Cine Inclasificable


Arranca un nuevo año de mucho cine, y debuto en él viendo Blanco perfecto (Downrange) y Nadie vive (No One Lives), ambas de Ryûhei Kitamura y presentadas en sus respectivos años en el Festival de Sitges (2017 y 2012), en Filmin, además de No te preocupes, querida (Don’t Worry Darling) en HBO Max. Pero estamos en 2023, y con 365 días por delante habrá mucho cine que ver… aquí 15 esperanzas (más 1), porque reducir esto a 10 era un imposible, y ya 15 es una quimera (y la bola extra porque es obligada).

Las 15 de 2023 que espero con ganas: Knock at the Cabin, Evil Dead Rise, Civil war, Beau is Afraid, The Killer, Infinity Pool, Dune Part 2, Oppenheimer, The Exorcist, Renfield, Cocaine Bear, M3GAN, 65, Barbie y Next Goal Wins
Las 15 de 2023 que espero con ganas: Knock at the Cabin, Evil Dead Rise, Civil war, Beau is Afraid, The Killer, Infinity Pool, Dune Part 2, Oppenheimer, The Exorcist, Renfield, Cocaine Bear, M3GAN, 65, Barbie y Next Goal Wins

Vamos al tema que son unas cuantas las que pueden molar este año…

Llaman a la puerta (Knock at the Cabin) de M. Night Shyamalan. Si hay pelicula de Shyamalan durante el año en curso, entonces será un buen año de cine. Ganas no, lo siguiente. Regresamos al mundo del terror, el misterio y el suspense con una adaptación del libro "The Cabin at the End of the World" de Paul Tremblay, y con Dave Baustista o Rupert Grint en el reparto… veremos cómo se evita el apocalipsis.

Evil Dead Rise de Lee Cronin. Con guión de Sam Raimi, producida por Raimi, Robert Tapert y Bruce Campbell, y con un reparto completamente desconocido y mínimo. Si ya en 2013 nos empapamos con un festival gore y brutal homenaje al clásico del splatter gracias a Fede Álvarez, esta vez le toca a Lee Cronin (la correcta Bosque Maldito) renovar la saga y llevarnos a lugares donde antes nunca fuimos: un apartamento en LA donde, curiosidades de la vida, se encuentra el Necronomicon Ex-Mortis.

Civil war de Alex Garland. Tras la sobresaliente, folclórica y terrorífica Men, Garland se apunta de nuevo a la ciencia ficción original, guión propio, con Civil War. No se sabe nada de la trama, si bien el propio director la describe como un futuro lo suficientemente lejano como para imaginar una sociedad donde se representa la polarización de hoy en día. Yo compro. El reparto un poco desconocido, pero con Kirsten Dunst y Wagner Moura protagonizando.

Beau is Afraid de Ari Aster. Se ve que Aster abandona el terror y se adentra en otros mundos donde se combinan el misterio y la comedia. Reparto de lujo con Joaquin Phoenix, Parkey Posey, Nathan Lane o Michael Gandolfini, donde se contará la "historia" a lo largo de varias décadas de uno de los empresarios más exitosos de todos los tiempos… idea original de Aster, que puede sorprender para bien, seguro, o para mal, muchos no lo tragan.

The Killer de David Fincher. Adaptación por parte del siempre sorprendente Andrew Kevin Walker de una obra comiquera de Matz (Alexis Nolent), guionista, y Luc Jacamon, dibujante. La película contará la historia de un asesino profesional, sus tribulaciones personales, sus pensamientos, su día a día, etc., y como pese a darle demasiadas vueltas a la cabeza y resquebrajarse psicológicamente, sus clientes (gobierno) miran para otro lado con tal de seguir demandando sus notables servicios. Fincher mola, Michael Fassbender como asesino protagonista mola también, Tilda Swinton no se queda atrás… en Netflix.

Infinity Pool de Brandon Cronenberg. Pensar en Antiviral, pensar en Possessor, pensar en Bradon Conenberg y una nueva paranoia mental de niveles estratosféricos. Idea original del hijo del maestro, contará como el matrimonio James y Em Foster disfrutan de unas vacaciones en la playa con todo incluido en la isla ficticia de La Tolqa. Un accidente mortal dejará al descubierto la perversa subcultura del hedonista complejo de turismo, donde la violencia temeraria y los horrores surrealistas van de la mano. Alexander Skarsgård y Cleopatra Coleman son el matrimonio, Mia Goth anda por el complejo, lo mismo que Thomas Kretschmann.

Dune Parte 2 de Denis Villeneuve. Poco más que decir, la segunda y cierre de la adaptación de la obra de Frank Herbert por parte de un director de otra galaxia como es el señor Villeneuve. Paul Atreides (Timothée Chalamet) sigue su periplo para convertirse en Muad’Dib y acabar con la casa Harkonnen. Ah, al fin veremos a Feyd-Rautha, encarnado por Austin Butler, el protagonista absoluto de la multipremiada Elvis de Baz Luhrmann.

Oppenheimer de Christopher Nolan. Otra de esas que nos dejará con el culo torcido, como ya hizo Nolan en Dunkerque (Dunkirk). No hace falta que se centre en la ciencia ficción, llega con que cuenten un momento de la historia y la narren de forma que quedemos todos sorprendidos. El reparto en este caso es, como siempre, superior a todo lo imaginable… Cillian Murphy, Emily Blunt, Florence Pugh, Matt Damon, Dane DeHaan, Kenneth Branagh, Josh Hartnett, Gary Oldman, Robert Downey Jr., Matthew Modine, Rami Malek, Alex Wolff, Alden Ehrenreich, Cassey Affleck, David Dastmalchian… me canso.

The Exorcist de David Gordon Green. Pese a muchas diferencias que podamos tener con este director, y dado que La noche de Halloween (Halloween) de 2018 moló un rato largo y su secuela fue un festival gore, hay que darle su oportunidad a la nueva secuela que redefine la línea temporal tropecientos años después en manos Gordon Green. Regresa Chris MacNeil, y es un puntazo, veremos quién más puede regresar… ¿Linda Blair se animará manteniéndose viva en este universo desde el terrorífico film de William Friedkin? Habrá que ver.

Renfield de Chris McKay. El director de la macarra "Robot Chicken", de Batman: La LEGO película (The Lego Batman Movie) o el bluf La guerra del mañana (Tomorrow War) se hace cargo de transformar a Nicolas Cage en Drácula y a Nicholas Hoult en Renfield. La trama no tiene desperdicio, y puede ser una mierda en toda regla… Renfield, el lacayo del conde Drácula, encuentra una nueva oportunidad en la Nueva Orleans de hoy en día cuando se enamora de Rebecca Quincy, una aguerrida pero siempre agresiva policía de tráfico. De traca.

Oso vicioso (Cocaine Bear) de Elizabeth Banks. Inspirada en la historia real del "Oso de la Cocaína", un oso negro estadounidense que ingirió una bolsa llena de cocaína en 1985. En este caso estamos ante una comedia negra, con cierto punto gore, y que reúne en pantalla al tristemente fallecido Ray Liotta (su última película), con Keri Russell, de nuevo Alden Ehrenreich, o la inconfundible Margo Martindale. ¿Un oso hasta las cejas de coca, desfasando con los aventureros del senderismo, con la policía y los narcos buscando el producto y la Banks dirigiendo? Compro.

