Cine de Cómics


Mes completito junio. Repleto de cosas sorprendentes que se van a lo más alto como Obsession o The Drama, con sorpresas como Backrooms, cine palomitero como Supergirl, Masters del Universo o El día de la revelación, y con mucho Lucio Fulci. Mucho cine en salas, que es lo importante.

Obsession de Curry Baker. “Te quiero”, “yo te quiero más”, “no, yo te quiero más”, “no, yo te quiero mucho más”, “no, yo te quiero mil veces mucho más”, “no, yo te quiero infinitas veces mucho más”… Curry Barker estuvo un día enamorado y de ahí nació esta Obsession. El director youtuber nos lleva de viaje a la tierra del crushing, de las miradas cómplices, del hormigueo y las mariposas en el estómago, pero a la vez perpetra una entrada a toda velocidad en el horror más carnal, posesivo, enfermizo, asfixiante… una barbaridad. De verdadero miedo. Hacía tiempo que no estaba incómodo por desesperación. Una joya!

The Drama de Kristoffer Borgli. Bienvenida sea esta oda a la hipocresía, al hijoputismo, las amistades peligrosas, el postureo, el cinismo y los terrores de la vida en pareja. Una comedia romántica que es en realidad un drama en toda regla, pero no uno de esos de llorera descontrolada, si no un drama por la cantidad de explosivo que lleva entre las líneas de su guion. Zendaya y Robert Pattinson son una pareja neoyorkina que transiciona por la más perversa desconfianza tras echar un vistazo atrás y exponer ese oscuro secreto que todos tenemos y que en realidad no vale la pena sacar a la luz. Nadie valora el peso de lo contado y es ahí donde el más perverso cinismo sale a la luz… Su director, Kristoffer Borgli, vuelve a contar algo inusual, tras esa fantasía que es Dream Scenario, y vaya su logra un nuevo genial resultado. Es necesario disfrutarla.

Un cartel de ObsessionUn cartel de Obsession

Supergirl de Craig Gillespie. La versión macarra del universo Superman es esta adaptación de la obra «Supergirl: Woman of Tomorrow» de Tom King, hijo predilecto del mundo del cómic por contar historias que se salen de lo habitual. Supergirl es más una road movie / buddy movie que un film de superhéroes al uso, es un nuevo viaje por el páramo, ya sea el espacial o el desértico terrenal donde pululan peña con cuero y pinchos, un periplo interestelar en busca de la venganza (no la de la protagonista) y al tiempo la redención (en este caso sí Kara Zor-El). Es un buscar su lugar entre el inmenso caos mental que se gasta el personaje encarnado con desparpajo y desparrame por Milly Alcock, mira que me moló en la primera temporada de «House of the Dragon». De alguna manera es ese coming of age del personaje, su infancia, su presente y su ¿paso? a ser adulto y con la cabeza sobre los hombros. Ah, y sale Lobo. Divertido.

Backrooms de Kane Parsons. Pues aquí está una de las locuras de la temporada (con permiso de Obsession), un creepy-pasta fusionado con found footage que nace de los fondos sociales de YouTube, y al que A24 le ha encontrado un ya demostrado gran valor ($$$). Parsons saca oro de una mina que innova, y que nos deja caer a la taciturna vida de Chiwetel Eijofor, dueño de una de esas tiendas made in usa que aquí no entendemos. Igual que otras joyas de sus momentos (por poner ejemplos distantes argumentalmente suelto al aire Primer, Moon, Coherence o The Man from Earth), Backrooms nos traslada a algo imposible, un mundo a la gauntlet alternativo, donde sigo sin tener claro que se oculta, mezclando ciencia ficción (lo más), y terror (hay algún que otro jumpscare que acojona). Junto a Ejiofor está Renate Reinsve, psicóloga que adolece de ese desasosiego humano que tan miedo da, o Mark Duplass, otro que tal baila. Psicológicamente extraña.

El día de la revelación (Disclosure Day) de Steven Spielberg. Si es que este tipo de películas siempre molan, adentrarnos de nuevo en el género conspiranoico más clásico, el thriller gubernamental, la paranoia, el «mesianismo»… es un viaje al pasado. Que encima tenga de base el fenómeno OVNI, y que te inviten a volver a recitar eso de que «Creer es la clave», pues ya hace subir enteros. El cine de Spielberg, con sus formas, sus tropos, y su masa crítica, vuelve a inundar este nuevo viaje por su visión sobre la eterna neura extraterrestre y si estamos solos o no en este inmenso universo. El inconfundible estilo del director empapa todo el film, creando momentos icónicos, referencias a su propia filmografía, etc. Es altamente entretenida y me ha dejado dándole vueltas a esas dos semanas previas donde Donald Trump se dedicó a hacer una ¿promoción? del film de Spielberg… vaya WTF más gordo todo. Ya no digo que creer sea la clave, es que ya no sabes que narices creer. Spielberg rules.

Masters del Universo (Masters of the Universe) de Travis Knight. A lomos del más descontrolado fan service, ese que no escatima en visitar el lore más puro, el humor de los memes de internet, y el universo animado de Filmation, surge Masters del Universo, film de Travis Knight, director de ese otro regreso a los 80 que fue Bumblebee. Tras agonizar durante una larga hora donde los más veteranos reconocerán y se regodearán con presencias y otras derivadas, llega el momento del necesario remonte, las dos horas y pico del film lo reclaman. Es ahí donde los chistes por duplicado, los dobles sentidos, memes y referencias, harán las delicias del más pintado, pero que sin embargo no lograrán encontrar su sitio en el no fan del producto. Es ahí donde uno asume que la historia no va a dejar de flojear y que lo mejor es dejarse llevar por bucles chistosos en torno al puño de Fisto, el Adam terráqueo, o los momentos Teela / He-Man y el taparrabos, etc. Todo es muy gratuito, pero te acabas por sentir cómodo porque los memes te los llevas merendando muchos años. Igual es la fórmula correcta, romper la épica con chistes y momentos ridículos, pero Masters del Universo parece un film nacido para hace una década. Mención aparte merece la maravillosa banda sonora de Brian May y Daniel Pemberton, infrautilizada cuando está bastante claro que podrían repetirla en bucle en cada pelea y estarías todo el rato con el corazón en un puño. Es simpática, pero flojea lo suyo. Una pena por el batacazo que se está llevando.

Tom Clancy’s Jack Ryan: Ghost War de Andrew Bernstein. Clásica y novelesca. No sorprende en nada, pero está bien rodada. Para pasar el rato vale.

Un cartel de The DramaUn cartel de The Drama

La silla de Ángel de la Cruz. ¿Qué puede salir mal? TODO. La versión española de «El juego de Gerald» es un sinfín de despropósitos. Vale que hay decisiones que uno puede tomar y que no son nada acertadas, pero que todo lo que hagas sea, de cara al espectador, totalmente desacertado es ya rizar el rizo. De regalo un par de momentos que uno no tiene claro a santo de qué vienen, y un compendio de circunstancias, casualidades, decisiones, etc. que válgame el amor hermoso. Nada funciona y mucha responsabilidad la tiene el gallego Ángel de la Cruz, que se apoya en lo increíble y patillero. Mejor es quedarse sentado en casa.

Chum de Jonathan Zuck. Serie Z de manual donde el mayor atractivo es el sonido crunchi de las víctimas del tiburón… debieron romper muchos palitos de madera de helados mientras la rodaban.

La asistenta (The Housemaid) de Paul Feig. Ostras con Feig… esto no me lo esperaba. No inventan nada, pero si llegas como he llegado, la patada en el estómago, el doble o triple WTF, te deja con el culo torcido. Dura un buen rato, pero lo hace por necesidad para construir de forma paciente el tobogán con cuatro loopings que te tragas sin comerlo ni beberlo. Sidney Sweeney está muy bien, pero es que Amanda Seyfried la supera. A Brandon Sklenar ni lo ubicaba. Thriller sorprendente, pena no verla en cines…

De regalo ha sido un mes dedicado a ver cosas de Lucio Fulci, con visionados sorprendentes…

Nueva York bajo el terror de los zombies (Zombi 2). Sigo con mi recorrido por el mundo de Fulci revisando, por un lado, y descubriendo, por otro, su filmografía. Nueva York bajo el terror de los zombies, o más bien Esa isla tropical bajo el terror de los zombis, juega en la liga que sólo el propio Fulci controlaba. Desde su violento arranque, hasta ese desparrame sangriento y gore que acontece en una isla donde no desearías pasarte ni de visita. Los que la vendieron pretendieron generar aun secuela donde no lo había, y no sacaron provecho del verdadero potencial que tiene la obra, a su ritmo, con su desesperación, sus premonitorios primeros planos, y con iconos cinematográficos que han traspasado todas las barreras como el zombi vs. tiburón, o más si cabe la asfixiante secuencia del ataque al personaje encarnado por Olga Karlatos, donde sabes lo que va a pasas y Fulci no lo anuncia, directamente lo ejecuta. Una joya que según escribía aquí he aumentado en valoración… ya no se hacen cosas como esta, que cojones. La tenéis en Filmin.

Angustia de silencio (Non si sevizia un paperino). Muy macabra, y hoy en día casi perversa y prohibitiva. Lucio Fulci se saca una giallo atípico, donde los cánones del subgénero no se plasman del todo, y donde la perversión humana roza lo obsceno. Es genial, de principio a fin, repleta de giros, momentos incómodos que hoy serían castigados sin parangón, y salvaje. Bebe algo de Perros de paja, de un año antes, y no se corta un pelo en lo tocante a los infantes, le saca cuatro años a ¿Quién puede matar a un niño? Que bueno era Fulci por dios, que sobrado iba. Esta se debe disfrutar en FlixOle.

Siete notas en negro (Sette note in nero). Lucio Fulci y 1977. Lucio Fulci y una historia inesperada, bien jugada, corazón delator, gato negro y paranoia visionaria. Inteligente y muy entretenida, directa a que le des vueltas desde el minuto uno tratando de encajar las piezas del puzle que propone el director / guionista. Por encima suena la magia de Fabio Frizzi, mago italiano, maestro junto a Fulci y explorado con éxito por RZA usando un sample del tema central de esta Sette note in nero en la pieza Ode to O Ren Ishii. Que bueno es descubrir este cine que nunca me había parado a explorar. También está en Filmin.

