Cine de Ciencia Ficción


Pues esa es la realidad de marzo, no he encontrado la película que me dejara satisfecho del todo, pero sin embargo si hay un par de serie B rumbosas como son Máquina de guerra o Whistle que entretienen, sagas milenarias en caída libre como Scream 7, producciones de impacto que se han metido una leche de muy señor mío (léase ¡La novia!). Me paro también con Torrente presidente y Amarga Navidad, antítesis cinematográficas españoles, cada una con sus cosas, y recupero una de hace unos años que gustó mucho en Sitges o el Fantasia Film Festiva: Vincent debe morir. Al tema…

Scream 7 de Kevin Williamson. Madre del amor hermoso. El aburrimiento más absoluto abandona Woodsboro y se planta en otro pueblo dando una vuelta más a esa tuerca pasada de rosca donde el todo vale sirve como vía de escape para ofrecer al espectador un producto anodino más. Se salvan tres muertes, la de la jarra de cerveza es una barbaridad, pero no hay quien se la crea, y ya. El resto es un paseo cansino por una trama donde ya no sabes si estamos de coña o Kevin Williamson pretende algo serio. En fin, dicen que habrá octava porque esta ha amasado pasta gansa… o se vuelven a reinventar o esto no hay quien lo aguante más.

¡La novia! (The Bride!) de Maggie Gyllenhaal. En la coctelera de la buena de Maggie se mezclan una especie de perversión del cine de Michael Mann, el gamberrismo de la historia de Bonnie y Clyde, una historia de desamor repleto de soledad, mucha paranoia mental, una ración de #metoo, modernidad discotequera, reflexiones entre los monstruos y sus creadores, reflejos de los clásicos (desde James Whale a Mel Brooks), diálogos pervertidos por prosa de diccionario… vamos, una liada bien gorda. Pero bueno, entretenida, diferente y curiosa.

Máquina de guerra (War Machine) de Patrick Hughes. Un rip-off en toda regla de Depredador, curiosamente con aires de La guerra de los mundos, para esa segura segunda parte, y un invasor con forma de mecha mecánico, muy a lo Robot Jox de Stuart Gordon. En conjunto está entretenida, máxime con Alan Ritchson desplegando ese carisma de tipo duro impertérrito que merece ser abrazado con el que ya nos deleita en la serie de «Jack Reacher», unos buenos efectos visuales, y ese generoso body count (numéricamente hablando) no exento de gore en forma de cuerpos explotando, medios torsos, brazos y piernas voladoras, etc. El inicio tiene un tono de patria y honor muy americano, evidentemente, pero conforme avanza hay más y más indicadores de la galopante falta de ideas que la pueblan (tan pronto como se adentra en el rango de la ciencia ficción y la supervivencia).

Torrente presidente de Santiago Segura. La comedia del cameo. Puro desparrame de presencias inesperadas y un saber reírse del ahora político y del todos (no deja títere con cabeza) como nos merecemos. Debe verse como lo que es, una cinta de humor basado en la sorpresa, una obra con aroma clásico estrenado en 2026. Santiago Segura marca el tempo, y salvo por un tercer acto más irregular, queda claro que Segura es un visionario y sabe juntar pasado con presente, farándula con frikis, etc.

Sin piedad (Mercy) de Timur Bekmambetov. «Espera sentado: la película». ¿Por qué la titulas «Sin piedad» cuando resulta que «Mercy» sería «Piedad»?, vamos, todo lo contrario, más para una película que se queda en un caso extendido de Minority Report. La jueza, Rebecca Ferguson, al otro lado de la pantalla, aunque pretenda ser una IA, y el detenido, o trasunto de Tom Cruise, sentado en una especie de silla eléctrica, pero con cara de Chris Pratt. El resto de una flojedad que madre mía. No se salva nada, ni el intento de floritura motera con Kali Reis dando vueltas todo el rato, etc. El cartel un engaño, el tráiler, en este caso gracias, otro engaño aunque la cosa sea para peor. Todo en ella de aburrimiento nada rumboso que encima te hace desesperar con lo mal que está contado, y agasajado con unos efectos visuales de baratillo. Ni pies ni cabeza, para olvidar.

Whistle: El silbido del mal (Whistle) de Corin Hardy. Una de terror teen modo años 80 que se empapa de buenas ideas con mejor o peor resultado. Hay ahí un tufillo It Follows regularmente resuelto, que entronca con la saga Destino final o El club de los cinco (el parecido de Dafne Keen con Ally Sheedy es maravilloso). En conjunto no logra pillar velocidad, siendo aburrida y previsible a cada minuto que pasa. Lo más simpático son los WTF a minuto como el acceso piscinero a libros de folklore maya, el cura del pueblo, o el parque de atracciones que se montan… Amén de otras lindezas que dan para risa. Tiene dos muertes bárbaras, y un final muy cabrón.

Amarga Navidad de Pedro Almodóvar. Resuena Alberto Iglesias a lo Bernard Herrmann, el color nos invade y te fascina, el drama se multiplica de forma exponencial, pero va todo a galope del mayor de los tedios, las buenas interpretaciones y los esquemas de la vida del propio autor (again and again). Por un lado, bien, por otro no tanto… hay que verla para padecerla, o disfrutarla.

Vincent debe morir (Vincent doit mourir) de Stéphan Castang. Resulta que «Vincent debe morir» es el odio llevado al extremo y al simple hecho de ver a alguien y desear ejecutar ese odio de forma salvaje. Stéphan Castang nos traslada a ese creciente y deprimente caos, y lanza a un muy sufrido Karim Leklou (un tipo con una cara triste y seria, con cierto aire Omar Montes), a formar parte de un club que no para de crecer… el de aquellos a los que le parten la cara por que sí. Teniendo en cuenta la creciente sensación de odio social que puebla el planeta (en muchas vertientes y siendo las redes sociales donde te puedes sentir más), la premisa de «Vincent debe morir» es golosa. La esperanza reside sin embargo en el love interest, que, de alguna forma, y entre tanta violencia, arroja un poco de esperanza. No son zombis, son haters.

 

Sí, estás en el lugar correcto. Hoy visitamos febrero y hay que hacer un repaso a un mes goloso, con Sam Raimi retornando con la maravilla Send Help, o la perturbadora visión de Emerald Fennell de “Cumbres borrascosas”, pero con espacio para una de mono asesino rabioso, el drama vital de Sueños de trenes, o el mundo del videojuego de Return the Silent Hill. Ah, y ojo, donde recomiendo también advierto… Tron: Ares y una que no había visto y ahora me arrepiento, Tarot.

Send Help de Sam Raimi. Quiero que esté en el top de año, por los santos cojones del gran Sam Raimi. Send Help es el Arrástrame al infierno sufrido por los protas de La guerra de los Rose. Raimi echa la vista atrás y nos embarca en su medio, un slapstick isleño protagonizado por un dúo que lo clavan. El film explora el frenético devenir del cine de Raimi, donde el humor más cafre se mezcla con los golpes de efecto más escabrosos… vómito, veneno, la caza del jabalí y una relación a muerte entre dos “desafortunados” compañeros de trabajo / náufragos. Rachel McAdam de 10, Dylan O’Brien de 10… y de regalo guiños a la historia del cine de Raimi como la Sam-o-cam, el Oldsmobile, Linda y Bruce Campbell. Más como esta por dios…

“Cumbres borrascosas” (“Wuthering Heights”) de Emerald Fennell. Antes de entrar en la sala pregúntate lo que quieres ver, ¿la enésima adaptación de Cumbres borrascosas o una reconcepción de la obra de Brontë? A caballo entre un videoclip, un anuncio de perfume, la vertiginosa y colorista fotografía del Drácula de Coppola o el La cumbre escarlata / Frankenstein de Guillermo del Toro, el cine de Baz Luhrmann o Sofia Coppola, las novelas de Corín Tellado, y un episodio de «Los Bridgerton», nace esta «Cumbres borrascosas». Cómica macarra, dramática, tormentosa y triste. Válida para pasar un rato de amor más allá de lo inimaginable merced a esta diferente adaptación de la obra de la Brontë. Que a los mandos esté Emerald Fennell (dirección y adaptación del guion) hace el tema más curioso y, más todavía si tenemos en cuenta sus trabajos previos, la entretenida Saltburn y la magistral / obra maestra Una joven prometedora. Importante… LAS COMILLAS.

Uno de los carteles de Send HelpUno de los carteles de Send Help

Primate de Johannes Roberts. ¿Qué es lo mejor que podría hacerse para que Primate funcionase? Pues hacer lo que han hecho… un «man in a suit» como una casa. Gracias a esto, y abandonando la recreación digital del monete, pues puedes sacarte la chorra y elaborar una serie B notable, plagada de gore, muertes retorcidas, y buen ritmo. De regalo Adrian Johnston, con una música maravilla, hermana bastarda de John Carpenter y el giallo. Funciona bien y va a lo que va, se deja de tonterías…

Sueños de trenes (Train Dreams) de Clint Bentley. Ver la vida pasar a lomos de los caballos soledad, tristeza, familia, trabajo y amistad. Un retrato de otro tiempo, pero que bien refleja nuestro periplo por este mundo. Poética, contemplativa y difícil. De esas que te dejan tocados, y más cuando piensas en el paso del tiempo. Esta de Sueños de trenes la tenéis en Netflix.

Anaconda de Tom Gormican. Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn y Thandiwe Newton se van de cinematográfica aventura como si de una versión modernizada de Bowfinger mezclada con Super 8 se tratara. El resultado tiene su gracia, Black, Zahn, Newton y Rudd se ganan a pulso el reconocimiento, y presencias / cameos como el de Ice Cube o la mismísima JLO pues dan para unas risas. Es un permanente viaje al pasado, con semblanzas de cooming of age, que trata de engrandecer una peli terrible como la de 1997, y de la que no sé si tendrá un gran fandom por detrás pero que, en esta ocasión, es perfecta para recordarla con mejores ojos de los que se merece.

