena hoy en los cines de todas España, es Lo imposible (2012). Juan Antonio Bayona se ha vuelto a poner detrás de las cámaras tras su poderoso debut cinematográfico de hace ya un lustro, recordemos con gusto la obra de terror El orfanato (2007), y cambia por completo de género para sacarse de la manga una película de abrumadora emotividad. El film, escrito por Sergio G. Sánchez, narra lo que le ocurrió a una familia española de cinco miembros en el terrible y desastroso tsunami de Indonesia del 2004, probablemente uno de los acontecimientos más impactantes jamás televisados y que quedarán en las retinas de todos aquellos que vimos con horror como el mar devoraba sin piedad a más de 229 mil personas. Bayona ha manejado a la perfección sus posibilidades y ha contado para su narración con un reparto digno de las grandes producciones del mejor Hollywood, poniendo en sus papeles protagonistas a primeras figuras como Ewan McGregor y Naomi Watts, a los que acompaña uno de esos jóvenes debutantes que si el mundo del cine es justo y sabio veremos con bastante asiduidad de ahora en adelante, Tom Holland…. como el maestro del terror. El director concibe una película donde gracias a su maestría, la capacidad de este director para filmar lo que ha filmado con poco más de 30 millones de euros abruma, el provoca que el espectador sufra emocionalmente lo indecible y quede impactado por la belleza de unas imágenes que te atrapan por lo arrolladoras que son si no fuera porque representan el terrible final que sufrieron cientos de miles de personas.

Tengo que advertir que el primer tercio de película es tremendo. Todos tenemos, algunos demasiado oculto y tapado, un punto donde cuando te tocan la fibra sufres lo quieras o no. Si bien el antes del desastre es transitorio, el durante y los primeros momentos del después que se cuentan en Lo imposible, los protagonizados por Watts y Holland, alcanzan este punto y lo vapulean sin miramientos. A partir de ahí la cosa se relaja un poco, menos mal, perdiendo un poco de fuelle en la parte narrada que toca a McGregor aunque retomando el ritmo en un final igualmente lacrimógeno. En definitiva, película recomendable, de una factura perfecta, una fotografía y efectos visuales geniales, que merece ser vista en pantalla grande aunque se tenga que ir con el paquete de pañuelos en el bolsillo porque dejaría desecho hasta a Chuck Norris.

Póster final de Lo imposible de Juan Antonio Bayona
Póster final de Lo imposible de Juan Antonio Bayona

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Sigo aquí inmerso en las mini reviews del Festival de Sitges 2012 y es turno de darme un paseo por el cine asiatico, 100% Japón, y comentar algo sobre el film de animación Blood-C: The Last Dark (2012) y la película de acción Motorway (Che Sau, 2012).

Blood-C: The Last Dark de Naoyoshi Shiotani

Estamos en Tokio, el gobierno central, y cierta corporación, controlan el acceso a internet y los horarios de tránsito de los menores de edad. Un grupo insurgente que lucha por los derechos de los jóvenes, y que responde al nombre de Sirrut, decide investigar el tema y llegar hasta esa corporación que parece ser realiza experimentos con humanos. En medio del fregado, y cuando un monstruo se ha colado en el metro, aparece Saya…

De este film de animación, creo que segunda o tercera secuela de la ya clásica y muy recomendable Blood: The Last Vampire (2000), pues no hay mucho que contar salvo que es un tostón de muy señor mío. La película por no tener no tiene ni una base argumental con chicha, y eso que viene de donde viene, si bien todo transita como un nuevo episodio de las aventuras de Saya, nuestra destroza demonios, en el clásico mata-mata por niveles hasta llegar al villano final, que encima en este caso es algo así como una tomadura de pelo. Gran momento al inicio, probablemente la mejor parte de la película toda la secuencia de la persecución por la ciudad, el tren y la fuga, pero difícilmente soportables las más de dos horas de metraje finales donde lo anodino y poco atrayente ocupa un puesto de honor. Buena animación, poco demonio / vampiro para mi gusto, conté tres o cuatro a lo sumo, y detalles de esos que gustan mucho en el mundo nipón… una joven de senos turgentes se siente inequívocamente atraída por Saya y solo falta que se tire encima de esta en una secuencia que comparten en humeante baño. El resto terrible, puro tedio…