 

Mes de diciembre y hay dos grandes opciones, o centras el tiro en Avatar: Fuego y ceniza o lo hace sobre Puñales por la espalda: De entre los muertos. Ambas son las grandes propuestas del mes y donde una va sobrada, para la otra no es su juego, la otra estruja mejor el coco, cosa que la de Cameron ni se plantea. Mes de palomitas acompañadas por un par de pseudo-terrores, un par de advertencias (para huir de ellas) y un vistazo atrás en forma de Cronenberg o extremismo francés. Felices fiestas.

Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash) de James Cameron. El señor Cameron se ha pasado unos cuantos años para parir otra más en su saga, y eso es lo que hay. Todos dirán lo mismo y es que los efectos visuales son el no va más, es inimaginable como Lighstorm y Weta logran eso, se come con patatas al resto de producciones mundiales sean de Hollywood o de los mercados más pequeños, etc. pero en su contra te lleva a un momento donde ya no notas la evolución entre esta y las anteriores partes (que por descontado la tiene, pero es tan lejano el recuerdo que…) A nivel historia pues caca de la vaca. Más plana que una tabla de planchar. Rizan el rizo sobre lo mismo de la segunda parte, otra vez el fondo de defensa de la tribu de rigor, le suman un par de valores extra para darle interés a la trama… y ya tienes otra película de indios y vaqueros, de caza de bisontes, la tribu de cara roja (Pawnee)… vamos, una especie de Bailando con lobos redux. Eso sí, el cine hasta la bandera, la gente aplaudiendo, el olor a palomitas y sudor cargando la sala. El efecto Cameron sigue vivo y la saga Avatar está en la cúspide del cine más taquillero, aunque su calidad narrativa sea la misma que film de sobremesa. Vista en cine, sala iSens 3D… notable experiencia.

Póster de Avatar: Fuego y cenizaPóster de Avatar: Fuego y ceniza

Good Boy de Ben Leonberg. Destinos inevitables, maldiciones y casas encantadas, todo pasado por el tamiz de la enfermedad (es un terror que navega por la paranoia del enfermo) y un can, fabuloso, que acompaña a su dueño en este periplo terrorífico y de mal rollo. No está mal, pero tampoco redefinirá el género (ni creo que lo pretenda, aunque apueste por una idea muy original). Es casi más triste que de terror… sobre todo si tienes perro. La tenéis en Filmin.

Puñales por la espalda: De entre los muertos (Wake Up Dead Man) de Rian Johnson. Bienvenidos a lo nuevo de Mr. Johnson, tercer episodio de la vida y obra del detective Benoit Blanc. Puñales por la espalda: De entre los muertos, le falta ya poco para superar a la saga de Los Piratas del Caribe, ahonda, aunque en intensidad inferior, sobre el pizpireto whodunit. Esta vez el puzle tarda en formalizarse, si bien las piezas se ponen de forma un pelín atropellada en esa primera fase narrativa / contemplativa donde prestar atención a los detalles es casi crucial. Se produce el hecho y aparece Blanc, un soso Daniel Craig que, esta vez, prevalece menos en intensidad que su ocasional sidekick, el genial Josh O’Connor. La troupe que rodea a estos dos es de escándalo con mayúsculos Josh Brolin, Glenn Close, Thomas Haden Church o Andrew Scott. Unos cuantos altibajos, pero un misterio divertido y repleto de trucos de esos que mola que te vayan desmenuzando y revelando a poquitos. Estéticamente es sobresaliente, pero esas dos horas y media se hacen un pelín extensas, si bien son meridianamente necesarias si quieres contarlo todo al dedillo y sin dejar un detalle olvidado en un cajón (responsabilidad del director / guionista / productor). Johnson es el rey del mambo y hay que darle gracias de que siga explorando el divertido cine de crimen y misterio. Dios mediante, esperemos a la cuarta… carne de Netflix.

Cosecha sangrienta (Clown in a Cornfield) de Eli Craig. No es cine de terror, pero podría pasar por ello. No es cine con asesino sobrenatural, pero crees que lo es hasta más o menos la mitad de la película. Por lo demás, una cómico-venganza-slasher generacional en manos del director de Tucker & Dale vs Evil y Little Evil. Lo malo es que es floja, funciona de inicio mejor de como acaba funcionando, y la trama y el ritmo se desinflan como un globo pinchado. Lo bueno, el despiporre gore, donde Eli Craig no se corta, ni falta que hace. Anda por ahí Kevin Durand, el rostro más conocido…

Strangers: Capítulo 2 (The Strangers: Chapter 2) de Renny Harlin. Vaya con el señor Harlin. Tras la muy floja Strangers: Capítulo 1, llega esta segunda parte del innecesario reboot y seguimos cuesta abajo y sin frenos (alguien lo dudaba). Ni pies ni cabeza, un simple porque sí. Cuenta con una escena de un jabalí que madre del amor hermoso, se le ocurrió al guionista y nada mejor que meterla. La búsqueda de trasfondo para los asesinos es digno de hacérselo mirar y ese final… ya no sabían que más contar. En fin, otro survival horror de medio pelo que sigue explotando una saga que podríamos ya considerar infinita (mente innecesaria). Podéis sufrirla en Prime Video.

Uno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertosUno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertos

Tras el repaso a lo poco del 2025 que he podido ver este mes, un recuerdo a otros films de años pretéritos, cercanos y lejanos, que vale la pena recomendar o advertir para que no veáis.

Los sudarios (The Shrouds) de David Cronenberg. El duelo por tus seres queridos llevado al lado más morboso, pútrido y extremo (conspiraciones varias incluidas…), vaya con la mente de Cronenberg. Vincent Cassel transmuta en el propio Cronenberg y Los sudarios podría ser interpretada como un reflejo del mal momento del director canadiense tras el fallecimiento de su segunda esposa (Carolyn Zeifman). De paso recupera las bases de Crash y la reciente Crímenes del futuro, donde los cuerpos mutilados son una extensión de la nueva carne de antaño. Es peculiar y un pelín tediosa, más dejándote en tierra de nadie con ese sorpresivo final. También la tenéis en Filmin.

Madame Web de S.J. Clarkson. Y el horror se hizo cine. Vaya inversión en nadería. Infumable de principio a fin. El periplo de Sony por el universo de Spider-Man es equivalente a caerte en un pozo sin fondo e irte lamentando porque sabes que con cada minuto que pasa el castañazo al llegar abajo de todo va a ser más milenario. Aburrida, pero a lo bestia… ni Venom, ni Morbius, ni Kraven, ni esta Madame Web, Sony no hace una decente. En Netflix la tenéis desde hace no mucho.

Frontera(s) (Frontière (s)) de Xavier Gens. Tenía una deuda con esta obra de Gens y del nuevo extremismo francés. Probablemente el film recoja todas las temáticas asociadas a esta ola sangrienta francesa, aunando en su historia cosas como la violación, el poder de la mujer, lo físico o vinculado al cuerpo y su degradación (la secuencia del horno, lo de desollar peña, el almacén de cuerpos…), la política (aquí con un extremismo nazi azotando a los pobres protagonistas al tiempo que una revuelta atenta por su lado contra el líder del partido de extrema derecha en Francia) y la controversia (al final los protas son gente que en el fondo debería ir a la cárcel… si bien reciben un castigo que hace que te preocupes por ellos). Es bruta, pero en el fondo no tanto como lo son Alta Tensión, El interior, y alguna otra. De alguna forma parece una Matanza de Texas, con su familia de matarifes y despistados turistas, pasada de vueltas. Disfrutad de Frontera(s) en Prime Video.

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Bueno, julio siempre es mes de menos estrenos (aunque mucho blockbuster), de vacaciones (merecidas), y de poco cine visto (al final uno no para haciendo otras cosas). No obstante hay cosas para comentar, desde el nuevo reboot de Los Cuatro Fantásticos, pasando por el pertinente de Superman y cosas curiosas como Predator: Killer of Killers, F1 o la enésima parte de la saga de Parque Jurásico. Al tema…

Los 4 Fantásticos: Primeros pasos (The Fantastic Four: First Steps) de Matt Shakman. Gustazo ver que Marvel adopta de nuevo su mejor forma, ya sea por explorar personajes comiqueros icónicos y sobradamente conocidos, como por aplicar el filtro de lo sencillo y más cercano. Estos 4F son cómic, con Jack Kirby totalmente representado (la apariencia de La Cosa es perfecta y su "cameo" otro tanto), hasta por la inclusión de aquellos elementos que marcaban las historias de la familia más conocida de la factoría de ideas: el Edificio Baxter, el Fantasticar, un villano como Galactus o de nuevo una Estela Plateada que, si bien no es Norrin Radd, si es Shalla-Bal… otra encarnación del personaje es un universo alternativo. La estética Jetsons, esa fusión de retro con moderno… parece un cuento pulp en la gran pantalla. Balancea su ritmo entre la acción trepidante, los iconos y sus aportaciones, y una historia de familia / humanidad profunda. Buen sentido Marvel, la fórmula que funciona y que hace tener esperanzas en que tras 17 años podríamos retornar a donde más nos gusta estar. Sería injusto decir que formulaica, pero si acomodada… independientemente, todo muy bien.

Maravilloso cartel de Superman... homenaje
Maravilloso cartel de Superman… homenaje

Predator: Asesino de Asesinos (Predator: Killer of Killers). Cine de animación modo gustazo absoluto y placer oculto. Vaya sorpresa más inesperada esta de Dan Trachtenberg, director que mola un huevo y persona detrás de dos joyas de la ciencia ficción del siglo actual: 10 Cloverfield Lane y Prey. Si es que lo que se necesita es un tipo inteligente que sepa cómo explotar un universo nacido en los 80 y las posibilidades son infinitas. Casi al top del año de cabeza porque ese desenlace no es que me convenza del todo. Una pena no poder verla en cines, porque saca buen provecho del estilo gráfico usado con excelencia por Spider-Man: Into the Spider-verse y las TMNT: Mutant Mayhem.

