marzo 2021


Regreso a una sala de cine para ver Godzilla vs. Kong tras unos cuantos meses ausente, Wonder Woman 1984 fue la anterior.

Lo que uno se encuentra es, en un minúsculo lado derecho de un glamuroso ring mainstream, a Adam Wingard, director para muchos desconocido, pero tipo solvente y con buena mano que ha sabido entretenernos en ya obligados clásicos del género como Tú eres el siguiente (You’re Next) o The Guest, ambos escritos por su inseparable Simon Barrett, o breves segmentos de miedo en el cuerpo en dos de los films de la saga V/H/S (los mejores). Vamos, todos son productos francamente recomendables destinados no obstante al público más festivalero. Claro está, ocupando el resto del ring, lado izquierdo, centro y seguramente mucho más (Wingard es muy pero que muy pequeñito), dos icónicos colosos que se parten la cara por todos nosotros: el simiesco Kong y el repitilíneo Godzilla.

Godzilla vs. Kong... Fight!
Godzilla vs. Kong… Fight!

Cocinada en un molde de clásica historia de lucha de titanes aderezada por mucha radiación, Wingard hace valer los tropecientos millones que ha costado la producción, 200 sin ir más lejos, ofreciendo una poderosa versión moderna de la guerra de las guerras, ya contada explotando a destajo el ahora ya cuasi olvidado concepto man in a suit por la Toho allá por 1962 y de la mano del mismísimo Ishirô Honda. Contando con muchas manos en modo tormenta de ideas apocalípticas (Eric Pearson, Max Borenstein, Terry Rossio, otras vez Dougherty y Zach Shields), los cada día más omnipresentes efectos visuales, me gustaría saber cuánto de imagen real hay realmente en esta película, generan de la nada una versión del relato King of Fighters que transita entre los atronadoramente dinámico y frenético, son varias las secuencias extremadamente largas donde Kong y Godzilla se zurran dejando todo lo que los rodea para el rastro, hasta el mayor de los suplicios… y eso que el resultado final, se agradece, no llega ni a las dos horas.

Como ya ocurriera en los anteriores films de estas sagas, el oculto body count que nadie tiene en cuenta ni referencia sube como la espuma, nada nos importa cuando lo que nos marea, hace falta tener los sentidos fresquitos para seguir las imparables set pieces de acción en detalle, son el titán Kong, tan inmenso o más que en su primera notable incursión de la mano del molón Jordan Vogt-Roberts, y el monstruoso Godzilla, macho alfa que todo lo destroza (demostrado en la visualmente innovadora pero aburrida Godzilla, y confirmado en la segunda de las saga… Godzilla: Rey de los Monstruos).

Como suele ocurrir en toda película de ciencia ficción con base Kaiju, hace falta dar unos cuantos / muchos saltos de fe, jump the shark o nuke the fridge, para entrar de lleno en la exigua trama que se nos propone (al menos en este caso). Dado que los monstruos están para lo que están, todo el alivio cómico / dramático del film descansa sobre los hombros de los humanos protagonistas, por aquí aparecen de nuevo como meros espectadores / comparsa de lo que los efectos visuales pueden llegar a ofrecer: la tierra hueca que viene para quedarse (mola), o la total destrucción de Hong Kong. Graciosos, muy graciosos o tronchantes, son las aportaciones de Alexander Skarsgård, Rebecca Hall, Eiza González y sobre todo Demián Bichir, convertidos todos ellos en clichés. De patio de colegio, entiendo igualmente su fución cómica, están también Millie Bobby Brown, Brian Tyree Henry y Julian Dennison. La música esta vez es de Junkie XL, el nuevo Hanz Zimmer (título ganado a pulso por su excelso trabajo).

Muy entretenida, pero a la par (y con ello entretiene más)… ridícula.

