junio 2026
Jue 4 Jun 2026
Ya inmersos en junio echo la vista atrás para hablar de mayo y lo mucho que ha ofrecido el mes que nos adentra en la vorágine de estrenos del verano. Ha habido de todo, cosas de streaming como Ruta de escape o Depredador dominante, cosas de cine como Te van a matar, Mortal Kombat II o The Mandalorian and Grogu, y otras vistas daquela maneira. Al tema.
Te van a matar (They Will Kill You) de Kirill Sokolov. De esas películas que, cuanto menos sepas, más la disfrutas. Tristemente estrenada en paralelo con la apisonadora Super Mario, Te van a matar es una inesperada sorpresa y un «esto no lo veía venir» como una casa. Disfrutona, heredera toda ella de la secuencia entre Beatrix Kiddo y el ejército personal de O-Ren Ishii, amiga de las florituras que inventó Yuen Woo-ping, y prima hermana del modo Bloody Palace de Devil May Cry… Todo en una, que no es poco. Eso sí, superado el golpe inicial y algunas secuencias posteriores, pura maestría la demostrada por su director Kirill Sokolov, conforme más se sube menos sorprendente se hace, aunque no cabe duda de que te lo pasas teta con la locura en la que se ve involucrada Zazie Beetz. La idea es totalmente disparatada, y eso es lo que mejor funciona en ella, para guardar en el recuerdo pese a los tropiezos que sufre.

Un cartel de Te van a matar
Mortal Kombat II de Simon McQuoid. Es una pena ir con la ilusión de la primera parte y encontrarse con un downgrade que afea aspectos delicados de la franquicia. Hay que valorar, y mucho, la presencia del categoría A Karl Urban como Johnny Cage, tiene un carisma que todo lo soporta, es la estrella invitada que potencia el todo y se encarga de apuntalar ese tono cómico / irónico que agrega frescura a la historia (lo de Baraka es de traca), pero punto final. A partir de ahí viene el tránsito por el desierto de su director Simon McQuoid. Pululan los escenarios pobres (y parcos), un vestuario más pobre todavía (falta sustancia), y las decisiones sobre personajes de la primera parte tienen un gran efecto en la segunda (veremos cómo resuelven en la tercera si es que recaudan para hacerla). El equipo técnico de McQuoid agrega unos efectos visuales variantes: los hay decentes, pero como contraste te planchan un Inframundo digno del Spawn de 1997, y golpe en el estómago. Por otro lado, aquí nadie atiende a principios básicos como el tamaño de los personajes, esto es equivalente a cargar maletas como su fueran bolsas de la compra vacía. No se puede negar, pero ese Shao Kahn cambiante en tamaño es para ver… y no creer. En fin, floja, se deja ver y el icónico tema en los créditos finales es gloria, pero es que ni la historia tiene encanto suficiente, y parece sacada de los fondos de la desimaginación.
Keeper de Osgood Perkins. Viendo Keeper de Osgood Perkins me sitúo en los enigmas de Alex Garland tanto con Men como Annihilation, no tanto por la historia que cuenta si no por su base de terror íntimo, que enfrasca la paranoia, lo lisérgico, lo esotérico y lo folklórico. De ahí que me haya sorprendido para bien, tanto por lo mágica que resulta Tatiana Maslany como por ese tétrico tercer acto en el que todo va pillando velocidad. Acongoje total, de ese que incomoda. Película de transición de Perkins entre Longless y The Monkey, y otro gustazo más.
Noche de bodas 2 (Ready or Not 2: Here I Come) de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, conocidos como Radio Silence. Una continuación digna. Toda la gracia y sorpresa que tenía la original primera parte, en esta no te acaba de sorprender (pese al cambio de roles), pero eso no quita que el gore en forma de gente explosiva (y no porque estén para mojar pan), es un auténtico despiporre. Samara Weaving vuelve a ponerse el traje batalla (de novia) para afrontar el nuevo juego de supervivencia, y ahí no falla compartiendo ser la final girl junto a su «hermana» Kathryn Newton. De regalo un nuevo elenco de rostros conocidos donde destacan las presencias de Elijah Wood, Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatosy, David Cronenberg o Nestor Carbonell. Funciona y se deja ver.
