Cine de Ciencia Ficción


Una semana después de verla y disfrutarla hay que comentar que con el estreno de Dune de Denis Villeneuve se ha dado un paso que durante mucho tiempo nadie se atrevió, o se le permitió, dar: realizar una nueva adaptación de la seminal obra de Frank Herbert tras la archifamosa, vapuleada, e icónica versión de David Lynch… calzón verde / torso desnudo de Sting incluido.

Paul Atreides, preparado para practicar con el escudo personal
Paul Atreides, preparado para practicar con el escudo personal

Venga, obviemos innecesarias comparaciones y situémonos de lleno en este 2021 (pretendido 2020). Este es el nuevo Dune, sin dudarlo, la propuesta cinematográfica más arriesgada, con permiso de La llegada (Arrival), de la gloriosa y superlativa carrera del canadiense Villeneuve, y no me quedo corto si somos conscientes que el guión escrito a seis manos por Jon Spaihts (Prometheus), Eric Roth (El curioso caso de Benjamin Button) y el ínclito director, cuenta esta vez parcamente la mitad de la historia prometida. Ahí es nada, nos adentramos en el traidor e inmenso universo de Dune a medio gas (en cuanto a historia claro), pero con un resultado superior y a la altura de quien lleva el mando. El riesgo está servido y, pese a todo lo que pueda pasar, bien merece la pena disfrutarlo.

La gargantuesca propuesta de Villeneuve es en su mayor prioridad una abrumadora sorpresa visual, una fuerza de espectáculo donde uno no tiene mayor opción que quedarse boquiabierto ante la grandiosidad de Arrakis, disfrutando durante unas nada largas dos horas y media de un viaje donde las sensaciones juegan un papel fundamental para acabar siendo, el espectador, parte de esta nueva aventura. Dune es un producto inmersivo, saca provecho de las actuales excelencias técnicas para enriquecerse del rico y sofisticado material original del autor literario, acomodando su narración (mesiánica, profética y manipuladora), a un mundo de grandeza donde todo es basto… se mire por donde se mire. Por ahí tenemos los omnipresentes sueños de Paul Atreides (encarnado por ese muy escuchimizado y ultra pálido Timothée Chalamet, pero que mola), sueños que además de presentarle a su futura compañera Chani (Zendaya también mola), le hacen entrever el destino que le espera como elegido de un pueblo dominado… los Fremen. Las sensaciones son contradictorias, está el malestar de las Bene Gesserit, comandadas por una para nada extravagante Reverenda Madre Gaius Helen Mohiam (Charlotte Rampling), y los constantes intentos del Duque Leto (Oscar Isaac) por ver en su hijo el heredero de su sello de lacre y del legado de la familia Atreides, pese a la artificialidad manipulada de la gestación de su heredero. En medio del fregado una muy sobresaliente Rebecca Ferguson, nueva y decisiva Lady Jessica, o el propio barón Vladimir Harkonnen, un Stellan Skarsgård que viene para mutar en coronel Kurtz pero adornado como si de un zeppelín humano se tratara.

De visita por Dune con Lady Jessica, Chani, Stilgar y Paul
De visita por Dune con Lady Jessica, Chani, Stilgar y Paul

Y hay más: los rituales Sardaukar, la bestia Rabban (Dave Bautista), el uso de la Voz, Gurney Hallek (Josh Brolin), Duncan Idaho (Jason Momoa), los gusanos… etc., etc., etc. Todo cabe en esta primera parte que pese a su inmensidad se nota tocada, cortada por momentos, con secuencias extrañas y ciertamente inconexas como por ejemplo la presentación de Stilgar (Javier Bardem), o la prueba con la Reverenda Madre (algo no encaja…). El film en si no sufre, pero la narración hay momentos que resulta abrupta. Pero bueno, Villeneuve te sigue ganando con su trabajo, con la dimensión de su Dune y con una banda sonora obra de Hans Zimmer donde hay espacio para lo tribal, la ciencia ficción y sus habituales habilidades. En definitiva, Dune es de ver una vez, dos, si cabe tres… y desear que llegue el ansiado resto.

Cartel de Dune, de Denis Villeneuve
Cartel de Dune, de Denis Villeneuve

 

No lo voy a negar, conocí a Shinichi "Sonny" Chiba como muchos otros, en esa ya mítica escena de flechazo y amor platónico en una sala de cine de la fabulosa Amor a quemarropa (True Romance) de Tony Scott.

Sonny Chiba como Takuma Tsurigo en The street fighter
Sonny Chiba como Takuma Tsurigo en The street fighter

Fue Clarence Worley (Christian Slater) quien, como a Alabama (Patricia Arquette), me puso gracias a un guión de Quentin Tarantino sobre la pista de este actor de origen japonés e icono del cine de artes marciales de los años 70 merced a violentos títulos (clasificados X) como The street fighter (Gekitotsu! Satsujin ken), Returns of the Street Fighter (Satsujin ken 2), titulada en estas tierras como Duelo en karate, y La venganza de Street fighter (Gyakushû! Satsujin ken)… todas ellas de Shigehiro Ozawa. Con más de 200 papeles a sus espaldas, Chiba vivió siempre a la sombra de otros iconos de su época y años posteriores, lo que no evitó que despuntara con papeles potentes como los de mercenario Takuma Tsurugi o el del asesino Golgo 13 en la adaptación setentera del famoso manga de Takao Saito, y que fuera actor fetiche de Kinji Fukasaku, director de por ejemplo de la maravillosa y brutal Battle Royale, en Kang samurai (Yagyû ichizoku no inbô), Los invasores del espacio (Uchu kara no messeji), Exterminio (Fukkatsu no hi) o Battle Royale 2: Réquiem (Batoru rowaiaru II: Chinkonka). Seguramente uno pueda buscar y buscar cine de Chiba desde su debut en 1961 con Invasion of the Neptune Men (Uchû Kaisokusen) hasta no hace mucho… 2018 más o menos.