El pulcro cartel de Cumbres borrascosasEl pulcro cartel de «Cumbres borrascosas»

Return to Silent Hill de Christophe Gans. Lo reconozco, siempre he sido y seré team Christophe Gans a muerte, aunque el resultado de su trabajo sea caótico y carente de rumbo. Capítulo 1. Sin haber jugado Silent Hill 2, por lo tanto, desconozco la calidad de la adaptación como tal, y en comparación con el anterior film del director francés dentro de la saga (francamente superior a este), el nuevo viaje al laberíntico mundo de Silent Hill es curioso. Están todas las esperadas presencias de las grotescas criaturas que pueblan el no tan divino pueblo, pero de alguna forma el guion de Gans acontece sin rumbo, y los cambios entre las ¿ahora son 3? realidades de Silent Hill desconciertan. ¿Qué es real y qué no lo es? ¿Qué ocurre ahora y qué es hecho pasado? Vaya mejunje de ideas disparatadas las de esta película donde nada queda claro, donde todo se reduce a un pilla pilla sin ton ni son, y donde tampoco es que se tengan que agradecer los efectos especiales… el uso de CGI, mayoritario en comparación con el film de 2006, la lía parda. No sabría decir si me ha gustado o no, ni, ni si quiera, si me ha llegado a entretener. Pero es lo que hay, un fracaso en la taquilla que ha recibido tantos palos que, con tristeza, no dejaran que la saga vuelva a la gran pantalla en otros 20 años. Capítulo 2. Pero claro, luego les sobre el videojuego y peor me lo ponen. Ahora entiendo a los personajes, ahora comprendo sus motivaciones, y, con tristeza, se acrecienta la carencia de espíritu, emociones y la trascendencia de los acontecimientos. Vaya invent más bueno el de Christophe Gans.

Tron: Ares de Joachim Rønning. Muy anodina y prácticamente sin punch. Es evidente que se deja ver, está claro que la música de NIN se deja escuchar, pero vengo a reforzar la idea de que al reparto habría que dejarle pasar (y cerrar la puerta). Tampoco inventa nada respecto a la más entretenida Tron: Legacy, que ya de paso en el aspecto musical atronaba como ninguna gracias a Daft Punk. Si es que últimamente todo lo que toca Jared Letto da para chiste… Os dará algo, pero está en Disney+.

Tarot de Spenser Cohen y Anna Halberg. Por eso me la perdí seguramente en cines… Ni pies ni cabeza, un sin ton ni son que aporta cero. Cero gracia y todos los fuera de plano de las muertes hacen pensar que hay una versión pasada de vueltas oculta en algún lugar. Esta para olvidar. aya tedio. Y encima con dos directores, ¡JA! (En Netlix también).

 

Pues ya estamos en febrero y tenía pendiente la entrada con las recomendaciones del mes pasado, primero de este prometedor 2026. La verdad, pensaba que iba a dar para poco, pero ha sido ponerme a revisar y… hay unas cuantas. En esta entrada podréis leer sobre 28 años después: El templo de los huesos, La hermanastra fea o La muerte del unicornio, pero también de Hamnet o Marty Supreme. Vamos al tema.

28 años después: El templo de los huesos (28 Years Later: The Bone Temple) de Nia DaCosta. Ala, otro giro inesperado el de Alex Garland, porque es un máximo responsable, en el loco y creativo enfoque de esta prometida trilogía que avanza con El templo de los huesos. Acompañado por la versátil Nia DaCosta a los mandos, Garland decide diseccionar directamente a la gente, no abandonando a los infectados, que están ahí, pero digamos que de tapadillo. Esta transición dentro de la historia global explora la fragilidad humana, tanto física como mental, donde falsos mesías imbuyen paranoia y fanatismo en crédulos y tontos del culo. Por otro lado, tenemos un rizar el rizo a la altura de los mayores WTF de la historia del cine, y que aporta a la saga probablemente la idea más loca que nadie podría haber imaginado. El film es puro superglú y te mantiene ya no pegado, adherido y expectante ante cada paso que da, ya sea violento, ultraviolento, o tan extremo que ya te da la risa. Me ha flipado… y de una banda sonora ecléctica hemos pasado al uso de la música de estudio como mensaje y vía de escape y de relación social. Maravillosa, y el final… me cago con el final. Para ver en cine.

Hamnet de Chloé Zhao. El duelo en tiempos de William Shakespeare… y sufrido desde el punto de vista de una madre diferente y de un padre singular. Dolorosa, triste, emotiva y encantadora. Hamnet transmite esperanza y cariño, pero también te posiciona en un lugar oscuro, donde cada cual afronta como mejor puede una pérdida que realmente nunca se llegará a superar. Conforme entras en la historia, y asimilas la tristeza, más se apodera el relato de tu propio padecimiento. Recomendadísima. La Zhao donde mejor demuestra su buen hacer, y no con la chufla que fue Eternals. Para pasarlo muy mal en el cine.

Cartel de 28 años después: El templo de los huesosCartel de 28 años después: El templo de los huesos

Marty Supreme de Josh Safdie. De forma solitaria uno de los Safdie nos embarca en la versión cafre y vertiginosa de Atrápame si puedes. Frenética y repleta de egoísmo, Timothée Chalamet lo borda en esta vorágine de engaños y trolas que el apurado Marty va soltando siendo, o no, consciente de la bola de nieve que acabará arrastrándole. Lo curioso, su maldad no es única, Marty Supreme está plagada de seres como el protagonista… toda su familia, su amiga de toda la vida (encantadora Odessa A’zion), su mecenas (desagradable Kevin O’Leary)… divertida a la par que humillante, el papel de Abel Ferrara da verdadero miedo. Otra de cines.

El botín (The Rip) de Joe Carnahan. Cumplidora como pocas. Carnahan es un máquina del cine de guerrilla pese a lo poco que se prodiga (Infierno blanco, Boss Level, Giro inesperado, Smokin’ Aces…). Buen lío lo montado en esta El botín con una resolución de esas que mola. Serie B en manos de Netflix que, de cuando en cuando, logra parir algo potente y bien facturado. Está es una de esas ocasiones. Affleck y Damon siempre top. Como comentaba se puede ver en Netflix.

La hermanastra fea (Den stygge stesøsteren) de Emilie Blichfeldt. El lado más siniestro de los cuentos de hadas, el lado oscuro de las historias imperecederas, lo grotesco que Disney nunca llegó a imaginar contar (o igual si lo hizo, pero nunca lo materializó). El nuevo talento Emilie Kristine Blichfeldt se descubre con una historia repleta de matices y aroma clásico, el sueño de la parte más siniestra de Cenicienta. Un body horror paciente, pausado, digno de la mejor de las paranoias obsesivas, pero sujeto al relato y no llevado al extremo. Hay de todo, Cenicienta es más zorra de lo que nos contaron, las hermanastras sufrieron lo que no está escrito, y los métodos de embellecimiento eran… drásticos. No deja títere con cabeza y la palabra marcada a fuego al final da para echarse unas buenas risas… Cenicienta mis cojones. Curiosa y entretenida, pero tampoco nos flipemos.

Cartel de La hermanastra feaCartel de La hermanastra fea

La muerte del unicornio (Death of a Unicorn) de Alex Scharfman. Macarrónica como pocas. Anthony Carrigan mola mucho, lo mismo que los giros a lo Aliens: el regreso. Una primera hora un poco pesadita que desemboca sin embargo en la revolución de los Unicornios en contra de una familia de ricachones en busca de la fuente de la eterna juventud. Lo mejor es el despiporre de muertes, el non-stop de padre y madre unicornio, y las dosis de estupidez humana (una cuanta). El reparto bien, destacando la ya mencionada presencia de Carrigan lo que más, y con un Paul Rudd ajado, una Jenna Ortega bien, y unos simpáticos miembros familiares Will Poulter, Richard E. Grant y Téa Leoni. Grasiosa.

Rental Family de Hikari. Emotiva y punzante, triste y dolorosa. Brendan Fraser casi se encarna a si mismo hasta que rodó Ballena. Una historia de momentos, que juega con la comedia divertida, las buenas intenciones, y la tristeza más dolorosa. De esas que vale la pena ver para verle lo bueno a la vida, y para darte cuenta de que el tiempo corre y hay que afrontar todo lo que al nacer se te comienza a venir encima. Otra que debe disfrutarse en cines, a oscuras y con tus cosas.

Rondallas de Daniel Sánchez Arévalo. Galicia, su cultura, sus tradiciones, su gente, su vida. Película costera, entre la emoción y el humor, a bordo de la aflicción, pero gobernada por los chascarrillos. Una película donde el sacrificio implica felicidad y gratitud. Muy bonita y más recomendable. Si eres gallego te tocará la patata… y mucho. Yo soy gallego y casi muero.

Cartel de HamnetCartel de Hamnet

Tras el primer pack de arriba llegan los vistazos a films pasados pero recientes que tenía pendientes de ver.

Cazafantasmas: Imperio helado (Ghostbusters: Frozen Empire) de Gil Kenan. Floja no, lo siguiente… Un intento desesperado por seguir expandiendo un universo que pertenece a otro tiempo y otro estilo. El valor nostálgico de Cazafantasmas: Más allá no se ve refrendado en esta nueva película pese a todos los intentos (William Atherton regresa… meu pobre). Da verdadero miedo, pero no por el terror narrativo, si no por el terror fílmico.

Jurassic World: Dominion de Colin Trevorrow. Sacándome la espina que tenía pendiente desde 2022. Tras la de Cazafantasmas tocaba esta de los dinosaurios y fina fina… tan fina que lo mejor es dejarla pasar. Vaya horror de todo. Gracia cero, el retorno de las viejas glorias casi bochornoso, los que venían a sustituirlos terribles, y una historia aburrida, donde a los dinosaurios no les dejan comer. Lo del mogul pirado es para tirarse por un barranco, ni pizca de gracia que tiene si lo comparamos con Irrfan Khan de primer Jurassic World… hasta tenía más gracia el plan de Rafe Spall en Fallen Kingdom. Pero esto, esto es horrible. Una montaña rusa de saltos de fe donde no encaja nada y donde los veteranos pasan sin pena ni gloria por la pantalla. Tras verla me quedo con la parte no familiar de  Jurassic World: El renacer, que al menos tenía el espíritu serie B de Jurassic Park 3.

Kill Boy (Boy Kills World) de Moritz Mohr. Curiosa pero aburrida, repleta de acción, pero aburrida, divertida, pero aburrida, pasada de vueltas, pero aburrida. En definitiva, desaprovechada. No escatima en lo que no debe escatimar, y se agrede mucho, pero entra en una dinámica de abrumador tedio con tanta paranoia del protagonista. El principio no para, a partir de ahí vive entre altibajos hasta el loco final. Lo más alucinante es el tono de Bill Skarsgård, madre mía, y las presencias de Yayan Ruhian (fijo en la saga The Raid de Gareth Evans y films de Timo Tjahjanto), Sharlto Copley o Andrew Koji. No la pude ver en su momento, vista una y hasta siempre.

Fight or Flight de James Madigan. Pues una peli rara… como Serpientes en el avión, pero en lugar de ofidios contra un grupo de viajeros, pues asesinos a sueldo contra una especie de agente especial y alguien llamado Ghost. Se deja ver y es desde luego entretenida, mucho gracias al carisma de Josh Hartnett. Por lo demás un mata-mata simpático, un poco sin pies ni cabeza, donde no sabes quienes son amigos o enemigos. Lo que más jode es lo de final abierto… de chiste.