Cartel de Blood-C: The Last Dark
Cartel de Blood-C: The Last Dark

Motorway (Che Sau) de Pou-Soi Cheang

Sean (Shawn Yue), un policía novato y bastante locuelo al volante, se muere de ganas de demostrar que dando gas es imparable. Pero todo cambiará cuando trabajando con su veterano compañero Lo (Anthony Wong Chau-Sang), al borde de la jubilación, se cruce en su camino Jensen (Xiaodong Guo), un chófer que trabaja para criminales, el mismo trabajo de los protagonistas de Drive (2011) o Transporter (2002). Sorprendentemente Sean logrará detener a Jensen, pero pronto descubrirá que la detención no era más que uno de los requisitos para lograr la fuga de un preso importante. A partir de ese momento orgullo, gasolina y mucho olor a neumático quemado… dosis esenciales de toda película de persecuciones que se precie. Y eso es Motorway, cine de acción con mucha persecución y un protagonista demasiado creído y más chulo que un ocho. Topicazos a cascoporro, de esos que sonrojan, en cerca de 90 minutos que se pueden disfrutar si bien la parte no de persecuciones resulta un pelín patética. Para pasar el rato bien vale, las escenas de coche son la pera y más si salen de las sabias manos de Pou-Soi Cheang, un auténtico maestro en este tipo de realizaciones, pero no esperéis nada del otro mundo, el argumento es más viejo que las pesetas.

Cartel de Motorway
Cartel de Motorway

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Hasta el momento la película de la 45ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya que más me ha gustado. Don Coscarelli ha logrado evolucionar a un nivel de genialidad y visión francamente gloriosas. Si su pasado se recuerda básicamente por Phantasma (Phantasm, 1979), hay que reconocer que El señor de las bestias (The Beastmaster, 1982) ha envejecido peor que mal y hasta el 2002 no hizo nada diferente, su última década queda enmarcada desde ya como era dorada de madurez cinematográfica de un tipo que ha logrado mantenerse, supongo que obligado por las circunstancias, en ese rango de independencia absoluta en la que prima la sentencia "hago lo que me viene en gana guste o no". Tras adaptar en 2002 un relato de Joe R. Lansdale, resultando en la tronchante y ya mítica Bubba Ho-Tep (2002) con los fabulosos Bruce Campbell y Ossie Davis enfrentándose a una momia, Coscarelli vuelve a las andadas con otra "obra maestra" de la lisergia más pura llevando a la gran pantalla una novela completamente desconocida y aleatoria escrita por un tal David Wong (alias de Jason Pirgin, el creador de www.cracked.com) en el 2001. Wong / Pirgin se descubre además como un tipo que da la sensación se ha debido nutrir durante varios meses de productos alucinógenos de amplio espectro. El resultado esto.

John Dies at the End cuenta la historia de dos jóvenes, Dave (Chase Williamson) y John (Rob Mayes), que tras probar una nueva droga que circula por la calle y que se conoce como "salsa de soja", comienzan a notar cosas extrañas. En primer lugar pueden ver acontecimientos que ocurrirán en el futuro, lo que les permite jugar con ventaja desde el presente, siendo también capaces de dar saltos interdimensionales o descubrir como en nuestro mundo hay una especie de invasores / monstruos que ha llegado desde otro universo paralelo para preparar el camino a algo más grande. El film se narra desde la perspectiva de Dave, quien cuenta la historia a Arnie, un periodista al que pone cara el genial Paul Giamatti. El elenco de actores lo completan otro buen pack de mitos y buenos actores como Clancy Brown, Glynn Turman, Doug Jones o, en un pequeño papel, Angus Scrimm. Con estos mimbres Coscarelli logra un imposible, juntar en un mismo paquete terror, ciencia ficción y comedia, todo ellos regado con muy buenas interpretaciones y situaciones algo más que surrealistas y inimaginables. Una delicia con un ritmo imparable, entretenimiento asegurado y que, crucemos los dedos, debería llegar a nuestro país de la mano de Aurum un mes de estos. Me lo pasé como una enano y me reí como hacía tiempo que no lo hacía. Magnífica!

Ojo, tarde o temprano os dejaré con la entrevista que le hice al enorme Don Coscarelli, enorme en todos los sentidos, 25 minutos de entrañable conversación y de amabilidad hacia los fans impagable. Aquí la foto del encuentro, pura caballerosidad.