Sonny Chiba como Hattori Hanzō en Kill Bill
Sonny Chiba como Hattori Hanzō en Kill Bill

Chiba incluso recorrió Hollywood con curiosa predilección por al serie B rozando la Z. Águila de acero III (Aces: Iron Eagle III), Immortal Combat junto a Roddy Pipper y Meg Foster, o Codename: Silencer junto a Robert Davi, Steven Bauer y Brigitte Nielsen. Fue Tarantino sin embargo el que tras recordarlo en su guión de 1993 lo fichó para un papel en la obra maestra Kill Bill… el del fabricante de katanas milenarias Hattori Hanzō. Hasta fue el gran villano de uno de los episodios de las saga Fast & Furious… la no cuento con nadie del reparto original A todo gas: Tokyo Race (The Fast and the Furious: Tokyo Drift).

En fin, a sus 82 años complicaciones con el COVID-19 son los que lo han traído de nuevo al recuerdo.

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Pues sí… casi tres minutes y medio de trailer final de Dune. Puro espectáculo. Con cerca de 10 meses de retraso tras su previsto estreno en plena pandemia (ahora dicen que a partir del 17 de septiembre), llegará a los cines la nueva adaptación de la seminal obra de Frank Herbert. El trailer es francamente extenso, la nueva moda, y en él se muestra de todo y por ello mejor verlo con cuidado. Están todos, Timothée Chalamet como Paul Atreides, Rebecca Ferguson como Lady Jessica, Zendaya como Chani, Jason Momoa como Duncan Idaho, Josh Brolin como Gurney Halleck, Dave Bautista como ‘La Bestia’ Rabban, Oscar Isaac como el Duque Leto Atreides, plano Javier Bardem como Stilgar Davidm, Stellan Skarsgård como el Barón Vladimir Harkonnen o Sharon Duncan-Brewster como Liet Kynes. Y más.

La verdad es que este Dune de Villeneuve apunta a visualmente una tormenta, un despiporre visual de otro nivel. En esta era veremos si logramos ver la merecida segunda parte… porque esta no terminará la historia (o al menos eso pensamos todos). Guión adaptado por Jon Spaihts (Prometheus o Doctor Strange), Eric Roth (Forrest Gump, El dilema o Munich) y el propio Villeneuve.

Timothée Chalamet como Paul Atreides y Rebecca Ferguson como Lady Jessica en Arrakis
Timothée Chalamet como Paul Atreides y Rebecca Ferguson como Lady Jessica en Arrakis

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Sí, ayer nos dejó la muy mítica Raffaella Carrà, pero también fue ayer cuando muchos (sobre todo si acumulas ya entre 40 y 50) perdimos un pedacito de nuestra infancia / adolescencia al leer con tristeza el fallecimiento del gran Richard Donner… un director muy especial y adorado por todos al ser el responsable de muchos de los iconos cinematográficos con los que nos empapamos a lo largo de los 70, 80 y 90.

Richard Donner y Christopher Reeve en el set de Superman
Richard Donner y Christopher Reeve en el set de Superman

Curtido en la televisión con participaciones en series como "Kojak", "El fugitivo" ("The Fugitive"), "Superagente 86" ("Get Smart"), "La isla de Gílligan" ("Gilligan’s Island") o "La dimensión desconocida" ("The Twilight Zone"), el bueno de Donner no pudo tener mejor comienzo dando el salto al cine de verdad por la puerta que sólo pueden usar los verdaderos titanes de este séptimo arte. Que sí, existen X-15, Sal y Pimienta (Salt and Pepper)… pero son de esa época en la que el director estaba haciendo músculo y aprendiendo. Lo dicho, llega con recordar y comenzar a ponérsele a uno los pelos de punta.

Richard Donner y su actor fetiche Mel Gibson... 6 films juntos
Richard Donner y su actor fetiche Mel Gibson… 6 films juntos

Donner nació como lo conocemos con el terror seminal de la magistral La profecía (The Omen) con la que "debutó" en 1976, y siguió esculpiendo una carrera de ensueño merced al universo comiquero de la obra maestra Superman (y el mejor Superman II), visitando la fantasía heroica romántica de la maravillosa Lady Halcón (Ladyhawke), trasladando a la realidad nuestras más variopintas aventuras imaginativas con Los Goonies (The Goonies), creando ese otro mito del cine de acción y las buddy cop movies titulado Arma Letal (Lethal Weapon) y la también suprema secuela Arma Letal 2 (Lethal Weapon 2), cruzando el espectro de los cuentos de navidad más macabros y cómicos gracias a Los fantasmas atacan al jefe (Scrooged), o paladeando el western más molón y pizpireto con la genial Maverick. Sus últimos años de actividad directa molaron igual, el thriller paranoia Conspiración (Conspiracy Theory), el cine policíaco 16 calles (16 Blocks), que bebía directamente del mejor Eastwood y su maravillosa Ruta suicida (The Gauntlet) u otro par de Armas Letales (un poco más en rebajas).