Cartel de Godzilla vs. Kong
Cartel de Godzilla vs. Kong

 

Otra de las deseadas del 2021, aquí llega James Gunn demostrando lo que ya todos sabemos… es un crack. El primer trailer de The Suicide Squad es lo que se esperaba. Poco más que decir. A disfrutar y a marcar el calendario, esta hay que verla en pantalla grande. Que la suerte nos acompañe.

Los dos fabulosos carteles aparecidos hoy, ese segundo homenaje absoluto a Doce del patíbulo (The Dirty Docen).

Cartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide Squad
Carteles molones de The Suicide Squad

Y los 12 restantes…

Cartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide SquadCartel de The Suicide Squad

Publicado por Uruloki en
 

Allá por el 3 de enero In The Earth de Ben Wheatley se coló en el listado de esperanzas de este 2021. En el film, mientras el mundo busca una cura para un desastroso virus, un científico y un guardabosques se aventuran en las profundidades de un bosque para realizar una prueba rutinaria de equipamiento. Conforme cae la noche, el viaje se convierte en un aterrador periplo por el corazón de la más profunda oscuridad, y ya de paso con el bosque cobrando vida a su alrededor. Protagonizan Joel Fry (Yesterday), Ellora Torchia (Midsommar), Hayley Squires (In Fabric), y Reece Shearsmith (A field in England). Aquí el trailer, una mezcla sobresaliente de lisergia, folklore, paranoia y muerte… ingredientes que no fallan en el terror.

De regalo cinco carteles del film… de esos que desquician sólo con verlos.

Cartel de In the Earth
Cartel de In the Earth

Cuatro carteles molones de In the EarthCuatro carteles molones de In the Earth
Cuatro carteles molones de In the EarthCuatro carteles molones de In the Earth
Cuatro carteles molones de In the Earth

Y ojo, no estaba presente en esa lista de esperanzas, pero repentinamente se cuela entre mis intereses esta Bloodthirsty de Amelia Moses. Protagonizada por una tal Lauren Beatty, vista en Saw VIII por ejemplo, cuenta como tras asociarse con un misterioso productor en su remota cabaña, la música de Grey (Beatty) se transforma. El tema es que pronto se sentirá también perturbada al descubrir que la transformación afecta a su cuerpo y su mente. Y así comienza un anhelo de sangre… licantropía molona. El trailer está guay, y el cartel mucho más.

Cartel de Bloodthirsty
Cartel de Bloodthirsty

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Encantado me encuentro… así me siento tras disfrutar de la pantagruélica epopeya Zack Snyder’s Justice League. Nada para de girar en estos momentos, y tras casi cuatro intensas horas (dicen que por cosas del formato y los 25fps del PAL) no puedo más que decir que sí, esta es la Liga de la Justicia que merecíamos, y no la pergeñada, recortada e inacabada (amén de inconexa) versión del azote Joss Whedon, en connivencia con Warner Bros., porque las cosas son así.

El plantel de héroes de Zack Snyder's Justice League
El plantel de héroes de Zack Snyder’s Justice League

Pelillos a la mar no se puede negar que Zack Snyder es un director con un estilo excesivo, pero esa es su marca, así concibe él las cosas, y su cine se caracteriza por esto mismo siempre… siempre… y siempre. Por esto mismo se le puso a parir con el pastiche videojuego / videoclip Sucker Punch, pero otro tanto con Batman v Superman: El amanecer de la Justicia, etc. Haciendo uso de más metraje en slow motion que en todo el que se pueda imaginar en la filmografía de John Woo, y un formato letterbox / 4:3 que la diferencia de lo hecho antes, Snyder construye finalmente su visión, en cierto modo sorprende que se la hayan aprobado, para narrar lo que antes no se hizo: el periplo y las vicisitudes de 6 héroes unidos como son Batman (Ben Affleck), Cyborg (Ray Fisher), Wonder Woman (Gal Gadot), Flash (Ezra Miller), Aquaman (Jason Momoa) y Superman (Henry Cavill), y su batalla contra el titán Steppenwolf (la voz de Ciarán Hinds), protagonista igualmente pero esta vez en busca de redención y del perdón del supremo señor del mal Darkseid.

