Opinión


Resulta que si uno se pasa por Amazon Prime podrá echar un vistazo a una de las obras cinematográficas más psicotrónicas de la temporada. Pues sí, en esta era de oscuridad vírica, Guns Akimbo de Jason Lei Howden, director de la heavy / gore Deathgasm, ha sido estrenada en una de las plataformas de streaming del mercado y tras su paso por festivales varios, Sitges 2019 sin ir más lejos, deja bastante claro que, de principio a fin estamos ante la gran paja mental del año.

Guns Akimbo fusiona a más velocidad de la que uno puede soportar la hiperactividad lisérgica y speedica de Crank, un sobrecargado bullet time a lo cine coreano, y la base argumental del juego como espectáculo violento que hemos conocido en films serie B molones como Perseguido (Running Man), La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000) o Gamer, amén de la literatura de la misma índole… indicar que "El juego más peligroso" de Richard Connell, adaptada al cine en 1932 con Joel McCrea protagonizando, contaba algo que sonará tras ver Guns Akimbo: un cazador cosmopolita, estamos en los años 20, cae por la borda de un yate y acaba (milagro) en una perdida isla en el Mar Caribe… allí será cazado por el aristócrata Zaroff (nombre inmejorable).

En fin, en Guns Akimbo el cazado es Daniel Radcliffe, actor que se atreve con todo y se le agradece (llega con recordarle en Swiss Army Man reinventándose como cadáver flatulento), y la cazadora Samara Weaving, encantadora que flipa ver en films como la macabra y sangrienta The Babysitter en Netflix, el hit Noche de bodas (Ready or Not), o la ida de olla laboral Mayhem (mira, otra de virus…) junto a Steven Yeun. El film juega con la existencia en la deep web, el mundo más siniestro y oscuro de internet, de un juego donde la gente disfruta viendo combates a muerte entre asesinos. Lo mejor del tema, todo dios está abonado y el voyeurismo más macabro es la moda. El detalle diferenciador es que el personaje de Radcliffe, un perdonavidas de esos que existen por las redes sociales y defensores de la verdad (troll), acaba con dos pistolas atornilladas a sus manos… morir o matar, no le queda otra. De ahí en adelante Guns Akimbo divierte como ninguna, pese a lo absurdo de todo el tono comedia que supura, amén de los litros de sangre que vierte por minuto, hacen que el film de Howden sea una de esas que molan ver en modo descerebre absoluto. Y ojo, que junti a Radcliffe y Weaving, tenemos aparición molona de Rhys Darby ("Flight of the Conchords") o una presencia desagradable como la de Ned Dennehy (Mandy).

Por lo tanto, adelante con Guns Akimbo, promete sobredosis, rareza infinita, bullet time, armas a cascoporro y mucha sangre. Ofrece sobredosis, rareza infinita, bullet time, armas a cascoporro y mucha sangre.

Cartel oficial de Guns Akimbo
Cartel oficial de Guns Akimbo

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Gracias a Netflix podemos decir que El hoyo de Galder Gaztelu-Urrutia es desgarradora. Es El hoyo un viaje a través de los comportamientos más repugnantes y deleznables de la raza humana. Es El hoyo enfermiza, opresiva, creíble y obscena.

El guión de David Desola y Pedro Rivero nos transporta a una especie de cárcel donde queda no sólo reflejado el mundo tal cual lo conocemos (sin miramientos todo sea dicho), con los poderosos que tienen de todo, arriba, o los avasallados y pisoteados, obligados ellos a permanecer en lo más profundo, abajo. Pero también muestra lo fácil que es estar en el primer grupo, y acto seguido, debido a un revés, encontrarte haciendo frente a lo mismo que los del segundo citado (ojo, que también hay clases medias y acomodadas). Tiene además política ahí reflejada, con aquellos que tratan de velar por la igualdad y esos otros que no me toques lo mío que te mato, puros dictadores y opresores. Ya de paso es El hoyo una combinación de elementos vistos en Cube de Vincenzo Natali, pero también de Rompenieves (Snowpiercer) de Bong Joon-ho… todo ahí entremezclado por Desola y Rivero, y fraguado con temple por Gaztelu-Urrutia.

Dando forma al conjunto, y "encerrado" en esta suerte de cárcel social y de asco infinito, se encuentra Ivan Massagué (Los últimos días, El año de la plaga o El laberinto del fauno), el protagonista de la historia que responde al nombre Goreng y que se cruzará con varios de los elementos que pululan, por alguna razón (todos tienen la suya propia), en esta torre de Babel de hastío humano o infierno digno de Dante Alighieri. Así tenemos a Zorion Eguileor, sobre sus hombros recae un personaje deleznable como Trimagasi, Antonia San Juan, defensora social de la igualdad, Alexandra Masangkay, madre mía, o Emilio Buale. A través de la espiral de destrucción que vive Massagué conocemos qué es estar arriba, en medio y abajo… muy abajo. Curioso detalle, todos se llevan a El hoyo un algo (una guitarra, una tabla de surf, un perro…), Goreng se lleva un ejemplar de "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes, libro escrito, o iniciado, en cautividad según el autor.

Para rematarlo momentos sumamente desagradables forzados por las situaciones extremas a las que los protagonistas se ven enfrentados. Puro desasosiego.