Star Wars: The Mandalorian and Grogu de John Favreau. No se puede negar… The Mandalorian y Grogu es por un lado café para muy cafeteros, y por otro el episodio más largo de la mejor serie de Star Wars, con permiso de Andor. Mucho entretenimiento, eso es bueno, secuencias frenéticas, unas cuantas referencias molonas a iconos de la saga como el ajedrez del Halcón Milenario o los AT-AT de Hoth, o a otras cosillas dentro del universo George Lucas / Steven Spielberg (el aroma Indiana Jones inunda la sala). Listo. De regalo una historia que rememora al famoso cómic Boba Fett: cuando la gorda cuelga de Cam Kennedy y John Wagner. A los mandos, la palabra es ya un poco coña, John Favreau y Dave Filoni, seres predilectos dentro de este renacimiento con base en el streaming. Ojo, es una película atípica, con dos rostros conocidos, y una retahíla de criaturas que vienen para engrandecer el show business que hay detrás de Star Wars. Ah, y Grogu mola, mucho, y tiene su momento… uno grande con espacio (Justo) para la comedia.

Un cartel de Star Wars: The Mandalorian and Grogu
Depredador dominante (Apex) de Baltasar Kormáku. Australia es de esos lugares donde no apetece perderse: Rogue, Wolf Creek, y ahora Apex. Charlize Theron vs. Taron Egerton, deportista acostumbrada a superar los retos más desafiantes vs. un pirado testosterónico con un bagaje que mete miedo. Es entretenida, tiene destellos claustrofóbicos a lo 127 horas, y de alguna forma viene a dinamizar con la hipervelocidad de estos años propuestas del estilo de Rio salvaje, aquella de Meryl Streep y Kevin Bacon. Tiene su punto macarra y ya te preavisa… pasa de meterte en la tierra de los canguros, el outback, los mountain men y demás. Tenéis Apex en Netflix.
Ruta de escape (Crime 101) de Bart Layton. Comentar que ahí en Prime Video está Ruta de escape, film competente rato largo y no fotocopia, pero desde luego hermana gemela, de Ladrón de Michael Mann: historia de un ladrón de diamantes deseoso de reencauzar su vida. Este vez es Bart Layton, director del debatido documental / film El impostor, quien que se rodea de un muy interesante elenco donde figura Chris Hemsworth como primer espada, bastante sosainas y poco creíble la verdad, acompañado por los ideales Mark Ruffalo, me encanta su permanente cara de estreñido, Halle Berry, unos 59 reales muy bien llevados, Nick Nolte, siempre hay un gran villano en la sombra, y Barry Keoghan, perturbado perturbador… mola. Si bien el conjunto es al final un sota, caballo y rey de libro, cero sorpresas la verdad, como un todo funciona bien, dejando sobre la mesa buenas ideas como la corrupción, los machismos, la soledad, el egocentrismo, o el tratar de pasar página debido a todo lo anteriormente comentado. Para pasar un rato bien vale,
El diablo viste de Prada 2 (The Devil Wears Prada 2) de David Frankel. Ya sé, no es terror, no tiene gore, ni nada, pero es de esas que cumplen como entretenimiento puro y duro, el mundo de la moda embutida en la vorágine de los medios que todo se lo comen. En esta ocasión influencers, youtubers y tiktokers amenazan el periodismo puro (justo lo que pasó con los blogs, de ahí la empatía). Regresan los de hace 20 años y nosotros somos también los mismos (20 años más viejos).
Remato con dos viajes que me he dado, uno de repetición con The Neon Demon de Nicolas Winding Refn, película que no veía desde Sitges no sé qué año. Llegar para comerte el mundo y que el mundo te fagocite a ti… literalmente. Obra maestra. Y luego me veo Miedo en la ciudad de los muertos vivientes y veo Romero, Argento, Carpenter, Craven… Lucio Fulci nos sumerge en uno de sus relatos más Lovecraftianos (¿no lo son todos los de la trilogía de las puertas del infierno?) no dejando de lado su particular surrealismo gore y narrativa inconexa, esa donde en realidad te la sopla todo porque el conjunto es pegadizo y la desesperación te espera a cada vuelta de esquina. Un gustazo.