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Velocidad de crucero llevo ya, y aquí arranco con las 20 esperanzas de 2026 más 5 de 2025 que llegarán a lo largo del año pero que ya se han podido ver al otro lado del charo o en festivales de rigor. El año es completito y prometo visitar todo tipo de géneros, desde el terror, las franquicias comiqueras, los viajes estelares y las cosas raras que de vez en cuando te encuentras por ahí. Vamos con el listado de pelis que me levantan el ánimo, y tengamos en cuenta que a lo largo del año algunas de estas desaparecerán de nuestros radares al tiempo que otras serán descubiertas y encumbradas. Al tema…

Las 20 esperanzas de 2026
Las 20 esperanzas de 2026

28 años después: el tempo de los huesos (28 Years Later: The Bone Temple) de Nia DaCosta. Pues resulta que Danny Boyle cede el testigo de la dirección a DaCosta, la directora del notable reboot de 2021 de Candyman, pero también la culpable de una infumable The Marvels. Todo está por ver, pero con el listón en lo más alto, y de nuevo con Alex Garland a los mandos del guión, pues ¿qué puede pasar que no nos guste? Nada. Esa es la respuesta. Al frente de nuevo Ralph Fiennes, Jack O’Connell y Alfie Williams. Todas las ganas del mundo por verla, por descubrir cómo rizan el rizo, y de cómo se queda para esa supuesta tercera parte que debería cerrar el círculo iniciado por Boyle con tan buen sabor de boca.

The Adventures of Cliff Booth de David Fincher. Guión de Quentin Tarantino, Fincher dirigiendo, Brad Pitt protagonizando, spin off del personaje más divertido y macarra de Érase una vez en Hollywood… se encuentra en rodaje y se espera que esté para este año, pero igual ocurre como el año pasado con The Bride!, y ajo y agua. Por lo pronto es una esperanza curiosa con un buen reparto que acompaña al siempre molón PittElizabeth Debicki, Yahya Abdul-Mateen II o Carla Gugino. Sea como fuere compro.

Flowervale Street de David Robert Mitchell. El director de It Follows regresa tras la rareza Under the Silver Lake. Esta es una de ciencia ficción, con un par de rostros potentes como los de Anne Hathaway y Ewan McGregor, y una historia por lo pronto intrigante… una familia que comienza a notar cosas raras en torno a su vecindario. El guión es del propio Mitchell, y produce el desaparecido J.J. Abrams, asi que seguro que ha visto algo interesante en todo esto.

Hokum de Damian McCarthy. Terror sobrenatural, folklore y Adam Scott. Nada como contarnos la historia de un escritor que se pira a Irlanda a esparcir las cenizas de sus fallecidos progenitores para acabar sucumbiendo a brujería y otras cosas siniestras del país de los tréboles de cuatro hojas. Nos la trae Neon, y si Neon apuesta por ella es que la cosa promete. El trailer que se ha visto, corto, aconoja un rato… y es de esos que con cuatro planos ya te deja con el culo torcido.

Digger de Alejandro González Iñárritu. La verdad, no sé qué esperar, pero apunta a bizarrada gorda con un mutado Tom Cruise y un buen grupo de actores y actrices haciéndole compañía. Que si Sandra Hüller, que si John Goodman, que si Jesse Plemons, que si Sophie Wilde, que si Riz Ahmed, que si Michael Stuhlbarg, que si Burn Gorman… poco se sabe por ahora. Algo así como que un hombre poderoso emerge como salvador del mundo antes de que el propio desastre que acaba de provocar acabe con este. Vamos, una suerte de Trump de la vida. Ojo, de Iñárritu podemos esperar cualquier cosa.

Disclosure Day de Steven Spielberg. Otra de ciencia ficción escrita por el virtuoso David Koepp y basada en una historia del propio Spielberg. No se sabe nada de la trama, pero la cosa va de extraterrestres y primeros contactos con los seres humanos. Al frente la siempre elegante Emily Blunt, Colin Firth, Wyatt Russell, Josh O’Connor, Colman Domingo o Eve Hewson. Cuanto más dure el misterio mejor, y que la divinidad ilumine a Spielberg volviendo a visitar el subgénero que más ha explorado en su carrera… los marcianos.

The Dog Stars de Ridley Scott. Pues sí, con 88 años a sus espaldas va Scott y se va al páramo acompañado por Jacob Elordi, su perro y Josh Brolin. La película se desarrolla tras una catástrofe provocada por un virus de la gripe que casi acaba con la humanidad… La película sigue a Hig (Elordi), un piloto civil, y a un duro exmarine (Brolin), que se enfrentan a invasores y a la esperanza de una vida mejor fuera de su actual morada. De regalo la Margaret Qualley, Guy Pierce y Benedict Wong. Está basada en una novela del mismo título obra de Peter Heller.

Dune: Part Three de Denis Villeneuve. El esperado cierre a la adaptación más bruta de la obra de Frank Herbert. Poco más que decir, vuelve Paul Atreides, vuelve Chani, vuelve la Princesa Irulan, crece Alia Atreides con la cara de Anya Taylor-Joy, regresa el reanimado Duncan Idaho, vuelve Gurney Halleck, vuelve Lady Jessica, surgen los hijos Leto II y Ghanima Atreides, y aparece Robert Pattinson dicen que en un papel no desvelado todavía. Sea como fuere apunta a cine con mayúsculas. Para Navidad pegándose cara a cara con Marvel Studios.

Mother Mary de David Lowery. Resulta de David Lowery es un tipo peculiar y siempre paladeando cosas especiales. No es que me encante, pero El Caballero Verde me flipó. En esta junta a Anne Hathaway con Michaela Coel y Hunter Schafer para contar la relación psicosexual entre la cantante pop Mary (Hathaway) y la diseñadora de moda Sam (Coel), después de que la necesidad de la primera de un vestido para su nueva gira los vuelva a unir. El trailer recuerda de alguna forma a una mezcla de In Fabric de Peter Strikland, Smile 2 y el resurgir narrado en Cisne Negro. Siniestra y chunga de narices.

La odisea (The Odyssey) de Christopher Nolan. Pues igual que Villeneuve, Tarantino, Fincher y otros… si hay peli ese año, a la lista de esperanzas automáticamente. Es el cine que más disfruto, cuando sus directores son capaces de realizar lo irrealizable. Un clásico de la literatura realizado con toda la opulencia y grandeza que suele ofrecer Nolan en sus producciones. No defraudará, pero los habrá que dirán que vaya tostón. Esta será ejemplo de la grandilocuencia de Hollywood, un must see.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu de Jon Favreau. Como fan confeso de la saga televisiva la quiero disfrutar en cine. Será como ver un episodio extendido, lo sé, con sus cosas buenas y sus cosas malas. El guión es obra de Favreau, Dave Filoni (apunta por los últimos reportes a sustituto creativo de Kathleen Kennedy al frente de Lucas Films) y el propio George Lucas. Tampoco espero mucho, pero escuchar la fanfarria en cines va a ser la bomba.

Her Private Hell de Nicolas Winding Refn. Hacía tiempo que el director danés no se pasaba por el cine. Como siempre su cine es especial, desde Drive, pasando por Sólo Dios perdona, The Neon Demon, Valhalla Rising… ¿Qué espero de Her Private Hell? Pues no lo sé, pero me atrae como el polen a las abejas. Lleva sin rodar cine desde 2016, y una década después regresará con una película de nuevo extrema protagonizada por la encantadora Sophie Thatcher (La acompañante, Heretic o Prospect) y Dougray Scott.

Resident Evil de Zach Cregger. Ya… ¿otra de Resident Evil? Pues sí, pero superado Paul W.S. Anderson, la infecta Resident Evil: Welcome to Raccoon City, y la totalmente olvidable serie de Netflix, que el director de Barbarian y Weapons se anime con esta franquicia, pues tela marinera. ¿Suena a encargo? Pues no lo tengo claro, la define no como una adaptación, si no como un film que transmita la sensación de los videojuegos, el verte ante un pasillo oscuro, sin escuchar nada y con una única bala en la recámara. Protagoniza Paul Walter Hauser (Richar Jewell), Austin Abrams (el drogadicto de Weapons), Zach Chery (“Severance” y “Fallout”) y Kali Reis (“True Detective: Night Country”).

Send Help de Sam Raimi. ¡Leches!, que regresa Raimi al cine desde Doctor Strange en el multiverso de la locura y al terror desde Arrástrame al infierno (maravillosa). Esta vez nos prepara para un Náufrago extremo, con Rachel McAdams dando mucho por el saco a Dylan O’Brien… y ojo, aparentemente sale Bruce Campbell (al menos en una foto). Una empleada y su insoportable jefe sobreviven a un accidente aéreo en una isla desierta. Ella, con habilidades de supervivencia, se convierte en la única esperanza de su jefe para mantenerse con vida en este entorno hostil. Promete ser genérica, pero fijo que en manos de Raimi todo tomará un giro inesperado y macarra.

Street Fighter de Kitao Sakurai. Vale, que igual es una mierda y de la que tengo que hablar es de Mortal Kombat II, la protagonizada por Karl Urban. Pero si bien la segunda seguro que mola, esta puede ser un auténtico mojón o, curiosamente, la adaptación el icónico videojuego a la gran pantalla. Los carteles, el primer trailer… todo augura goce pleno. Y ojo que tenemos a Jason Momoa como Blanka, David Dastmalchian como M. Bison, Noah Centineo como Ken, 50 Cent como Balrog, Andrew Koji como Ryu y veremos también a Zangief, Guile, Akuma, Cammy, Vega, Chun-Li, Dhalsim, Honda y la madre que los parió. Puede ser muy absurda.

A Colt is My Passport de Gareth Evans. Nada se habla de lo nuevo de Evans, el mago tras la saga The Raid, el creador de la maravillosa “Gangs of London”, y ahora responsable del remake de un film japonés de 1967 titulado Koruto wa ore no pasupôto. En la película original un asesino a sueldo es contratado para matar al líder de una banda mafiosa, tras el trabajo el resto de las bandas rivales se unen para darle caza a él y al chofer que le transporta. En el remake están Sope Dirisu (prota de “Gangs of London” y que mete hostias como panes) y Tim Roth, un clásico. La espero sentado y ansioso. Va a molar porque sí.

Remain de M. Night Shyamalan. Otro director que debe estar siempre en la lista de esperanzas. Tras salir de una clínica psiquiátrica, un arquitecto afligido se muda a Cape Cod por trabajo. Durante su estancia en un antiguo B&B, una enigmática mujer lo hace dudar de sus creencias racionales sobre la vida y la muerte. Jake Gyllenhaal es la figura del film, y por lo tanto el arquitecto. Como siempre el gusto está en el misterio que plasme Shyamalan, guionista adaptando una novela de Michael Sparks. Mejor es no saber nada.