Cartel de El hoyo
Cartel de El hoyo

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Aparcado por Universal tras los múltiples tiroteos ocurridos en agosto del año pasado en Texas, California, y Ohio, y que causaron cerca de un centenar de muertos, llega un total WTF elevado a la enésima potencia. Esto es La caza (The Hunt), la controvertida, macarra, extrema, gloriosa y divertida historia inconcebible escrita por Nick Cuse y Damon Lindelof para Craig Zobel, director, y Blumhouse, ¿quién si no?

Para hablar de La caza, y como punto de partida, debemos indicar que al frente está un equipo bregado en "Westworld", "The Leftovers" o "Watchmen". Cuse, aprendiz, y Lindelof, maestro, se han sacado de la manga una historia apoyada en la actualidad, en los mentideros de Reddit, Twitter o YouTube, en las fake news y en lo que provocan los famosos leaks (gamergate, celebgate y otros tantos). Por otro lado tenemos a Zobel, conocido de los guionistas y director de Compliance o Z for Zachariah, amén de episodios en las mentadas series. Sólo Blumhouse podía apadrinar esta salida de tono, démosle gracias. De ahí en adelante La caza es una constante sorpresa, suficientemente gore como para convencer al deseoso de carnaza, cómica dentro de la salvajada que se propone, y sorprendente por el constante giro de acontecimientos que plasma. Pero ojo, La caza no es un rip off de La noche de las bestia (The Purge), para nada, tiene su propia personalidad, que sumada a la polémica y castigo sufrido en septiembre del año pasado, la encumbra ya a film de culto.

En esta historia sin freno, ni falta que le hace, tenemos a una deslumbrante y psicotrónica Betty Gilpin, la brutal wrestler fémina Debbie de "GLOW". Junto a ella, pero al otro lado del cuadrilátero, figura Hilary Swank, actriz top que recupera poder tras un tiempo por ahí medio perdida (I Am Mother moló, Logan Lucky moló… pero no recibe lo que merece) y que de alguna forma recuerda su personaje al encarnado por Sigourney Weaver en la igualmente icónica La cabaña del bosque (The Cabin in the Woods). El resto es imposible de contar sin entrar en el terreno SPOILER. La caza no se quiere ocultar, te suelta en el campo de batalla y de buenas a primeras uno se encuentra en medio de una caza al hombre que bebe de muchos clásicos. Minuto a minuto ocurre algo inesperado, se produce un giro impensable y el regocijo del espectador es mayor. La caza es una serie B genial que merece desde YA un puesto en esa lista de must have o must see que todo fan de la rarezas tiene en su corazón.

Cartel de The Hunt, un poco de recochineo
Cartel de The Hunt, un poco de recochineo

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Para el que no lo conozca, Joe Begos es un director norteamericano que hace unos años traumatizó festivales varios con su pase de Casi humanos (Almost Human), una desagradable cinta de abducciones, ciencia ficción y mucho pero que mucho gore. Un par de años después Begos se plantó otra vez en festivales con Poder mental (The Mind’s Eye), un rip-off de los Scanners de David Cronenberg protagonizada por gente con poderes psicoquinéticos machacando mentes. Tras 4 años de silencio, pergeñando de nuevo, Joe Begos llegó al 2019 con dos propuestas muy diferentes: Bliss, vampiros y arte, y esta VFW, veteranos de guerra contra señores de la droga suburbana.

Si bien Bliss es original en su planteamiento, VFW es una modernización de la clásica historia de apaches acosando a un grupo de cowboys, o directamente un nuevo homenaje al Río Bravo (Rio Bravo) de Howards Hawks, como ya hiciera el gran John Carpenter en la magnífica y negativa Asalto a la comisaría del distrito 13 (Precint 13). Nuevamente nada ha cambiado… lo que antes eran forajidos tratando de rescatar a uno de los suyos, y luego una banda de pandilleros intentando aplicar justicia matando al desafortunado asesino de uno de sus líderes, ahora se han transformado en traficantes de drogas deseosos de recuperar lo que les pertenece. Lo que en aquellos tiempos fue una cárcel de pueblo, y luego una comisaría de policía, ahora ha quedado convertida en un bar de barrio. Y si en el clásico de Hawks los buenos fueron el sheriff y sus ayudantes, y en el de Carpenter policías y criminales a partes iguales, esta vez han mutado en veteranos de guerras que han tenido lugar fuera de su país (por lo tanto veteranos de Vietnam, de la guerra de Corea o del mismísimo Afganistán).