M3GAN de Gerard Johnstone. Lo nuevo de Blumhouse ya está en los cines, creo que hoy o mañana llega. Apunta a nueva franquicia, con esa niña robot que a modo Muñeco Diabólico dará cuenta de adultos, adolescentes y otros niños. Nada como un chip mal programado, nada como un exoesqueleto mecánico capaz de triturar, etc. Veremos qué sale de aquí, la historia es de James Wan, así que seguro que es entretenida.

65 de Scott Beck y Bryan Woods. Seguro que es una caspa como una casa, pero a mi me mola la idea. Adam Driver vs. dinosaurios en el futuro. Espero que haya algo más en la historia, o puede que no. Siendo los directores y guionistas los responsables del escrito tras Un lugar tranquilo (A Quiet Place) y su secuela, algo más hay seguro.

Barbie de Greta Gerwig. Si, puede que inesperada en esta lista, pero todo lo que se ha visto por ahora es un must see en toda regla. Nunca el plástico fue tan encumbrado como con esta apuesta de blockbuster. Margot Robbie es la perfecta Barbie, y Ryan Gosling el perfecto Ken. De regalo Will Ferrell que siempre hace gracia y Michael Cera que lo mismo que Ferrell. Encina está medio reparto de "Sex Education" con Ncuti Gatwa (ya de paso el nuevo Doctor Who) o Connor Swindells. Nos vamos a echar unas risas seguro, el resto da igual.

Next Goal Wins de Taika Waititi. En manos de Waititi, que tanto te hace una cagada infecta como Thor: Love and Thunder, como se saca de la manga la oscarizada Jojo Rabbit o Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows), nos vamos a conocer una de esas historias que seguro no defraudan. El film cuenta parte del destino de la tristemente célebre selección de fútbol de Samoa Americana, conocida por un partido de la clasificación para el Mundial de la FIFA de 2002 que perdieron por 31-0… llega con leer la Wikipedia para tener una idea de por dónde irán los tiros. Michael Fassbender como el seleccionador, Will Arnett también por ahí, lo mismo que Elisabeth Moss. Va a molar.

La bola extra es MaXXXine de Ti West, que, tras poner a X en el top del 2022 y pendiente de ver Pearl, apunta a que redondeará una perfecta trilogía protagonizada por Mia Goth.

Pero claro, hay muchísimas más para ver… La ballena (The Whale) de Darren Aronofsky. John Wick: Chapter 4 de Chad Stahelski, Spider-Man: Cruzando el Multiverso (Spider-Man: Across the Spider-Verse) de Joaquim Dos Santos, Mision imposible: sentencia mortal – parte 1 (Mission: Impossible – Dead Reckoning Part) de Christpher McQuarrie, Killer of the Flower Moon de Martin Scorsese, Indiana Jones y el llamado del destino (Indiana Jones and the Dial of Destiny) de James Mangold, Ant-Man and the Wasp: Quantumania de Peyton Reed, The Flash de Andy Muschietti, Asteroid City de Wes Anderson o puede que (si se estrena) Napoleón de Ridley Scott. Y ojo, que del año pasado están por llegar Almas en pena de Inisherin (Banshees) del gran Martin McDonagh, Los Fableman (The Fableman) de Steven Spielberg o cine extremo como Project Wolf Hunting (Neugdaesanyang) de Kim Hongsun o Hellraiser de David Bruckner entre otras muchas.

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Y otro año más que Uruloki pasa entre películas (viva Letterboxd). Este 2022 el total de favoritas asciende a 14, todas ellas estrenadas en estas tierras a lo largo de este año y con una lista de "debe" bastante impresionante pero que, por motivos de distribución, intentaré ir resolviendo a lo largo de las próximas semanas (o meses). Como veréis, hay de todo como en botica: un poco de terror, algo de acción sin tapujos, cine noir comiquero, ciencia ficción de otra era, animación en modo palabras mayores, drama del que te deja patidifuso y otras cosas, raras o no, muy recomendables. Vamos con ello.

Todas a una, Fuenteovejuna. Pasaros por el Letterboxd de Uruloki
Todas a una, Fuenteovejuna. Pasaros por el Letterboxd de Uruloki

The Batman de Matt Reeves. Bueno, poco más que decir de esta joya, la nueva visión del icónico personaje de DC Comics en manos de un director con un saber hacer como pocos y de un actor que cada vez demuestra más y más que es fabuloso, ese Robert Pattinson que tanta mala baba se ha comido por sus inicios, pero por el que ahora no cagamos (High Life, Cosmopolis, Tenet, Maps to the Stars, Life, El faro, El diablo a todas horas…). Más a lomos del thriller siniestro, noir y violento que del propio cine comiquero de parafernalia colorista, The Batman es oscura, negativa, tétrica y desde luego la mejor base posible para sacar de aquí un glorioso nuevo Gotham plagado de sombras y malos rollos.

Pinocchio de Guillermo del Toro. Otra de las maravillas de este año, derroche de imaginación, comedia y drama emocional como pocos. Puro espectáculo visual, una adaptación del clásico de la literatura nada edulcorada y alejada del punto de vista con el que fuimos criados muchos de nosotros. De esas que te tocan la patata, optimista pero triste, muy triste y tan realista. Diseñada bajo la atenta mirada de Gris Grimly, el autor que ilustró la obra de Carlo Collodi, y que junto a Del Toro trabajó durante cerca de 15 años en la concepción de esta innegable maravilla.

¡Nop! (Nope) de Jordan Peele. Y más cine de altura, esta vez la ración Peele del año, no siempre la hay, pero cuando llega… gloria. Cine diferente, del que recuerda a ese otro que se hacía hace ya muchos años y que ahora casi no recordamos. Obsesiones, una criatura impensable, el ansia por destacar… una música increíble, ciencia ficción con terror, aroma Spielberg, aroma Shyamalan, aroma a clásico. Una delicia.

X de Ti West. Aunque tengo pendiente ver Pearl, sin fecha de estreno todavía, la sorpresa de este año en cuanto a terror salido de los anales del género en los setenta / ochenta (esa total referencia a La Matanza de Texas). West se saca la chorra y construye probablemente un fabuloso homenaje al terror, un slasher como la copa de un pino, contando la historia de un equipo de rodaje de cine porno que, cámara en mano, decide irse de aventura a la granja donde nadie debería estar. Mia Goth suprema (dicen que mejor en la precuela, y veremos en la secuela), esa sensación de calor veraniego con chicharra dando la tabarra, el cocodrilo, lo enfermizo, muchos otros detalles y buenas muertes.

Top Gun: Maverick de Joseph Kosinski. Sin lugar a duda la bomba de 2022… Tom Cruise vuelve a su mundo y repitiendo con el director de Oblivion pergeña probablemente la mejor película de acción en muchos años. Brutal viaje al pasado, constante homenaje al mítico film de los 80, renovación total y unas secuencias de vuelo que te dejan pegado a la butaca (ves ahora cosas de Top Gun que madre mía…). Ya lo comenté, Cruise es la última gran estrella de Hollywood, un actor de otros tiempos que es capaz de evolucionar hacia el siguiente nivel inesperado. Ya no quedan más de su especie… ya le echaremos de menos en el futuro, ahora a disfrutarlo.