Donner, Spielberg y dos de los niños de Los Goonies
Donner, Spielberg y dos de los niños de Los Goonies

Su cine, para ser recordado si cabe más, estuvo regado por diversas obras maestras salidas de las manos de compositores como John Williams, Jerry Goldsmith, Andrew Powell o Danny Elfman. Nos seguimos viendo señor Donner.

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Regreso a una sala de cine para ver Godzilla vs. Kong tras unos cuantos meses ausente, Wonder Woman 1984 fue la anterior.

Lo que uno se encuentra es, en un minúsculo lado derecho de un glamuroso ring mainstream, a Adam Wingard, director para muchos desconocido, pero tipo solvente y con buena mano que ha sabido entretenernos en ya obligados clásicos del género como Tú eres el siguiente (You’re Next) o The Guest, ambos escritos por su inseparable Simon Barrett, o breves segmentos de miedo en el cuerpo en dos de los films de la saga V/H/S (los mejores). Vamos, todos son productos francamente recomendables destinados no obstante al público más festivalero. Claro está, ocupando el resto del ring, lado izquierdo, centro y seguramente mucho más (Wingard es muy pero que muy pequeñito), dos icónicos colosos que se parten la cara por todos nosotros: el simiesco Kong y el repitilíneo Godzilla.

Godzilla vs. Kong... Fight!
Godzilla vs. Kong… Fight!

Cocinada en un molde de clásica historia de lucha de titanes aderezada por mucha radiación, Wingard hace valer los tropecientos millones que ha costado la producción, 200 sin ir más lejos, ofreciendo una poderosa versión moderna de la guerra de las guerras, ya contada explotando a destajo el ahora ya cuasi olvidado concepto man in a suit por la Toho allá por 1962 y de la mano del mismísimo Ishirô Honda. Contando con muchas manos en modo tormenta de ideas apocalípticas (Eric Pearson, Max Borenstein, Terry Rossio, otras vez Dougherty y Zach Shields), los cada día más omnipresentes efectos visuales, me gustaría saber cuánto de imagen real hay realmente en esta película, generan de la nada una versión del relato King of Fighters que transita entre los atronadoramente dinámico y frenético, son varias las secuencias extremadamente largas donde Kong y Godzilla se zurran dejando todo lo que los rodea para el rastro, hasta el mayor de los suplicios… y eso que el resultado final, se agradece, no llega ni a las dos horas.

Como ya ocurriera en los anteriores films de estas sagas, el oculto body count que nadie tiene en cuenta ni referencia sube como la espuma, nada nos importa cuando lo que nos marea, hace falta tener los sentidos fresquitos para seguir las imparables set pieces de acción en detalle, son el titán Kong, tan inmenso o más que en su primera notable incursión de la mano del molón Jordan Vogt-Roberts, y el monstruoso Godzilla, macho alfa que todo lo destroza (demostrado en la visualmente innovadora pero aburrida Godzilla, y confirmado en la segunda de las saga… Godzilla: Rey de los Monstruos).

Como suele ocurrir en toda película de ciencia ficción con base Kaiju, hace falta dar unos cuantos / muchos saltos de fe, jump the shark o nuke the fridge, para entrar de lleno en la exigua trama que se nos propone (al menos en este caso). Dado que los monstruos están para lo que están, todo el alivio cómico / dramático del film descansa sobre los hombros de los humanos protagonistas, por aquí aparecen de nuevo como meros espectadores / comparsa de lo que los efectos visuales pueden llegar a ofrecer: la tierra hueca que viene para quedarse (mola), o la total destrucción de Hong Kong. Graciosos, muy graciosos o tronchantes, son las aportaciones de Alexander Skarsgård, Rebecca Hall, Eiza González y sobre todo Demián Bichir, convertidos todos ellos en clichés. De patio de colegio, entiendo igualmente su fución cómica, están también Millie Bobby Brown, Brian Tyree Henry y Julian Dennison. La música esta vez es de Junkie XL, el nuevo Hanz Zimmer (título ganado a pulso por su excelso trabajo).

Muy entretenida, pero a la par (y con ello entretiene más)… ridícula.

Cartel de Godzilla vs. Kong
Cartel de Godzilla vs. Kong

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Cerca de un año después de su estreno en salas, es momento de dedicar un rato a la muy pero que muy recomendable El hombre invisible (The Invisible Man), acertada reinvención del concepto del clásico de la Universal de 1933 de James Whale, ahora en manos de un director diferente, innovador y, desde luego, siempre cumplidor como Leigh Whannell… llegaba con recordar sus hasta ese momento únicos trabajos: la fabulosa Upgrade, y la correcta opera prima Insidious: Capítulo 3 (Insidious: Chapter 3). Es El hombre invisible una nueva presentación de la historia del científico convertido en monstruo, como lo fuera también la denostada pero a recuperar El hombre sin sombra (Hollow Man), pero esta vez con un trasfondo moderno y tristemente omnipresente en nuestro día a día… el maltrato.