Por lo tanto, VFW funciona perfectamente porque su historia es de sota, caballo y rey, y archiconocida por todos los presentes. Sumemos al producto una más una generosa dosis de violencia extrema y sin miramientos, y lograrás más puntos de los que preveías. Si ya de paso te rodeas de verdaderos veteranos de tiempos pretéritos, y serie B / Z, pues ya las tienes todas contigo. Encabezando probablemente el menos veterano de todos, si hablamos en términos de tiempo desde el que es conocido… Stephen Lang. Cerca ya de los 70 años aquí tenemos al icónico Coronel Quaritch de Avatar, al perturbado villano de No respires (Don’t Breathe), o a uno de los sospechosos atrapados en la clínica de D-Tox: ojo asesino (D-Tox). A su lado gente de la talla de William Sadler (que si La niebla, que si Cadena perpetua, que si el villano de La Jungla 2), Fred Williamson (icono blaxploitation con El padrino de Harlem o Guerra en Harlem, e icono de la exploitation italiana de Enzo G. Castellari o Lucio Fulci con Aquel maldito tren blindado, 1990: Los guerreros del Bronx, Los nuevos bárbaros o Roma Año 2072 D.C. Los gladiadores). Sumemos a David Patrick Kelly, otro de esos rostros míticos que vimos por Los amos de la noche (The Warriors), Límite: 48 horas (48 Hrs.), Commando, "Twin Peaks" o El cuervo (The Crow), y para rematar la jugada al gran Martin Kove, icono por varias razones como la saga Karate Kid, y sus participaciones en Rambo: Acorralado – Parte II (Rambo: First Blood Part II) o La carrera de la muerte del año 2000 (Death Race 2000).

¿Qué puede salir mal? Pues nada, VFW es lo que uno espera, violencia, serie B, sabe más el diablo por viejo que por diablo, y todo eso.

Cartel de VFW de Joe Begos, icónica imagen que suma violencia y senectud
Cartel de VFW de Joe Begos, icónica imagen que suma violencia y senectud

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Tras varios intentos fallidos por echar un vistazo a lo nuevo de Robert Eggers, ha llegado la hora de adentrarme en El faro (The Lighthouse), una opresiva paranoia, desesperante, claustrofóbica y, personalmente, más cercana al terror gótico agónico de Edgar Allan Poe, veo más referencias a "El corazón delator" que a la fantasía pulp de otras dimensiones o submarina, por mucho que se repita no encuentro la relación, planteada por H.P. Lovecraft.

El faro, rodada en puro blanco y negro y formato 4:3, cuenta la historia de dos fareros (Willem Dafoe y Robert Pattinson superlativos) que se van a pasar unas semanas en solitario trabajando juntos en un faro de una perdida y rocosa isla de Nueva Inglaterra. La idea no puede ser más demoledora, un veterano (Dafoe) que conoce las inclemencias del lugar, y que dado su saber decide comandar la andadura con agria crueldad, y un novato (Pattinson), que aunque entiende lo que es trabajar en condiciones extremas deberá enfrentarse a una más… ser pisoteado porque sí. Es El faro una muestra más de que Eggers es un maestro del terror y el suspense moderno, pero apoyándose en el clasicismo de los relatos y en los aspectos más folclóricos del horror mundano. El faro es el terreno ideal para sembrar todos los malos augurios del mar, desde el papel de las gaviotas a la mitología marina (sirenas y tritones incluidos), en la que muchos ven al mentado Lovecraft representado, y un lugar especial para que el alcohol adopte un protagonismo especial definiendo la personalidad del veterano, y transformando la del novato.

El faro es un ataúd cerrado. Uno se siente atrapado en la isla de principio a fin. El blanco y negro hace la experiencia más desoladora, el enrarecido y húmero ambiente te entumece, y el formato hace el resto… te atrapa, no te deja espacio y acaba por agobiarte tanto que incomoda. Eggers construye un film de terror psicológico, donde la desesperación acaban por no dejar discernir lo real de lo imaginario, y donde las alucinaciones acaban siendo la tónica del film. Difícil y dura de ver, y de entender en su versión original, Egger hace todo bien y en el apartado reparto esta se lleva la palma.

En fin, hay que ver El faro, hay que pasarlo mal con ella, hay que enfrentarse a la soledad del lugar en el que te verás atrapado, y en definitiva plantar cara a la locura que acaba por envolverlo todo. Nada como ver una película en la que el hombre es el verdadero monstruo, nada de criaturas imposibles, ni fantasmas, ni cosas raras. Seres humanos corrompidos hasta su destartalada mente.

Cartel de The Lighthouse
Cartel de The Lighthouse

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Fantabulosa, chisporroteante, clariviolenta y psicotrónica. Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn), imposible de imaginar un título más complicado de leer, es una pizpireta y sobresaturada aventura comiquera del universo DC en la que Margot Robbie lo es todo, y de ahí se justifica que la propia Robbie sea no sólo una de las productoras del film, si no la artífice de la idea transmitida al estudio para que hiciera un spin-off sobre su personaje… innegablemente el más potente de la decepcionante Escuadrón Suicida (Suicide Squad). Lo mejor de todo, Aves de Presa como película hace ya el trabajo sucio y, durante un par de minutos de presentación animada, que recuerda a Bruce Timm, y acompañada por la voz en off de nuestro centro de atención, te explica el cómo de la situación personal actual de la protagonista.

Vale, con la premisa puesta sobre la mesa, y tras presentarnos al porcentaje mayor de los personajes que deambularán por pantalla, amén de la Quinn, conocemos de forma casi inmediata a Cassandra Cain (Ella Jay Basco), el gran villano Roman Sionis (Ewan McGregor), la odiada detective Montoya (Rosie Perez) y el taladrado mano derecha del malo, Victor Zsasz (Chris Messina), se evidencia uno de los grandes problemas del film… el inconsistente guión escrito por Christina Hodson, o puede que la culpa esté en el montaje del resultado final. El misterio queda en el aire.