Darkseid, el villano en la sombra
Darkseid, el villano en la sombra

Dividida en 6 actos, esta versión cimienta su historia en los personajes, sacando del inmerecido olvido al desdibujado en su montaje previo Cyborg, y librando a Flash del servil alivio cómico, cuasi intrascendente, para convertirlo en una parte crítica de este DCEU. Explota además con estilo las relaciones no plasmadas previamente, y que aquí generan impronta propia, emotiva ya de paso, fraguando lo que estaba o está por llegar… Barry Allen, su padre (Billy Crudup) y futura pareja Iris (Kiersey Clemons), Aquaman con el melenudo Vulko (Willem Dafoe) y Mera (Amber Heard), o la totalmente borrada, y base fundamental de esta versión, de Victor Stone, a la postre Cyborg, con su madre y padre (Joe Morton). Ya de paso Zack Snyder’s Justice League concreta al fin la verdadera razón de la búsqueda de las cajas madre por parte del gran villano al que hace frente la Liga de la Justicia. Steppenwolf, expulsado de la derecha de su dios padre, reclama el perdón de este recorriendo el universo cumpliendo un castigo que le avoca a buscar, invadir, aniquilar y seguir buscando.

Steppenwolf, ahora con un propósito y redibujado en todos sus aspectos
Steppenwolf, ahora con un propósito y redibujado en todos sus aspectos

Snyder dibuja de forma más violenta, atormentada y oscura (algo diametralmente opuesto  al enfoque Whedon) esta merecida visión, donde reina la esencia del cine de superhéroes, con secuencias de acción concebidas como espectáculo, y los excesos por doquier, igualmente disfrutables. Hay espacio también para una posible expansión de este DCEU, gracias a presencias conocidas como la de Deathstroke (Joe Manganiello), y otras inesperadas / sabidas como la del Detective Marciano (Harry Lennix), que sirven para asentar la idea que esos sueños apocalípticos deberían seguir dando forma a una saga que, una pena, nunca se verá.

El ahora presente encuentro entre Barry Allen e Iris West
El ahora presente encuentro entre Barry Allen e Iris West

Por lo tanto, es esta Zack Snyder’s Justice League un producto inacabado, uno que si los astros hubieran acompañado a su verdadero padre en su personalmente fatídico 2017, habría terminado convertido en un gargantuesco producto de 12 horas por lo menos… ideal para ser odiada por haters de primera, y para ser encumbrada por el fandom más extremo. Sea como fuere Zack Snyder’s Justice League es el complemento ideal para un universo extendido con estilo propio y perfectamente construido sobre unos pilares de personalidad y estilo. No es una obra maestra (no lo pretende), pero tampoco una mierda infecta (pese a quien pese)… es una película para ser disfrutada de principio a fin y ponerla en su merecido lugar en este universo DC.

Cartel de Zack Snyder's Justice League
Cartel de Zack Snyder’s Justice League

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En estos tiempos de esperanza llegan, de vez en cuando, tristes noticias. Esta vez el que nos deja es el mítico Yaphet Kotto a los 81 años de edad.

Secundario de lujo, actor como la copa de un pino, rostro rudo y perfecto para encarnar a personajes con tono salvaje o perpetuamente malhumorados. Yaphet Kotto, inmejorable nombre, plantó caro a todo tipo de héroes, antihéroes y terroríficos villanos. Kotto fue el explosivo y vudú villano Dr. Kananga / Mr. Big en la aventura James Bond, en la era Roger Moore, Vive y deja morir (Live and Let Die). Kotto fue también el protestón operario Parker en Alien, el octavo pasajero (Alien), donde no sólo se puso cara a cara con la criatura… si no que tuvo que zurrarle hasta arrancar la cabeza al androide Ash. Y en el universo de los antihéroes, Kotto fue Alonzo Mosely, el genial agente del FBI y sufridor digno del "Un, dos, tres", en la maravillosa y macarra Huida a medianoche (Midgnith Run). Nunca un agente del FBI perdió gafas, y robó tabaco, de forma tan extraordinaria.