Superman de James Gunn. Era complicada la tarea de Gunn, muy complicada, pero su buen hacer ha servido para abrir una nueva puerta en la que el tiempo ha pasado y Clark Kent / Superman está ya instaurado. Esa opción permite a Gunn explorar un episodio de la vida del hijo de Krypton con manga ancha para que exista verdadera química entre David Corenswet (magnífica elección) y Rachel Brosnahan, para que Lex Luthor haya pensado detenidamente cómo odiar y acabar con Superman, para que el mundo se ponga a favor y en contra de su defensor, y para que se geste una base de iconos de nuestro héroe azul y capa roja… la JSA, Krypto, el Hall of Justice, Rick Flag, Guy Gardner, Mr. Terrific, Hawkgirl, Metamorpho, Jimmy Olsen… y yo que sé… todo. El film tiene sus flaquezas, pero las compensa de forma sobrada gracias a todas sus fortalezas, y sus ganas de innovar en un universo donde todo está ya creado. Mola ver que tenemos nuevo Superman, y que ojalá sea el principio de una feliz saga repleta de oportunidades que nunca antes tuvimos. Superman 2025 es cine disfrutón…

Jurassic World: El renacer (Jurassic World Rebirth) de Gareth Edwards. Edwards y David Koepp (este regresa tras Parque Jurásico y El mundo perdido) sacan nuevo lustre y auténtica esencia saga Jurassic Park en esta nueva entrega subtitulada Rebirth. Lo curioso, se suben a la simpática estela serie B de Jurassic Park 3 y construyen algo muy similar. Sin embargo, pueblan esta nueva aventura de dramas personales que lastran el ya de por sí extenso metraje (si es que no empatizas con ninguno de los afectados), y por otro lado hay dinosaurios inventados, algún cameo de clásicos, guiños varios a tiempos pretéritos, y mucha imaginación. La aventura está repartida entre una familia trapisonda que supera todos los desafíos a los que se enfrentan (manda truco) y un equipo de acción preparado que sin embargo padece lo indecible ya que no saben a qué andan (y tampoco a que han ido). Scarlett Johansson está bien, el resto curiosos. Conclusión: se ve, pero flojea el conjunto cosa fina…

Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos
Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos

F1 de Joseph Konsiski. De las que molan. Formulaica a más no poder (sota, caballo y rey) cuenta con todos los aspectos esperados o tropos en este tipo de historias: el veterano que regresa a enfrentar su pasado, el joven aprendiz que se crece hasta que aprende el valor de la paciencia y el trabajo en equipo, el reto por lo imposible… y en medio un Brad Pitt que siembra éxitos gracias a su infinito carisma. F1 es una peli para encumbrar a la Fórmula 1, obvio, un deporte donde muchas veces (muchas más de lo que te podrías esperar) te aburres como una ostra, pero donde Joseph Kosinski saca jugo a situaciones imposibles y para nada creíbles cuando vas a 300 por hora. Ojo, en cine todo funciona, y lo hace la electrónica música de Hans Zimmer o la vertiginosa producción (no sé cuántos FX digitales habrá aquí, pero es gloria bendita esa producción) de Warner Bros. Potente a más no poder, y aunque en tramos lenta (pone primera), en otros va a toda mecha.

Nada más que contar…

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Publicado por Uruloki en
 

Un mes de mayo cargado de cine, donde me ha encantado Havoc de Gareth Evans, pero donde ha habido grandes titanes cinematográficos como Misión: Imposible – Sentencia final y Thunderbolts*, además de buenos terrores franquicia como la debutante Until Dawn o la que retorna… Destino final: Lazos de sangre. Un muy buen mes, no se hable más.

Estragos (Havoc) de Gareth Evans. Esta la quiero en mi top del año. Me la sopla si tiene dos persecuciones donde el CGI canta cosa fina, lo que flipa es el cine de gánsteres visto por Gareth Evans: extremo, violento, salvaje, imaginativo… sanguinario. Ya ocurrió y ocurre con la maravilla que es “Gangs of London”, ya ocurría con The Raid y su secuela BerandalEvans es dios en el cine de acción más brutal plagado de perversidad sangrienta. Es el puto amo y por ello encumbro Havoc para que salga en algún top este 2025. Tom Hardy no puede ser más duro, el resto es una barbaridad donde las balas son infinitas, y muchos que lo agradecemos.

Cartel de Havoc
Cartel de Havoc

Until Dawn de David F. Sandberg. De esas que resultan juguetonas. Cine de terror nueva era (scare jumps unos cuantos) que te deja el paladar con gusto Cabin in the Woods. Mola el non-stop mortal, siendo el body count corto pero elevado a una potencia indeterminada… gore generoso, momentos salvajes, y todo triturado para que la secuela (llegará) se estrene en 2026. Una al año no hará daño.

El contable 2 (The Accountant²) de Gavin O’Connor. Ya han pasado unos años (9) y probablemente nadie se la esperaba, pero se junta el mismo equipo y zasca… a falta de uno, dos contables y los niños prodigio de la escuela de Charles Xavier de regalo. Entretenida, que ya es algo, pero con menos espíritu que su predecesora. Ojo, se ve y se disfruta, pero el carrusel de ejemplos gran hermano que controla el personaje de Ben Affleck es tan grande, que El contable 2 roza ya la ciencia ficción pura. La miga Affleck con John Bernthal funciona.

Ash de Flying Lotus. Si lo que quieres es buscarle cierto encanto, pues piensa en que estás disfrutando de un homenaje a Terror en el espacio fusionado con el poder del horror de H.P. Lovecraft. Igual así le encuentras sentido a este despropósito espacial donde no se salva nada. Engaño tras engaño, así pasan los eternos minutos de Ash, pensando en una realidad que en verdad es otra cosa. No tiene ni pies ni cabeza, visualmente mantiene cierto encanto, pero todo el color, toda la potencia visual, acaban resultando asfixiantes y horribles, se mire por donde se mire. Un peñazo de tomo y lomo, de los que cuesta seguir y en el que el truco es de matraca.

Cartel de Destino final: Lazos de sangre
Cartel de Destino final: Lazos de sangre

Destino final: Lazos de sangre (Final Destination: Bloodlines) de Zach Lipovsky y Adam B. Stein. Se dice pronto… 25 años y la saga Destino Final resurge del fondo de armario de New Line (o su baúl de los recuerdos) para sacarse de la manga un nuevo pizpireto carrusel de sangrienta muerte y agonía juvenil. En esta ocasión la saga extiende su legado hasta lo impredecible, de varias formas redefiniendo ciertas reglas y creando nuevas para mantener la sorpresa. El resultado tiene su guasa, tiempo para varios guiños, y un emotivo, aunque triste homenaje al gran Tony Todd. Se deja ver, no es la quintaesencia de la saga, pero desde luego uno se lo pasará pipa.

A Working Man de David Ayer. “Mata y deja morir” será el epitafio de más de uno. El obrero Jason Statham, y el en otro tiempo potente David Ayer, se juntan otra vez tras la muy olvidable The Beekeper (infumable). Pese al total sinsentido de la historia, un porque sí de principio a fin, la cosa entretiene conforme el disparatado bodycount de rusos estrafalarios y moteros flipados comienza a crecer sin ton ni son. Se deja ver, que no es poco, y ofrece lo que pretende… los “kill them all” siempre cumplen.

Thunderbolts* de Jame Schreier. Que Marvel necesita reformularse es un hecho, y con Thunderbolts* más o menos lo consigue. De esta aventura vale la pena rescatar a Yelena (el mejor personaje amén de la naturalidad de Florence Pugh), la vuelta de Bucky Barnes (mola Sebastian Stan), Red Guardian (el habitual alivio cómico encarnado por David Harbour) y John Walker (me gusta por todas las oportunidades que tenga Wyatt Russell en cines) … pero Ghost no me interesa y lo de Taskmaster es de chiste absoluto. Con Sentry no conecto, no conozco al personaje, no sabía que quien lo encarna es el hijo de Bill Pullman, y no me interesa el drama permanente que supura. Me supera. Ojo, entretiene, es notablemente superior a la de Hulk Rojo y Falcon 2.0, y tiene una música muy molona compuesta por Son Lux (no los tenía controlados). A nivel narrativo se pasa 1 hora con varios de los personajes protagonistas en un zulo, y la otra hora envueltos en una metáfora de lo primero… no es mal, no es bien, es normal. Veremos el camino que sigue esto, pero Marvel cansa.

Cartel de Misión: Imposible - Sentencia final
Cartel de Misión: Imposible – Sentencia final

Misión: Imposible – Sentencia final (Mission: Impossible – The Final Reckoning ) de Christopher McQuarrie. Punto y final a 30 años de locura interminable y pericia cinematográfica. Tom Cruise y Christopher McQuarrie la lían parda una vez más en una no menos imposible aventura donde aúnan los momentos más emotivos de la franquicia con los dos set pieces más inconcebibles y chiflados de una saga para el perpetuo recuerdo. Esa mirada al pasado dando valor especial al primer film de Brian de Palma (que gustazo lo que se han currado) y al tercero de J.J. Abrahams (fue un punto de inflexión y la pata de conejo cobró una importancia brutal), se junta con un presente desolador, donde o se resuelve el entuerto cueste lo que cueste o no habrá salvación. Nunca estuvimos más cerca del final y la dupla Cruise / McQuarrie lo saben, de ahí que nos embarquen en una muy larga despedida, donde puedes sufrir con ese primer acto menos entretenido, pero donde agonizarás e infartarás con la tensión y paranoia de los dos siguientes. No deja de sorprender y se disfruta lo suyo, quedando muy claro que Cruise y McQuarrie nos dejan huérfanos de este proto-Bond, y que por encima de todo será difícil, si no imposible, volver a ver algo como esto… al menos con un circense de la talla de Cruise al frente.

La calle del terror: La reina del baile (Fear Street: Prom Queen) de Matt Palmer. Floja como el demonio. Exceso de nostalgia mal adobada, muertes que ni fu ni fa, y una evidente falta de mando… lo que hizo Leigh Janiak tenía estilo, frescura y buena mano. En este caso nada está presente y esta nueva Fear Street no llega a rondar el mínimo deseable. Ojo, se ve, pero se olvida.