Sentada la base y el camino que debería seguir el film, la Hodson se dedica a deambular en el tiempo en modo flashback interrumpiendo la ya de por si saturada narración de Harley Quinn, explotando una y otra vez el mismo chascarrillo (nombre y agravio) y añadiendo historias que de forma forzada permanen inconexas durante la práctica totalidad del film hasta que acabas por componer este rompecabezas alocado de entresijos que ocultan los personajes principales. Ahí, no puede ser negado, salen claramente maltratadas Helena Bertinelli / La Cazadora (Mary Elizabeth Winstead), infrautilizada y denostada a un par de chascarrilos y otras tantas escenas de acción, y Dinah Lance / Canario Negro (Jurnee Smollett-Bell), más presente que la anterior pero igualmente menos recurrente que, sobre todo, la Montoya… esta por alguna razón que se me escapa hasta en la sopa.

Técnicamente el film no escatima en hiperbólicas y estrambóticas secuencias de acción, no tengo claro si obra de la directora Cathy Yan, o del responsable de segunda unidad Chad Stahelski, meastro entre maestros y además de director de las tres partes de la saga John Wick, director de segunda unidad de Ninja Assassin o Capitán América: Civil War, amén de coordinador de especialistas de más películas de las que podéis imaginar. Pero lo que está claro es que por ese lado la película es un inagotable despiporre de ideas inconcebibles trasladas a pantalla de forma hiperactiva y sobresaliente. Y así están la cosas, una comedia que no brilla por la risas, si bien tiene momentos simpáticos, y donde destaca el brillante uso de la escenografía, algunos momentos cómico-excesivos (la concepción del bocata), y, sobre todo la gran protagonista… Harley Quinn y sus millones de desvaríos mentales. El resto es transición, por no decir relleno. Cine de acción en modo cine de acción. Vale.

Otro cartel más, muy molón, para Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)
Otro cartel más, muy molón, para Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

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Elegir como plan de resurrección profesional una adaptación directa de una obra de H.P. Lovecraft es indudablemente arriesgado. Richard Stanley, un director singular y con una carreta ciertamente truncada por un destino loco, ha optado por el más difícil todavía para relanzar su tortuosa carrera. Apoyado por SpectreVision, la empresa de Elijah Wood y Daniel Noah no teme nada y eso mola, el bueno de Stanley ha liado una buena para dar el do de pecho y generar uno de los proyectos cinematográficos más auténticos relacionados con la superlativa obra de ese genio literario que fue, y es, el maestro pulp de Providence.

Tras ofrecernos a principios de los 90 los inclasificables terrores Hardware y El demonio del desierto (Dust Devil), amén de ser despedido durante la primera semana de rodaje de La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau), el bueno de Richard Stanley comenzó a transitar por la faz de la tierra sin destino aparente (cortometrajes, documentales, entrevistas…), esperando uno de esos trenes con forma de segunda oportunidad, una que con merecimiento le devolverían al lugar que nunca debió abandonar. Tras muchos años por aquí y por allá, se le ha podido ver por Sitges un año tras otro hasta colaborando como guionista con directores patrios como Nacho Cerdá, este curioso director ha encontrado el rumbo nuevamente adaptando "El color que cayó del cielo", uno de los hipnóticos relatos de Lovecraft, publicado este en 1927.

Color Out of Space es una notable y fiel interpretación de la obra de Lovecraft, trasladando el relato casi centenario al ahora pero, al tiempo, eligiendo como hilo de su historia el origen de la propia obra escrita. Stanley se centra por lo tanto en contar lo que pasó en las afueras de Arkham, aquello que le cuentan al protagonista del cuento de Lovecraft, pero intercalándolo con la llegada de este, Ward (Elliot Knight), un ingeniero encargado de revisar los ríos que desembocan en un embalse cercano a la icónica ciudad. Es en este punto donde la obra de Stanley elige su propio camino al presentarnos a la familia Gardner, formada por Nathan (Nicolas Cage), Theresa (Joely Ricahrdson), Lavinia (Madeleine Arthur), Benny (Brendan Meyer) y Jack (Julian Hilliard), y la llegada de ese meteorito espacial que contiene ese color imposible de identificar y que todo lo trastoca.

Stanley juega a partir de este momento con varios de los puntos álgidos dentro de la propia obra de Lovecraft, y de la mitología creada por el escritor. En Color Out of Space hay espacio para la paranoia, la desesperación, las mutaciones más desagradables e irreversibles, o la caída en una espiral de locura de donde uno no puede salir. Todo lo que Lovecraft cuenta en su historia está presente de una u otra forma en la película, y esto es algo que debe ser francamente agradecido al propio Stanley que, con atrevimiento, ha cocinado un guión arto fiel a la obra que adapta. Como en el cuento, todo acaba infectado, corrupto y degradado hasta límites inconcebibles para terminar derivando en el propio inicio del relato… ese erial maldito donde nada nace ya.

En fin, Color Out of Space es, en su todo, una de las aventuras cinematográficas más fieles a la obra de H.P. Lovecraft jamás rodada. Y esto, pese a los posibles y presentes desvaríos de Cage, es algo que debe tenerse en cuenta para esperar con franca ilusión el segundo episodio en esta prometida trilogía de adaptaciones. El futuro se llama "El horror de Dunwich" y, la verdad, no imagino en este momento a nadie mejor que Richard Stanley para adaptarla de nuevo al cine.

