febrero 2026
Jue 5 Feb 2026
Pues ya estamos en febrero y tenía pendiente la entrada con las recomendaciones del mes pasado, primero de este prometedor 2026. La verdad, pensaba que iba a dar para poco, pero ha sido ponerme a revisar y… hay unas cuantas. En esta entrada podréis leer sobre 28 años después: El templo de los huesos, La hermanastra fea o La muerte del unicornio, pero también de Hamnet o Marty Supreme. Vamos al tema.
28 años después: El templo de los huesos (28 Years Later: The Bone Temple) de Nia DaCosta. Ala, otro giro inesperado el de Alex Garland, porque es un máximo responsable, en el loco y creativo enfoque de esta prometida trilogía que avanza con El templo de los huesos. Acompañado por la versátil Nia DaCosta a los mandos, Garland decide diseccionar directamente a la gente, no abandonando a los infectados, que están ahí, pero digamos que de tapadillo. Esta transición dentro de la historia global explora la fragilidad humana, tanto física como mental, donde falsos mesías imbuyen paranoia y fanatismo en crédulos y tontos del culo. Por otro lado, tenemos un rizar el rizo a la altura de los mayores WTF de la historia del cine, y que aporta a la saga probablemente la idea más loca que nadie podría haber imaginado. El film es puro superglú y te mantiene ya no pegado, adherido y expectante ante cada paso que da, ya sea violento, ultraviolento, o tan extremo que ya te da la risa. Me ha flipado… y de una banda sonora ecléctica hemos pasado al uso de la música de estudio como mensaje y vía de escape y de relación social. Maravillosa, y el final… me cago con el final. Para ver en cine.
Hamnet de Chloé Zhao. El duelo en tiempos de William Shakespeare… y sufrido desde el punto de vista de una madre diferente y de un padre singular. Dolorosa, triste, emotiva y encantadora. Hamnet transmite esperanza y cariño, pero también te posiciona en un lugar oscuro, donde cada cual afronta como mejor puede una pérdida que realmente nunca se llegará a superar. Conforme entras en la historia, y asimilas la tristeza, más se apodera el relato de tu propio padecimiento. Recomendadísima. La Zhao donde mejor demuestra su buen hacer, y no con la chufla que fue Eternals. Para pasarlo muy mal en el cine.
Cartel de 28 años después: El templo de los huesos
Marty Supreme de Josh Safdie. De forma solitaria uno de los Safdie nos embarca en la versión cafre y vertiginosa de Atrápame si puedes. Frenética y repleta de egoísmo, Timothée Chalamet lo borda en esta vorágine de engaños y trolas que el apurado Marty va soltando siendo, o no, consciente de la bola de nieve que acabará arrastrándole. Lo curioso, su maldad no es única, Marty Supreme está plagada de seres como el protagonista… toda su familia, su amiga de toda la vida (encantadora Odessa A’zion), su mecenas (desagradable Kevin O’Leary)… divertida a la par que humillante, el papel de Abel Ferrara da verdadero miedo. Otra de cines.
El botín (The Rip) de Joe Carnahan. Cumplidora como pocas. Carnahan es un máquina del cine de guerrilla pese a lo poco que se prodiga (Infierno blanco, Boss Level, Giro inesperado, Smokin’ Aces…). Buen lío lo montado en esta El botín con una resolución de esas que mola. Serie B en manos de Netflix que, de cuando en cuando, logra parir algo potente y bien facturado. Está es una de esas ocasiones. Affleck y Damon siempre top. Como comentaba se puede ver en Netflix.
La hermanastra fea (Den stygge stesøsteren) de Emilie Blichfeldt. El lado más siniestro de los cuentos de hadas, el lado oscuro de las historias imperecederas, lo grotesco que Disney nunca llegó a imaginar contar (o igual si lo hizo, pero nunca lo materializó). El nuevo talento Emilie Kristine Blichfeldt se descubre con una historia repleta de matices y aroma clásico, el sueño de la parte más siniestra de Cenicienta. Un body horror paciente, pausado, digno de la mejor de las paranoias obsesivas, pero sujeto al relato y no llevado al extremo. Hay de todo, Cenicienta es más zorra de lo que nos contaron, las hermanastras sufrieron lo que no está escrito, y los métodos de embellecimiento eran… drásticos. No deja títere con cabeza y la palabra marcada a fuego al final da para echarse unas buenas risas… Cenicienta mis cojones. Curiosa y entretenida, pero tampoco nos flipemos.