Un cartel molón de Puppet Master: The Littlest Reich
Un cartel molón de Puppet Master: The Littlest Reich

Con todo lo de este año, miro ahora hacia atrás y comento unas cuantas de las que tenía unas ganas locas. Comienzo con Puppet Master: The Littlest Reich de Sonny Laguna, Tate Steinsiek y Tommy Wiklund. Pues la mejor de la saga, punto y palote. Charles Band inventó Puppet Master a finales de los 80 y ha sido el guionista S. Craig Zahler (el mago tras Bone Tomahawk, Brawl in Cell Block 99 y Dragged Across Concrete) y el sello Fangoria, los que han venido a ofrecernos el mayor de los disparates en modo de convención de coleccionistas pasada por la picadora de las marionetas de Andre Toulon, nazi mayor del reino aquí encarnado por Udo Kier… ¿quién si no? Las risas con todo aquel que sea judío pasado por el filo de los icónicos Blade, Pinhead y Tunneler, la versión avanzada de Torch en modo Kaiser, y otras variantes juguetiles como son Klinge, Money Lender o Grashüpfer. Festín gore, se nota ajustado, pero no exento de barbaridades varias como manos cercenadas, cuerpos humanos usados como marionetas, pechos siliconados, o tripas colgantes. Nada, no se corta un pelo, ni falta que hace. Charles Band aplaude.

Sigo con El hombre del norte (The Northman) de Robert Eggers. What if Conan en manos de Robert Eggers?… pues The Northman. Una barbaridad shakesperiana, no en vano todo viene de la misma fuente, donde la venganza se va labrando sin saber y luego sabiendo. Un Alexander Skarsgård desbocado que no escatima en picar en piedra cueste lo que cueste para caer bien al tiempo que te abre en canal, una Nicole Kidman post-botox mutágeno (vaya pena), y otros de la inmensa talla como Claes Bang, Ethan Hawke o la siempre maravillosa e inquietante Anya Taylor-Joy. Violenta como pocas, es de esas que denominarías como épica, con valkiria, el Valhalla y hasta un viaje al Helheim, el infierno nórdico y dar así sentido a un destino escrito en el minuto uno. Curiosa y entretenida.

Altitude de Kaare Andrews. Llevaba muchos años queriendo verla… y ha cumplido (muy muy complicada de encontrar). El tema está en que con cuatro duros y una idea simple y juguetona pues zasca, una serie B muy notable y disfrutona. La idea incluye criatura chuthuliana, cómic salido de "Tales from the Crypt" o "Weird Tales", y … juego de paradojas temporales que WTF. En definitiva, muy molona y percusora de cosas igualmente chulas como "Flight Risk".

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Un poquito de retraso en este abril, que me lo reclaman, pero llega el momento de hacer un repaso a un mes interesante, mucho por un par de films, pero irregular en otros aspectos. Destaca sobre todas las cosas Los pecadores de Ryan Coogler, directo al top del año. Luego salvo por Parthenope y algo Tierra de nadie, el resto ha sido nivel bajo. Al tema…

Los pecadores (Sinners) de Ryan Coogler. Otra que se va a la cumbre en este año. Coogler logra la mejor mezcla de géneros de los últimos lustros y nos deja paladear una fusión de la América donde gobiernan las leyes Jim Crow, donde el ansia por la libertad se atisba gracias a la música, y donde el terror vampírico viene a sazonar todo para hacer el Magnum opus del director. Una propuesta inaudita, inesperada y arriesgada, con números musicales donde se mezclan el soul con los orígenes tribales africanos y la excelsa propuesta de un compositor como Ludwig Göransson, y donde el reparto estás igualmente ahí on fire… desde el doble Michael B. Jordan, pasando por el molón y bailongo Jack O’Connell, hasta Hailee Steinfeld o el debutante Miles Caton. Es una película de sudor sureño, que se cocina a fuego lento y donde hay tiempo para la reflexión, pero también para el regocijo, ya que una de terror es ya obra descomunal de este 2025. Que buena es la jodida.

Uno de los carteles de Los pecadores
Uno de los carteles de Los pecadores

Parthenope de Paolo Sorrentino. Surrealista, triste y libertina. Así es Parthenope y así debe ser Nápoles (supongo). Amén Celeste Dalla Porta. El resto da igual.

La cita (Drop) de Christopher Landon. Chorrada absoluta, liada gorda y sinsentido de principio a fin. Tiene su gracia, pero más por los mil y un saltos de fe que te obliga a dar la historia que por la propia trama en si. Además, logra de alguna forma trasladar la sensación de que algo paranormal va a ocurrir, pero engaño absoluto… Christopher Landon sigue en su línea del "impossible is nothing" pero adentrándose en el thriller serio y abandonando el terror cómico. No es su mejor trabajo, y es un paso más en la demostración empírica de que a Blumhouse le vale todo con tal de estrenar en cines. La ves y la olvidas, como tantas otras de esta compañía.

Tierra de nadie de Albert Pintó. Pues un thriller patrio bien que cuenta con un muy buen trabajo de Luis Zahera y Karra Elejalde. El mundo de los invasores capos de la droga en tierras andaluzas donde se juntan un gallego, un vasco y un gaditano. Súmale colombianos o mexicanos de métodos cafres, y el combinado es explosivo… cuesta entenderlos a todos. El giro final no hay quien se lo crea, pero no por ello deja de ser un thiller correcto y digno de disfrute.

Otro de los carteles de Los pecadores
Otro de los carteles de Los pecadores

The Crow de Rupert Sanders. Pues no sé, ni fu ni fa. Un agradecido rato de violencia extrema y gore (media película) que sin embargo no es pago suficiente para justificarlo todo (otra media dedicada al amor inmortal de la pareja). No me vale un villano sobrenatural, aunque Danny Huston mole (que se arrodille ante Michael Wincott como Top Dollar), sí cumple un Eric encarnado por Bill Skarsgård que, reconozcámoslo, crea y adopta una válida versión del personaje, no compensan sin embargo la banda del malo, que están pero no se les espera para nada (ese cero carisma que si tenían personajes como Myca, Tin Tin o Grange). En el fondo la historia de James O’Barr está ahí: amor, venganza, volver de entre los muertos, modernizada claro está y pasada por el tamiz de lo pizpireto y alocado de hoy en día. Se deja ver, pero no pasará a la historia.

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Dejo ya la etapa Oscars de Hollywood (o casi), y me centro en producciones propias de este año donde destaca Mickey 17, que estará fijo en Navidad como parte de los destacado del 2025. También hay espacio para películas del año pasado estrenadas este, y de años anteriores que tenía pendientes de ver. Vamos, un totum revolutum. En cine hay unas cuantas, pero otras son de plataformas… os las voy anotando por si queréis verlas. Al tema.

Mickey 17 de Bong Joon Ho. Gloria bendita esta Mickey 17. Una sobresaliente dosis de surrealismo llevada al espacio, una cómica paranoia inundada de referencias al "hoy". Con Mark Ruffalo supurando trumpismo barato merced a esos discursos plagados de charlatanería fascista (hasta el puñetero baile), con un asesor personal que no deja duda a que recordemos a cierto mogul tecnológico con semblanzas nazi, con ese constante prueba y error cómico-científico a lo AstraZeneca o Pfizer, que si la simpleza del tipo inocente avasallado por amigos y enemigos ya que no tiene dos dedos de frente… en el fondo, una sátira contra la explotación (a muchos y diferentes niveles)… ni más, ni menos. Al frente un fabuloso Robert Pattinson, el ya mencionado sobresaliente Ruffalo o una genial Naomi Ackie. Nada en Mickey 17 desentona, ni ese cambio de tercio donde tienen espacio otros aspectos como la unión social (aunque sea gracias a unos furbys). Que me da igual, que ojalá tengamos más Mickey 17 en este 2025. ¡Bravo Bong Joon Ho!

Uno de los muchos carteles de Mickey 17
Uno de los muchos carteles de Mickey 17

Amenaza en el aire (Flight Risk) de Mel Gibson. Pues Gibson se saca de la manga un cortito thriller con aroma a cine de los 90 pero en pleno 2025. Ahí radica su gracia, y por ello es totalmente inesperada, entretenida y sobre todo bien rodada. Mantiene la tensión, no escatima el violencia de altos vuelos, y si bien no es que sea la repanocha lo que acontece y cómo acontece, Gibson demuestra su maestría durante hora y media, dejando claro que hay que ser muy ducho para en poco más de 10 metros cuadrados meter a 3 personajes y que entre ellos se guisen y se coman este apretado viaje. Mark Wahlberg está muy macarra y se pasa tres vueltas con su personaje, a la Michelle Dockery no la tenía controlada, y lo de Topher Grace… qué actor más curioso, tan pronto se pasa por Spiderman 3 o Predators, como tiene un micropapel en Hereje. En fin, Flight Risk se deja ver.

Revelación (Gyesirok) de Yeon Sang-ho. Alfonso Cuarón apadrina esta cosa rara en donde navegas entre la locura del protagonista, la verdad, la mentira y los giros (algunos un poco guarretes y mentirosos por jugar al desvío de la atención y el ahora sí, ahora no). ¿Se puede ver? Bueno, pues si, ¿es uno de esos grandes thrillers llegados de Corea? Pues no, un film normal, sin mucha sorpresa. Se ve y se olvida. Ojo, Yeon Sang-ho es el director de Train to Busan (fabulosa y en el top 10 de 2016) y su secuela Península (no tan fabulosa). Esta está por Netflix.

Novocaine de Dan Berk y Robert Olsen. Con la última década sobrecargados de cine acción sobre tipos/as con habilidades excepcionales, llega Jack Quaid rizando el rizo en Novocaine. Eso sí, nada como dar un salto mortal y meter en la coctelera una barbaridad gore, de esas que da grima, pero que también sirve para echarte unas buenas risas a costa del salvajismo más violento y desmedido. El prota no siente dolor, y por ello puede llegar al extremo más salvaje… pero a ritmo de una narrativa previsible y repleta de tópicos de aquí a Cuenca. Todo se ve a leguas, y quizás esa sea la intención, pero da igual, el truco está en dejarse llevar y atender a las diversas barbaridades que acontecen en la vida de Nate. Abstenerse todos aquellos/as que sufráis viendo como te rompe una uña.