Whannell, además de director es guionista, se apoya en una actriz enorme como Elisabeth Moss ("El cuento de la criada") para transformar un reflejo de uno de los hechos más execrables hoy en día, en una historia de ciencia ficción y terror, y en la que una mujer, Cecilia, se ve atrapada en una relación controladora y violenta con un brillante y rico científico (Oliver Jackson-Cohen). Whannell no invierte tiempo en dar razones o justificaciones, es ciencia ficción al fin y al cabo, y desde el minuto uno ya propone enfrentarnos a las dudas de la protagonista, a un pavor que ha fraguado en su interior a golpes, y ya de paso nos hace sufrir un poco más poniendo en tela de juicio la propia salud mental de Cecilia… ¿Es real lo que cree? ¿Es ella la responsable? ¿Ocurren las cosas cómo vemos que suceden? La película, más cercana al thriller psicológico que al terror puro y duro, juega con una tensión permanente que a cada instante se acrecienta y genera un mayor desasosiego, acompañada esta sensación con una notable banda sonora compuesta por Benjamin Wallfisch (Blade Runner 2049 o La cura del bienestar). La Moss se crece, encarnando como nadie a una mujer superada, aterrorizada y convencida de lo imposible. Whannell crea al hombre invisible del 2020 pero sin dejar de lado los seminales terrores en los que se basa.

Al igual que ocurriera con Upgrade, El hombre invisible no necesita de grandes artificios y parafernalia para dejar claro que los buenos guiones y las mejores ideas son suficientes para dar como resultado films sobresalientes. Por otro lado, poco más de 7 millones de presupuesto para contar una historia actual en un entorno irreal. Leigh Whannell aprendió con James Wan, y ahora no para de demostrar que es uno de los directores de género más a tener en cuenta de aquí en adelante. Tras esta El hombre invisible llegará si nada se tuerce Wolfman con Ryan Gosling, de nuevo la reinvención de un clásico en versión bajo presupuesto pero, no cabe duda, repleta de buenas e innovadoras ideas.

Cartel IMAX de El Hombre Invisible… una historia para no dormir como la copa de un pino
Cartel IMAX de El Hombre Invisible… una historia para no dormir como la copa de un pino

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Ala, ya hemos cambiado de año. Veremos ahora como nos respeta la situación. De cara a este 2021, la verdad, he elegido 20 como podía haber elegido 35 o 50… hay muchísimo cine dónde elegir, mucho debió ser visto el año pasado, En un barrio de Nueva York (In the Heights), Sin tiempo para morir (No Time to Die) o Antlers, mucho de lo nuevo me apetece, y seguramente alguna de estas no llegaremos a verla estrenada en sala grande, aunque espero que no sea así. Al tema…

Unas cuantas esperanzas para el 2021
Unas cuantas esperanzas para el 2021

Como decía toca recorrer 20, pero luego daré rienda suelta a otras muchas que creo que merecerá la pena ver.

El escuadrón suicida (The Suicide Squad) de James Gunn. ¿El universo DC más loco en manos de un tipo como Gunn? Compro. Poco que decir, un fregado inmenso repleto de personajes variopintos y poco conocidos. Encabezados por la omnipresente Harley Quinn (Margot Robbie), destacan las presencias de Peacemaker (John Cena), Polka-Dot Man (David Dastmalchian), T.D.K. (Nathan Fillion), The Thinker (Peter Capaldi) y un larguísimo etcétera de desechos de los fondos de librería de la factoría DC.

Dune de Denis Vileneuve. Primera que rescato de las esperanzas del año pasado y la gran superproducción con la que debimos despedir 2020. Nueva adaptación del clásico relato de Frank Herbert con un reparto de dimensión estratosférica. Adaptada por Eric Roth, Jon Spaihts y el propio Villeneuve, y protagonizada por, redoble de tambores: Timothée Chalamet como Paul Atreides; Rebecca Ferguson como Lady Jessica; Dave Bautista como "La bestia" Rabban; Stellan Skarsgård como el barón Harkonnen; Charlotte Rampling como Gaius Helen Mohiam; Oscar Isaac como el duque Leto Atreides; Zendaya como la fremen Chani; Javier Bardem como el fremen Stilgar; Josh Brolin como Gurney Halleck; Jason Momoa como Duncan Idaho… alucinante.

Last Night in Soho de Edgar Wright. Otra del año pasado que caerá en este. Todo lo que sale de manos de Wright debe ser visto y adorado. Una joven (Anya Taylor-Joy) apasionada por el diseño de moda entrar misteriosamente en la década de 1960 donde se encuentra con su ídolo (Matt Smith), un deslumbrante aspirante a cantante. Pero el Londres de los 60 no es lo que parece, y el tiempo parece desmoronarse alrededor de la protagonista. Completa el reparto Thomasin McKenzie (Jojo Rabbit).

Old de M. Night Shyamalan. Dicen que el proyecto secreto de Shyamalan se centra en la obra comiquera "Castillo de arena" de Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy. Dicen que podría presentarnos a trece personajes que descubren un cadáver en una playa donde la realidad va deformándose y han de enfrentarse a un destino que se les escapa como arena entre los dedos. En el reparto, también notable, aparecen Rufus Sewell, Abbey Lee, otra vez Thomasin McKenzie, Embeth Davidtz, Ken Leung, Vicky Krieps, Gael García Bernal o Alex Wolff.