Fabuloso cartel de Color Out of Space de Richard Stanley… joya psicotrónica
Fabuloso cartel de Color Out of Space de Richard Stanley… joya psicotrónica

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Los sábados modo tarde de cine siempre han molado. Si encima lo que te plantas ante los ojos es una suerte de serie B con factura de A y carente de pretensiones sesudas o de sentar cátedra, pues más feliz que una perdiz. Esto es Underwater, film de William Eubank que junto a otras sufrió por la adquisición de 20th Century Fox por parte de Disney, amén de por el estreno de la infame y horripilante Megalodón (The Meg). Estrenada ahora en cines es el perfecto complemento para sesión especial profundidades monstruosas junto a otras maestrías noventeras, generosas de gore ellas, como Profundidad seis (DeepStar Six) de Sean S. Cunningham o Leviathan: El demonio del abismo (Leviathan) de George P. Cosmatos.

La propuesta de Underwater es totalmente simple, a la par que eficaz, arrancar ya con el desastre submarino y durante unos 90 minutos ir liquidando a los participantes de esta entretenida película de terror. Fin. No hay más, tampoco lo pretende. Por ahí están Kristen Stewar, Vicent Cassel (El odio), Jessica Henwick ("Iron Fist"), T.J. Miller (Deadpool), John Gallagher Jr. (Calle Cloverfield 10) y Mamoudou Athie, todos ellos conforman un grupo de operarios de diferente rango e inquietud que trabajan en una prospección minera cerca del fondo de las fosas Marianas, y que pasan a ser el centro de atención de este survival horror bajo el mar.

La película además se apoya como nada en dos valores sobresalientes. Amén de la envolvente banda sonora compuesta por Marco Beltrami y Brandon Roberts, dispone de una dirección artística suprema, con un diseño de producción notable en donde cabe destacar no solo los intrincados espacios por los que viajan nuestro grupo de supervivientes, reflejos del Aliens de James Cameron en cada esquina, si no por el vestuario, espectaculares trajes submarinos que dejan sobre la mesa un para cuándo una adaptación al cine de Warhammer 40.000. Como colofón solvencia con los efectos visuales, tono Lovecraftiano mayúsculo (probablemente entre en el top de los homenajes al maestro de Provicende), y un desarrollo ágil. No se le puede pedir nada, pero lo que te da cumple con su cometido. Pese a todas las licencias que se pueda tomar, estamos en una de ciencia ficción así que como si van en pelotas buceando, Underwater se merece un rinconcito entre lo más entretenido de lo que va de año.

Uno de los carteles de Underwater, no engañan
Uno de los carteles de Underwater, no engañan

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Llevo dándole vueltas al tema este unos días debatiendo cómo enfocar esta lista. Está complicada la cosa, y no dudo que no será del gusto de todos, pero tras darle muchas vueltas esta es una posible lista de 25 películas que esta década me han animado ofreciendo una mirada gamberra, sorprendente, irreverente y salvaje del cine. Hay de todo, blockbusters, films independientes, rarezas, cine coreano, sesudo, documental, paranoia… No siguen un orden de cuál me gustó más… de hecho están ordenadas alfabéticamente, ni por año. Veinticinco películas para recordar de esta década que pronto termina.

25 películas para recordar de esta década (2010 - 2019)
25 películas para recordar de esta década (2010 – 2019)

Attack the Block de Joe Cornish. Otra de las sorpresas más agradables que me llevé en Sitges 2011 aunque luego fue vapuleada por la distribución en nuestro país. Pese a la complejidad para echarle un vistazo merece ser disfrutada una y mil veces. Una joya gamberra que narra una invasión extraterrestre en un barrio chungo de la periferia de Londres. Ojo, además del debut de Cornish en el arte de la dirección, pude mantener una entrevista con él en el mismo festival, el resultado es bastante sobresaliente merced al buen reparto de jóvenes, la banda sonora electro / pop y unos efectos de primer nivel obra de Spectral Motion. Uno de esos jóvenes, el protagonista, es John Boyega… ahora de "moda".

Bone Tomahawk de S. Craig Zahler. Otra que quiero rescatar de Sitges es este western pausado, paciente, largo y, sorpresa, caníbal. El señor Zahler se rueda de un reparto potente con Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox o Richard Jenkins y ofrece un survival horror, como la ya citada Green Room, pero en el lejano oeste. La película no aparenta lo que luego es, una rareza, una pieza única que decide innovar hacia un subgénero atípico en su padre mayor.

Brawl in Cell Block 99 de S. Craig Zahler. Del director de la arriba caníbal Bone Tomahawk llegó el periplo por el cine carcelario del impensable Vince Vaughn, mostrenco de casi dos metros que se mete de lleno en la piel de Bradley Thomas… el hombre de titanio, el Riki-Ho de los EEUU, un destructor de vidas con nudillos ensangrentados. En Brawl on Cell Block 99 pasamos del clásico drama carcelario al que se ve sentenciado un delincuente de armas tomar a una creciente y descontrolada espiral de violencia que, por absurda, resulta cómica. Obligada.