Las desapariciones (Le mangeur d’âmes) de Alexander Bustillo y Julien Maury. Hay algo en el Le Mangeur d’âmes que me evoca a El hombre de las sombras del también francés Pascal Laugier, y por alguna razón esto no es del todo bueno. El thriller de Alexandre Bustillo y Julien Maury, porque ahí se emplaza y se queda, parece no conocer el camino por el que avanza, o lo hace de forma desbaratada. Hay por otro lado cierta dosis del film que también evoca a Los ríos de color purpura, del no menos francés Mathieu Kassovitz, y ahí es donde el film crece positivamente. Dentro del thriller hay un misterio, ese misterio es truculento, y debemos estar preparados para lo que viene a contar. No es la repanocha, pero cumple y se deja ver. Tenéis Las desapariciones en Filmin.

Cartel de Stopmotion
Cartel de Stopmotion

Stopmotion de Robert Morgan. La quería ver mucho desde su pase en Sitges hace un par de años… y vaya WTF. Extraño terror paranoico sobre la crisis de identidad y la pérdida absoluta de la cordura. Los demonios de la protagonista toman forma de personajes stopmotion, provocando el viaje infernal de una mujer desequilibrada y acoquinada por su difunta madre… posesiva, opresora y de las que te minan la moral cual pelele. El film lo riegan homúnculos salidos de la perversa mente de Robert Morgan, un animador que se pasa al cine de acción real con esta Stopmotion. Cine (fotograma a fotograma) dentro de cine, gore, surrealismo y descontrol. Vaya cosa enfermiza y jodida.

El baño del diablo (Des Teufels Bad) de Severin Fiala y Veronika Franz. Lo que nos cuenta El baño del diablo es el funesto y oscuro viaje por las expectativas de una religiosa mujer en el entorno rural de la Austria del siglo XVIII… vaya mundo aquel. Dos horas de desdicha, de malos augurios, de no sentirse parte del entorno social, de querer y no poder, de deseos incumplidos… etc. De regalo paranoia folklórica / religiosa, brujería y acciones que no tienen remedio. Los problemas de la depresión en los tiempos donde no había tratamiento más que padecerlo y sufrirlo hasta donde uno pudiera aguantar. Y un poco de terror claro está, de ese que actúa como condimento. El momento Fontana di Trevi con el populacho festejando es de locura festivalera. Tenéis El baño del diablo en Filmin.

El final de nuestros días (Die Alone) de Lowell Dean. Pese al batiburrillo de la historia, el montaje que te lía cosa fina, y el me pillo ideas de todas partes (que si Memento, que si Last of Us …), la idea de El final de nuestros días es potente, muy desoladora pero francamente potente, y ya de regalo emotiva. Las cosas no son lo que parecen y de vez en cuanto una serie B como esta pues bien vale para pasar un rato entretenido.

El juicio del perro (Le procès du chien) de Laetitia Dosch. De esas que no cuentas con ver y ves. Una peli rara que te hará adorar más a tu perro (si es que lo tienes). Divertida, entrañable y triste. Las cosas son como deben ser por mucho que te joda. Tenéis El juicio del perro en Filmin.

Kraven the Hunter de J.C. Chandor. Madre mía, en que momento alguien pensó que hacer esto era buena idea. No tiene ni pies ni cabeza. Uno no sabe cómo asumir todo lo que ocurre y por qué ocurre. Nada en Kraven se salva, vaya sinsentido lo parido por J.C. Chandor, mira que me gustaron Margin Call y Triple Frontier. Pero esto es un cagarro de muy señor mío… hasta para el surrealista universo arácnido sin Spiderman de Sony. Se han labrado una buena matraca de caspa… Morbius, Kraven y Venom (por triplicado).

Emilia Pérez de Jacques Audiard. Vista Emilia Pérez me quedo pensando en el ataque global sufrido por el film, y no tengo muy claro a qué achacarlo. Es Emilia Pérez un musical atípico, con una historia original de fuga y retorno, de querer adoptar un cambio, y convencido de haberlo logrado, redención dios mediante, acabar volviendo al origen y pagando un curioso peaje. No es una mala película, bien rodada, con una interpretación portentosa de Zoe Saldaña, con algunos números musicales realmente buenos, otros puede que no tanto, y con una Karla Sofía Gascón bien en su dualidad (se la puede odiar por lo dicho, pero no por este papel). El film habla del egoísmo y el egocentrismo, de la manipulación, etcétera. Y si, me parece curioso como han machacado el film, la presencia de Selena Gomez, etc. En fin, Emilia Pérez es una película extraña, sí, pero de esas que te atrapan. Podéis ver Emilia Pérez en Filmin.

La ira de Becky (The Wrath of Becky) de Matt Angel y Suzanne Coote. Regresa Becky, pretende expandir su propio universo y se le va de las manos. Bastante pobretona y más parca en cuanto al marciano macarrismo de su predecesora. Esta tiene su gracia, alguna muerte molona, pero no alcanza el efecto novedad de las peripecias de la niña protagonista. Kevin James fue mejor que Seann William Scott como villano. No tiene muy claro hacia donde quiere ir… y de hecho pierde el rumbo en su tramo final. Curiosa, la tenéis en Prime Video.

Noche de caza (Night of the Hunted) de Franck Khalfoun. Curiosa, Alexander Aja y su amigo Franck Khalfoun vuelven a hacer manitas tras Parking 2 y la bárbara Maniac. Esta vez una historia ya vista (Downrange de Kitamura o Tower Block) que no por ello no deja de entretener. No hay razón para lo que ocurre pero ocurre. Como propuesta es un poco alma libre, pero tiene un detalle que la hace diferente. No es para echar cohetes, pero se deja ver y disfrutar. Correcta y corta. Tenéis Noche de caza en Prime video.

Cartel de In Fabric
Cartel de In Fabric

Y ahora ya me echo más atrás si cabe… 2021 con In the Earth y 2018 la In Fabric. Ambas de directores extraños, muy festrivaleros y por lo general no del agrado de todo el mundo por sus desvaríos y extrañezas.

In the Earth de Ben Wheatley. Me cuesta mucho entender el cine lisérgico de Ben Weathley. Paranoias por doquier, el bosque vengándose del ser humano, folk horror, y lo habitualmente loco del director. Rodada en plena pandemia no logra enganchar, es excesiva, como lo fuera cuando la vi en Sitges A Field in England. Demasiado para mi. Esta está en Netflix también.

In Fabric de Peter Strickland. Llevaba unos años queriendo verla, y es ahora gracias a Filmin que tengo la oportunidad. Tras sudar cosa fina con Berberian Sound Studio (otra de mi etapa Sitges), Peter Strickland vuelve a llevarme donde otros no lo logran, al mayor de los desconciertos. Batalla contra el consumismo, el clasismo social, el querer aparentar, el ansia por comprar en rebajas, etc. Cuando fue el sonido de Berberian Sound Studio lo que te volvía loco, en este caso es el color y la imagen, la paranoia brujeril de la tienda de rebajas, y el gancho que a todos ata… y mata. De alguna forma podría pasar por giallo, si no fuera porque el asesino es de gasa y tul. Que cosa más rara.

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Bienvenidos a un mes sobrecargado de cosas vistas, que está muy bien todo sea dicho. Hay espacio para el thriller, el terror cómico, el terror cultista, el cine de criaturas monstruosas, el mundillo del cómic, la serie B que roza la Z o las comedias muy negras. Destacan muchas, otras no tanto, y descubro 70 minutos para huir, cine pre-apocalíptico.

Cónclave (Conclave) de Edward Berger. Todos lo teníamos claro, pero bien vale recordar que la curia romana se las trae cosa fina. A modo thriller, puede que como la vida misma, en Cónclave se nos cuenta el camino de espinas, zancadillas, y dimes y diretes, que desde la Santa Sede se profesan los candidatos al gran premio… ser el nuevo Papa. Es Cónclave una de esas donde todos están conchabados contra todos, dispuestos a hacerse la puñeta y que si se pueden joder, se joden (me sacrifico yo si con eso tu caes). A modo film carcelario te lo pasas teta viendo cómo se pisan unos a otros hasta el totalmente inesperado giro final. Si bien la elección se huele a leguas, no pretenden ocultarla, el zasca a la iglesia es canela fina. Maravillosa la banda sonora de Volker Bertelmann.

Casa en Flames de Dani de la Orden. Casa en Flames es la quintaesencia del hijoputismo a todos los posibles niveles. Comedia negra de 10, donde todos los miembros de una familia, sin excepción, prefieren pensar con el ombligo y si te la pueden clavar, pues te la clavan. Desde el minuto uno ya te quedas anonadado con lo que cada uno se trae entre manos. Casa en Flames es una oda al desapego emocional y familiar, donde nadie importante más que el que lo piensa, y donde el engaño es la marca de la casa. Vaya guión de Eduard Sola, vaya interpretación de Emma Vilarasau, vaya todos en general. Ejemplo de cómo no debes ser con los tuyos.

Cartel de La acompañante
Cartel de La acompañante

La acompañante (Companion) de Drew Hancock. Hancock no era nadie, hasta ahora. Director debutante y guionista de esta juguetona propuesta cómico-terrorífica que te deja con el culo torcido a golpe de liártela parda a cada minuto que pasa. Al frente de La Acompañante tenemos a Sophie Thatcher, no la ubicaba pero muy top tras esta, Heretic, Maxxxine y Prospect, y Jack Quaid, el de "The Boys". Con cierta estética artificiosa a la Barbie (bravo), el film te adentra en laberinto de recovecos, donde cada giro que das complica más la divertida y caótica trama, y donde las reglas del juego no hacen más que cambiar (salvo la obviedad no me jodas, porque no te puedes esperar nada y te pilla siempre a pie cambiado). Se agradece mucho en estos tiempos este tipo de pelis, poco más de 90 minutos, y que bien que se haya podido disfrutar en cines.