Willy’s Wonderland de Kevin Lewis. Primera gran rareza de la lista. Terror en el parque de atracciones, horror causado por muñecos animatrónicos sedientos de sangre. Nicolas Cage protagoniza esta serie B, independiente, y seguro primera flipada de este año. Poco más se puede contar, Cage se ha ganado nuestro corazón en cuanto a actor todoterreno, que tanto vale para un roto (Jiu Jitsu) como para un descosido (Primal), pero también para protagonizar de año en año una de las mejores (Color Out of Space, Mandy, Mamá y papá…). ¿Hay ganas?

Mortal Kombat de Simon McQuoid. Todo apunta a que será la gran adaptación del icónico videojuego de la extinta Midway Games que todos esperamos (respetando siempre la imperecedera obra de Paul W.S. Anderson). Produce James Wan, lo que asegura buenos resultados ya que todo lo que toca el maestro Wan es oro. Que además hayan depositado toda la esperanza en McQuoid, director debutante, augura sangre fresca… y nunca mejor dicho.

Boss Level de Joe Carnahan. Carne de Hulu en este 2021, pero seguro que una de las joyas imposibles de este nuevo año. Carnahan es un tipo singular, Ases calientes (Smokin’ Aces), Infierno blanco (The Grey) o la inclasificable Giro inesperado (Stretch), y dirige / escribe este film que fusiona Atrapado en el tiempo (Groundhog Day) con la acción más disparatada e hiperactiva. Anotada a fuego.

Candyman de Nia DaCosta. Pese a todo el odio que se profesa hacia ella, para mi uno de los remakes más interesantes del 2020 que veremos en 2021. Jordan Peele apostó por la desconocida DaCosta a hacer algo que nadie esperaba que se hiciera… un remake / reboot / reconcepción del clásico relato corto "Lo prohibido" de Clive Barker. Veremos qué nos ofrecen, en este nuevos siglo las cosas no son como en el pasado y desde luego Candyman no será lo mismo que cuando lo encarnó Tony Todd. Protagoniza Yahya Abdul-Mateen II.

Army of the Dead de Zack Snyder. Muertos vivientes, Las Vegas y el regreso de Zack Snyder a SU cine, tras unos años apartado de las cámaras por luctuosos acontecimientos. De nuevo libertad para hacer lo que más le gusta y nosotros al otro lado disfrutándolo. Tras un brote de zombis en Las Vegas, un grupo de mercenarios se la juegan a entrar en la zona de cuarentena para llevar a cabo el mayor atraco jamás intentado. Film Netflix del año que protagoniza Dave Bautista.

Malignant de James Wan. Otro que regresa, pero esta vez al terror. Tras unos últimos años dedicados a Aquaman, otro episodio de la saga The Conjuring con Expediente Warren: El caso Enfield (The Conjuring 2: The Enfield Poltergeist) y Fast & Furious 7, Wan vuelve para ofrecernos una idea original dentro del género que mejor maneja (aunque todo lo que toca se convierta en oro). Película misterio de la que poco se sabe a estas alturas.

Veneciafrenia de Álex de la Iglesia. Primer proyecto del misterioso proyecto The Fear Collection que De la Iglesia cerró el año pasado con Sony. En el reparto están Ingrid García Jonsson (Sweet Home), Silvia Alonso (Durante la tormenta), Cosimo Fusco ("30 Monedas"), Enrico Lo Verso (Hannibal) y Armando di Razza, el mítico Cavan de El día de la bestia. Los habitantes de Venecia deciden aplicar un violento correctivo a los turistas que destrozan la ciudad día a día.

The Many Saints of Newark de Alan Taylor. Me llama la atención esta… precuela de "Los Soprano" ("The Sopranos"). El creador de la serie David Chase apuesta por contar los años mozos de Tony Soprano, interpretado por Michael Gandolfini, hijo del gran James, contando con gente como Jon Bernthal, Vera Farmiga, Billy Magnusen, Ray Liotta, Corey Stoll o Alessandro Nivola. Curiosidad, a ver qué sale, si un truño o una historia fresca en los barrios de Newark.

Spiral: From The Book of Saw de Darren Lynn Bousman. Nuevo proyecto misterio, si un reboot, si una secuela directa, si una precuela, o algo sin mucho sentido. Lynn Bousman fue director de varias de las películas de la franquicia, salvajes todas ellas, o del genial musical Repo! The Genetic Opera. Luego no es que lograra regresar a su mejor forma, pero resulta que Chris Rock contó con él para regresar a este grotesco universo.

Pequeños detalles (The Little Things) de John Lee Hancock. Thriller al uso, con un reparto sólido de primeras figuras como Denzel Washington, Jared Leto y Rami Malek. En ella un sheriff (Washington) y un detective de homicidios (Malek) han de colaborar juntos para intentar dar caza a un asesino en serie (Leto). Segura sota, caballo y rey, pero de las que dejan buen recuerdo.