Uno de los magníficos carteles de John Dies at the End de Don Coscarelli
Uno de los magníficos carteles de John Dies at the End de Don Coscarelli

 

Y sigo con las mini reviews, ahora le toca a otras dos películas vistas el pasado viernes, segundo día del Festival de Sitges 2012. La primera una clásica aventura china de género wuxia protagonizado por el inagotable Jet Li y dirigida por el también perpetuo Tsui Hark, la segunda una de las películas más asfixiantes que jamás haya visto.

Flying Swords of Dragon Gate (Long men fei jia) de Tsui Hark

Poco a poco descubro que este género no acaba de encandilarme como desearía. Vista en 3D, en este aspecto no tengo más que reconocer que es francamente espectacular y muy bien usado en una escenografía que gana muchos enteros gracias a este formato, Flying Swords of Dragon Gate acaba siendo un largometraje demasiado extenso que, si bien contiene grandes batallas de artes marciales de esas que molan un rato largo, no acaba por resultar entretenida y por momentos incluso alcanza el nivel de soporífera. Estamos al final de la dinastía Ming, Bajo el comando de Yu Hua Tian (Kun Chen), diversos clanes corruptos mantienen a la población atemorizada y con mano de hierro acaban con todos aquellos que osan plantarles cara o si quiera tratar de desenmascararlos. En paralelo un grupo de maestros de artes marciales actúan como defensores de los desvalidos con Zhao Huai (Jet Li) al frente. Pero todo cambia de rumbo cuando una de las concubinas del emperador escapa y se cruza en el camino de Zhao. Desde ese momento, y hasta descubrir el palacio de oro Dragon Gate, Zhao se unirá también a diversos personajes (Blade in the Wind o Ling Yan Qiu), todos ellos con sus motivos, al tiempo que como equipo hacen frente al mismísimo Yu y sus tropas. Peleas imposibles, espadas, peña volando, dagas voladoras, hilos de oro que te dejan a cuadros y mucho cable. Todos los ingredientes del género wuxia pero un poco / mucho rollo.

Un cartel de Flying Swords of Dragon Gate
Un cartel de Flying Swords of Dragon Gate

Compliance de Craig Zobel

Probablemente uno de esos film donde lo que ves te saca de tus casillas por lo imposible que parece, al menos por este encuadre latitud / longitud, y más cuando al comienzo te cascan a pantalla completa el mensaje de turno de basado en hechos reales. En un restaurante de comida rápida de lo que podríamos considerar la América más profunda, una llamada telefónica pone a una de las dependientas a merced de las decisiones de un policía que, al otro lado del teléfono, solicita la colaboración de los otros empleados del local. Lo que arranca como una simple retención en el cuarto de administración del restaurante, evoluciona a lo peor que os podáis imaginar… violencia psicológica, degradación de la persona, humillación al prójimo y podría seguir anotando aquí más temas de esos que te dejan perplejo. Película que engancha, que te mantiene atento y que provoca sensaciones desagradables por el simple planteamiento de lo que ocurre y lo que puede llegar a hacer la gente ante la autoritaria voz de alguien que se oculta al otro lado del teléfono. Al menos tengo la sensación de que esto, en nuestro país, es sencillamente imposible que pase… espero no equivocarme porque si no me darán nauseas.

Cartel de Compliance
Cartel de Compliance

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Comienzo con las mini reviews del segundo día en el Festival de Sitges. Ahora tocan Insensibles (2012) de Juan Carlos Medina y Holy Motors (2012) de Leos Carax. En esta caso el tema quedó bastante descompensado. El film de Medina no logra aportar mucho con una historia con potencial pero que logra sacar todo su jugo mientras que lo de Carax acepta interpretaciones múltiples bastante extremas todas ellas.