La hermandad silenciosa (The Order) de Justin Kurzel. Es La hermandad silenciosa cine vieja escuela, con una estética sin florituras, paciente, documental, pero con muchas mayúsculas. Justin Kurzel es un buen director, y le gusta contar historias de mentes perturbadas como ya hizo en Nitram, Macbeth o Snowtown. En esta cuestión visita a la Nación Aria y en concreto en una escisión en este grupo de supremacistas de la américa de los 70 que acabó derivando en muchas de las locuras que fueron ocurriendo en décadas posteriores. Por ahí andan Jude Law y Tye Sheridan plantando cara a Nicholas Hoult, que encarna al Robert Jay Mathews, terrorista neonazi americano y centro sobre el que gira la película. En estilo recuerda al cine de John Sayles o Taylor Sheridan. Top.

Póster de El abismo secreto
Póster de El abismo secreto

El abismo secreto (The Gorge) de Scott Derrickson. Derrickson suele hacer bien las cosas. Tú dale una historia de ciencia ficción que se empape de conceptos e ideas ya vistos en Cabin in the Woods, Annihilation o The Last of Us… añádele dos rostros sobradamente conocidos como los de Miles Teller y Anya Taylor-Joy (yum), sazónalo con un romance entre estos dos guaperas, y una muy generosa dosis de testosterona, pólvora y monstruosidades… me la soplan los agujeros en la trama, lo que importa es entretenerse y esta The Gorge lo logra de principio a fin. La música de Trent Reznor y Atticus Ross otorga al resultado final un plus. ¿Cine hecho a base de talonario? Bienvenido sea. Ah, y para rizar el rizo, ahí anda Sigourney Weaver repitiendo papel (o casi) tras Cabin in the Woods.

Capitán América: Brave New World (Captain America: Brave New World) de Julius Onah. Desconcertante. Un episodio de televisión sin la pegada de Sebastian Stan… y extendido a cine. Lo más interesante de la propuesta es el totalmente desaprovechado Giancarlo Esposito (Crótalo) que, de erigirse como un villano terrenal, del estilo de Crossbones o Batroc, queda olvidado, él y la Sociedad Serpiente que lidera. En su lugar una pamplina del tamaño de un piano, con el Líder en las sombras, apareciendo cuándo le interese donde le interesa (vaya saltos de fe) y el nuevo Capitán América plantando cara a Hulk rojo. Muy prescindible y un capítulo más del salto al vacío sin paracaídas de Marvel Studios.

Colmillos de Bayou (The Bayou) de Taneli Mustonen y Brad Watson. Madre del amor hermoso. Todo lo bueno que tiene El territorio de la bestia con sus ya casi 20 años (film de Greg McLean) no lo tiene la virtual Colmillos del Bayou. La loca idea de casi mutación es una completa majadería, simpática por momentos, pero repleta de tópicos de aquí a Oklahoma… el resto de chiste. Que si el sacrificio de una, la otra plantando cara a un cocodrilo del tamaño de un camión con un huevo en las manos, etc. etc. No es factoría The Asylum, tiene una terminación mejor, pero si le quitas un poco de procesado digital ahí se te queda.

Nunca te sueltes (Never Let Go) de Alexander Aja. Aja propone una historia insuficiente. La película nos invita a seguir un camino, pero extrañamente va desviándose hacia otro. La locura y el aislamiento son la base de un film donde predomina la paranoia y la locura, ni más ni menos. Ese giro que se saca de la manga cerca del final, un giro que tan pronto vale como deja totalmente de valer, te deja medio loco, y si bien la desesperación funciona, la transferencia de la locura no tanto… y menos el extraño final. Olvidable.

Uno de los pósters de The Monkey
Uno de los pósters de The Monkey

The Monkey de Osgood Perkins. ¿Echábamos de menos las franquicias o potenciales franquicias donde todo bicho viviente muere? Pues The Monkey se pone en marcha para, a lo Destino Final, surgir como saga gore cómica que poblará nuestras pantallas en los próximos años. Osgood Perkins se anima con el terror macabro y surreal, pero por absurdo, y con la comedia slapstick deudora de ese programa de Spike TV titulado "1000 maneras de morir". The Monkey es divertida, tontorrona, salpica y suficientemente cargada de humor negro y hemoglobina roja como para soltar una carcajada por lo bárbaro de alguna muerte… o todas. Más de esta guisa, que me lo paso como un enano.

Azrael de E. L. Katz. A lomos de Mad Max, de una de terror de cultos paganos, y de otra plagada de criaturas ávidas de sangre, surge la post-apocalíptica y medio religiosa barbarité Azrael. No se puede hablar, sólo correr y cruzar los dedos porque los fanáticos no te pillen y te expongan a las criaturas entre soplidos y resoplidos. Gozosamente violenta, da gusto ver una peli que no escatime en sangre a grifo abierto y algún que otro desmembramiento. Curiosa y arriesgada como Samara Weaving, mola, con ella dándolo todo como heroína creciente, que pasa de pelele a diosa killer entre los cultistas. Es rara, pero sin embargo tiene un algo que la hace atrayente y gratificante. Bien se merece verla.

Póster de Azrael
Póster de Azrael

El descubrimiento del mes ha sido 70 minutos para huir (Miracle Mile) de Steve De Jarnatt. Hasta el otro día desconocía su existencia y ahora me pregunto cómo no se comenta más de ella (otra de esas que se quedaban ahí hasta que un día te la descubren… vamos, una a lo The Birthday de Eugenio Mira). Miracle Mile, o 70 minutos para huir en esta parte del planeta, es una extraña y desesperante bajada al infierno en pos de un totalmente inconcebible fin del mundo. Probablemente sea la película pre-apocalíptica más desesperante jamás realizada, donde no logras saber si todo lo que acontece es real o una cadena de catástrofes personales debidas a una desafortunada interpretación de una no menos extraña llamada que casualmente recibe el protagonista (Anthony Edwards). Muy de los 80, tristemente romántica y alocada, con constantes e inesperados golpes, decisiones controvertidas, momentos fatales, lugares extraños y personajes más extraños si cabe… amén de mucho pero que mucho caos. A todo trapo (70 minutos de desesperación), no dejas de padecer el agónico final que está por llegar. Muy top esta 70 minutos para huir, ¡y con música de Tangerine Dream! Curioso inicio / fin de Steve De Jarnatt (perdido en el olvido).

Hasta el mes que viene.

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Este año no esperaré mucho, y aunque ya hayan pasado uno días falta mucho por conocer de este nuevo año cinematográfico. No obstante rescato aquí 15 películas que se estrenarán, si no hay fallo, este año. Junto todos los géneros, ciencia ficción, terror, drama, acción, misterio, cine de superhéroes y seguramente alguna que otra rareza. Hay, como veréis, secuelas muy esperadas, adaptaciones de obras escritas, nuevas visiones de clásicos, remakes y, en este punto del año, muy pocas ideas originales… pero esto es cine, y como tal te puede sorprender de muchas formas.

Las 15 esperanzas de 2025
Las 15 esperanzas de 2025

Frankenstein de Guillermo del Toro. Lo nuevo del director mexicano es, por ahora, un completo misterio. Una foto oficial, unas cuantas de rodaje donde destaca el habitual cuidado que se tiene con la escenografía, etc. Él mismo adapta la obra de Mary Shelley, y se le unen en la aventura Oscar Isaac como el Doctor Victor Frankenstein, Mia Goth como Elizabeth Lavenza y prometida de Victor, Ralph Ineson, Christoph Watlz como el Doctor Pretorious, Charles Dance, Burn Gorman, Lars Mikkelsen y David Bradley… amén de Jacon Elordi como la criatura. Veremos, pero ilusiona.

Mickey 17 de Bong Joon-ho. Que el director de Memories of Murder, The Host, Mother, Snowpiercer y Parásitos haga una nueva película mola. Que sea él el que adapte la novela "Mickey7" de Edward Ashton es un plus. Que la protagonicen Robert Pattinson, Steven Yeun, Naomi Ackie, Toni Collette y Mark Ruffalo, ya hace que esto se desborde. ¿Con tres pluses, un extra de ciencia ficción / comedia, y clones que se comportan como doppelgängers? ¿En serio? Esperadísima.

Superman de James Gunn. Recientemente hemos visto su primer trailer y la cosa promete mucho. Brilla, emociona y nos presenta a un Superman muy pero que muy de cómic. Por ahora poco se sabe, salvo que contará de nuevo el nacimiento de la relación del único heredero de Krypton con la raza humana. Pinta golosa, y en ella estarán David Corenswet como el nuevo Clark Kent / Superman, Rachel Brosnahan como Lois Lane, Nicholas Hoult como Lex Luthor, Nathan Fillion como Guy Gardner / Green Lantern, Skyler Gisondo como Jimmy Olsen, Sean Gunn como Maxwell Lord, Milly Alcock como Kara Zor-el / Supergirl e Isabela Merced como Kendra Saunders / Hawkgirl.

Bugonia de Yorgos Lanthimos. El remake by Lanthimos del film coreano Save the Green Planet (Jigureul jikyeora!), una comedia negra sobre un fulano que cree que el planeta se enfrenta a una invasión alienígena y decide ponerse manos a la obra para salvarlo… secuestrando a varios líderes del país que cree ocultan ser extraterrestres reptilianos tóxicos. En esta ocasión se nos contará algo muy parecido. De nuevo Lanthimos cuenta con su reparto preferido del último año y pico: Jesse Plemons y Emma Stone. Cuentan también con Alicia Silverstone, que aunque trabaja a destajo estaba ahí olvidada por todos.

El mono (The Monkey) de Osgood Perkins. El bueno de Oz Perkins está haciéndose un lugar en el terror moderno. Además de ser hijo del mítico Anthony Perkins, y director de la reciente Longlegs, se ve en estos momentos inmerso en el universo Stephen King con una macarrada donde de nuevo el terror y la comedia se juntan para hacernos pasar un buen rato. Por lo que se ha visto, más de lo esperado, pinta que no defraudará. Le acompañan Theo James, Elijah Wood o Tatiana Maslany.