Drive de Nicolas Winding Refn. Violenta y romántica al 50%, también hay coches. Cine negro moderno protagonizado por un Ryan Gosling parco en palabras pero tan directo como una puñalada. Grandiosa banda sonora que riega un film intenso, bastante perturbador y violentamente grotesco. Extraña pero sorprendente. Una de las joyas de la década.

El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson. Delicia cinematográfica del señor Anderson, frenética, entretenida, diferente y la mar de original. Otro director más que lo que toca lo borda, al menos en su personal estilo. Para redondear la delicia un reparto de los habituales de este director con papeles superlativos como el de Ralph Fiennes o Willem Dafoe. Ah, y la banda sonora de Alexander Desplat para escuchar en bucle.

Enemy de Denis Villeneuve. Adaptación de la paranoica y extraña obra "El hombre duplicado" de José Saramago. Film que nos planta a un doble Jake Gyllenhaal viviendo dos vidas diferentes basadas en formas de ser completamente opuestas… el taciturno vs. el impetuoso. La envidia como protagonista, lo surreal como trasfondo. Historia de clones que no son clones.

Ex Machina de Alex Garland. El guionista fetiche de Danny Boyle debutó así en el cine como director, haciéndose cargo también del escrito, con una pieza magistral de ciencia ficción. Un reparto reducido, Domhnall Gleeson, Alicia Vikander y Oscar Isaac, dando forma a una historia con muchas lecturas, de doble juego, donde perviven la inocencia y la más vil de las perversidades. Con poco Garland logra una grande.

Green Room de Jeremy Saulnier. Una de las vistas en el Festival de Sitges de 2015 y una película de brutal impacto. El viaje al infierno neonazi de un grupo de música independiente que se ven atrapados en un local y del que pocas esperanzas de salir vivos tiene. Cruda, dura, extrema, violenta y salvaje. El fallecido Anton Yelchin, Imogen Potts o Mark Webber haciendo frente a líder nazi definitivo… Patrick Stewart.

Interstellar de Christopher Nolan. Otra de las joyas de la corona del 2014. Discutida por muchos y adorada por otros, yo entre ellos. Compleja, emotiva y altamente temporal. Nolan sigue marcando su filmografía a fuego con proyectos perpetuos y aventuras diferentes. Tras su viaje comiquero detectivesco este salto a la ciencia ficción más sesuda es perfecta.

Jodorowsky’s Dune de Frank Pavich. Documental que es pura magia cinematográfica y un viaje imposible de imaginar al desarrollo de la fallida Dune de Alejandro Jodorowsky. Además nos presenta al fabuloso maestro ofreciendo un recital de cómo se hace un casting y demostrando el poder de atracción que siempre tuvo. Otra obra maestra.

Joker de Todd Phillips. De las grandes del 2019. Un viaje al infierno personal de un ser trastornado, el nacimiento de un monstruo que resulta ser uno de los villanos más icónicos del universo DC. Al frente un tipo que sorprende que haya logrado esto, delante de la cámara el siempre mutante Joaquin Phoenix ofreciendo una de las interpretaciones más terroríficas del personaje.

La doncella de Park Chan-wook. La obra maestra del 2016. Una historia sin parangón, que te atrapa, te envuelve, te engaña, te retuerce y te enamora. Protagonizada por Min-hee Kim y Tae-ri Kim, dos mujeres de química incomparable en una obra que de principio a fin demuestra de nuevo que Park Chan-wook es un director imprevisible. Sencillamente perfecta. Sumemos la composición musical de Jo Yeong-wook… perfecta.

La Forma del Agua de Guillermo del Toro. Una joya más del director mexicano más molón. Vista en Sitges 2017 sentado al lado del mismísimo maestro de ceremonias, se trata de una historia de amor verdadero cargada de sensibilidad y madurez, y que hace hincapié en muchas de las más sonadas represiones del pasado, el presente y seguramente el futuro. La discriminación por raza y sexo, las oportunidades perdidas y la esperanza. Todo adornado con el condimento que mejor maneja Del Toro, los mundos de fantasía. A la altura de sus mejores obras El laberinto del Fauno o El espinazo del diablo.

Looper de Rian Johnson. Tras varios años perdido, Johnson, director de ese muy recomendable film noir escolar titulado Brick, se lió la manta a la cabeza para ofrecernos otra de las obras de ciencia ficción cinematográfica del 2012, un género sin límites. Protagonizada por Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt, Looper es un glorioso viaje por diferentes líneas temporales donde hasta el más mínimo detalle está considerado. Original, dinámica y entretenida.

Los odiosos ocho de Quentin Tarantino. La obligada obra genial del gran Tarantino llegó esta vez a principios del 2016 para amenizar, casi, el final de la Navidad. Una historia perfecta, una clásica batalla dialéctica de enredo entre un conjunto de actores de alta gama merced a un guión nuevamente superlativo. Los "Diez negritos" de Agatha Christie trasladados a una posada del lejano oeste y con una ventisca de esas que te obligan a usar la lengua para descubrir el pastel. Nunca tanta hemoglobina de pega se usó en tan poco espacio.