Yaphet Kotto vs. Alien
Yaphet Kotto vs. Alien

Pero Kotto fue más que estos tres personajes. Acompañó a Robert Redford en la carcelaria Brubaker, donde compartió faena con gente como Murray Hamilton, Joe Spinell o Everett McGill, jugó al juego más peligroso en Perseguido (The Running Man), donde se cruzó en el destino del mismísimo Arnold Schwarzenegger, y también probó suerte contra Robert Englund en Pesadilla final: La muerte de Freddy (Freddy’s Dead: The Final Nightmare), o en la marciana e invasora Alguien mueve los hilos (The Puppet Masters). Muchos otros papeles le contemplaron. Otra gran pérdida.

Yaphet Kotto vs. James Bond (fuera de plano)
Yaphet Kotto vs. James Bond (fuera de plano)

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De vez en cuando y sin previo aviso surgen propuestas cinematográficas inimaginables dentro del infinito mundillo de la serie B más rumbosa y trash. Pasajero oculto (Shadow in the Cloud) de Roseanne Liang, disponible en Filmin desde ya, ha aparecido en uno de esos raros instantes donde los astros se alinean para acabar ocupando un destacado lugar en la lista de películas inesperadas, absurdas, inconcebibles y, sin dudarlo, fabulosas de este extraño 2021.

Junto con Max Landis, personaje controvertido, co-guionista del film e hijísimo, la Liang nos traslada a un momento intermedio de la Segunda Guerra Mundial. La oficial de vuelo Maude Garret (Chloë Grace Moretz se hace mayor) se cuela de sopetón en un bombardero B-17 que hará un vuelo entre Nueva Zelanda y Samoa. Como únicos compañeros de viaje la Garret lleva un brazo en cabestrillo, una extraña maleta, y documentos del alto mando que justifican ser la inesperada y no deseada tripulante de una nave donde la testosterona rebosa. Y hasta aquí lo que podríamos asumir como realista en una cinta bélica al uso. Fin. Motores encendidos, arranca el vuelo y el dúo Landis / Liang nos introducen de pleno en una guerra de sexos / egos, combates aéreos sobre el pacífico y una sesión de pulp puro y bueno, una historia monstruosa, simplemente inexplicable y donde hay espacio para todo… pero todo, todo. La tensión se construye de forma hiperbólica en el minúsculo espacio ocupado por la Moretz y las razones de su viaje, ya que dos tercios del film tiene lugar en el puesto del artillero de la torreta bola (así se llama aparentemente la ametralladora de la panza del avión).

Es complicado seguir hablando sin entrar en el terreno del spoiler y más cuando Pasajero oculto disfruta con su múltiple McGuffin. La película explota su verdadero poderío tan pronto como hace entrada en el terreno de lo improbable, con secuencias de acción imposibles de admitir si uno no opta por ya no dar un salto de fe, si no por tirarse en plancha abrazando la incredulidad en pos de pasárselo bien de principio a fin. Pasajero oculto es además una nueva historia del mejor Rod Serling, no en vano sangre Landis fluye por su guión y era de esperar que el hijo en algún momento de su vida homenajeara a los inicios de su padre. Para rematar indicar que la propuesta de Landis / Liang es también una historia de furia feminista contra un grupo de hombretones empapados en grasa (el más conocido es el secundario Callan Mulvey), acomodados en una era donde la mujer, ya fuera en barcos o aviones, era mal augurio siempre.

En fin, Pasajero oculto, acertado título aunque menos misterioso si comparamos con ese extraño Shadow in the Cloud, es esa primera joyita pulp pergeñada bajo el sello de la serie B más trash e imaginable. A reivindicar ya.

Venga, cartel molon de Pasajero oculto...
Venga, cartel molon de Pasajero oculto…

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