Insensibles de Juan Carlos Medina

Primera de las muchas películas rodadas en catalán y vendida como un proyecto que hace incapié en la memoria histórica. La actualidad, un fatal accidente lleva a David, encarnado por Àlex Brendemühl, a acabar como el rosario de la aurora, perder a su esposa y casi a su hijo no-nato. Una prueba paralela realizada en el hospital donde permanece ingresado le descubre un cáncer que requiere de un transplante de médula para su curación. Vamos, mil desgracias en un mismo día. 1936, un grupo de niños de un pueblo de Cataluña, Benigno, Inés, etc., son ingresados en un centro hospitalarios para enfermos mentales ya que se descubre que no sufren dolor, lo que puede provocar efectos fatales para ellos y para aquellos que les rodean… llega con ver la secuencia inicial del film para comprender esto. De nuevo en la actualidad, nuestro paciente acude a sus padres, con los que no se habla, para ver si puede contar con ellos de cara el transplante que le salvará la vida. La sorpresa será mayúscula cuando descubra que los que él creía eran sus padres no lo son. Este momento es el punto en el que ambas líneas temporales, la Guerra Civil española, los años posteriores a su finalización y la actualidad se entrelazan para conocer el verdadero origen de David y el destino de aquellos niños encerrados. La historia de Insensibles apunta a bastante interesante, pero lo película no logra explotar toda su fuerza al perderse demasiado en la manida y cada vez más aburrida temática de la Guerra Civil… otra vez un director y un guión que trata de establecer una línea donde se explica quienes fueron los buenos y quienes los malos, cuando en toda guerra dudo mucho que nadie merezca ser considerado como lo primero o lo segundo, si no más bien todos del mismo rango. En el fondo el producto tiene una trama curiosa, que apunta a terror aunque acaba resultando bastante increíble y forzada incluso para considerarse de género fantástico, y que no logra sin embargo que los poco más de 100 minutos de metraje acaben aparentando muchos más.

Cartel de Insensibles
Cartel de Insensibles

Holy Motors de Leos Carax

Si había una película en este Festival de Sitges que podía generar un acalorado debate esta era Holy Motors. Estamos ante una auténtica rareza cinematográfica que nace de forma descarada como directo homenaje al gremio de los actores, la interpretación y la capacidad del cine para contar múltiples historias. En ella un alucinante Denis Lavant, es bestial lo que hace este caballero, se saca de la manga un rosario de personajes tan extremos como magistrales y fascinantes. Qué decir del film, pues que debe ser visto para poder interpretarlo, para sacar cada uno sus conclusiones y admirar, o destestar, el resultado final… una obra que busca provocar, llamar la atención, ser adorada o vapuleada por poder ser, incluso, una auténtica tomadura de pelo. Que en el mismo proyecto tengamos a Lavant encarnando a una vagabunda, un especialista mocap, un anciano al borde de la muerte o una especie de gortesco ser digno de las torres de Notre Damme de París o del musical Oliver Twist, es para quitarse el sombreo aunque no logres saber si lo que sientes es total fascinación o pura incredulidad. No se si gustará a la gran mayoría, pero a mi me encandiló… extrema.

Cartel de Holy Motors
Cartel de Holy Motors

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El pasado jueves 4 de octubre comenzó la 45ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Este año he decidido apostar fuerte y me he ido a disfrutar del evento completo. Pues eso, tal cual llega uno a Sitges, se saca la acreditación y hace el check-in en el hotel, es momento de ponerse a ver películas y planificar otras cosillas.

Nameless Gangster: Rules of the Time (Bumchoiwaui junjaeng) de Jong-bin Yun

El cine coreano suele tener una gran presencia en Sitges y este año no iba a ser menos. Comenzamos pues con este potente thriller basado en una de las eras doradas de las mafias coreanas de Busan. En la década de 1980 a 1990, la segunda ciudad más grande de Corea era una patata caliente en lo tocante a corrupción y crimen organizado. Era tan salvaje el tema que el gobierno de Tae-woo Roh decidió entrar a saco a por los responsables y declaró una guerra abierta contra todo aquel que no cumpliera con la ley. El film se centra en la historia de Ik-hyun Choi (Min-sik Choi), un funcionario de aduanas con una lista de contactos más grande que un rollo de papel higiénico… no hay nada como apellidarte García. Tras cruzarse debido a un alijo de droga en el camino de Hyung-bae Choi (Jung-woo Ha), un joven jefe mafioso, el veterano Ik-huyn dará un vuelco radical a su carrera y crecerá a paso de gigante en un vertiginoso y despiadado mundo en el que pese a su rocambolesca personalidad, alucinante el fulano, logra mimetizarse como si hubiera nacido para ello. El film de Jong-bin Yun es una demostración más de que en Corea se hace un cine francamente bueno. Violenta, al modo más clásico del mejor Scorsese, uno alucina con la historia de Ik-hyun Choi, persona que engañaría al más pintado y que demuestra que en aquellos tiempos uno hacía lo que podía con tal de beneficiarse a si mismo. Puede que resulte por momento lenta, pero es cine de mafiosos de altísima calidad.