Mad Max: Furia en la Carretera de George Miller. La obra maestra del 2015 y obra de culto desde el día de su estreno y hasta el fin de nuestros días. Poco más que contar que no se haya comentado ya. Ejemplo de cine de acción, película irrepetible. Hipnótica, trepidante e insaciable. Miller reinventó a Mad Max ofreciendo algo impensable en estos tiempos. Cine auténtico, dos horas de frenesí non stop que nos dejaron sin aliento.

Nightcrawler de Dan Gilroy. Salvaje, tremenda y con una Jake Gyllenhaal nuevamente de otra dimensión (de los mejores actores de esta década). La Network del siglo XXI donde queda muy claro que todo vale para hacer que la basura que ruedas cámara en mano sea la primicia del día siguiente. Enfermiza gracias a ese Louis Bloom sin sangre en las venas.

Origen de Christopher Nolan. Origen resultó ser el retorno de Nolan a una de las obsesiones que más le inquietan, la fragilidad de la mente humana y lo maleable que puede ser. Si en Memento jugó con la memoria, en esta nueva oda al buen cine decidió penetrar directamente en ella tratando de convencernos de que esta podría ser alterada… y lo era. De regalo un repartazo encabezado por Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Joseph Gordon-Levitt, Cillian Murphy o Ellen Page.

Pacific Rim de Guillermo del Toro. Poco más que decir de este blockbuster que no haya dicho ya. Si te molan los robots gigantes y las criaturas imposibles esta es tu peli. Adereza todo con el sabio toque de Del Toro, que llevaba en otros proyectos cincos años, y el resultado es el renacimiento de un género. Uno de los mayores espectáculos del 2014 en pantalla grande y un despiporre visual sin parangón y sin mesura. Hail Guillermo del Toro!

Prisioneros de Denis Villeneuve. Perfecta para sumar al pack con la anteriormente mencionada Enemy. Prisioneros es un brutal, desgarrador, extremo y destructivo film plagado de malas decisiones. El desquicie personal, la venganza injustificada y el acoso porque sí. Hugh Jackman como un padre justiciero que basa sus decisiones en la no probada ley del talión. Acompañando de nuevo Jake Gyllenhaal y el sufridor número uno del 2013… Paul Dano.

Prometheus de Ridley Scott. Aquí más de uno se me tirará a la yugular pero no me importa. De lo mejor de la ciencia ficción del 2012 junto a alguna otra joya que por aquí también destaco. Impronta Alien y género espectáculo como debe ser. Eso si, de lo más discutido de ese año por la diversidad de reacciones que acabó causando.

Rogue One: Una Historia de Star Wars de Gareth Edwards. La joyita que nos llegó a finales de 2016. En mi caso disfruté como un enano con esta precuela al origen de la saga, 1977. Una historia completa aparentemente menor, pero que logra emocionar al tiempo que te introduce en una vibrante última parte donde no hay descanso. De lo mejor que se ha hecho para la famosa saga, superior en todos los aspectos y un clásico.

Stoker de Chan Wook Park. Otras de las que esperaba con ansias para el 2013 y obligatorio decir que magnífica y de las que te alucinan. Extraña hasta decir basta, repleta de oscuros secretos y fiel homenaje a los tensos momentos de grandes films del género como los paridos por el maestro Alfred Hitckcock. Pausada pero de las que encandilan, con momentos que rozan lo grotesco pero obligados si lo que ve uno es un film del director de obras tan singulares como Sympathy for Mr. Vengeance, Old Boy o Sympathy for Lady Vengeance.

The Guest de Adam Wingard. Vista en Sitges 2014 y revista en Cineuropa de ese mismo año, peli de acción al modo vieja escuela con uno de los planteamientos más desquiciados del momento. Tras sorprendernos con Tú eres el siguiente (también en esta lista), el dúo Adam Wingard / Simon Barret confirmaron que hay que echar un ojo a todo lo que tocan porque no dejan títere con cabeza. Ah, la banda sonora de 10, Dan Stevens y Maika Monroe de 11.

Tú eres el siguiente de Adam Wingard (os lo dije). Con dos años de retraso, y hasta ese momento carne de festivales, llegó esta serie B con visos de transformarse en obra de culto a la de ya. Comedia negra salvaje con una Sharni Vinson como reina de la supervivencia aplicada si de lo que se trata es de dar buena cuenta de unos cafres asaltantes enmascarados. Una redefinición muy acertada del modelo home invasion con momentos únicos y una trama que te tronchas. Si bien son diferentes ahora podemos decir que tenemos Noche de bodas (Ready or Not), pero antes estuvo Tú eres el siguiente.

 

Pues otro año más que se termina y otro año más donde recopilo esas 10 que me han echo especial tilín. A destacar un tema, se cuela en esta lista de favoritas una serie, por primera vez en todos estos años cuelo una serie porque la genialidad de esta ha traspasado límites que hacen que figure en cualquier propuesta que os pueda hacer de cara a pasar un gran momento sentados delante de una pantalla. Lo curioso de la lista, si echo un vistazo a las diez esperanzas que publiqué el 1 de enero hay unas cuantas coincidencias, cinco sin ir más lejos. Otras han caído, pero esas cinco no han defraudado para nada. En fin, hora de comenzar con la breve recopilación…


Las 10 de Uruloki en 2019

Puñales por la espalda de Rian Johnson. Ya lo dije en su momento y lo vuelvo a repetir, una joya del subgénero policíaco del whodunnit que tan poco ha sido explotado en manos del fulano que parió dos obras de culto como son Brick y Looper. Sencilla pero perfecta en su ejecución, repleta de variantes y misterios que al modo vieja escuela van aflorando para dejar un sabor de boca sobresaliente.