Prisioners of the Ghostland de Sion Sono. Desde el minuto cero que la anunciaron en 2019 la coloqué en lo más alto de mis deseos para el 2020, y tras el primer año de COVID, ahora en 2021. Nicolas Cage encarnando a un famoso criminal, Hero, que es enviado a rescatar a una joven secuestrada (Sofia Boutella) que ha desaparecido en un oscuro universo sobrenatural. Allí deberá romper la maldición que la ata y escapar de los misteriosos seres que gobiernan Ghostland. Seguro que se verá en Sitges 2021. El resto del reparto no está nada mal: Ed Skrein, Bill Moseley o Nick Cassavetes. Y ojo, música de Joe Trapanese.

In The Earth de Ben Wheatley. Mientras el mundo busca una cura para un desastroso virus, un científico y un guardabosques se aventuran en las profundidades de un bosque, que si no, para realizar unas pruebas de rutina de la investigación del primero. Conforme cae la noche, el viaje se convierte en un aterrador periplo por el corazón de la más profunda oscuridad, y ya de paso con el bosque cobrando vida a su alrededor. Protagonizan Joel Fry (Yesterday), Ellora Torchia (Midsommar), Hayley Squires (In Fabric), y Reece Shearsmith (A field in England).

Pinnochio / El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley) de Guillermo del Toro. Viendo el colapso que hay dudo que la segunda se estrene este año (además creo que terminaron de rodar en diciembre). Por lo tanto me quedo con Pinnochio, musical stop-motion en el Del Toro ha estado trabajando largo y tendido. De aquí sólo puede salir una genialidad.

The Green Knight de David Lowery. Otra de esas que han visto su estreno aplazado. Apunta en lo visual a abrumadora. El director de la infinita A Ghost Story, y de la que podría pasar por su "precuela" En un lugar sin ley (Ain’t Them Bodies Saints), pretende contarnos la fantástica historia medieval de Sir Gawain y el Caballero Verde pero reimaginada. De nuevo un reparto sólido con Dev Patel, Alicia Vikander, Joel Edgerton y Sean Harris. Veremos.

Black Adam de Jaume Collet-Serra. Aunque todavía tenemos pendientes tropecientas del MCU (Viuda Negra, Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, Los eternos y el tercer film del Spider-Man de Tom Holland en solitario), y si contamos Justice League de Zack Snyder como un reestreno matizado, dentro del espectro comiquero es, junto a El Escuadrón Suicida, Black Adam la otra que más llama la atención. Dwayne Johnson como protagonista total de este film donde veremos a la JSA tomando forma.

Si Buta dari Gua Hantu: Mata Malaikat de Timo Tjahjanto. El toque exótico porque nunca defrauda. Del director de Que el diablo te lleve (Sebelum Iblis Menjemput) y su secuela Sebelum Iblis Menjemput: Ayat Dua, del responsable de las cintas de acción extremo Headshot y, sobre todo The Night Comes for Us. Supongo que se acabará estrenando, o puede que no, en Sitges 2021. Dicen que protagoniza Iku Uwais. Basado en un cómic indonesio creado en 1967 y con una historia de leyenda en ese país, por lo que se puede armar la marimorena. Artes marciales a saco, un ciego como protagonista.

Por ahí también llaman mi interés: el terror de Censor de Prano Bailey-Bond, la acción de nivel de Mission: Impossible 7 de Christopher McQuarrie, la paranoia de Knocking de Frida Kempff, la intrigante comiquera Los Eternos (Eternals) de Chloé Zhao, el film de acción / ciencia ficción llegado de Sitges Archenemy de Adam Egypt Mortimer,la reinvención Justice League de Zack Snyder, la comedia apocalíptica Don’t Look Up de Adam McKay, el regreso del pasado Top Gun: Maverick de Joseph Kosinski, la animación salida de Pixar Luca de Enrico Casarosa, el regreso de la saga The Matrix de Lana Wachowski, o el homenaje al mundo de la prensa de La Crónica Francesa (The French Dispatch) de Wes Anderson.

 

Este año ha sido atípico. Operado por suerte de una hernia de disco a principios de marzo, lo que iba a suponer un corto periplo sin ir al cine, se convirtió en tristeza general con la llegada del maldito COVID-19. Justo una semana después de pasar por quirófano, la ausencia temporal alcanzó niveles eternos y globales… y seguimos. Pese a todo, el mundo del cine ha seguido ofreciendo buenas propuestas, historias para disfrutar y, sobre todo, para dar forma al ya clásico top de final de año. Ojo, como siempre el top no sigue un orden, sencillamente son las 10 + 1 que os quiero recomendar.

Las 10 de Uruloki en 2020
Las 10 de Uruloki en 2020

Possessor Uncut de Brandon Cronenberg. Una de las gratas sorpresas de este año. Ganadora de Sitges 2020 y segunda película del hijo de David Cronenberg tras Antiviral, 2012. Excesiva, muy violenta, transgresora y altamente perturbadora. La invasión corporal como leit motiv de una empresa de asesinos que se cuelan en la mente de incautos para cambiar el rumbo de las grandes corporaciones. Uno necesita verla para disfrutarla.

Tenet de Christopher Nolan. Pues sí, junto con Wonder Woman 1984 única película que he visto en cines en esta pandemia. Puro Nolan, film de espías en dos direcciones. Sesuda, elaborada, detallista e intrincada. Un lío genial con una historia de esas que el director británico se saca de la manga para rizar el rizo a niveles difícilmente imaginables. Nuevamente se juega con el tiempo, el futuro, el pasado y el presente, sin tener muy claro qué ves en cada momento y, sobre todo, hacia dónde te diriges.