RRR de S. S. Rajamouli. ¿No has visto a estas alturas RRR? Pues la tienes en Netflix, así que deja de leer esto y ponte a ello. Larga hasta el extremo, algo más de 3 horas, pero una bendición para los ojos. El cine espectáculo de la india es una jodida maravilla. Divertida, entretenida, repleta de secuencias imposibles y totalmente inconcebibles… salvo para su director. Y ese baile… ese puñetero baile. Simplemente brutal.

Men de Alex Garland. Una de las más enfermizas propuestas comerciales dentro del terror del año (hay otras que son carne de festival, pero esta llegó a cines y muchos se quedaron patidifusos). Mejunje de folklore cuasi lovecraftiano con altas dosis de redención y castigo, con un final que causa auténtico pavor (y sobresaltos estomacales), y un Rory Kinnear que se transforma en diversos personajes, a cada cual más tóxico y nocivo. Garland es uno de esos grandes incomprendidos, pero un director como la copa de un pino capaz de parir cosas como Ex Machina, Dredd, Aniquilación, "Devs"

The Black Phone de Scott Derrickson. Inusual peli de terror, adaptación de un relato del hijo de Stephen King, y por lo tanto obra con mucha de la esencia literaria del propio maestro de la literatura de horror. Atípico, con reminiscencias de ese cine protagonizado por chavalería, pero con un tono tétrico y una temática complicada. De regalo Ethan Hawke encarnando a un villano enfermizo vistiendo una máscara creada por el mismísimo Tom Savini. Tras abandonar Marvel el bueno de Derrickson regresó a su género por la puerta grande.

Kimi de Steven Soderbergh. Oculta la podéis encontrar en HBO Max. En mi caso una recomendación llegada desde Twitter y vaya… sorpresa absoluta. Película muy pequeña sobre una analista de audio, que vive completamente apartada de cualquier relación social, y que se ve envuelta en un thriller de medio espionaje y crimen de por medio que te dejan pegado. De regalo Zöe Kravitz, con algunos momentos que te quitan el hipo. Inesperada es quedarse corto, a recuperar con gusto.

Bullet Train de David Leitch. El cine de acción a gran escala está muy viciado últimamente. Son pocas las producciones que se apartan del machacante género comiquero, y cuando llega Leitch, padre de Atómica (Atomic Blonde) o Deadpool 2, y pone a Brad Pitt a comandar un casting para esta adaptación de una obra japonesa prácticamente desconocida, pues bravo. Divertida como pocas, frenética como ninguna, entretenida un rato largo, repleta de chorradas y personajes variopintos. Cine de palomitas, sin más, pero muy bien hecho y francamente disfrutable.

As bestas de Rodrigo Sorogoyen. De nuevo sin dudarlo una de las mejores películas del año. Periplo por la Galicia rural, pero esa que muy pocos conocen, la de los marcos y los lindes y los vecinos que se pelean, o más, por un mísero metro cuadrado. Adaptación de un hecho real, siniestro, oscuro y muy al límite. Con un Luis Zahera en estado de gracia, As bestas es cruda, tensa y asfixiante en todos los sentidos. Viaje a un mundo que puede que no sepas que existe, pero que resulta ser crónica negra de esta apacible tierra gallega en donde el que escribe ha nacido y vive.

Barbarian de Zach Cregger. Otra de las maravillas del género de terror en este cierre de año. Con mucho humor, bravo Justin Long y si problema #MeToo, y diversos giros totalmente imprevistos nace una increíble y sorprendente película de género. Muy pequeña, pero de esas que te deja el culo torcido y cara de WTF. Muy entretenida, aterradora, de esas que si no sabes nada de la trama, mejor que mejor, te sientas a verla y a quedarse con la boca abierta. Así que ya paro.

Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything Everywhere All at Once) de Daniel Scheinert y Daniel Kwan. Estamos ante una película muy diferente. Una película donde las relaciones humanas son cruciales, donde puedes encontrarte referencias a la saga Matrix, donde un multiverso conectado sirve para ver cómo la vida puede cambiar pendiente de decisiones cruciales que hubieras tomado en otros momentos, donde puedes reír, pero también sufrir emociones verdaderas. Es una gran comedia, pero también una historia triste sobre problemas familiares, relaciones madre-hijo, vaivenes esposa-marido, amistad, adaptación personal a un mundo desconocido. Sencillamente divertida, fantástica y realmente entretenida. Otro must see del año.

El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley) de Guillermo del Toro. Película del 2021 pero estrenada en España en enero de este año… enero ese mes sobre el que ya ha pasado casi un año. Película descarnada, violenta, siniestra, oscura y fantasmagórica. Con un Bradley Cooper a otro nivel, que devora la pantalla, que hace suya una historia clásica perfectamente llevada y plasmada merced al habitual virtuosismo con que Del Toro cuida los detalles. La dirección artística es de aúpa, la cruel realidad del film se palpa.

Y como siempre hay más que han molado, los episodios "The Autopsy", "Graveyard Rats", "Lot 36" o "Pickman’s Model" en "Guillermo del Toro’s Cabinet of Curiosities", la enrevesada adaptación Los renglones torcidos de dios de Oriol Paulo, la asfixiante Certida de Carlota Pereda, el profundo documental sobre el mítico director francés Jean Rollin, Orchestrator of Storms: The Fantastique World of Jean Rollin, la entretenida Doctor Strange en el multiverso de la locura (Doctor Strange in the Multiverse of Madness) del siempre fantástico Sam Raimi, la hiperbólica y sangrienta Christmas Bloody Christmas de Joe Begos, o el muy correcto cierre de año Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion (Glass Onion: A Knives Out Mystery).

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He aquí una de las películas sorpresa de este 2022 (y oportunidad única de verla en pantalla grande si conseguiste entrada para la maratón del Festival de Sitges 2022). Zack Cregger, director de nada conocido, guionista de no menos cosas que debamos saber, y actor en otras en las que tampoco no se nos ha perdido nada, se planta como el nuevo nombre a tener en cuenta en el mundillo del terror visto el prometedor giro que ha logrado dar a su carrera con la muy agradecida Barbarian.

Si Tess, no hay nada mejor que tirar del "hilo"
Si Tess, no hay nada mejor que tirar del "hilo"

Con poco, Georgina Campbell ("Krypton"), Bill Skarsgård (It, El diablo a todas horas o "Hemlock Grove"), y Justin Long (Jeeper Creepers, Tusk o Arrástrame al infierno) en el reparto, y un guión propio con mucha imaginación, Cregger se saca de la manga un nuevo clásico del género al construir uno de los thrillers del momento, atado en el terror más retorcido, pero no exento de mucho humor, todo el muy gamberro. Barbarian es en mucho tiempo uno de los films más imprevisibles que te puedas echar encima, y todo comienza a girar cuando Tess (Campbell) llega tarde, mal y a rastras a su reserva Airbnb. Para sorpresa de todos, protagonista y espectadores, la vivienda se encuentra ocupada por Keith (Skarsgård), y todo hace pensar que el rumbo de Barbarian está marcado y que nada bueno puede salir de esa imprevista situación. Aquí todo juega a favor del director debido el subconsciente humano y la percepción que tenemos todos del angelical rostro del joven de la familia Skarsgård. Pero pronto llegará la mayor de las claustrofobias, la entrada en un submundo imprevisto donde el aroma Wes Craven impregna las paredes, chorrean, y donde lo siniestro y atávico decide hacerse con el protagonismo, todo se vuelve radical y grotesco.