The Brutalist de Brady Corbet. Cine magistral el que promete Corbet junto a Adrien Brody, Felicity Jones y Guy Pearce. Tres horas y media que aseguran te harán perder el sentido por su desgarrador dramatismo (y por reventar la vejiga). Una historia aparentemente sencilla sobre el matrimonio László, su escapada de la Europa post Segunda Guerra Mundial, y la oportunidad de vivir el sueño americano merced a un magnate que les pone en bandeja de plata poder realizarlo. La experiencia de la migración, la arquitectura, la epicidad del reto, en definitiva la vida, sus altibajos, la familia, etc. Hablan maravillas.

The Running Man de Edgar Wright. Otra adaptación de Stephen King cuando se hacía llamar Richard Bachman. Los Estados Unidos futuristas de 2025, cuando el mundo se ha convertido en una distopía… 2025, por lo tanto ya. Rostos conocidos unos cuantos, como los de Glen Powell, Josh Brolin, Lee Pace, David Zayas, William H. Macy, Michael Cera… y frente a ellos Kary O’Brian, que tan buen sabor de boca dejó con Sangre en los labios. Habrá de que dejar paso a la versión ciclada de la obra de King protagonizada en los fabulosos años 80 por el portentoso Arnold Schwarzenegger. Otra incógnita de este año, apunta a muy a finales e igual ni llega. Sea como fuere Wright nunca defrauda.

28 Years Later de Danny Boyle. ¿Qué decir? Pues que estamos encantados con visitar de nuevo el infectado universo creado por Danny Boyle y Alex Garland. Por ahora no hay trama, pero la tag line que venden es que habrá una evolución… ¿hacia dónde? Igual hacia un mundo a lo Mad Max, igual hacia infectados que piensan, sabe dios. Lo bueno es contar con la dupla Boyle y Garland, y que estén acompañados por Aaron Taylor-Johnson, Jodie Comer, Ralph Fiennes, Erin Kellyman y Jack O’Connell.

The Fantastic Four: First Steps de Matt Shakman. ¿Tanto la espero? Pues la verdad es que si y no, vamos… sentimientos encontrados. Me apetece ver a los 4F como realmente quiero verlos. A nivel reparto mola, Pedro Pascal es de un tiempo a esta parte un icono en esto de la interpretación, y el resto del equipo mola mucho con Vanessa Kirby (la Viuda Blanca en la saga Misión: Imposible), Joseph Quinn (Eddie Munson en "Stranger Things") y Ebon Moss-Bachrach (Richie en "The Bear"). Espero que los efectos digitales sean top, y que no nos venga Marvel con sus últimos cantazos. El factor Galactus (visto en un spot de la Comic-Con) es un plus muy grande (y más con el vozarrón de Ralph Ineson), y que esté también Silver Surfer… pues plus plus (en este caso Julia Garner que también mola). Vamos, que quiero verlos y ver si hay todavía esperanza en la caída libre en cuanto a creatividad en la que se ha convertido la casa de las ideas.

Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery de Rian Johnson. Tercera parte de la saga creada por Johnson. Vuelve Benoit Blanc (con la icónica cara de Daniel Craig) para protagonizar un nuevo whodunit. La trama, me la sopla. Siempre entretiene estas pelis de misterio, líos, pistas, muertos, y donde todo el mundo puede ser el asesino. Como siempre un repartazo encabezado por el mencionado Craig, pero donde figuran: Cailee Spaeny (Civil War), Josh O’Connor (Rivales), Jeremy Renner, Kerry Washington, Andrew Scott, Mila Kunis, Glenn Close, Josh Brolin o Thomas Haden Church.

The Bride! de Maggie Gyllenhaal. No contentos con lo que promete Guillermo del Toro, va Maggie Gyllenhaal y decide debutar en la dirección con otra historia basada en el relato de Mary Shelley. Se ha rodeado bien cuenta con Christian Bale como la criatura, Jake Gyllenhaal, Jessie Buckley, Peter Sarsgaard, Annette Bening y Penélope Cruz. La trama por ahora pinta curiosa: "En el Chicago de los años 30, Frankenstein pide ayuda al Dr. Euphronius para crear una compañera. Dan vida a una mujer asesinada como la Novia, lo que desencadena un romance, el interés de la policía y un cambio social radical". Ojo, habrá musical… también terror, romance, ciencia ficción. Menuda sopa primordial.

El abismo secreto (The Gorge) de Scott Derrickson. Hay que decir que Derrickson siempre me ha caído bien. Es un maestro del terror y del suspense, tras su peculiares inicios con Hellraiser: Inferno, llegaron las más positivas e interesantes El exorcismo de Emily Rose, Sinister, Líbranos del mal y Black Phone. Paladeó el cine comiquero con el debut en pantalla del mítico personaje Marvel Doctor Extraño, y por ahora se aleja de las superproducciones inmerso en los géneros que mejor maneja con esta El abismo secreto. Igual es una mierda, o igual sorprende. Anya Taylor-Joy frente Miles Teller y con Sigourney Weaver manejando. Un romance sci-fi para este 2025.

Misión imposible: Sentencia Final (Mission: Impossible – The Final Reckoning) de Christopher McQuarrie. ¿Será el episodio definitivo de la aventura de Tom Cruise como Ethan Hunt? Sabe dios, pero desde luego que apunta a despiporre extremo en la línea de lo que han venido haciendo McQuarrie y Cruise desde su primera colaboración en Jack Reacher. Como director, las 5 últimas películas de McQuarrie son todas las de Cruise, y su futuro (The Gauntlet y Broadsword volverían a juntarlos) también. Como guionista la obsesión se magnifica, a las anteriores debemos sumar Al filo del mañana, La momia, Top Gun: Maverick y la futura película que dicen que unirá a Cruise con SpaceX, la empresa de Elon Musk.

Hombre lobo (Wolf Man) de Leigh Whannell. Aunque las críticas la están poniendo a nivel medio, a mi es que Leigh Whannell como director me encanta. Es el único director que hoy en día ha tenido la suerte de currarse una libre versión del universo monstruos de la Universal. Sí, es el director de El hombre invisible con Elisabeth Moss, y ahora se va a por el hombre lobo. Espero que aunque tarde otros 4 años, lo siguiente sea una especie de Frankenstein o, por qué no, algo semejante a Drácula, la momia o la criatura de la laguna negra.

Predator: Badlands de Dan Trachtenberg. El proceso de rodaje y otro misterio. Anunciada para este año pero sabe dios, igual ni llega hasta 2026. En cualquier caso Trachtenberg ya nos hizo molar con Prey, la de Depredador en la épica de los colonos dando por saco a las tribus de indios americanos, y ahora nos contará otra época dentro del mundo de los depredadores. Elle Fanning protagoniza. Trachtenberg es un director que cumple siempre.

Y así a última hora me han llamado la atención los terrores de Heart Eyes y La acompañante (Companion), amén del drama romántico Daniela Forever, del siempre enigmático Nacho Vigalondo.

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Octubre, probablemente el mes más completo del año. Hay 15 recomendaciones, así que rapidito. Desde la inesperada Joker: Folie à Deux, pasando por la nueva adaptación de Salem’s Lot de Stephen King, el viaje lovecraftiano Oscuridad total, la intrigante Caddo Lake y, como no, el magnum opus que es La Sustancia. Al tema…

La sustancia (The Substance) de Coralie Fargeat. La directora francesa nos traslada a la cruda realidad del olvido artístico, el paso del tiempo, el machismo más superlativo, la superficialidad, el culto al cuerpo y el miedo a envejecer (además de la ciencia ficción más cronenbergiana modo nueva carne). Todo esto salpicado con grotescas dosis de sangriento y salvaje gore y una vivacidad extrema. Una joya de principio a fin, con momentos para el asco más desmedido, así como para el deleite más corporal. La Sustancia es una versión ciclada de Eva al desnudo, El hombre elefante y El ocaso de los dioses adornada con una natural Demi Moore, fabulosa, y Margaret Qualley, igualmente fabulosa pero falsificada. Obra maestra del 2024.

Joker: Folie à Deux de Todd Phillips. Extraña como pocas, desafiante como ninguna. El regreso de Todd Phillips y Joaquin Phoenix para contar el oscuro, triste y agotador destino del sufrido Arthur Peck aka Joker. Hay que reconocer que algunos números musicales son superlativos, otros no tanto, y frente a la abrumadora presencia de un Phoenix que lleva a su Joker a lo grotesco, inquietante y desagradable, una Lady Gaga que va y viene, sin acabar de aterrizar nunca. Una muy sombría aproximación a la soledad, el desapego a la vida y el colapso mental. Funesta.

Cartel de La sustancia
Cartel de La sustancia

Salem’s Lot de Gary Dauberman. ¿Qué se puede decir? Pues que me ha gustado más de lo que los revisores de la obra de Stephen King hacían presagiar, no sé hasta qué punto es fiel a la obra original, pero este lavado de cara cinematográfico del Salem’s Lot de Tobe Hooper es muy entretenido, hiperbólico, sangriento y, por ende, terrorífico. Una película rápida, sin tiempo para recuperar el aliento y donde el vampiro Barlow llega para apoderarse de un pueblo al borde de la extinción (en otros muchos sentidos). Notable.

La casa de los susurros (House of Spoils) de Bridget Savage Cole y Danielle Krudy. Blumhouse ha cogido la receta de "The Bear", y ha intentado plasmar su esencia, que para nada su tono, a la postre un telefilm menor pero con un reparto de caras medianamente conocidas como son las Ariana DeBose, Arian Moayed o Barbie Ferreira. El resultado es decepcionante, no logra abrazar del todo el terror y confía más en lo esotérico a medias. Se han olvidado de la sal, el aceite y la innovación, dejando el conjunto como una ‘churrascada’ entre amigos.

Lluvia ácida (Acid) de Just Philippot. Curioso ecoterror sobre la lluvia ácida y la aniquilación humana. Llaman la atención muchas cosas, como que un río sea ácido y derrita a la gente, pero los árboles no están igual de consumidos o chamuscados. Como película familiar de supervivencia está bien, sobre todo teniendo en cuenta el desastre que provocan las tormentas de lluvia ácida, pero por lo demás no impacta demasiado salvo en un par de momentos. Vista en Sitges el año pasado.