VFW de Joe Begos. Deliciosa modernización de la clásica historia de apaches acosando a un grupo de cowboys, o directamente un nuevo homenaje al Río Bravo (Rio Bravo) de Howards Hawks, o más directamente una revisión de aquel Carpenter debutante en la magnífica y negativa Asalto a la comisaría del distrito 13 (Precint 13). Esta vez un grupo de veteranos hacen frente a una banda de traficantes, armados hasta los dientes y drogados hasta las cejas. Despiporre violento, gore, salvaje y sobrado. Una joya.

Sesión Salvaje de Julio Cesar Sánchez y Paco Limón. El gran documental. Viaje necesario por el cine de serie B / Z autóctona, por el western rodado en Almería, el gore patrio, las drogas duras, el destape y la famosa clasificación S, el fantaterror y un largo etcétera. Entretenido hasta decir basta, pegadizo hasta darte ganas de grabártelo en la retina para verlo una y otra vez. Todo regado con una canción mágica de Javier lbarrán. Obligada para saber más de nuestro cine.

Vicious Fun de Cody Calahan. Otra más vista en Sitges 2020 y sincero homenaje al cine de terror de serie B que todos hemos mamado desde hace muchos años. Historia de un bloguero que se cuela en una reunión de alcoholic… digo asesinos en serie. Todos los estereotipos del género, comedia, algo de gore y bastante humor. Bajo presupuesta pero ya lo dice su titulo: viciosamente divertida.

Jo Jo Rabbit de Taika Waititi. Estrenada allá por enero, y ganadora del Oscar al Mejor Guión Adaptado. Comedia triste, surreal y protagonizada por un niño que no tiene un tigre de peluche como amigo imaginario… si no al mismísimo Adolf Hitler. Ya de paso metes a Yorki en el film, esa especie de Russell salido de Up, y lo acompañas por un reparto molón y que muestra un universo nazi variopinto, triste pero optimista, plagado de odio pero esperanzador. El reparto genial con la Johansson o Sam Rockwell dándolo todo y acompañados por el propio Taika Waititi, el chaval Roman Griffin Davis o Thomasin McKenzie.

Mandibules de Quentin Dupieux. Si ves cine de Dupiex AKA Mr. Ozzio entonces estás viendo seguramente una de las películas más inclasificables del año y, por ende, 101% recomendable. Dos colegas, a cada cual más tonto, una mosca gigante, un objetivo inconcebible y una serie de personajes accesorios geniales. Breve y directa, graciosa y necesaria. De esas que si hay oportunidad uno de no debe perderse.

Color Out of Space de Richard Stanley. De nuevo cine independiente y aroma a Sitges, pero 2019. Estrenada en agosto de este año es el retorno de Richard Stanley al cine tras casi desaparecer fagocitado por La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau). Inclasificable adaptación del homónimo relato de H.P. Lovecraft, y perfecta en todos los sentidos. Transformadora y gore a partes iguales, con un Nicolas Cage haciendo frente a la aterradora espiral de deformación en la que se cuela su familia tras la caída del famoso meteorito. Queremos más Stanley visitando el universo Lovecraft.

La caza de Craig Zobel. La película maldita del 2019 que fue estrenada en 2020. En mundo de los mentideros de Reddit, Twitter o YouTube, de las fake news y lo que provocan en esos igualmente famosos leaks (gamergate, celebgate y otros tantos), llevado al extremo de la venganza contra aquellos que han lanzado el rumor… pero claro, con una curiosa equivocación que da lugar a la entrada de la deslumbrante y psicotrónica Betty Gilpin, la brutal wrestler fémina Debbie de "GLOW". Muertos por minuto igual a muchos. Otra que ha sido un gustazo ver.

El diablo a todas horas de Antonio Campos. No sé si la más inesperada de las que pongo aquí, pero desde luego un film destructivo y desmoralizante. Adaptación de una de las obras de Donald Ray Pollock, y periplo por un mundo plagado de suciedad, seres infectos, deleznables, crueles y grotescos. Tristeza de dimensiones catastróficas engrandecida por mala suerte, crueldad, corrupción, y mediocridad. Negativa de principio a fin, por ello lo del diablo a todas horas.

Cartel de Soul
Cartel de Soul

Soul de Pete Docter y Kemp Powers. Incorporación de última hora, de hecho se ha estrenado el 25 de diciembre en Disney+. Entre tanto film oscuro, siniestro, violento y negativo, el film positivo del año, y una nueva joya / obra maestra salida de la factoría Pixar. Un sobresaliente canto al simple hecho de vivir, sin necesidad de objetivos a llevar a cabo, retos personales o propósitos. Divertida, emotiva, entrañable, graciosa, pizpireta y repleta de buenas sensaciones. Así uno cierra el año cinematográfico de mejor humor.