Parasite de Bong Joon-ho. Probablemente una de las obras maestras del año. Un giro dentro de un giro dentro de un giro que acaba de forma tan enrevesada que no puedes más que quedarte con cara de alucinado. Si no las has visto todavía no sé a qué narices esperas. Superlativa de principio a fin, terrorífica, cómica, exasperante, agonizante, odiosa. Lo tiene todo, personajes que adoras y que causan repulsión, situaciones grotescas que hacen reírte pero al tiempo sufrir vergüenza ajena. A todas vistas de lo mejor del año.

"Watchmen" de Damin Lindelof. La última joya del año o la mejor serie de la década. Superior, un perfecto viaje al pasado, presente y futuro de una de las obras literarias más fabulosas de la historia del cómic. Lindelof construye una obra maestra para televisión y se queda tan ancho. Así da gusto sentarse e invertir 9 horas de tu vida delante de una televisión. Magistral.

Joker de Todd Phillips. Otra de las grandes del año. Un viaje al infierno personal de un ser trastornado, el nacimiento de un monstruo que resulta ser uno de los villanos más icónicos del universo DC. Al frente un tipo que sorprende que haya logrado esto, delante de la cámara el siempre mutante Joaquin Phoenix ofreciendo una de las interpretaciones más terroríficas del personaje.

Érase una vez en… Hollywood de Quentin Tarantino. Siempre que hay película del maestro Tarantino uno sale del cine con una sonrisa en la boca y con la sensación de haber visto otra de esas obras que quedarán para la historia. Cine dentro del cine con dos interpretaciones de escándalo en manos de Leonardo DiCaprio y Brad Pitt, todo acomodado en una historia real pero con giro final distópico resuelto como nadie se espera… un puro cuento de fantasía. Gloria bendita.

Dolor y gloria de Pedro Almodóvar. Probablemente la mejor autobiografía posible del director manchego transformado aquí en un Antonio Banderas interpretando un personaje maravilloso. Reflejo de la vida de Almodóvar, tratada con mucho cariño y emotiva a raudales. Si es que no hay mejor forma de plasmar en pantalla un pequeño reflejo de lo que eres. De las que uno debe ver sí o sí para comprender las obsesiones que han acompañado al director.

Nosotros de Jordan Peele. De nuevo el bueno del señor Peele ofreciendo un giro original, inesperado y rompedor para el terror moderno. De esas que no ves llegas, de esas que van poco a poco abriendo caminos insospechados, y de esas que cuesta descifrar hasta el minuto de gloria final. Suculenta propuesta cinematográfica que bebe a morro de "La invasión de los ladrones" de Jack Finey, pero al tiempo home invasión inusual plagada de clones que no son clones.

Dragged Across Concrete de S. Craig Zahler. Este señor director / guionista es uno entre un millón. Tras la caníbal Bone Tomahawk y la carcelaria Brawl in Cell Block 99, este año tocaba una policíaca a baja velocidad pero con un Mel Gibson en perfecta sintonía. Cine cruel y desesperado con un salto al vacío de un protagonista al que ya no le quedan oportunidades. Además, bravo, hay un breve espacio para la hiperviolencia salida de tono, firma de la casa.

El irlandés de Martin Scorsese. Al fin el regreso del cine mafioso por excelencia parido por esos tres monstruos que son Scorsese, director, y Robert DeNiro y Joe Pesci, actores, amén de la incursión del gran Al Pacino. Un poco tardía en su tiempo, y retocada digitalmente igual un poco en exceso, pero perfecta clausura para un modelo de cine como nunca ha existido. Historia oscura y siniestra de los bajos fondos, recorrido el día a día de un "pintor" que sobrevivió en un mundo donde lo más fácil era morirse a la primera de cambio.

Glass de M. Night Shyamalan. La amarga despedida de estos tres iconos del universo de los superhéroes nunca reconocidos: David Dunn, Elijah Price / Don Cristal y Kevin Wendell Crumb / La Horda. Tercer episodio y punto final a una historia que nació en el año 2000 y de la que nunca sospechamos que pudiera tener final (si quiera continuación).

Tras este repasito recordar que hay otras igualmente molonas que merecen ser revisadas. La paranoia folklorica Midsommar, el cine de superhéroes subversivo visto en El hijo, el periplo por la destrucción de un matrimonio movido por el egoísmo y las promesas incumplidas de Historia de matrimonio, los trapos sucios gubernamentales sacados a relucir en The Report, la película de acción sota-caballo-y-rey que es Triple frontera, la fiel y sorprendente Doctor sueño, ese cruce entre drama shakespiriano y "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad que es Ad Astra, la propuesta gamberra de historia del cine Dolemite es mi nombre, el survival horror serie B Infierno bajo el agua, la excesiva Polar, y rematando con films del año pasado como La favorita, o blockbusters de este, como Alita: Ángel de combate, Vengadores: Endgame o Star Wars: El Ascenso de Skywalker. Han quedado tantas fuera, y tantas sin ver todavía…

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