Metro en mano, AJ se enfrenta a la radicalidad de la idea de Barbarian
Metro en mano, AJ se enfrenta a la radicalidad de la idea de Barbarian

Cregger sin embargo no deja que nos regocijemos en esta nueva plaza de terror, y juega con el espectador dando unas pinceladas al funesto origen de lo que nos espera en el sótano de esa apacible casa Airbnb, y ya de paso explota otra vertiente, la comedia macarra apoyada esta en el movimiento #MeToo y la especulación inmobiliaria… curiosa mezcla. AJ (Long) es un actor caído en desgracia a los 30 segundos de su presentación, y aire fresco para que la segunda parte de la película sea el complemento perfecto de la tensa primera. Y hasta aquí llego, sigo pensando que aun pasada un semana de su estreno en Disney+ lo mejor es no seguir entrando en detalles, porque la bueno de Barbarian es saber poco o nada, sencillamente ver, sorprenderse y disfrutar hasta ese grotesco final. Gloria bendita, si señor.

Nunca sabes lo que uno se puede llevar en una maleta de viaje, Barbarian te lo cuenta
Nunca sabes lo que uno se puede llevar en una maleta de viaje, Barbarian te lo cuenta

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Al fin he podido ver otra de mis añoradas esperanzas de este año, y que para hacerla más desesperante ha caído en medio de un extremadamente caluroso verano de 2022. Resulta que Alex Garland, director de la maravillosa Ex-Machina y Aniquilación (Annihilation), y guionista de la no menos brutal Dredd, La playa (The Beach), 28 días después (28 Days Later…) o Sunshine, y responsable de esa curiosa rareza metafísica que es "Devs", se nos embarca en Men, una propuesta prioritariamente rara, o muy rara, que fusiona el terror más bendito, adornado con un fondo folk horror, aspectos de pura ciencia ficción y esencias personales amén de vivencias dolorosas y catárticas.

Harper en uno de sus momentos de crisis existencial
Harper en uno de sus momentos de crisis existencial

Men nos cuenta el viaje de redención de Harper (Jessie Buckley) tras haber perdido, ¿suicidio o paso en falso?, a su marido James (Paapa Essiedu). No sabemos exactamente en qué momento del duelo Harper se va a la campiña inglesa con idea de pasar unos días en un caserón comandado por Geoffrey, la primera encarnación de un superlativo Rory Kinnear, actor que veremos adoptar diversas formas / entidades en Men. El film de Garland, o una posible percepción del mismo, plantea una historia donde la violenta relación padecida por Harper se ve reflejada, merced a una simbiosis de su subconsciente, en algún tipo de grotesca entidad que rodea el bosque donde se encuentra la casa. De alguna forma James está presente, ya sea como niño, casero, ser planta, cura, policía o gamberro de bar. Los papeles de Rory Kinnear son en el fondo James, o al menos lo es ese ser que encarna el icónico actor y que vive debajo de un puente, y por ende son la representación de la misoginia como tema crítico a tratar.

Rory Kinnear como el hombre planta que refleja la actitud de James
Rory Kinnear como el hombre planta que refleja la actitud de James

Garland narra una historia plagada de metáforas que reflexionan sobre la tóxica figura masculina de la relación que ha terminado, ya de paso, y para liarla parda se saca la chorra y nos adentra en una locura multiforme, donde el trabajo de efectos visuales parece sacado de la perversa y extrema mente del genio de los FX grotescos Screaming Mad George (el visionario tras las tortuosas suculencias de Society por ejemplo). A otro nivel está también el uso del color en la fotografía, con tonos naranjas rojizos quemados que transmiten el peor de los terrores en la pareja, frente al aprovechamiento del verde como paleta para una campiña donde lo que sea que vive en el bosque tiene más que decir. Rob Hardy, habitual de Garland hace un trabajo maravilloso, ala. La música, como siempre, cosa de Ben Salisbury y Geoff Barrow, acompaña.

Uno de los momentos de castigo... fruto prohibido, en los tiempos que corren
Uno de los momentos de castigo… fruto prohibido, en los tiempos que corren

En fin, Men mola, es un film muy raro y francamente no dejará conforme a todos los que lo vean. Tiene su chicha, toca un tema espinoso y desagradable, y los envuelve de terror y folklore, fondo religioso, etc. De regalo, los últimos 20 minutos más desconcertantes de lo que van de año.

Póster de Men de Alex Garland
Póster de Men de Alex Garland

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Uff, ¿que tarde llego ya?, ¿no?… estamos a mediados de febrero, dos de los films de esta lista ya han pasado por salas de cine, pero no podía dejar de publicar esta particular entrada de principios de año, aunque ya sea un poco entrado en febrero. Este 2022 se presenta muy jugoso, con mucho terror molón a la vuelta de la esquina, dejando gratificantes retazos en el Festival de Sundance, mucho cine comiquero de alto rango, cosas raras (o muy raras), y algo de animación. Claro está, luego a lo largo del año, como siempre, otras vendrán a sustituir a las presentes…

Un collage con todas esas que espero con ganas en 2022
Un collage con todas esas que espero con ganas en 2022

Prisoners of the Ghostland de Sion Sono. Un plato que llevo esperando desde que se anunció en 20118 y que mantengo en lista desde 2020. Ha sido finalmente 2022 el año elegido para poder ver esta paranoia protagonizada por el siempre rocambolesco Nicolas Cage de la mano del no menos curioso y sin par Sion Sono (¿Por qué no jugamos en el infierno?). No hay año sin film de Cage, y raro es el año que no me llaman la atención un par de sus películas. ¡AHORA SÍ!

The Black Phone de Scott Derrickson. Tras su paso por Marvel Studios, el bueno de Derrickson regresa al género que le llevó al estrellato (Sinister). Ethan Hawke como un sádico asesino en serie que rapta adolescentes para luego encerrarlos en su sótano. Una máscara diseñada por el mismísimo Tom Savini, un teléfono desconectado que sin embargo tiene línea directa con el más allá. Buenas intenciones y mejor pinta.

El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley) de Guillermo del Toro. ¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Cine negro de otra época, transformado en delicia visual, trama envolvente y un reparto de escándalo. Manipulación, una sociedad tan podrida como el destino del protagonista, malas artes y un resultado de alto rango.

Fresh de Mimi Cave. Otra de esas que llegan desde el Festival de Sundance. Tiene buena pinta y plantea los peligros tras las citas a través de aplicaciones y webs. Daisy Edgar-Jones cansada de buscar novio y que nadie acaba de corresponderle como desea hasta que aparece el guapo de Sebastian Stan. Hablan de que en Fresh el estilo American Psycho se cruza con "Hannibal". Seguro que da para risas y algo más.