Werewulf de Robert Eggers. No sé, Eggers mola, ha hecho cosas rumbosas como La bruja o  El hombre del norte, El faro fue su viaje más Lovecraftiano posible y con Nosferatu… pues no tengo claro, bien pero mal. Esta vez hombre lobo, otra de las criaturas clásicas. En la Inglaterra medieval, una misteriosa criatura acecha entre la niebla, convirtiendo las leyendas locales en una aterradora realidad mientras los aldeanos se enfrentan a una antigua amenaza sobrenatural. Por ahí andan Aaron Taylor-Johnson, Ralph Ineson, Willem Dafoe y… horror, Lily-Rose Depp (otra vez). Veremos, pero desde luego debemos esperar algo bueno de ella.

Return to Silent Hill de Christophe Gans. La razón de estar aquí es la misma que A Colt is My PassportGans merece estar siempre que hace algo. Desaparecido de la silla de director desde hace más de una década, es el director del mejor segmento de Necronomicon, responsable de Crying Freeman: los paraísos perdidos, autor de la maravillosa El pacto de los lobos, y de la muy molona Silent Hill (la mejor adaptación). Es casi emocionante que regrese al género que le vio nacer y donde se desenvuelve como nadie.

Evil Dead Burns de Sébastien Vaniček. El director de Vermin. La plaga se atreve con la madre de todos los desmadres. De cuando en cuando mola disfrutar de lo extremo, y la saga creada por Sam Raimi (segunda cita de la entrada), bien merece ser incluida en toda lista que se precie. Si producen Raimi, Robert Tapert y Bruce Campbell nada puede fallar. Va a ser un baño de sangre y tendremos que ir con chubasquero al cine.

Para terminar me paro con 5 de este año, y antes, que veremos en los próximos meses. Desde luego ver en cines Kill Bill: The Whole Bloody Affair va a ser la repanocha, 15 años después de su estreno en USA nos llega el turno. Nunca es tarde si la dicha es buena. Luego ya Marty Supreme de Josh Safdie, fija en todas las quinielas para llevarse premios y más premios, The Furious de Kenji Tanigaki, dijeron de ella en el Festival de Sitges que vale cada minuto… una epopeya violenta que ensombrece a los mismísimos Gareth Evans y Timo Tjahjanto . Luego tenemos el terror de Obsession de Curry Barker, historia de amor platónico donde un deseo para conquistar el corazón de la chica que le gusta se transforma en siniestro precio por el que tienes que pagar. Termino con Primate de Johannes Roberts, una macarrada gore con un mono rabioso que acaba por dar buena cuenta de los miembros de la familia con la que vive.

Las 5 esperanzas de 2025 (y antes) que veremos en 2026
Las 5 esperanzas de 2025 (y antes) que veremos en 2026

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Decimos adiós al año de la rima salerosa y nada mejor que hacerlo echando la vista atrás y reparando en esas películas que han cumplido con creces. De las 12 listadas 9 las he podido ver en cines, Frankenstein de Guillermo del Toro incluida gracias a dios, y las otras 3 pues repartidas en varias plataformas de streaming. Hay de todo, algunas las compartiréis y otras gritaréis “están locos estos romanos”, pero lo que importa es poder disfrutar del cine, de lo que ofrece, el entretenimiento, la experiencia, los amigos…

Las 12 favoritas de Uruloki en 2025Las 12 favoritas de Uruloki en 2025

28 años después (28 Years Later) de Danny Boyle. Alex Garland es el maestro de las distopias que pergeña Boyle. Y en 28 años después se inventa una distopia de su propia distopia. Film dividido en tres partes, un coming of age de rigor, una historia de ternura maternal con una Jodie Comer impresionante y un no menos inesperado Ralph Fiennes, y una genial sesión a toda velocidad de Tu madre se ha comido a mi perro… en definitiva, un film que va más allá de sus predecesores, plagada de personajes icónicos y secuencias que perdurarán en nuestro subconsciente a perpetuidad (maravilloso inicio, aún mejor final).

Una batalla tras otra (One Battle After Another) de Paul Thomas Anderson. El cine de PTA es siempre diferente y sorprendente, y Una batalla tras otra no es la rara avis de su carrera. Esta vez PTA narra la historia de un padre fumeta, trasunto de “El nota”, adaptando vagamente una obra literaria icónica y referente en USA titulada “Vineland” sobre los movimientos revolucionarios anti-Nixon y pro-drogas entre las décadas de los 60 y 80. El tema se centra en este personaje bastante pasadillo y flipadete encarnado por un genial Leonardo DiCaprio, y su peripecia de ser un antisistema experto en explosivos transformado en único tutor al cargo de su hija (de bebé a adolescente). DiCaprio está acompañado por un elenco donde destacan Benicio del Toro, Regina Hall o Teyana Taylor, pero donde alcanza un nivel desorbitado de alucine un inclasificable ultrafacha (Sean Penn), villano sórdido, desagradable y grotesco que responde al nombre Lockjaw. Lo genial de Una batalla tras otra es que se pasa sin que te enteres, sus cerca de tres horas no se notan merced a lo vibrante, divertida, absurda o excesiva que es. ¡Está plagada de momentos cumbre que se disfrutarán hoy, mañana y durante los próximos años! ¡A lo más alto esta maravilla!

Los pecadores (Sinners) de Ryan Coogler. Otra que se va a la cumbre en este año. Coogler logra la mejor mezcla de géneros de los últimos lustros y nos deja paladear una fusión de la América donde gobiernan las leyes Jim Crow, donde el ansia por la libertad se atisba gracias a la música, y donde el terror vampírico viene a sazonar todo para hacer el Magnum opus del director. Una propuesta inaudita, inesperada y arriesgada, con números musicales donde se mezclan el soul con los orígenes tribales africanos y la excelsa propuesta de un compositor como Ludwig Göransson, y donde el reparto estás igualmente ahí on fire… desde el doble Michael B. Jordan, pasando por el molón y bailongo Jack O’Connell, hasta Hailee Steinfeld o el debutante Miles Caton. Es una película de sudor sureño, que se cocina a fuego lento y donde hay tiempo para la reflexión, pero también para el regocijo, ya que una de terror es ya obra descomunal de este 2025. Que buena es la jodida.

Bugonia de Yorgos Lantimos. Que bueno es no leer, no echar la vista atrás, y no saber. Bugonia es mágica, tanto como el aspecto robótico de Emma Stone o el de agonizante despojo de Jesse Plemons. Lanthimos nos hace pulular entre lo salvaje y escalofriante, entre la comedia surreal elevada a la enésima potencia y la violencia emocional y física. Ya de paso se ríe de los pseudocientíficos, los flipados, y otras muchas cosas. Bugonia es un remake de un film coreano de 2003 (Salvar el planeta Tierra), sí, pero el arte, es arte, y Lanthimos no para de pergeñar cosas únicas, diferentes, entrañables, paranoicas y divertidísimas. De lo mejor del año y cumplida esperanza. No leáis, ved.

Clasificado ‘S’ : transgresión en la transición (Exorcismo: The Transgressive Legacy of Clasificada “S”) de Alberto Sedano. La España más oculta, vaya joya de documental. Ese cine que existe, o existió, y que no tengo claro quién pudo ver. La cinematografía patria alcanzó unos niveles que madre del amor hermoso, hay auténticas barbaridades.

Frankenstein de Guillermo del Toro. Mi ferviente confianza en el cine de del Toro se ha vuelto a ver recompensada gracias a Frankenstein. La historia del eterno Prometeo de Mary Shelley ha sido trasladada de nuevo a cine con la excepcional habilidad del director mexicano, virtuoso en todos los aspectos que tengan que ver con la creatividad, lo gótico, lo espiritual, romántico y existencial. Ahí es donde este nuevo Frankenstein brilla, dejándote perplejo ante este derroche de amor por la historia que adapta. El film supura clasicismo revestido de modernidad y amor por la artesanía cinematográfica. Ahí está el maquillaje de Jacob Elordi, probablemente la criatura más atípica para un film sobre un monstruo, o esa dirección artística que te deja turulato, al mismo nivel que el vestuario o la fotografía. Junto al monstruo tenemos a un Víctor encarnado de forma sobresaliente por Oscar Isaac, o la delicadeza porcelánica de los personajes encarnados por Mia Goth, scream queen reinante e ideal para el papel de la poderosa Elizabeth (y Claire F. también… otro doble papel tras X). Del Toro no escatima en brutalidad, otorgando una particular vivacidad a las desventuras de la criatura y su creador. Todo mola.

Estragos (Havoc) de Gareth Evans. Me la sopla si tiene dos persecuciones donde el CGI canta cosa fina, lo que flipa es el cine de gánsteres visto por Gareth Evans: extremo, violento, salvaje, imaginativo… sanguinario. Ya ocurrió y ocurre con la maravilla que es “Gangs of London”, ya ocurría con The Raid y su secuela BerandalEvans es dios en el cine de acción más brutal plagado de perversidad sangrienta. Es el puto amo y por ello encumbro Havoc para que salga en algún top este 2025. Tom Hardy no puede ser más duro, el resto es una barbaridad donde las balas son infinitas, y muchos que lo agradecemos.

Mickey 17 de Bong Joon Ho. Gloria bendita esta Mickey 17. Una sobresaliente dosis de surrealismo llevada al espacio, una cómica paranoia inundada de referencias al «hoy». Con Mark Ruffalo supurando trumpismo barato merced a esos discursos plagados de charlatanería fascista (hasta el puñetero baile), con un asesor personal que no deja duda a que recordemos a cierto mogul tecnológico con semblanzas nazi, con ese constante prueba y error cómico-científico a lo AstraZeneca o Pfizer, que si la simpleza del tipo inocente avasallado por amigos y enemigos ya que no tiene dos dedos de frente… en el fondo, una sátira contra la explotación (a muchos y diferentes niveles)… ni más, ni menos. Al frente un fabuloso Robert Pattinson, el ya mencionado sobresaliente Ruffalo o una genial Naomi Ackie. Nada en Mickey 17 desentona, ni ese cambio de tercio donde tienen espacio otros aspectos como la unión social (aunque sea gracias a unos furbys). Que me da igual, que ojalá tengamos más Mickey 17 en este 2025. ¡Bravo Bong Joon Ho!

Sirât de Oliver Laxe. La Carga maldita de Laxe… vaya atronadora propuesta, viaje a ninguna parte de un padre, su hijo y una troupe de saltimbanquis adictos a las rave y esa música que te teletransportar a otra dimensión. Un viaje por el desierto terrorífico, asfixiante y desgarrador. William Friedkin aplaudiría.