Cartel de La hermanastra fea
La muerte del unicornio (Death of a Unicorn) de Alex Scharfman. Macarrónica como pocas. Anthony Carrigan mola mucho, lo mismo que los giros a lo Aliens: el regreso. Una primera hora un poco pesadita que desemboca sin embargo en la revolución de los Unicornios en contra de una familia de ricachones en busca de la fuente de la eterna juventud. Lo mejor es el despiporre de muertes, el non-stop de padre y madre unicornio, y las dosis de estupidez humana (una cuanta). El reparto bien, destacando la ya mencionada presencia de Carrigan lo que más, y con un Paul Rudd ajado, una Jenna Ortega bien, y unos simpáticos miembros familiares Will Poulter, Richard E. Grant y Téa Leoni. Grasiosa.
Rental Family de Hikari. Emotiva y punzante, triste y dolorosa. Brendan Fraser casi se encarna a si mismo hasta que rodó Ballena. Una historia de momentos, que juega con la comedia divertida, las buenas intenciones, y la tristeza más dolorosa. De esas que vale la pena ver para verle lo bueno a la vida, y para darte cuenta de que el tiempo corre y hay que afrontar todo lo que al nacer se te comienza a venir encima. Otra que debe disfrutarse en cines, a oscuras y con tus cosas.
Rondallas de Daniel Sánchez Arévalo. Galicia, su cultura, sus tradiciones, su gente, su vida. Película costera, entre la emoción y el humor, a bordo de la aflicción, pero gobernada por los chascarrillos. Una película donde el sacrificio implica felicidad y gratitud. Muy bonita y más recomendable. Si eres gallego te tocará la patata… y mucho. Yo soy gallego y casi muero.
Cartel de Hamnet
Tras el primer pack de arriba llegan los vistazos a films pasados pero recientes que tenía pendientes de ver.
Cazafantasmas: Imperio helado (Ghostbusters: Frozen Empire) de Gil Kenan. Floja no, lo siguiente… Un intento desesperado por seguir expandiendo un universo que pertenece a otro tiempo y otro estilo. El valor nostálgico de Cazafantasmas: Más allá no se ve refrendado en esta nueva película pese a todos los intentos (William Atherton regresa… meu pobre). Da verdadero miedo, pero no por el terror narrativo, si no por el terror fílmico.
Jurassic World: Dominion de Colin Trevorrow. Sacándome la espina que tenía pendiente desde 2022. Tras la de Cazafantasmas tocaba esta de los dinosaurios y fina fina… tan fina que lo mejor es dejarla pasar. Vaya horror de todo. Gracia cero, el retorno de las viejas glorias casi bochornoso, los que venían a sustituirlos terribles, y una historia aburrida, donde a los dinosaurios no les dejan comer. Lo del mogul pirado es para tirarse por un barranco, ni pizca de gracia que tiene si lo comparamos con Irrfan Khan de primer Jurassic World… hasta tenía más gracia el plan de Rafe Spall en Fallen Kingdom. Pero esto, esto es horrible. Una montaña rusa de saltos de fe donde no encaja nada y donde los veteranos pasan sin pena ni gloria por la pantalla. Tras verla me quedo con la parte no familiar de Jurassic World: El renacer, que al menos tenía el espíritu serie B de Jurassic Park 3.
Kill Boy (Boy Kills World) de Moritz Mohr. Curiosa pero aburrida, repleta de acción, pero aburrida, divertida, pero aburrida, pasada de vueltas, pero aburrida. En definitiva, desaprovechada. No escatima en lo que no debe escatimar, y se agrede mucho, pero entra en una dinámica de abrumador tedio con tanta paranoia del protagonista. El principio no para, a partir de ahí vive entre altibajos hasta el loco final. Lo más alucinante es el tono de Bill Skarsgård, madre mía, y las presencias de Yayan Ruhian (fijo en la saga The Raid de Gareth Evans y films de Timo Tjahjanto), Sharlto Copley o Andrew Koji. No la pude ver en su momento, vista una y hasta siempre.
Fight or Flight de James Madigan. Pues una peli rara… como Serpientes en el avión, pero en lugar de ofidios contra un grupo de viajeros, pues asesinos a sueldo contra una especie de agente especial y alguien llamado Ghost. Se deja ver y es desde luego entretenida, mucho gracias al carisma de Josh Hartnett. Por lo demás un mata-mata simpático, un poco sin pies ni cabeza, donde no sabes quienes son amigos o enemigos. Lo que más jode es lo de final abierto… de chiste.













