Mié 2 Sep 2026
Pues nada, que ya estamos en septiembre y, por lo tanto, agosto queda cerrado con un buen paquete de films entre los que se encuentran la desafiante El ser querido, esa genialidad comiquera que responde al título de Spider-Man: Brand New Day, y otras delicias bajo títulos tan diversos como Insidious: fuera del más allá, El final de Oak Street, The Furious o Buena suerte, pásalo bien, no mueras. Ojo, hay espacio para un par más de esas que NO recomiendo. Un poco más abajo.
El ser querido de Rodrigo Sorogoyen. Nueva maravilla está de El ser querido en la trayectoria de Sorogoyen por sacar lo peor de la personalidad humana (la de sus personajes claro está). Esta vez nos embarcamos en el no saber relacionarse, en el no reconocer los errores, en el no pedir perdón, en el no parar cuanto te has pasado de la raya. Agonía cinematográfica, rodada con estilo, crudeza, y un desagradable tono que te saca de quicio o te causa risa cuando la tensión sobrepasa los límites. El reparto espectacular, con un Barden que borda de nuevo un ser maligno, y una Victoria Luengo que sufre lo indecible. De regalo la música de Olivier Arson que embelesa, pero que a la vez arroja y desconcierta, y una serie de diálogos embebidos en planos cortos que te acorralan. Maravillosa.
Cartel de El ser querido
Spider-Man: Brand New Day de Destin Daniel Cretton. Pues mira, todo lo que Cretton no me supo dar en Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, me lo ha dado con creces y de forma superlativa en Spider-Man: Brand New Day. Es este nuevo episodio de la saga Tom Holland la versión más adulta y aferrada al suelo que pisa, es emocional y atada a una realidad incómoda para nuestro héroe protagonista. Al fin un Spiderman amigo y vecino, adorado por los que no lo conocen y olvidado por los que podrían conocerle. Atrás quedan las aventuras contadas por John Watts, forzadas y pegadas con superglú a la necesidad narrativa del MCU que, ojo, en esta no se obvia, pero no transciende nada más de lo meramente necesario (y como puerta para el futuro que ha de venir). De regalo, ese team-up con El Castigador, grande Jon Bernthal, y los esperados Zendaya y Jacob Batalon. De regalo un arranque superlativo donde hay hueco para rememorar portadas clásicas y recordar que hay otros villanos de menor enjundia, pero igual respeto, como son Escorpión, Boomerang, Lápida o Tarántula. Lo dicho, con permiso de Sam Raimi, que vino para abrirnos a un nuevo mundo repleto de posibilidades, el mejor film de Spiderman hasta la fecha. Muy notable, por no decir que sobresaliente.
Insidious: fuera del más allá (Insidious: Out of the Further) de Jacob Chase. Y la sexta de la saga sigue en los trece de algunas de sus predecesoras, más lio maligno, más viajes al más allá, más qué me cuentas Romerales. Recuerdo con encanto cuando en 2010, aquel primer Sitges, me flipó el film de James Wan. Que gustazo aquella propuesta donde el terror más clásico enfundado en horror moderno, la estética más «artesanal» exenta de grandes efectismos para representar el viaje por el más allá, y un reparto rumboso, unían fuerzas para dejarte pegado a la butaca. Tres lustros después las ideas están ahí, pero tratando de sacarse de la manga una nueva extensión que explotar en la franquicia. Acabará agotándose (como tantas otras), pero por ahora sirve para conocer a una clon de Naomi Watts, un villano digno de Ozzy Osborn, un mundo astral repleto de viejos conocidos con promesas de asentarse en el más acá, y mucho salto de fe… incluso para una de terror sobrenatural. El film es muy Poltergeist, pero con cabezonería, peña que se empareda y otras lindezas que vaya cruz. En fin, normalita, se ve y fin. A por la siguiente.