The Brutalist de Brady Corbet. Es The Brutalist una película desafiante, triste y dramática, pero igualmente atractiva. Es The Brutalist dura, moralmente depravada, pero igualmente reveladora. Es The Brutalist como el trabajo de su protagonista, robusta, asfixiante y fría. Es el film Brady Corbet una demostración de cine clásico a lo bruto, obra eterna con su obertura, una vida de principio a fin, y su epílogo. Es tan particular su de punto de vista (narrativa, personajes, fotografía, sensibilidad…) que la convierte en un film de autor como ya hicieran otros de la talla de David Lean o Stanley Kubrick. Es The Brutalist una película que debe verse en cines, porque es donde realmente se disfruta de la verdadera esencia de este cine.

Weapons de Zach Cregger. No hace mucho Cregger parió Barbarian, una de las maravillosas sorpresas dentro del género de terror de los últimos años. Ha pasado un tiempo y Cregger vuelve a la carga con Weapons, otra historia de género, diferente pero que, sin embargo y al igual que Barbarian, explota un subgénero bien conocido dándole una vuelta que desconcierta y aterroriza. Barbarian jugaba con el home invasion y luego te daba para el pelo, Weapons es brujería elevada a la enésima potencia. La narración, para mejorar el conjunto, es episódica, y todo desemboca en una de esas jugadas que ya Cregger nos regaló en su anterior joya. Todo en Weapons mola, de principio a fin, su música, su reparto, sus cambiantes personajes, lo onírico, la historia y el agradecido toque salvaje de Cregger. Ah, y sale Justin Long… lo que la lleva ya a lo más top del año.

Juego sucio (Play Dirty) de Shane Black. Hecho innegable: Black es el mejor en su estilo. Juego sucio es un muy molón periplo por el cine de hace años, peli de acción que navega en la comedia, el noir o lo retro con buen rumbo, al tiempo que no escatima en darnos gloriosas escenas violentas e hiperbólicas. Recuerda a muchas y no tiene por qué sentirse avergonzada por ello… al contrario, saca pecho de principio a fin, poblando sus dos horas de duración de excelente ritmo y personajes simpáticos y alocados. Todos molan, desde Mark Wahlberg, Lakeith Stanfield, Rosa Salazar, Nat Wolff, Keegan-Michael Key, Tony Shalhoub o Thomas Jane… y sí, Key y Jane de nuevo juntos gracias a Black tras Predator de 2018. Por alguna razón fue carne de Prime Video, pero su estilo la hace merecedora de haber sido estrenada en cines. Sesión doble en 2025 con Amenaza en el aire. Los 80 siempre han molado.

De cara a completar un top de terror de 2025, a las incluidas en esta lista habría que añadir La larga marcha, Devuélvemela, The Monkey y La acompañante.

La larga marcha (The Long Walk) de Francis Lawrence. Pues me ha gustado, ya sea por su imparable ritmo y tensión, por el viaje de amistad que se marcan los protagonistas (abrumadores Cooper Hoffman – Licorice Pizza – y David Johnson – Alien: Romulus – ) , y por la crudeza de la historia, que pese a quien pese, tiene mérito el empaque que tiene, su sentido del ritmo, y la barbarie que transpira. Creo que el plano final suena como a inacabado, pero no obstante es de lo mejorcito de este año de múltiples adaptaciones de Stephen King o su alter ego Richard Bachman.

Devuélvemela (Bring Her Back) de Danny Philippou y Michael Philippou. Los gemelos Philippou vuelven a la carga tras la perturbadora Háblame y se sacan de la manga un lienzo sobre la pérdida más desgarradora, la pena infinita y la no superación del duelo. Todo esto bañado en una piscina de terror donde pululan las posesiones y el hijoputismo elevado al infinito (si es que no sabes por dónde pueden acabar jodiendo al prójimo). Bárbara la Sally Hawkins, con un papel paranoico tremebundo y que da todo el sentido del mundo a esta historia de terror atípico, pero a la vez esperado. Muy bien. Ojo, vaya obsesión tienen estos con hacer pasar penurias a niños y adolescentes…

La acompañante (Companion) de Drew HancockHancock no era nadie, hasta ahora. Director debutante y guionista de esta juguetona propuesta cómico-terrorífica que te deja con el culo torcido a golpe de liártela parda a cada minuto que pasa. Al frente de La Acompañante tenemos a Sophie Thatcher, no la ubicaba pero muy top tras esta, HereticMaxxxine y Prospect, y Jack Quaid, el de «The Boys». Con cierta estética artificiosa a la Barbie (bravo), el film te adentra en laberinto de recovecos, donde cada giro que das complica más la divertida y caótica trama, y donde las reglas del juego no hacen más que cambiar (salvo la obviedad no me jodas, porque no te puedes esperar nada y te pilla siempre a pie cambiado). Se agradece mucho en estos tiempos este tipo de pelis, poco más de 90 minutos, y que bien que se haya podido disfrutar en cines.

The Monkey de Osgood Perkins. ¿Echábamos de menos las franquicias o potenciales franquicias donde todo bicho viviente muere? Pues The Monkey se pone en marcha para, a lo Destino Final, surgir como saga gore cómica que poblará nuestras pantallas en los próximos años. Osgood Perkins se anima con el terror macabro y surreal, pero por absurdo, y con la comedia slapstick deudora de ese programa de Spike TV titulado «1000 maneras de morir»The Monkey es divertida, tontorrona, salpica y suficientemente cargada de humor negro y hemoglobina roja como para soltar una carcajada por lo bárbaro de alguna muerte… o todas. Más de esta guisa, que me lo paso como un enano.

Feliz año ya que estamos.

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Mes de diciembre y hay dos grandes opciones, o centras el tiro en Avatar: Fuego y ceniza o lo hace sobre Puñales por la espalda: De entre los muertos. Ambas son las grandes propuestas del mes y donde una va sobrada, para la otra no es su juego, la otra estruja mejor el coco, cosa que la de Cameron ni se plantea. Mes de palomitas acompañadas por un par de pseudo-terrores, un par de advertencias (para huir de ellas) y un vistazo atrás en forma de Cronenberg o extremismo francés. Felices fiestas.

Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash) de James Cameron. El señor Cameron se ha pasado unos cuantos años para parir otra más en su saga, y eso es lo que hay. Todos dirán lo mismo y es que los efectos visuales son el no va más, es inimaginable como Lighstorm y Weta logran eso, se come con patatas al resto de producciones mundiales sean de Hollywood o de los mercados más pequeños, etc. pero en su contra te lleva a un momento donde ya no notas la evolución entre esta y las anteriores partes (que por descontado la tiene, pero es tan lejano el recuerdo que…) A nivel historia pues caca de la vaca. Más plana que una tabla de planchar. Rizan el rizo sobre lo mismo de la segunda parte, otra vez el fondo de defensa de la tribu de rigor, le suman un par de valores extra para darle interés a la trama… y ya tienes otra película de indios y vaqueros, de caza de bisontes, la tribu de cara roja (Pawnee)… vamos, una especie de Bailando con lobos redux. Eso sí, el cine hasta la bandera, la gente aplaudiendo, el olor a palomitas y sudor cargando la sala. El efecto Cameron sigue vivo y la saga Avatar está en la cúspide del cine más taquillero, aunque su calidad narrativa sea la misma que film de sobremesa. Vista en cine, sala iSens 3D… notable experiencia.

Póster de Avatar: Fuego y cenizaPóster de Avatar: Fuego y ceniza

Good Boy de Ben Leonberg. Destinos inevitables, maldiciones y casas encantadas, todo pasado por el tamiz de la enfermedad (es un terror que navega por la paranoia del enfermo) y un can, fabuloso, que acompaña a su dueño en este periplo terrorífico y de mal rollo. No está mal, pero tampoco redefinirá el género (ni creo que lo pretenda, aunque apueste por una idea muy original). Es casi más triste que de terror… sobre todo si tienes perro. La tenéis en Filmin.

Puñales por la espalda: De entre los muertos (Wake Up Dead Man) de Rian Johnson. Bienvenidos a lo nuevo de Mr. Johnson, tercer episodio de la vida y obra del detective Benoit Blanc. Puñales por la espalda: De entre los muertos, le falta ya poco para superar a la saga de Los Piratas del Caribe, ahonda, aunque en intensidad inferior, sobre el pizpireto whodunit. Esta vez el puzle tarda en formalizarse, si bien las piezas se ponen de forma un pelín atropellada en esa primera fase narrativa / contemplativa donde prestar atención a los detalles es casi crucial. Se produce el hecho y aparece Blanc, un soso Daniel Craig que, esta vez, prevalece menos en intensidad que su ocasional sidekick, el genial Josh O’Connor. La troupe que rodea a estos dos es de escándalo con mayúsculos Josh Brolin, Glenn Close, Thomas Haden Church o Andrew Scott. Unos cuantos altibajos, pero un misterio divertido y repleto de trucos de esos que mola que te vayan desmenuzando y revelando a poquitos. Estéticamente es sobresaliente, pero esas dos horas y media se hacen un pelín extensas, si bien son meridianamente necesarias si quieres contarlo todo al dedillo y sin dejar un detalle olvidado en un cajón (responsabilidad del director / guionista / productor). Johnson es el rey del mambo y hay que darle gracias de que siga explorando el divertido cine de crimen y misterio. Dios mediante, esperemos a la cuarta… carne de Netflix.

Cosecha sangrienta (Clown in a Cornfield) de Eli Craig. No es cine de terror, pero podría pasar por ello. No es cine con asesino sobrenatural, pero crees que lo es hasta más o menos la mitad de la película. Por lo demás, una cómico-venganza-slasher generacional en manos del director de Tucker & Dale vs Evil y Little Evil. Lo malo es que es floja, funciona de inicio mejor de como acaba funcionando, y la trama y el ritmo se desinflan como un globo pinchado. Lo bueno, el despiporre gore, donde Eli Craig no se corta, ni falta que hace. Anda por ahí Kevin Durand, el rostro más conocido…

Strangers: Capítulo 2 (The Strangers: Chapter 2) de Renny Harlin. Vaya con el señor Harlin. Tras la muy floja Strangers: Capítulo 1, llega esta segunda parte del innecesario reboot y seguimos cuesta abajo y sin frenos (alguien lo dudaba). Ni pies ni cabeza, un simple porque sí. Cuenta con una escena de un jabalí que madre del amor hermoso, se le ocurrió al guionista y nada mejor que meterla. La búsqueda de trasfondo para los asesinos es digno de hacérselo mirar y ese final… ya no sabían que más contar. En fin, otro survival horror de medio pelo que sigue explotando una saga que podríamos ya considerar infinita (mente innecesaria). Podéis sufrirla en Prime Video.