Cartel de Nameless Gangster: Rules of the Time
Cartel de Nameless Gangster: Rules of the Time

Doomsday Book de Jee-woon Kim y Pil-Sung Yim

Más madera coreana para este primer día de festival y esta vez de la mano de Jee-woon Kim, director de la fantástica Encontré al diablo (Akmareul boatda, 2010) o El bueno, el malo y el raro (Joheunnom nabbeunnom isanghannom, 2008), y Pil-Sung Yim. Doomsday Book es un compendio de tres historias centradas todas ellas en diferentes concepciones del fin del mundo. Una historia de zombis titulada A Brave New World, otra sobre la toma de consciencia real de un androide llamada Heavenly Creature y la tercera y definitiva acerca del fin del mundo debido al clásico, o no tanto, meteorito que se va a estrellar contra nuestro planeta, esta titulada Happy Birthday. Jee-woon Kim y Pil-Sung Yim se sacan de la manga un film en cierto modo irregular pero francamente disfrutable. El factor cómico /satírico en el que se apoyan la historia de lo zombis y la del metiorito le dan al producto final un tono surrealista muy tronchante que, sin embargo, se diluye duramente en la historia del medio, demasiado existencial y filosófica para mi gusto, aunque no exenta de mucha originalidad. Una producción que merece la pena ser vista y que pega perfectamente en el verdadero antiguo objetivo del festival de Sitges, el cine fantástico en todo su esplendor.

Cartel de Doomsday Book
Cartel de Doomsday Book

 

Por alguna razón la obsesión por hacer películas cámara en mano se está imponiendo más y más en uno de los géneros más disfrutables que te puedes echar en cara. El terror sufre, porque no se puede decir de otra manera, de un tembleque imparable, por momentos aburrido, muy pero que muy cansino, y que lo único que logra es que vayas aborreciendo más y más el producto del que pretendes disfrutar. A esto sumemos el concepto found footage / metraje encontrado, subgénero predominante que se ha impuesto por las abiertas posibilidades que ofrece, muy baratas, a otros más duros e increíbles como el torture porn.

En fin, V/H/S (2012), film coral rodado a seis bandas por Adam Wingard, Glenn McQuaid, Radio Silence, David Bruckner, Joe Swanberg y Ti West, padece de estos comentados males si bien los logra combinar una idea novedosa, aunque puede que hasta cierto punto errónea. Porque si, el título va sobre eso, un compendio de historias visionadas en viejas cintas de VHS por los rateros protagonistas del segmento Tape 56 pero que, por otro lado, han contado para su rodaje soportes tan dispares como unas gafas espía de esas que te puedes comprar por internet, un macbook con face time, alguna cinta digital y, claro está, la obligada y repleta de ruido cinta de VHS de las cámaras de vídeo de finales de los 80/90. Por otro lado, y pese a todo el movimiento que se produce cuando uno cuenta con narrar las cosas con ese factor de realidad que otorga la sufrida cámara en mano, V/H/S opta por no salirse de lo cánones del horror y sorprende con un conjunto de historias bastante clásicas donde se ha decidido juntar viejos y agradecidos cánones, aunque renovados con singular estilismo y apoyándose en el ahora de nuestro día a día. V/H/S ofrece vampirismo al salir de copas en el segmento Amateur Night, casas encantadas en Halloween como las de 10/31/98, dobles personalidades mientras haces un viaje de reconciliación con la parienta en Second Honeymoon, siniestros secretos ocultos tras un vídeochat por lo que cuentan en The Sick Thing that happened to Emily when si was younger o leyendas urbanas que en el fondo fueron realidad y que ocurren un Tuesday the 17th. Un trabajo disfrutable, con algunos segmentos más elaborados que otros, pero que sin lugar a dudas a los viciosos del género acabarán gustando… vale la pena, volvamos al pasado con aroma futuro.

Uno de los muchos carteles de V/H/S
Uno de los muchos carteles de V/H/S

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