Nanny de Nikyatu Jusu, primer film de terror que se hace con el gran premio del Festival de Sundance. Una rara avis donde dicen que confluyen una inmigrante senegalesa indocumentada, por lo tanto ese tema social tan presente desde hace unos años, acosadoras fuerzas sobrenaturales, y el deber con su trabajo… ser la nanny de Rose, hija de un matrimonio de Upper West Side neoyorkino. Hablan muy bien de ella, tanto como el extraño cuerpo que se te queda tras verla… Fijo que cae en Sitges 2022.

Resurrection de Andrew Semans, o el posible body horror del año, cultivado a fuego lento con esencia de David Cronenberg y protagonizada por Rebecca Hall, que siempre mola. El film cuenta la historia de Margaret (Hall), mujer de éxito donde logra equilibrar el trabajo, el éxito, y la maternidad en soledad de su hija Abbie. El pasado regresa, la tormentosa y abusiva relación que mantuvo está de vuelta, y ojito al proceso de embarazo… dicen que cosa fina (y si hablan de body horror podemos esperar cualquier cosa).

Hatching (Pahanhautoja) de Hanna Bergholm. No sabía nada de ella hasta el otro día. Una de las seguras rarezas del año, film nórdico con una obsesiva familia perfecta donde alguien planta un huevo, literalmente, y la mutación comienza. El trailer que hay por ahí rondando es de los que te dejan con el culo torcido… poco más que decir, hay que verla. Estos nórdicos siempre dan en la tecla (Thelma).

The Batman de Matt Reeves. Pues por muchas cosas, Batman siempre molará y llega con nuevos villanos en esta era moderna como Enigma o El pingüino, ambiente siniestro, oscuro y violento, una apuesta diferente a las vistas con anterioridad. Siempre hay margen de innovación y Reeves lo suele hacer todo muy bien. Además de un reparto de alto nivel con Robert Pattinson, Paul Dano, Zoë Kravitz, Colin Farrell, Peter Sarsgaard, Jeffrey Wright, John Turturro, Barry Keoghan, etc. Nivelazo también a nivel musical con Michael Giacchino a los mandos.

The Unbearable Weight of Massive Talent de Tom Gormican. Veamos, Nicolas Cage encarnándose a si mismo y, arruinado, aceptando un cheque de 1 millón por participar en la fiesta de cumpleaños de un fan suyo podrido de pasta. De regalo, una trama pizpireta con la CIA contratantdo a Cage para que en realidad investigue al fulano este que resulta ser un señor de la droga. Junto a Cage tenemos a Pedro Pascal. Será mala como pegarle a un padre, pero las risas… Cage interpretándose a si mismo y sus istriónicos papeles.

Un collage con todas esas que espero con ganas en 2022
Otro collage con todas esas que espero con ganas en 2022

X de Ti West. Pues otra de terror para el saco. Ti West es un director irregular, pero capaz de cosas como The Sacrament o La casa del diablo(The House of the Devil). Tras un tiempo sin hacer cine, el western El valle de la venganza (In a Valley of Violence) del 2016 fue su última incursión en cine, regresa a su género en lo que parece ser una especie de horror redneck con un equipo de rodaje de cine porno setentero haciendo frente a un matrimonio de ancianos en medio de la nada. Mia Goth está y no puede ser mejor noticia.

The Northman de Robert Eggers. Del director de La bruja (The Vvitch) y El faro (The Lighthouse), llega una historia sobre venganza vikinga. Poco más se puede decir, también cuenta con reparto alucinante encabezado por Alexander Skarsgård, Nicole Kidman, Claes Bang, Ethan Hawke, Anya Taylor-Joy o Willem Dafoe. Lo poco que se ha visto apunta a impactante y, seguramente, inesperada. Así lo fueron sus dos anteriores obras.

Doctor Strange en el Multiverso de la Locura (Doctor Strange in the Multiverse of Madness) de Sam Raimi. La verdad, acaba de salir el segundo trailer y uno ya cuenta los días para su estreno en mayo. Tiene una punta fabulosa y apunta a inesperados vínculos con gente de otros universos que… ojito. Si con el primer avance no se veía retazos de Raimi, aquí se nota ya que el factor del director puede estar más presente. Visualmente va a ser una bomba, sin lugar a dudas.

Men de Alex Garland. Una de terror muy depurado de la mano del responsable de Ex-Machina, Aniquilación (Annihilation) y esa serie que va más allá de lo imaginable titulada "Devs". El bueno de Garland sabe muy bien como manejar la expectación, profundizando en temas que siempre exigen más implicación. Men parece ser un paso más en esta su exploración sobre el ser humano, tras lo artificial pero superior de Ex-Machina, la transformación de Aniquilación y esta propuesta casi mesiánica que apunta podría ser Men.

Nope de Jordan Peele. Hace unos días vimos el trailer y el misterio está sobre la mesa. Muy buena pinta como todo lo que ha hecho el señor Peele en torno al terror. Ni idea de qué propone y sobre qué tratará, pero por ahora todo apunta a visita extraterrestre (aunque acabará siendo algo diametralmente opuesto). Protagoniza otra vez Daniel Kaluuya, amigo del director desde su papel en Déjame salir (Get Out), acompañado por Keke Palmer y Steven Yeun.

The Flash de Andy Muschietti. Esperada por muchos, la apuesta de DC por su propio multiverso con la presencia de… Michael Keaton como el Batman de la era Tim Burton. Poco se sabe, salvo que nuestro Barry Allen (Ezra Miller) acabará en una línea temporal donde las cosas no van como debería. Lo curioso… Ben Affleck, Temuera Robinson, Michael Shannono AntjeTraue, por lo tanto el pasado, y nuevas presencias como Sasha Calle como Supergirl.

Speak no Evil (Gæsterne) de Christian Tafdrup. Película danesa vista en Sundance y dicen que en línea con la destructora y pérfida Funny Games de Haneke. Nada como conocer a otra familia durante el verano y decidir ir de visita para sorprenderles. Claro está, una cosa es el verano, otra muy distinta es el día a día. Apunta maneras, turbias, pero las apunta. Y además en Dinamarca hacen buen cine (las recientes Jinetes de la justicia u Otra ronda, la destructora La caza o cualquiera del maestro Lars Von Trier).

Bola extra para cine comiquero como Thor: Love and Thunder y Black Adam, cine de terror como Watcher, Dark Harvest y Don’t Worry Darling, o animación como Lightyear y Spider-Man: Across the Spider-Verse – Part One. Veremos…

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Número raro este 17 para el cierre del 2021, ¿no? Decir que este año he seguido sacando jugo a mi perfil de LetterBoxd como base del seguimiento de las películas que he ido viendo, clasificando y sobre las que he escrito mini reviews (las haya disfrutado o no). Recopilo por lo tanto ese top que no se queda en 10, porque sería injusto, y cansado, decidir qué quitar de las recomendaciones donde más películas se acumulan… es lo que tiene valorar films con estrellitas.