El final de Oak Street (The End of Oak Street) de David Robert Mitchell. Si te piden que leas un libro de la saga “Elige tu propia aventura”, te cuentan un episodio de Dimensión desconocida o Cuentos asombrosos, y te mandan al mejor de los Parque Jurásico… obtienes como resultado El final de Oak Street, un perfecto producto J.J. Abrams (¿echamos de menos sus ya famosos lens flares?, ¿podría ser un nuevo episodio del fenecido Cloverfield Universe?) en manos del no menos acertado David Robert Mitchell. Al final, una aventura familiar no exenta de truculentas secuencias, giros WTF, y una muy generosa dosis de misterio y ciencia ficción, amén de la clásica crisis familiar americana a resolver (muy ochentero todo). Inteligente, sorprendente y con su propio estilo… cine veraniego que entra bien con los calores.
The Furious de Kenji Tanigaki. El cine de “tortas como panes” llegado de Hong Kong y China tiene una nueva referencia molona: The Furious, potente e impagable propuesta dentro de ese género cinematográfico que tanto mola ver en eventos destinados a tal disfrute… los festivales y sus multitudinarias sesiones. En esta ocasión, ya como en otras, la epopeya de hostias mola igualmente, aunque no la veas rodeado de energúmenos ansiosos de flipar con patadas imposibles, lecciones de kung fu extremo, martillazos a cascoporro y las participaciones de veteranos del género como Joe Taslim o Yayan Ruhian. El film se disfruta, no cabe duda, pero tampoco se puede negar que es menor en cuanto al nivel de espectacularidad de obras magnas del género como las indonesias The Raid, The Raid: Berendal o The Night Comes for Us. Está claro que su director Kenji Tanigaki ha sabido elevar su film a un muy interesante rango, con gloriosos momentos macabros y repletos de gore, pero todavía le queda tela que cortar para igualar a maestros como Timo Tjahjanto o Gareth Evans. La inclusión de niños no chirría, pero que el personaje de Xie Miao, madre mía que bien reparte, sea mudo… ufff, en ciertos momentos te desconecta.
Un buen cartel de The Furious
Buena suerte, pásalo bien, no mueras (Good Luck, Have Fun, Don’t Die) de Gore Verbinski. Director maldito donde los haya (9 años sin catar la dirección), Verbinski apuesta por la rareza más extrema, una compleja historia sobre el apocalipsis tecnológico, las adicciones, los viajes en el tiempo, las relaciones personales y la paranoia. Un poco a salto de mata, por momentos podría ir de la mano con cosas tan diversas como Doce Monos, “Fortnite” o The Faculty, aquí no hay virus (salvo los informáticos) … hay seres humanos abocados a la extinción. Maldita IA… nos vamos a tomar por culo. Ojo, Verbinski debe ser hermano no confeso de Edgar Wright, en esta aquí hay desde Shaun of the Dead hasta The World’s End. Curiosa. Ah, la tenéis en Prime Video.
La última casa (The Last House) de Louis Leterrier. Parafraseando cierta canción macarra… << el horror más horroroso, el horror más inhumano, es que te metan>> por los ojos un ripoff de «Parada en un pueblo tranquilo» de La dimensión desconocida, «Juego de niños» de Misterio, Un lugar tranquilo y otras tantas. Se ve que el lema de Netflix es «¡la hacemos!», independientemente de lo que te propongan sea un horror infame o un tedio absoluto. Y aquí es donde se mueve Louis Leterrier, lo que hacen los contratos leoninos, junto con Wagner Moura y Greta Lee. El resto puro sopor, inconcebible, imposible y jugando finalmente en una liga que no le corresponde… ¿en serio ese fondo H.P. Lovecraft? Nada, para escapar de ella.
La boca del diablo (The Devil’s Mouth) de Jeff Wadlow. Otra más… quien me mandaría a mí. Jeff Wadlow no levanta cabeza desde Kick-Ass 2, y ya ha llovido. Esta vez se pone a los mandos de la infecta La boca del diablo, un esperpéntico despropósito se mire por donde se mire. Personajes que odias desde el minuto uno y que conforme van palmando pues mejor, menos sufrimiento televisivo. Desde que MGM fue adquirida por Jeff Bezos se ve que todo vale, y cosas como esta en otro tiempo no habrían pasado el corte. Eso sí, lo mejor es el WTF final, brindis al sol como pocos. Asylum debe estar buscando en qué momento su software de FX digitales cayó en manos de Amazon Studios… ¡pardiez! ¡Aquí podéis sufrirla!