Uno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertosUno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertos

Tras el repaso a lo poco del 2025 que he podido ver este mes, un recuerdo a otros films de años pretéritos, cercanos y lejanos, que vale la pena recomendar o advertir para que no veáis.

Los sudarios (The Shrouds) de David Cronenberg. El duelo por tus seres queridos llevado al lado más morboso, pútrido y extremo (conspiraciones varias incluidas…), vaya con la mente de Cronenberg. Vincent Cassel transmuta en el propio Cronenberg y Los sudarios podría ser interpretada como un reflejo del mal momento del director canadiense tras el fallecimiento de su segunda esposa (Carolyn Zeifman). De paso recupera las bases de Crash y la reciente Crímenes del futuro, donde los cuerpos mutilados son una extensión de la nueva carne de antaño. Es peculiar y un pelín tediosa, más dejándote en tierra de nadie con ese sorpresivo final. También la tenéis en Filmin.

Madame Web de S.J. Clarkson. Y el horror se hizo cine. Vaya inversión en nadería. Infumable de principio a fin. El periplo de Sony por el universo de Spider-Man es equivalente a caerte en un pozo sin fondo e irte lamentando porque sabes que con cada minuto que pasa el castañazo al llegar abajo de todo va a ser más milenario. Aburrida, pero a lo bestia… ni Venom, ni Morbius, ni Kraven, ni esta Madame Web, Sony no hace una decente. En Netflix la tenéis desde hace no mucho.

Frontera(s) (Frontière (s)) de Xavier Gens. Tenía una deuda con esta obra de Gens y del nuevo extremismo francés. Probablemente el film recoja todas las temáticas asociadas a esta ola sangrienta francesa, aunando en su historia cosas como la violación, el poder de la mujer, lo físico o vinculado al cuerpo y su degradación (la secuencia del horno, lo de desollar peña, el almacén de cuerpos…), la política (aquí con un extremismo nazi azotando a los pobres protagonistas al tiempo que una revuelta atenta por su lado contra el líder del partido de extrema derecha en Francia) y la controversia (al final los protas son gente que en el fondo debería ir a la cárcel… si bien reciben un castigo que hace que te preocupes por ellos). Es bruta, pero en el fondo no tanto como lo son Alta Tensión, El interior, y alguna otra. De alguna forma parece una Matanza de Texas, con su familia de matarifes y despistados turistas, pasada de vueltas. Disfrutad de Frontera(s) en Prime Video.

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Ya adentrados en un puede que flojete diciembre, echo la vista al potentísimo noviembre. Ha habido mucho estreno en sala grande y se agradece un montón, y un poquito en plataformas. Sea como fuere un mes plagado de tiburones como los de Dangerous Animals, adaptaciones de Richard “King” Bachman como The Running Man o La larga marcha, y cosas únicas como Dracula, Bugonia o Una casa de dinamita. Pasen y vean.

Animales peligrosos (Dangerous Animals) de Sean Byrne. De forma somera el film de Byrne viene a contarnos las tribulaciones y paranoias psychokillers de un capitán de barco. Jai Courtney, mola, es un trasunto del Capitán Quint muy pasado de vueltas que, armado con una cámara de vídeo “a la” El fotógrafo del pánico, se dedica a obtener los mejores planos de los dientes de tiburones que pueblan los mares australianos. Byrne te planta delante a Hassie Harrison, una nueva superviviente que se une con mérito a la lista de mozas Lulu Wilson en Becky, Matilda Lutz en Revenge, Samara Weaving en Ready or Not, o Sharni Vinson en You’re Next. Con un presupuesto ajustado, efecto práctico top y digital pocho, podría encajar en el ozploitation de antaño, no escatimando en gore, alguno más elaborado que otro, y en situaciones suficientemente extremas y bárbaras de o lo doy todo o palmo. Se hace un pelín larga, pero en el fondo… se deja ver con gusto.

The Running Man de Edgar Wright. Curiosamente una de esas adaptaciones fieles a una obra de Stephen King, salvo el final como ya ocurre con La larga marcha, es el film menos personal y de estilo de Edgar Wright. Intoxicados con gusto por la maravilla macarra y totalmente libre protagonizada por Arnold Schwarzenegger, joya de los 80 donde el exceso era sello de calidad, Wright traslada con entusiasmo, pero ausente de estilo, este film donde Glen Powell, actor que quieren que sea pero que no llega a ser, encarna al ya bien conocido y esperado Ben Richards. Debate social, debate moral, el mundo dominado por los medios, la falsedad como marca de la casa… es ideal en los tiempos que corren, pero el excesivo metraje, el anodino devenir de la fuga de Richards, y cierta falta de carisma y ritmo, hacen que The Running Man se quede un poco entre Pinto y Valdemoro. Se deja ver, pero aburre, funciona en ciertos momentos, pero con demasiada paja entre medias. Floja, y claramente sobredimensionada…

Póster de BugoniaPóster de Bugonia

Dracula de Luc Besson. Hoy hemos visto “Drácula: Burundanga” de Besson. Lo que ha parido el mítico director francés es único, una especie de disparate que fusila todo lo fusilable, que tan pronto parece un film de Mortadelo y Filemón, como una historia de amor infinito y tristeza mayúscula. Es capaz de mezclar gárgolas de piedra que vienen a la vida, con cañones, payasos en la Expo de París de 1937, niños calvos perdidos, y un número musical al más puro estilo Bollywood. Destacan Caleb Landry Jones y Christoph Waltz, los únicos conocidos, y toda la parafernalia que rodea el film, cena pantagruélica incluida. A Besson se la trae floja y Drácula duerme de noche. Bravo.

La larga marcha (The Long Walk) de Francis Lawrence. Pues me ha gustado, ya sea por su imparable ritmo y tensión, por el viaje de amistad que se marcan los protagonistas (abrumadores Cooper HoffmanLicorice Pizza – y David JohnsonAlien: Romulus – ) , y por la crudeza de la historia, que pese a quien pese, tiene mérito el empaque que tiene, su sentido del ritmo, y la barbarie que transpira. Creo que el plano final suena como a inacabado, pero no obstante es de lo mejorcito de este año de múltiples adaptaciones de Stephen King o su alter ego Richard Bachman.

Predator: Badlands de Dan Trachtenberg. Tercer giro de Trachtenberg al renovado universo Depredador y … bueno, a lomos de un monigote cuqui y el cambio de papeles. Se ve, entretiene, y no tiene freno, pero también adolece de factor monín que te trastoca lo que has mamado tantos años (la sombra de Disney es alargada), aunque la doble presencia de Elle Fanning (quien no la recuerda de Super 8 o The Neon Demon) haga sentir que funciona todo como un tiro. Tiene momentos potentes, la flora y fauna del planeta, ese reto al que tiene que hacer frente el depredador, el último tercio… pero, a la larga, pierde la esencia del cazador. Prey explotaba lo clásico desde otro punto de vista, Predator: Asesino de Asesinos hacía lo mismo multiplicado por tres, Predator: Badlands invierte papeles y humaniza a la criatura… error. Lo dicho, se deja ver y es entretenida. Y ya.

Un cartel de La larga marchaUn cartel de La larga marcha

Bugonia de Yorgos Lantimos. Que bueno es no leer, no echar la vista atrás, y no saber. Bugonia es mágica, tanto como el aspecto robótico de Emma Stone o el de agonizante despojo de Jesse Plemons. Lanthimos nos hace pulular entre lo salvaje y escalofriante, entre la comedia surreal elevada a la enésima potencia y la violencia emocional y física. Ya de paso se ríe de los pseudocientíficos, los flipados, y otras muchas cosas. Bugonia es un remake de un film coreano de 2003 (Salvar el planeta Tierra), sí, pero el arte, es arte, y Lanthimos no para de pergeñar cosas únicas, diferentes, entrañables, paranoicas y divertidísimas. De lo mejor del año y cumplida esperanza. No leáis, ved.

Together de Michael Shanks. Si en 1989 Brian Yuzna hubiera fusionado Society con los problemas en las relaciones de pareja, su lado manipulador o los complejos de Peter Pan, hubiera fabricado Together. Aquí el debutante Michael Shanks fabrica un producto potente pero decreciente, que transita entre el terror más puro con reminiscencias a los oscuros secretos tras Gueules noires, The Empty Man, Las Ruinas o La Cosa de Carpenter, algunos jump scares de altísimo rango y mejor efecto, y un body horror prometedor, que augura una muy desagradable experiencia pero que, a la larga, no resulta tan grotesco como podría haberse imaginado (o deseado). Probablemente el conjunto apuesta por el decrescendo y se quede un pelín descafeinado, yendo de más a menos, y en el fondo engañando ya que Shanks promete la perplejidad en esos dos primeros tercios de película… pero acaba echando el freno de mano. Dave Franco bien, Alison Brie regulera, Damon Herriman me pone nervioso.

Una casa llena de dinamita (A House of Dynamite) de Kathryn Bigelow. Nunca 19 minutos dieron para tanto. La Bigelow sigue inmersa en una cinematografía arriesgada, laboriosa y que no se corta a la hora de mostrar las impurezas del primer mundo en el que vivimos. Ahora que Trump reclama volver a hacer pruebas nucleares porque otros las hacen sin permiso, esta película viene a enseñarnos que el botón rojo que tanta guasa hace en otros films es probablemente la tecnología más peligrosa que ha parido madre. El título es una maravilla, y la lluvia de responsabilidades que traslucen entre el elenco de personajes te deja con la boca del estómago totalmente cerrada… jode pensar que si esto ocurriera de verdad nos íbamos todos a tomar por culo en cuestión de minutos, y sin comerlo ni beberlo. Tenéis Una casa llena de dinamita en Netflix.

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Otro mes que pasa y otro que comienza. Septiembre no tiene mala pinta, y muy buena fue la que tuvo agosto. Es hora de hablar del terror de Weapons y el de Devuélvemela, o pararse a comentar esos horrores reales que son Agárralo como puedas o La mujer de las sombras. De regalo otras cosas y un par de recomendaciones: Mars Express y The Amusement Park.

Weapons de Zach Cregger. No hace mucho Cregger parió Barbarian, una de las maravillosas sorpresas dentro del género de terror de los últimos años. Ha pasado un tiempo y Cregger vuelve a la carga con Weapons, otra historia de género, diferente pero que, sin embargo y al igual que Barbarian, explota un subgénero bien conocido dándole una vuelta que desconcierta y aterroriza. Barbarian jugaba con el home invasion y luego te daba para el pelo, Weapons es brujería elevada a la enésima potencia. La narración, para mejorar el conjunto, es episódica, y todo desemboca en una de esas jugadas que ya Cregger nos regaló en su anterior joya. Todo en Weapons mola, de principio a fin, su música, su reparto, sus cambiantes personajes, lo onírico, la historia y el agradecido toque salvaje de Cregger. Ah, y sale Justin Long… lo que la lleva ya a lo más top del año.