Fabuloso cartel de La autopsia de Jane Doe
Fabuloso cartel de La autopsia de Jane Doe

Annette de Leos Carax, vista en Filmin. La increíble propuesta del director de la inclasificable Holy Motors o Los amantes del Pont-Neuf (Les amants du Pont-Neuf) es sorprendente. Un encanto cinematográfico que no para de sacar jugo a un genial Adam Driver (este tipo está a otro nivel), y que cuenta ya de paso con un asombroso conjunto de piezas musicales salidas de la mente de Sparks, desconocidos para la gran mayoría, pero responsables de temas presentes en bandas sonoras como las de Kick-Ass, "This Town Ain’t Bug Enough for Both of Us", Noche de miedo (Fright Night), "Armies of the Night", o Black Rain, "Singing in the Shower". Se debe ver si o si, luego ya la valoraréis.

Dune de Denis Villeneuve, vista en el cine. La primera parte de una nueva y muy esperada adaptación de la icónica obra. Villeneuve vuelve a dejar claro que maneja el tempo como nadie, creando una propuesta cinematográfica visualmente abrumadora, fantásticas de principio a fin, y con un reparto de escándalo. Los cortes en la trama, algunos de ellos un pelín anticlimáticos, siguen haciendo pensar que habrá algo por ahí oculto. En fin, de las obligadas de este año, aunque estaba prevista para finales del 2020.

Bo Burnham: Inside de Bo Burnham, vista en Netflix. Otro musical más. De esas que te enteras por Twitter que debes verla, la ves, y descubres oro. Comedia musical ideada por Bo Burnham, dirigida por Bo Burnham, protagonizada en solitario por Bo Burnham, canciones originales de Bo Burnham. Otra sorprendente delicia.

Spider-Man: No Way Home de Jon Watts, vista en el cine. Esto del multiverso puede dar para mucho, pero cuando explotas cerca de 20 años de cine del Hombre Araña pues éxito asegurado. Te ganas el corazoncito de los más veteranos, recuperas grandes villanos de ayer y de hoy, aportas emotividad y completas una película de superhéroes casi perfecta. Nada que ver con las anodinas previas propuestas del año en el MCU, ninguna de ellas será muy recordada… pero Spider-Man: No Way Home, ahí queda como cierre y partida de algo que todos esperábamos.

Última noche en el Soho (Last Night in Soho) de Edgar Wright, vista en el cine. Otra de las delicias de este 2021. Entretenidísimo thriller con tintes de terror, fondo social de muy mal rollo, elaborado reflejo del mejor giallo y neo-giallo (Argento, De Palma o Winding Refn), trama molona plagada de giros interminables, un misterio de esos que te dejan con el culo torcido, y un reparto genial encabezado por la siempre flipante Anna Taylor-Joy. Elaborado juego visual donde cabe de todo, múltiples realidades, temas sobrenaturales y mucha luz de neón.

Sin tiempo para morir (No Time to Die) de Cary Joji Fukunaga, vista en el cine. Punto y final al periplo Daniel Craig por el siempre hipersónico universo de James Bond. Cierre de una era y golpe emocional absoluto para todo fan de las andanzas de 007 que se precie. Si en su día sufrió George Lazenby, ahora el que sufre es el espectador. La espera, eterna, valió la pena.

Tigre blanco (The White Tiger) de Ramin Bahrani, vista en Netflix. Algo similar a lo ocurrido con Bo Burnham: Inside, un día lees sobre ella, la ponen y lo disfrutas. Estas siempre me acaban gustando. Cine de la India a lo Scorsese (con muchos matices claro está), paso de la nada al todo de un pelele dedicado al pastoreo que, por avatares de la vida, acaba siendo chófer de un ricachón, y de ahí a la cumbre porque tiene lo que otros no… cabeza, mala baba y poca dignidad.

Zack Snyder’s Justice League de Zack Snyder, vista en HBO (ahora HBO Max). Pues la necesaria corrección al fiasco pergeñado por Joss Whedon. Completa, violenta, atormentada, oscura y conectada, fiel a todos sus personajes, clara y directa. Excesiva como siempre en manos de Snyder, que no se corta a la hora de hacer lo que le viene en gana… y gracias a dios que le dejaron al final. Primer episodio de lo que habría de ser la gran epopeya de DC en cines, pero que se quedará en esta muestra, sobresaliente, de lo grande que se pueden hacer las cosas.

Titane de Julia Ducournau, vista en el cine. El body horror del año, rara como un perro verde, grotesca de principio a fin, cuanto más la piensas más se te queda grabada. Obsesiones sexuales muy grotescas, transformación corporal, asesinos en serie… un mundo raro el construido por la Ducournau, que ya nos dejó medio atónitos hace unos años con Crudo (Raw).

Mad God de Phil Tippet, vista en SitgesOnline. Gloria del stop motion con varias décadas a sus espaldas. Peculiar de principio a fin, historia rara en un mundo repleto de criaturas gargantuescas, mad doctors ansiosos por hacer autopsias, tormenta de ideas sin sentido. Visualmente única, diferente a todo lo que uno pueda haber disfrutado en pantalla grande, un hito de este arte del efecto especial. Un clásico.

Silent Night de Camille Griffin, vista en SitgesOnline. Estrenada en cines recientemente, la directora británica nos presenta una comedia negra navideña que oculta sin embargo el más siniestro y oscuro de los posibles dramas familiares. Un terror diferente, de esos que ves con una sonrisa hasta que te pegan el zarpazo y te quedas con mal cuerpo. En el reparto rostros conocidos de la Gran Bretaña como Keira Knightley o Matthew Goode, y Roman Griffin Davis, el fabuloso chaval de la triste pero divertida Jojo Rabbit.

El caballero verde (The Green Knight) en David Lowery, vista en Amazon Prime. Una mezcla de carácter episódico donde coinciden diversos estilos como la épica medieval, la picaresca, el terror fantasmal gótico o el erotismo. Pausada, diferente, cómica pero terrorífica, onírica y repleta de imaginación. Otra de las curiosidades de este 2021 que pronto llega a su fin.

Maligno (Malignant) de James Wan, vista en el cine. Gloria pura en esta serie B de terror con uno de los giros más locos jamás imaginados. Inconcebible de principio a fin, con varias set pieces gore dignas de aplauso, loquísima toda ella. Wan volviendo a sus orígenes, creando paranoia a cada momento, pariendo una historia macarra que parece sacada de otra era y donde ocurre todo aquello que no tiene sentido que pase. Lo dicho, disfrute sin complejos.

Candyman de Nia DaCosta, vista en el cine. Inteligente extensión del universo llevado a cine por Bernard Rose hace ya unos cuantos lustros. Candyman es más que una leyenda urbana, tiene un fondo social que merced a Jordan Peele crece, pero no dejando de lado lo siniestro, violento y salvaje del personaje. Notable, entretenida y con un juego de encuadres y espejos bastante molón. La DaCosta sabe lo que se trae entre manos y es de suponer que seguirá creciendo… ahora en Marvel.