Y ya está. Las 10 + 1 que quería destacar quedan sobre la mesa. Pero en este 2020 hemos tenido otras muchas cosas para disfrutar. Hace no hace mucho Wonder Woman 1984, y ya más lejanas la lovecraftiana Underwater, pasando por la no menos marina El faro, la hiperactiva Guns Akimbo o la socialmente terrorífica El hoyo, triunfadora de Sitges 2019. Hubo también espacio para revisar clásicos como Terror en el espacio, Robot Jox, Humanoides del abismo, Campamento sangriento, Repo Man, El imperio de la muerte, Las garras de Satán, El regreso de los muertos vivientes o Kung-Fu contra los 7 vampiros de oro.

Ojo, de aquellas esperanzas del 2020, ocho se han quedado en el tintero para… el 2021 (espero): Dune, Last Night in Soho, Candyman, Prisioners of Ghostland, En un barrio de Nueva York (In the Heights), Sin tiempo para morir (No Time to Die) y Antlers, esta despreciada y desaparecida del todo. En fin, a seguir mirando hacia adelante…

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Resulta que Possessor Uncut es una de la grandes sorpresas de este 2020 que pronto termina, y la segunda propuesta cinematográfica como director / guionista de Brandon Cronenberg tras visitar también Sitges en el ya lejano 2012 con la enfermiza y contagiosa Antiviral, premiada también e igualmente recomendable.

Marcando su propio terreno pero a la evidente sombra de su padre, al César lo que es del César, el joven Cronenberg nos embarca en un tecno-thriller que presenta como base de su argumento la existencia de medios para la intrusión tecnológica mental (y corporal), amén de otro tipo de intrusiones, equivalentes a las cookies de nuestros navegadores… vamos, que cuidado con lo que haces en la intimidad de tu casa. En fin, tras un arranque sumamente violento, no es la tónica del film pero este está sembrado, conocemos a una asesina a sueldo llamada Tasya Vos (Andrea Riseborough), empleada de primera clase de una empresa que mediante alta tecnología, e implantes cerebrales, cuela a sus sicarios en la mente / cuerpo de gente normal para cometer crimines salvajes y pasados de rosca.

Possessor: Uncut AKA Christopher Abbott, pelele en manos de Andrea Riseborough
Possessor: Uncut AKA Christopher Abbott, pelele en manos de Andrea Riseborough

Es evidente que el trabajo pasa factura, y el nuevo encargo de Vos lleva a esta a un universo de dudas existenciales, en la que su propia conciencia es acechada y perforada… o no. Ahí está John Parse (Sean Bean), simulacro de Jeff Bezzos y por lo tanto CEO de una compañía que nos investiga, conoce nuestros gustos y orienta nuestras compras… amén de otras cosas más oscuras. Trabajando para este y en altos directivos su hija Ava (Tuppence Middleton), haciendo lo propio pero en puestos de recolección de datos el novio de esta, Colin, encarnado por Christopher Abbott, y a la postre enlace con el distante y exclusivo Parse… el nuevo encargo de Vos.

La película debe verse, sí o sí, y al igual que en el cine de David Cronenberg, el de Brandon va más allá. Apoyándose en una violencia extrema, muy gore, desagradable y abrumadora, marca de la casa, Possessor Uncut explora a golpes la intrusión en las conciencias, el lavado de coco o la maleabilidad de la identidad humana. Todo es alterable, todo es penetrable, todo es violable… ya lo era en el cine de su padre en el fondo, por lo tanto de tal palo, tal astilla. Por lo tanto, elementos presentes en nuestra sociedad, llevados al extremo claro está, y enfrascados en un frasco plagado de esencias de ciencia ficción y distopía que, esperemos, nunca llega a ocurrir. Possessor Uncut no es nueva carne, podría serlo, pero sí es un nuevo episodio en la cinematografía de un director que no deja indiferente.

Cartel de Possessor Uncut
Cartel de Possessor Uncut

 

Este fin de semana publico una opinión nueva, prometido, pero el mundo de las despedidas hoy tiene otro nombre que debe ser destacado. Tras Daria Nicolodi y David Prowse, la noticia triste del día es el fallecimiento de Hugh Keays-Byrne.

¿Hugh Keays-Byrne? Os preguntaréis muchos. Seguramente no pondréis cara a este actor nacido en la India británica de ojos penetrantes, pero si os digo Cortadedos en Mad Max: Salvajes de la Autopista (Mad Max) o Immortan Joe en Mad Max: Furia en la Carretera (Mad Max: Fury Road), pues la cosa seguro que cambia y os quedáis pegados. No se puede negar, estos fueron sus papeles, y el universo Mad Max el mundo por el que se le recordará, si bien participó en series Z / B varias de los 70 y 80 poco o nada conocidas como Guerreros de la muerte (Stone), El dragón vuela alto (The Man from Hong Kong), Mad Morgan (Mad Dog Morgan), Peligro: reacción en cadena (The Chain Reaction) o Droides (Starship).

Ahora bien, no sé cuántos recordaréis esto, pero Hugh Keays-Byrne casi fue el Detective Marciano AKA J’onn J’onzz en Justice League Mortal, el fallido plan de George Miller por contar la historia de la Liga de la Justicia allá por 2008, cuando la huelga de guionistas se llevó por delante varios proyectos potentes. En fin, otra triste noticia… siempre que recorramos el páramo le recordaremos.

Cortadedos
Cortadedos

Inmortan Joe
Inmortan Joe

Simplemente Hugh Keays-Byrne
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Publicado por Uruloki en

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