Devuélvemela (Bring Her Back) de Danny Philippou y Michael Philippou. Los gemelos Philippou vuelven a la carga tras la perturbadora Háblame y se sacan de la manga un lienzo sobre la pérdida más desgarradora, la pena infinita y la no superación del duelo. Todo esto bañado en una piscina de terror donde pululan las posesiones y el hijoputismo elevado al infinito (si es que no sabes por dónde pueden acabar jodiendo al prójimo). Bárbara la Sally Hawkins, con un papel paranoico tremebundo y que da todo el sentido del mundo a esta historia de terror atípico, pero a la vez esperado. Muy bien. Ojo, vaya obsesión tienen estos con hacer pasar penurias a niños y adolescentes…

El póster de Weapons
El póster de Weapons

Votemos de Santiago Requejo. Comedia negra, cafre y muy de mala baba y peor gente. Se ve y te deja con los ojos como platos ante las barbaridades que se dicen y se plantean. Muy recomendable. Esta anda por Prime Video.

Agárralo como puedas (The Naked Gun) de Akiva Schaffer. No sé… no me estoy haciendo mayor porque sigo disfrutando como un enano con los ZAZ, pero este renovado Agárralo como puedas funciona y no lo hace al mismo tiempo. Hay humor que tiene valor y la carcajada está asegurada, pero no es la tónica habitual cayendo el film en un tedio que no logran levantar ni Liam Neeson ni Pamela Anderson. Hay guiños, hay referencias, hay tono clásico, pero también hay chistes sin gracia, situaciones que no llevan a nada y mucho, mucho error. Leslie Nielsen fue un dios, pero a su alrededor estaba apóstoles como George Kennedy o O.J. Simpson, sin embargo, aquí Neeson está solo, sin compañía tratando de llevar todo a buen puerto (y se esfuerza, pero no lo consigue). Dura 80 y pico minutos, pero sí durara 60 sería mejor… y ya si fuese un sketch de SNL sería la repanocha. Para pasar página.

La vieja guardia 2 (The Old Guard 2) de Victoria Mahoney. Un poco (mucho) tomadura de pelo. Vamos, parte uno de la segunda parte. Charlize Theron mola como siempre, pero no es suficiente. Totalmente prescindible. En el agujero negro que suele ser Netflix.

Confindencial (Black Bag) de Steven Soderbergh. Cine de espías sesudos. Nada de brincos, acciones imposibles, maquillajes esperpénticos y pirotecnia a gran escala… Steven Soderbergh y David Koepp generan un thriller de espías de los de antaño. Engaño tras engaño tras engaño, de esos que hay que estar atentos para que no te la cuelen. Entretenida pero muy impertérrita. Sus personajes, reparto de lujo manda huevos, son esquivos, poco amigables, perfectos y sofisticados… como Bond pero sin el encanto y carisma (amén de los chascarrillos). Me ha encantado ver que hay un libro que te enseña a engañar al polígrafo apretando el esfínter del culo… Bien.

La mujer de las sombras (The Woman in the Yard) de Jaume Collet-Serra. Falsa como pocas, mala como otras tantas de la empresa del tío Jason. En Blumhouse vale todo con tal de ponerle su sello y tratar de convencernos. Jaume Collet-Serra hace aquí un drama (porque el terror ni se presiente) y horrible resultado, no hay por donde entrarle. ¿Quieres pasarlo realmente mal en un film sobre la pérdida y que toque de verdad el terror? Pues por ejemplo Men de Alex Garland, un debate similar que si transmite lo que pretende. A pastar Collet-Serra.

Póster molón de Devuélvemela
Póster molón de Devuélvemela

Me despido de Agosto con dos recomendaciones:

Mars Express de Jérémie Périn. La tenía fichada desde su presentación en Cannes 2023, pero ahí perdida su pista y nunca estrenada (al menos donde vivo). Filmin la estrenado (no sé cuándo) y, la verdad, ha merecido mucho esta eterna espera. Ciencia ficción que da gusto, con un estilo de animación impecable, con una trama de thriller que ya en su momento comenzaba a lidiar con la realidad de hoy en día y la relación entre el ser humano y la IA. Bebe como es menester de Isaac Asimov, bebe en estilo de obras cinematográficas que han adaptado las obras de este, Phillip K. Dick o Ray Bradbury, bebe también en cierto modo de Masamune Shirow y sus humano-robots y en su conjunto es perfecta y adulta. Maravillosa y triste. Podéis disfrutar de Mars Express en Filmin.

The Amusement Park  de George A. Romero. Extraña como pocas, una puesta en marcha sobre el terror que luego Romero explotaría tan sabiamente. El olvido más inhumano, la zombificación de las masas y el destierro al más allá. Desoladora, pero de alguna forma, y es jodido pensarlo, realista. Adapta esto hoy en día, y lo mismito, la brecha digital, el aislamiento de nuestros mayores, al abandono y un viaje por ese parque de atracciones que es la vida. Da miedo de lo jodida que es. La tenéis en Filmin.

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Bueno, julio siempre es mes de menos estrenos (aunque mucho blockbuster), de vacaciones (merecidas), y de poco cine visto (al final uno no para haciendo otras cosas). No obstante hay cosas para comentar, desde el nuevo reboot de Los Cuatro Fantásticos, pasando por el pertinente de Superman y cosas curiosas como Predator: Killer of Killers, F1 o la enésima parte de la saga de Parque Jurásico. Al tema…

Los 4 Fantásticos: Primeros pasos (The Fantastic Four: First Steps) de Matt Shakman. Gustazo ver que Marvel adopta de nuevo su mejor forma, ya sea por explorar personajes comiqueros icónicos y sobradamente conocidos, como por aplicar el filtro de lo sencillo y más cercano. Estos 4F son cómic, con Jack Kirby totalmente representado (la apariencia de La Cosa es perfecta y su "cameo" otro tanto), hasta por la inclusión de aquellos elementos que marcaban las historias de la familia más conocida de la factoría de ideas: el Edificio Baxter, el Fantasticar, un villano como Galactus o de nuevo una Estela Plateada que, si bien no es Norrin Radd, si es Shalla-Bal… otra encarnación del personaje es un universo alternativo. La estética Jetsons, esa fusión de retro con moderno… parece un cuento pulp en la gran pantalla. Balancea su ritmo entre la acción trepidante, los iconos y sus aportaciones, y una historia de familia / humanidad profunda. Buen sentido Marvel, la fórmula que funciona y que hace tener esperanzas en que tras 17 años podríamos retornar a donde más nos gusta estar. Sería injusto decir que formulaica, pero si acomodada… independientemente, todo muy bien.

Maravilloso cartel de Superman... homenaje
Maravilloso cartel de Superman… homenaje

Predator: Asesino de Asesinos (Predator: Killer of Killers). Cine de animación modo gustazo absoluto y placer oculto. Vaya sorpresa más inesperada esta de Dan Trachtenberg, director que mola un huevo y persona detrás de dos joyas de la ciencia ficción del siglo actual: 10 Cloverfield Lane y Prey. Si es que lo que se necesita es un tipo inteligente que sepa cómo explotar un universo nacido en los 80 y las posibilidades son infinitas. Casi al top del año de cabeza porque ese desenlace no es que me convenza del todo. Una pena no poder verla en cines, porque saca buen provecho del estilo gráfico usado con excelencia por Spider-Man: Into the Spider-verse y las TMNT: Mutant Mayhem.

Superman de James Gunn. Era complicada la tarea de Gunn, muy complicada, pero su buen hacer ha servido para abrir una nueva puerta en la que el tiempo ha pasado y Clark Kent / Superman está ya instaurado. Esa opción permite a Gunn explorar un episodio de la vida del hijo de Krypton con manga ancha para que exista verdadera química entre David Corenswet (magnífica elección) y Rachel Brosnahan, para que Lex Luthor haya pensado detenidamente cómo odiar y acabar con Superman, para que el mundo se ponga a favor y en contra de su defensor, y para que se geste una base de iconos de nuestro héroe azul y capa roja… la JSA, Krypto, el Hall of Justice, Rick Flag, Guy Gardner, Mr. Terrific, Hawkgirl, Metamorpho, Jimmy Olsen… y yo que sé… todo. El film tiene sus flaquezas, pero las compensa de forma sobrada gracias a todas sus fortalezas, y sus ganas de innovar en un universo donde todo está ya creado. Mola ver que tenemos nuevo Superman, y que ojalá sea el principio de una feliz saga repleta de oportunidades que nunca antes tuvimos. Superman 2025 es cine disfrutón…

Jurassic World: El renacer (Jurassic World Rebirth) de Gareth Edwards. Edwards y David Koepp (este regresa tras Parque Jurásico y El mundo perdido) sacan nuevo lustre y auténtica esencia saga Jurassic Park en esta nueva entrega subtitulada Rebirth. Lo curioso, se suben a la simpática estela serie B de Jurassic Park 3 y construyen algo muy similar. Sin embargo, pueblan esta nueva aventura de dramas personales que lastran el ya de por sí extenso metraje (si es que no empatizas con ninguno de los afectados), y por otro lado hay dinosaurios inventados, algún cameo de clásicos, guiños varios a tiempos pretéritos, y mucha imaginación. La aventura está repartida entre una familia trapisonda que supera todos los desafíos a los que se enfrentan (manda truco) y un equipo de acción preparado que sin embargo padece lo indecible ya que no saben a qué andan (y tampoco a que han ido). Scarlett Johansson está bien, el resto curiosos. Conclusión: se ve, pero flojea el conjunto cosa fina…

Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos
Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos

F1 de Joseph Konsiski. De las que molan. Formulaica a más no poder (sota, caballo y rey) cuenta con todos los aspectos esperados o tropos en este tipo de historias: el veterano que regresa a enfrentar su pasado, el joven aprendiz que se crece hasta que aprende el valor de la paciencia y el trabajo en equipo, el reto por lo imposible… y en medio un Brad Pitt que siembra éxitos gracias a su infinito carisma. F1 es una peli para encumbrar a la Fórmula 1, obvio, un deporte donde muchas veces (muchas más de lo que te podrías esperar) te aburres como una ostra, pero donde Joseph Kosinski saca jugo a situaciones imposibles y para nada creíbles cuando vas a 300 por hora. Ojo, en cine todo funciona, y lo hace la electrónica música de Hans Zimmer o la vertiginosa producción (no sé cuántos FX digitales habrá aquí, pero es gloria bendita esa producción) de Warner Bros. Potente a más no poder, y aunque en tramos lenta (pone primera), en otros va a toda mecha.