Megalopolis de Francis Ford Coppola. El ya jubilado Coppola mezcla con maestría (porque hay que saber hacerlo) Tiempos Modernos, la Roma de Julio César, la comedia irreverente, mucha ciencia ficción, algo de tragedia griega, teatro shakesperiano, un anuncio de Freixenet, buena dosis de crítica a la sociedad americana, y como colofón obtiene un océano de pretenciosidades y el producto más soporífero de su carrera. Por ahí haciendo el canelo Adam Driver, Giancarlo Esposito, Nathalie Emmanuel, Aubrey Plaza, Shia LaBeouf, Jon Voight, Dustin Hoffman, Laurence Fishburne, Talia Shire… Qué pena que no se retirara cuando debía, nos habría ahorrado este infecto montón de…

Póster de Oscuridad total (Gueules noires) de Mathieu Turi
Póster de Oscuridad total (Gueules noires) de Mathieu Turi

Oscuridad total (Gueules noires) de Mathieu Turi. De vez en cuando nuestros vecinos franceses nos dan sorpresas como esta, un horror lovecraftiano con un dios primordial haciéndoselo pasar mal a un grupo de curtidos mineros en mitad del siglo pasado. Lo tiene todo: un científico loco, profecías ancestrales, generoso gore y una de esas criaturas creadas con efectos prácticos que molan por lo elaborados que están y lo fieles que resultan a una de las invenciones de H.P. Lovecraft. Bastante notable.

Aguanta la respiración (Hold Your Breath) de Karrie Crouse y William Joines. Cuando no entras en la historia, excesivamente aburrida y falsa, o cuando te cuentan una cosa y, sorpresa, acabas justificando todo de la forma que más te conviene, pues te quedas fuera. Aburrida a niveles de Megalopolis.

Caddo Lake de Logan George y Celine Held. Vista Caddo Lake no pude más que pensar en Predestination. El film de HBO es un ingenioso juego de paradojas temporales que es mejor no contar. Inteligente, bien elaborada y francamente entretenida. Otra nueva delicia de ciencia ficción que te hará pensar dos veces para encajar las piezas. Si es que con poco se logra mucho.

El hoyo 2 de Galder Gaztelu-Urrutia. Aburridísima, puro tedio de principio a fin, y un despropósito total donde la protagonista es la violencia más gratuita que uno pueda imaginar (y que no me digan ahora lo de las clases, la rebelión, extensión de la original El hoyo, etc. Mentira). El reparto es sencillamente malo, la presencia de Hovik Keuchkerian, un buen actor, queda eclipsada en un mar de nada y sopor, lo de Milena Smit es de traca de maraca. Si El Hoyo fue una agradable sorpresa en la ciencia ficción española, El Hoyo 2 es, nunca mejor dicho, el agujero más profundo en el que podían meter una secuela. A ver si pasan página.

Lo que hay dentro (It’s What’s Inside) de Greg Jardin. Echadle un ojo a esta maravilla oculta en Netflix, que en general no cumple las expectativas. Al final, las cosas pequeñas y juguetonas se cuelan en tu casa y las disfrutas sin problemas. Ciencia ficción paranoica en la que una extraña máquina hace que las diferencias y odios secretos de un grupo de buenos amigos salgan a la superficie para liarla parda. Tiene truco, y nada mejor que giros y sorpresas para hacerlo más ameno. Necesitarás un cuaderno y un bolígrafo para seguirlo mejor… Inteligente.

Love Lies Bleeding de Rose Glass. Cuando el amor verdadero se empapa de drogas, violencia machista, sexo, corrupción, armas y esteroides anabolizantes. La siempre brillante Kristen Stewart está aquí acompañada por una no menos sorprendente Katy O’Brian, actriz surgida del mundo del culturismo, y por el no menos maravilloso Ed Harris, interpretando otro de esos papeles repugnantes. Un thriller francamente potente que no escatima en momentos de turbia y desagradable violencia, amén de fantasía psicotrópica.

Son tres los pósters de Love Lies Bleeding
Son tres los pósters de Love Lies Bleeding

Smile 2 de Parker Finn. Bastante entretenida y con probablemente los mejores números musicales cinematográficos del año (alucinante Naomi Scott), pero que de alguna manera se queda corta con su propia mitología, saltándosela al principio y luego liándola completamente sin tener ni idea de qué es sueño y qué es realidad (cuesta centrarse en lo que estás viendo). Mi recuerdo de la primera parte no era ese, todo más centrado en la maldición y los vívidos insertos que hacía esta en la mente del maldito. Quizás me equivoque, pero Smile 2 se embarca en el mundo imaginativo pero sin saber en qué momento lo abandona… si es que lo abandona. El final es perfecto para un tercer episodio… y hasta ahí puedo escribir.

The Shadow Strays de Timo Tjahjanto. Si se tiene que decir se dice y se graba a fuego: el cine de acción de Timo Tjahjanto nunca falla. Sin embargo, en esta su última propuesta hay cierta irregularidad en el ritmo, como ya ocurrio en uno de sus anteriores trabajos (Headshot). The Shadow Strays No está al nivel de The Night Comes for Us, que es una barbaridad, pero cumple holgadamente su cometido ofreciendo secuencias hiperviolentas y salvajes, y un alto grado de bodycount. Muy recomendable.

No te muevas (Don’t Move) de Brian Netto y Adam Schindler. Curiosa propuesta de gama media que, sin embargo, cumple con creces a partir de una historia original, a ratos violenta, a ratos asfixiante. No es que te vayas a volver loco con la desesperación que sufre la protagonista, y de hecho hay momentos en los que es necesario un pequeño salto de fe para dar continuidad a esta historia producida por el mismísimo Sam Raimi. Por lo demás, es potable, se deja ver y entretiene con la tensión opresiva que propone.

Este cartel es fan art... pero me flipa
Este cartel es fan art… pero me flipa

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Si, estamos en octubre, pero tras un muy animado mes de junio, pues un no menos generoso julio. Cosas de cine y de plataformas de streaming, hay de todo. Lo que si es cierto es que el terror predomina con visionados como los de Un lugar tranquilo: Día 1, El último viaje del Demeter y la sorpresa De naturaleza violenta. Ah si, es el mes de Twisters y Deadpool y Lobezno… en fin, vamos al tema.

Un lugar tranquilo: Día 1 (A Quiet Place: Day One) de Michael Sarnoski. Pues en esas tenemos a Lupita Nyong’o, actriz total, Joseph Quinn, esperanzador actor salido del universo de "Stranger Things" y que también se pasó por Overlord, y Alex Wolff, el sufrido hijo en Hereditary, protagonizando (unos más que otros) este drama sobre la enfermedad, la ansiedad y la soledad disfrazado de película de terror. Extendiendo la invención de Brian Woods y John Krasinski se nos cuenta esta vez el caos de las criaturas en una gran ciudad, New York sin ir más lejos. Hasta aquí todo bien, pero el film se encorseta demasiado en el mayor de los dramas personales y la superación personal. Que sí, que la superación era uno de los leit motiv de las dos anteriores partes, pero también lo eran la familia y sobre todo el ansia de vivir… pero todo lo bueno de las dos primeras películas no está presente en esta.

Póster de De naturaleza violenta
Póster de De naturaleza violenta

El último viaje del Demeter (The Last Voyage of the Demeter) de André Øvredal. Un relato gótico más propio de un thriller que de una historia de terror. Aun teniendo la valentía de contar una situación dramática y evidentemente desastrosa para la tripulación del Demeter, Øvredal no encuentra el elemento que asegure un buen ritmo para evitar que la película se convierta en una aventura aburrida y bastante insoportable.

De naturaleza violenta (In a Violent Nature) de Chris Nash. Un original (por cómo se ha rodado) exceso gore que funciona mejor como película de terror-comedia que como película de terror propiamente dicha debido a estos excesos. Contiene uno de los asesinatos más brutales y salvajes jamás vistos, totalmente absurdo, sangriento y grotesco. Esto es lo bueno de la película, ¿y cómo disfrutarla?…. pues como un slasher demencial muy bien filmado, con sus propias reglas, pero teniendo en cuenta todos los tropos del género, locura y violencia, que puedes encontrar en algunos de los slashers de los setenta y ochenta.

Twisters de Lee Isaac Chung. Lo mismo que la película original pero intercambiado. Aquí hay un interés secundario que podría ayudar a escapar de la idea original (cazadores de tornados), pero el resultado es demasiado aburrido y lleno de clichés. Alguien busca una nueva esencia de Brad Pitt, pero por ahora sólo es una colonia. Que pase el tiempo y a ver qué pasa con su carrera.

El ministerio de la Guerra Sucia (The Ministry of Ungentlemanly Warfare) de Guy Ritchie. Curioso juego de espías sobre un grupo de inadaptados que se enfrentan a una misión imposible contra el poder nazi. Guy Ritchie hace un buen trabajo con un reparto muy simpático, pero quizá el tiempo empleado en construir la trama (o incluso en describir el I:M) hace que el conjunto no resulte tan fresco como se esperaba. La forma de construir las cosas es muy a lo Tarantino, pero de todas formas es entretenida. Una extraña mezcla de estilos, pero ninguno de ellos el propio de Guy Ritchie.

Deadpool y Lobezno (Deadpool & Wolverine) de Shawn Levy. Humor soez y repetitivo, esto es sobre todo Deadpool y Lobezno. No tan buena como las anteriores, una trama demasiado simple basada en sketches y humor de pitos donde solo se mencionan pitos, hace que la película a veces sea aburrida, a veces divertida, y a veces puro fanservice. Es gracioso todo el rollo con 20th Century Fox, pero también hay chistes que traspasan la 4ª pared, perdiendo su verdadera identidad. Quizás una mejor trama, no tan MCU (comprensible por otro lado), hubiera sido el broche de oro a una trilogía gloriosa. Lástima tantos chistes de pollas… al final aburre.

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