El Escuadrón Suicida (The Suicide Squad) de James Gunn, vista en el cine. El blockbuster gamberro del año. Gunn despliega todo lo que su predecesora no supo hacer, se ríe de si misma poniendo sobre la mesa antihéroes mediocres, pero los acompaña por algunos de los rostros más valiosos del film de David Ayer. Film irreverente, extremo y excesivo, gestado en torno a una muy divertida aventura suicida donde la locura se mezcla curiosamente con lo entrañable. Sin dudarlo la mejor forma de contar con personajes que no tenían futuro a bote pronto: King Shark, Peacemaker, Polka-Dot Man, etc… y ese Starro como villano, para morirse.

Despierta la furia (Wrath of Man) de Guy Ritchie, vista en el cine. De lo mejorcito de Ritchie en los últimos años. Jason Statham en estado puro y transformado en un personaje que busca venganza con la particularidad de que dispone de los medios para llevarla a buen puerto. Remake de un film francés titulado Le convoyeur. Cine de acción del bueno, o muy bueno.

Boss Level de Joe Carnahan, vista en Amazon Prime. Otra de las gamberradas del año. Carne de Hulu a principios de año, filtrada en 2020 y por lo tanto mucho antes de verse en streaming, relegada a ser carne de plataforma en España… pero con todo esto, otra serie B de alto nivel con un Frank Grillo enredado en un bucle hiperactivo donde muere todo bicho viviente. La idea no sorprende, pero es tal el nivel de perplejidad que supura que mola. Ah, y Mel Gibson como villano.

Otras muchas hay, se quedan ahí pero igualmente recomendables No mires arriba (Don’t Look Up), el documental Fulci Talks, Polizón (Stowaway), No respires 2 (Don’t Breathe 2), Tiempo (Old), etc.

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Edgar Wrigth es diferente, su cine es especial, siempre imbuido por una fuerza particular, una donde transcienden infinitos rasgos de otros grandes cineastas pero una total y absoluta personalidad. Última noche en el Soho (Last Night in Soho) es el último viaje fílmico del director británico y en este thriller con tintes giallo, uno puede extender sus sensaciones esta vez hacia aspectos sociales oscuros y siniestros, donde la primera fila del sufrimiento más absoluto recae sobre la cosificada figura femenina.

Thomasin McKenzie obsesionada de principio a fin
Thomasin McKenzie obsesionada de principio a fin

Última noche en el Soho nos cuenta la historia de una joven aprendiz de modista llamada Eloise (genial Thomasin McKenzie), que en su primer curso de formación se ve oníricamente transportada al Londres de los años 60. Obsesionada con su madre fallecida, por la música de esa época, y con ciertas capacidades místicas, la joven se mimetiza en la rubia Sandy (diosa Anya Taylor-Joy), una joven que en esos años buscó triunfar en los clubs nocturnos del barrio londinense. El tema es que estos viajes de ensueño se tornan en cruel, nauseabunda y cruda realidad, tanto para Eloise como para Sandy. Wright se apoya en el estilismo visual del mejor giallo -colores saturados gracias a luces de neón que todo lo inundan (viva Nicolas Winding Refn), juegos y más juegos con espejos que muestran diferentes realidades (viva Dario Argento), y constantes engaños que seguramente serán interpretados como escusas para el despiste (viva Brian de Palma)-, con lo sobrenatural o lo casi zombiesco. Wright plaga el film de falsa finura. Tan pronto nos presenta a una Anya Taylor-Joy que enamora al más pintado y protagonista de un par de momentos de ensueño: primera esa interpretación del "Downtown" de Petula Clark / Tony Hatch; segundo ese baile a tres compartido con la moneda de dos caras encarnada por Matt Smith y la misma McKenzie, como nos tira a los pies de los desagradables acontecimientos que tienen lugar tras bambalinas en ese universo musical de estrellas recién nacidas.

Todos deberíamos vivir obsesionados por Anya Taylor-Joy
Todos deberíamos vivir obsesionados por Anya Taylor-Joy

Última noche en el Soho viene a modelar un poco más la filmografía de un cineasta sin par, que tras fraguar esa su Trilogía del Cornetto, nos ha ido visitando con ideas a las que ya estábamos habituados pero desde prismas innovadores y únicos… y donde lo musical predomina siempre pervirtiendo otros géneros para incrementarlos en calidad. El mejor cine comiquero con Scott Pilgrim contra el mundo (Scott Pilgrim vs. the World), el cine de atracos con Baby Driver, el documental puro y duro gracias a "The Sparks Brothers", y ahora este thriller de terror con tono sobrenatural que es esta Última noche en el Soho. Al final Edgar Wright lo que se dedica es a parir cine con una gran importancia musical, y donde la música es parte de su narrativa, pero enfatizando de forma contundente otros géneros a los que estamos muy habituados. En fin, sumemos a dos veteranos como Diana Rigg (fallecida en septiembre del año pasado) y Terence Stamp para dar cierre a esta opinión sobre una de las mejores películas del año, que no es poco.

Póster de Última noche en el Soho
Póster de Última noche en el Soho

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Tras varios años inmersa en el mundo del cortometraje y otras tareas secundarias en esferas más altas, va la veterana Camille Griffin, este de aquí es su debut tras las cámaras en un largometraje, y se saca de la manga el guión de Silent Night… sí, mismo título que el mítico slasher ochentero. Al tiempo, Matthew Vaughn (Kick-Ass, Stardust o Kingsman) se presenta a la hora y momento señalados para descubrir el escrito de la Griffin y de forma decidida apostar por esta curiosa sorpresa. Arrancamos…

Keira Knightley te da la bienvenida a Silent Night
Keira Knightley te da la bienvenida a Silent Night

Cuando uno se planta delante del Silent Night, todo apunta a que va a ver uno de esos dramas navideños estándar con reminiscencias de Los amigos de Peter (Peter’s Friends) plagado de secretos ocultos, verdades dolorosas y momentos de reconciliación. Lo típico, vamos. Ya de paso, un reparto de nivel alto con rostros reconocibles como los de Keira Knightley (Expiación) y Matthew Goode (Watchmen), dos de esos actores británicos top, acompañados por Lily-Rose Depp (The King), Sope Dirisu ("Gangs of London"), Annabelle Wallis (Maligno) y, otra agradable sorpresa, Roman Griffin Davis, el fabuloso chaval de la triste pero divertida Jojo Rabbit, todo sigue haciendo pensar que el tono es el que te ha parecido así a primera vista. Sin embargo, golpe de efecto, lo que Camille Griffin propone es una tragicomedia "navideña" de tono bastante negro donde se propone un juego inesperado y nada agradable, por no decir que cero estándar. Vamos poco a poco.

Todos reunidos para recordar tiempos pasados y quedar jodidos por el no futuro
Todos reunidos para recordar tiempos pasados y quedar jodidos por el no futuro

Silent Night cuenta la efímera historia de un grupo de antiguos amigos del colegio y la de sus seres queridos (hijos) cuando se reúnen para celebrar la Navidad y recordar los tiempos pretéritos que han compartido… Nell (Knightley) y Simon (Goode) son los anfitriones, el clásico caos navideño es inevitable, los hijos de estos no soportan a la hija de Sandra (Wallis) y Tony (Rufus Jones). Poco después llegan Bella (Lucy Punch) y su nueva novia Alex (Kirby Howell-Baptiste), esta última no está nada convencida con la idea de celebrar este día con un grupo de gente que no conoce y no le importa. Rematan el grupo James (Dirisu) y Sophie (Depp), que nunca ha caído bien al resto de mujeres de la casa porque es la demasiado joven pareja de James y no entienden que ha podido ver este en ella. Pero ciertamente, sólo podrán celebrar el pasado ya que el futuro se presenta negro al haberse producido un desastre natural (si es que estamos jodiendo el planeta) en modo mortal erupción medioambiental que amenaza con acabar con la raza humana en cuestión de días.