Nada más que contar…

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Publicado por Uruloki en
 

Terminado junio y tratando de mantener el buen ritmo de publicación mensual descargo la batería de films del mes encabezados por 28 años después. Junto a esta gloria unos buenos últimos 30 días con recomendados visionados en cine como los de La trama fenicia, Ballerina o Sirât, y en plataforma como Warfare. Luego un repaso a otras cosas que me he visto y siempre vale la pena comentar para crear interés. Disfrutad.

28 años después (28 Years Later) de Danny Boyle. Alex Garland es el maestro de las distopias que pergeña Boyle. Y en 28 años después se inventa una distopia de su propia distopia. Film dividido en tres partes, un coming of age de rigor, una historia de ternura maternal con una Jodie Comer impresionante y un no menos inesperado Ralph Fiennes, y una genial sesión a toda velocidad de Tu madre se ha comido a mi perro… en definitiva, un film que va más allá de sus predecesores, plagada de personajes icónicos y secuencias que perdurarán en nuestro subconsciente a perpetuidad (maravilloso inicio, aún mejor final).

La trama fenicia (The Phoenician Scheme) de Wes Anderson. No es el mejor Anderson, pero es ideal para pasarte unos 85 minutos partiéndote de la risa con la perro flauticas ideas de ese bárbaro protagonista que es Benicio del Toro. Si bien el final flojea cosa fina (los 10 últimos minutos), el resto es una delicia donde podemos asistir a un nuevo imparable frenesí wesandersiano, donde los diálogos fluyen cual torrente embravecido, donde la angular escenografía es un personaje más en la perfecta distribución del plano y la secuencia, donde cada nuevo personaje que entra en escena otorga otro pico de ilusión gracias a una magnífica presentación y un mejor desarrollo. El teatrillo montado por Anderson es gloria bendita, como siempre ocurre en sus películas, y si te mola su cine te lo pasarás teta. Es una pena que no explote ciertos detalles (venenos) y personajes (el gag del piloto), pero como siempre todo se perdona ante una de cine entre colegas con un reparto que no tiene parangón. Una de las cosas más fllpantes, el impresionante parecido de Michael Cera con el Gene Wilder del Jovencito Frankenstein

Cartel de 28 años después
Cartel de 28 años después

Ballerina de Len Wiseman. ¡Si es que el universo John Wick aka Baba yaga no puede tener más sustancia! Poco tiene para sorprender esta Ballerina en otra historia de venganza al uso, donde la protagonista Ana de Armas, quién se lo iba a decir tras Knock Knock, muta en una suerte de asesina imparable. El film atesora lo que tiene que atesorar, muy buenas secuencias de acción, si bien lo de Keanu Reeves es harina de otro costal, y aunque Wiseman no es Chad Stahelski, el todo funciona. Dejando de lado posibles problemas durante la producción, la primera parte es un poco suplicio eterno, pero en cuanto Ana la arma, porque es de armas tomar, pues zasca… vuelco y disfrute. Hay detalles potentes como el mega lanzallamas, la batalla a lo Dragon Ball, y la siempre agradable presencia de Keanu para enderezar todo. El resto simpático, con ese villano con cara de Gabriel Byrne (que buen villano es cuando se lo propone), ese soso que en esta ocasión le toca ser a Norman Reedus, y la mayorcísima Angelica Huston. Para ver en cines porque te deja sordo cosa fina. Ah, la parte final en cierto pueblo es una delicia se mire como se mire.

Warfare: Tiempo de guerra (Warfare) de Ray Mendoza. El desastre en tiempo real. La visión de Mendoza (director, asesor cinematográfico y excombatiente de la guerra de Irak), acompañado por Alex Garland, del resultado de una misión (de la que fue partícipe) en un día indefinido de los tiempos de aquella guerra. Tensa y mundana, centrada en la camaradería, en la supervivencia y una hora y media de caos. No hace falta ser violenta o hiperbólica para cuajar, y Mendoza cumple con una película que no te deja sabor de boca… la guerra siempre ha sido y será jodida. Le acompañan unos cuantos rostros molones del cine de los últimos años. La tenéis en Prime Video.

Sirât de Oliver Laxe. La Carga maldita de Laxe… vaya atronadora propuesta, viaje a ninguna parte de un padre, su hijo y una troupe de saltimbanquis adictos a las rave y esa música que te teletransportar a otra dimensión. Un viaje por el desierto terrorífico, asfixiante y desgarrador. William Friedkin aplaudiría.

Cartel de La trama fenicia
Cartel de La trama fenicia

Toca ahora una mirada a otras cosas interesantes del mes…

Sting. Araña asesina (Sting) de Kiah Roache-Turner. Las horror movies de criaturas gigantes son siempre buenas para la salud. Si encima juegan con el terror arácnido y el asquito de que ello deriva, pues gracias extra. Sting. Araña asesina es la respuesta made in USA a Vermin: La plaga, la propuesta francesa donde en verdad el pueblo arácnido es la gran protagonista. En esta ocasión una araña es la que arma la mari morena, creciendo de forma descontrolada gracias a una adolescente que no tiene nada mejor que hacer. Sí, Sting es un poco Hatching, pero en lugar de un huevo, una extraña especie de araña… o araña galáctica. Tiene su gracia, el monstruo es generoso y no se escatima en aplicar ciertas dosis de gore y truculencia. Además, es perfecta para seguir explotándose a lo Critters por ejemplo. Vamos, su futuro es en forma de secuela directa a VOD.

Y2K de Kyle Mooney. A medio camino de The Faculty y Virus, pero sin la gracia y encanto de la primera, y sin la potencia de los FX de la segunda. La idea tiene su miga: una rebelión de las máquinas, una notable batería de referencias nostálgicas, y una mezcla de comedia teen, ciencia ficción y tonterías varias. Lo malo es que se queda en el limbo de lo más flojo entre lo flojo, por no decir que flojísimo. Jaeden Martell no tiene el encanto suficiente, Rachel Zegler ahí está pre-Blancanieves como una crack de la informática, y Julian Dennison, que es el que más mola de todos, pues explota su presencia hasta… hasta que deja de hacerlo. Hay de todo, pero insuficiente. Para ver una vez y adiós.

Antebellum de Christopher Renz y Gerard Bush. ¿Quieres ver Antebellum? Pues te pediría a gritos no leer nada para llegar cinematográficamente "virgen" a su visionado. Adiós. ¿Ya la has visto? Pues quiere el film jugar en la liga de los misterios que domina desde hace varios lustros el maestro Shyamalan, presentando una doble narración que bebe directamente de las ideas de este, y que, la verdad, funciona de forma muy correcta. Antebellum es bien, con Janelle Monáe sufriendo a tope, y con rudas secuencias que te ponen en la senda de la más profunda y seria 12 años de esclavitud. Pero ojo, que el truco del almendruco que se sacan de la manga, y si no sabes, te deja con el culo bien torcido… vaya paranoia. Salvaje, para verla y pasar un rato entretenido entre tanto movimiento cafre.

Cartel de Warfare
Cartel de Warfare

Time Trap de Mark Dennis y Ben Foster. Una indy de esas hecha por dos colegas donde surge una muy buena idea, curiosa y arriesgada, pero lo que podría molar mucho, y de verdad, acaba entrando en una espiral de pajas mentales que en parte desvirtúan la original propuesta. Hay que jugársela hombre, la ciencia ficción de este estilo tiene que dejarte más tocado y menos flipado.

El exorcista III (The Exorcist III) de William Peter Blatty. Otra que tenía ahí en el debe, ¡y menuda locura la gestada por Blatty! Secuela muy paranoide y rara de narices que nos sirve en bandeja un tardío viaje al infierno con asesino en serie de manicomio por parte de George C. Scott, encarnando aquí al teniente Kinderman, interpretado por Lee J. Cobb en El Exorcista. Blatty construye una cosa muy rara donde tienen cabida el gran Brad Douriff o el mismísimo Jason Miller (again), reimaginando como digo a Kinderman y también al padre Dyer (Ed Flanders vs. William O’Malley). Se salta la era Reagan (ni falta que haceI), y la película no escatima en asesinatos truculentos (todos fuera de cámara) o paranoias celestiales, y que si un día tuviéramos suerte se podrían llegar a ver (ese maldito y perdido montaje del director). Potente como pocas, con verdaderos jump scares que te tuercen la boca.

Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors) de Chuck Russell. Una de las películas más molonas de la saga Pesadilla en Elm Street. Además de contar con el regreso de Heather Langenkamp como Nancy Thompson, y de John Saxon como su padre, cuenta en su reparto con gente molona de la talla de Patricia Arquette (la prota junto a Heather) y un joven Larry Fishburne antes de mutar en lo que luego fue y es. Para colmo se propone un juego brutal que hoy en día sería polémico: los sueños de Freddy son en esta ocasión un nexo con las tendencias suicidas de unos adolescentes encerrados en el sanatorio donde todo ocurre. Riza el rizo un director como el bendito Chuck Russell, y una tropa de maestros de los FX como Greg Cannom, Kevin Yagher o Mark Shostrom, acompañados en sus tareas por, años más tarde, maestros de la talla de Mike Elizalde, Screaming Mad George, Everett Burrell, Robert Kurtzman o John Vulich… vamos, la crem de la crem en el mundo de los FX prácticos de la década de los 80 y 90. Una joya.

Asesino invisible (The Car) de Elliot Silverstein. Una de esas que tenía en la despensa de pendientes desde hacía eones… así que misión cumplida. The Car, titulada Asesino invisible por estas tierras, es una singular propuesta setentera donde se fusiona la serie B de autos / motos a toda velocidad – hermana tardía de Punto límite: Cero (Vanishing Point) -, con lo demoníaco y lo macabro. La idea en si copia pega la base de Tiburón (un policía en un pueblo de mierda, una familia a la que proteger, muertos por doquier por un ser que aniquila sin miramientos, y una caza suicida para acabar con la "criatura"). Detalles molones tiene unos cuantos como la muerte de la novia de James Brolin… una burrada de tres al cuarto, que te deja totalmente impactado y que no dejó indiferente a Quentin Tarantino (tal cual la coló en esa joya que es Death Proof), o ese final que, no me jodas, es clavado al de ¿Qué sucedió entonces? (Quatermass and the Pit), pero con la presencia diabólica dando la cara y dejando a todos anonadados. Pues eso, mola un huevo… si hubieran hecho en los 80 o 90 hubiera sido una cafrada de tomo y lomo.

Hasta agosto…

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