De buenas a primeras ya nada es lo que parecía ser, y Silent Nigth nos enfrenta al hasta dónde están dispuestos a llegar los protagonistas para evitar el sufrimiento de una muerte inevitable y así proteger del dolor a sus seres más queridos.
El film va y viene jugando el mismo juego de amor y resentimiento que propuso Kenneth Branagh en su film, pero con un tono oscuro, aterrador y triste… muy triste. Definitivamente, Silent Night debe verse, para reírse con los simpáticos gags que su directora / guionista cuela, pero también para palpar la crudeza de unos momentos fatales y terroríficos. Todavía podéis verla en Sitges Online.

Póster de Silent Night
Póster de Silent Night

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Sale uno de ver Titane de Julia Ducournau y no sabe si se ha comido una fabada asturiana con su chorizo, su panceta y su morcilla, o si acaban de darle gato por liebre y lo que ha degustado ha sido una hoja de lechuga lacia y revenida.

Agata Rousselle es Alexia, diosa de noche, no sé qué de día
Agata Rousselle es Alexia, diosa de noche, no sé qué de día

Tras dejarnos con el estómago revuelto hace unos años con la muy truculenta Crudo (Raw), carne de festival, la Ducournau nos deja ahora con el culo torcido al juntar en su triunfadora nueva obra, Palma de Oro del Festival de Cannes, cosas tan grotescas como el body horror más enfermizo y disparatado, los asesinos en serie de sota, caballo y rey, el amor mecánico vía palanca de cambio o freno de mano, y la transformación personal, ya sea quirúrgica como queer. La verdad, si te planteas lo enfermizo que resulta todo lo flipas… pero por otro lado, y de alguna forma, lo que ves te engatusa.

En Titane, la versión niña de Alexia (Agathe Rousselle) tiene un accidente de tráfico que le deja con una placa de titanio en el cráneo. Años después, la adulta Alexia luce cuerpo en una feria de automóviles y tunning: allí retoza con su particular Christine, allí se descubre como asesina en serie que aterroriza la Provenza francesa. Alexia es una mujer más (o menos): a sus treinta y tantos vive con sus padres, su cuerpo está poblado de tatuajes y la mala hostia que desprende su cara mantiene a todo el mundo a raya (o no). El tema es que esta aparente normalidad, ser una asesina en serie debería ser lo más normal del mundo visto la que se nos viene encima, se cuela de cabeza en el body horror pergeñado por David Cronenberg en su era gloriosa de Videodrome, La mosca (The Fly) o Vinieron de dentro de… (Shivers).

Vicent Lindon es Vicent, un padre obsesionado y decadente
Vicent Lindon es Vicent, un padre obsesionado y decadente

La Ducournau no se corta, y de forma evidente la relación entre lo orgánico y lo mecánico es parte de Titane. Hay cirugía, hay fluidos, hay transformación, hay lo que tiene que haber y algo más. Hay también una propuesta tan inesperada que es imposible imaginar que es lo siguiente que puede suceder, Ducournau va por libre y por ello Titane e alguna forma te engancha, y puede que hasta te llegue a convencer. El film sigue su ruta plagada de curvas, pero juega también una coherencia emocional merced al destruido personaje encarnado por Vincent Lindon, un jefe de bomberos que vive consumido por el dolor de la desaparición de su hijo 17 años atrás. Si es que al final hasta Titane transmite cierta conmovedora humanidad, pese a lo grotesco y anticlimático que resulta todo.

En definitiva, Titane es, que no es poco, pero cuesta procesar todo lo que ocurre, como ocurre, y como es pasado por la batidora Ducournau. Acojonantemente rara.

Póster de Titane
Póster de Titane

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En 1987, el mítico maestro de los efectos visuales y el stop-motion Phil Tippett (La guerra de las galaxias, El imperio contraataca, Piraña, Willow, RoboCop, Parque Jurásico o Starship Troopers) se embarcó en un ambicioso proyecto personal: Mad God.

Uno de los protagonistas de Mad God, un soldadete que recorre el grotesco y pintoresco mundo siniestro
Uno de los protagonistas de Mad God, un soldadete que recorre el grotesco y pintoresco mundo siniestro

Para dar vida a Mad God el bueno de Tippet fabricó y animó un mundo surrealista y muy siniestro en el que monstruos, mad-doctors loquísimos y señores de una muy bizarra guerra vagaban libremente sin sentido aparente. Tippet creó de la nada docenas de escenarios, cientos de marionetas y elementos de atrezzo, y unos cuantos cuadernos repletos de miles de bocetos y story-boards donde Mad God cobraba vida. Luego vino el éxito de Tippet Studio y el tan ansiado proyecto personal quedó olvidado en un cajón. 30 años después, un grupo de animadores del renovado Tippet Studio ("The Mandalorian" por poner un ejemplo de sus últimos trabajos) animaron al maestro a sacar adelante su sueño y vía KickStarter el plan de Phil Tippet resucitó en forma de conjunto de cortometrajes que, finalmente, se convirtieron, mira tú, en cine… llega por lo tanto Mad God y, tras triunfar en el Locarno Film Festival, ahora la tenéis para comprar y ver en Sitgesfilmfestival.online hasta el domingo 17.

Una de las criaturas de Mad God, de las mejores ortodoncias que podría uno imaginar
Una de las criaturas de Mad God, de las mejores ortodoncias que podría uno imaginar

Mad God es una película grasienta, oscura, siniestra, mecánica, escatológica, purulenta, palpitante y mugrienta. Carente de voz, no así de lloros y gritos, uno no puede más que agarrarse a la partitura que acompaña una historia sangrienta, donde además de notables elementos simiescos y mucho detalle macabro enfermizo, el enfoque es francamente deudor de los sueños más retorcidos que os podáis imaginar si uno es conocedor del universo Silent Hill. De paso Mad God no duda en guiñar el ojo a uno de los iconos de la historia cinematográfica de Tippet: ED-209 (por ahí sale de fondo y medio destrozado). Pero, o estoy muy loco o me lo estoy volviendo, también hay guiño guiño al mismísimo Clint Eastwood, o más bien a las vestimentas de este en la mítica El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo), habiendo un momento muy surreal donde poncho, camisa y chaleco borreguero de los vestidos por "Rubio" en el film hacen acto de presencia. Lo dicho, Mad God es una rareza absoluta, una obra de arte del stop-motion, curiosa de ver, tediosa por momentos, pero sin lugar a dudas diferente a nada que uno haya podido imaginar en su vida. Totalmente diferente, embaucadora y grotesca.

Póster de Mad God
Póster de Mad God

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