Ya inmersos en junio echo la vista atrás para hablar de mayo y lo mucho que ha ofrecido el mes que nos adentra en la vorágine de estrenos del verano. Ha habido de todo, cosas de streaming como Ruta de escape o Depredador dominante, cosas de cine como Te van a matar, Mortal Kombat II o The Mandalorian and Grogu, y otras vistas daquela maneira. Al tema.

Te van a matar (They Will Kill You) de Kirill Sokolov. De esas películas que, cuanto menos sepas, más la disfrutas. Tristemente estrenada en paralelo con la apisonadora Super Mario, Te van a matar es una inesperada sorpresa y un «esto no lo veía venir» como una casa. Disfrutona, heredera toda ella de la secuencia entre Beatrix Kiddo y el ejército personal de O-Ren Ishii, amiga de las florituras que inventó Yuen Woo-ping, y prima hermana del modo Bloody Palace de Devil May Cry… Todo en una, que no es poco. Eso sí, superado el golpe inicial y algunas secuencias posteriores, pura maestría la demostrada por su director Kirill Sokolov, conforme más se sube menos sorprendente se hace, aunque no cabe duda de que te lo pasas teta con la locura en la que se ve involucrada Zazie Beetz. La idea es totalmente disparatada, y eso es lo que mejor funciona en ella, para guardar en el recuerdo pese a los tropiezos que sufre.

Un cartel de Te van a matar
Un cartel de Te van a matar

Mortal Kombat II de Simon McQuoid. Es una pena ir con la ilusión de la primera parte y encontrarse con un downgrade que afea aspectos delicados de la franquicia. Hay que valorar, y mucho, la presencia del categoría A Karl Urban como Johnny Cage, tiene un carisma que todo lo soporta, es la estrella invitada que potencia el todo y se encarga de apuntalar ese tono cómico / irónico que agrega frescura a la historia (lo de Baraka es de traca), pero punto final. A partir de ahí viene el tránsito por el desierto de su director Simon McQuoid. Pululan los escenarios pobres (y parcos), un vestuario más pobre todavía (falta sustancia), y las decisiones sobre personajes de la primera parte tienen un gran efecto en la segunda (veremos cómo resuelven en la tercera si es que recaudan para hacerla). El equipo técnico de McQuoid agrega unos efectos visuales variantes: los hay decentes, pero como contraste te planchan un Inframundo digno del Spawn de 1997, y golpe en el estómago. Por otro lado, aquí nadie atiende a principios básicos como el tamaño de los personajes, esto es equivalente a cargar maletas como su fueran bolsas de la compra vacía. No se puede negar, pero ese Shao Kahn cambiante en tamaño es para ver… y no creer. En fin, floja, se deja ver y el icónico tema en los créditos finales es gloria, pero es que ni la historia tiene encanto suficiente, y parece sacada de los fondos de la desimaginación.

Keeper de Osgood Perkins. Viendo Keeper de Osgood Perkins me sitúo en los enigmas de Alex Garland tanto con Men como Annihilation, no tanto por la historia que cuenta si no por su base de terror íntimo, que enfrasca la paranoia, lo lisérgico, lo esotérico y lo folklórico. De ahí que me haya sorprendido para bien, tanto por lo mágica que resulta Tatiana Maslany como por ese tétrico tercer acto en el que todo va pillando velocidad. Acongoje total, de ese que incomoda. Película de transición de Perkins entre Longless y The Monkey, y otro gustazo más.

Noche de bodas 2 (Ready or Not 2: Here I Come) de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, conocidos como Radio Silence. Una continuación digna. Toda la gracia y sorpresa que tenía la original primera parte, en esta no te acaba de sorprender (pese al cambio de roles), pero eso no quita que el gore en forma de gente explosiva (y no porque estén para mojar pan), es un auténtico despiporre. Samara Weaving vuelve a ponerse el traje batalla (de novia) para afrontar el nuevo juego de supervivencia, y ahí no falla compartiendo ser la final girl junto a su «hermana» Kathryn Newton. De regalo un nuevo elenco de rostros conocidos donde destacan las presencias de Elijah Wood, Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatosy, David Cronenberg o Nestor Carbonell. Funciona y se deja ver.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu de John Favreau. No se puede negar… The Mandalorian y Grogu es por un lado café para muy cafeteros, y por otro el episodio más largo de la mejor serie de Star Wars, con permiso de Andor. Mucho entretenimiento, eso es bueno, secuencias frenéticas, unas cuantas referencias molonas a iconos de la saga como el ajedrez del Halcón Milenario o los AT-AT de Hoth, o a otras cosillas dentro del universo George Lucas / Steven Spielberg (el aroma Indiana Jones inunda la sala). Listo. De regalo una historia que rememora al famoso cómic Boba Fett: cuando la gorda cuelga de Cam Kennedy y John Wagner. A los mandos, la palabra es ya un poco coña, John Favreau y Dave Filoni, seres predilectos dentro de este renacimiento con base en el streaming. Ojo, es una película atípica, con dos rostros conocidos, y una retahíla de criaturas que vienen para engrandecer el show business que hay detrás de Star Wars. Ah, y Grogu mola, mucho, y tiene su momento… uno grande con espacio (Justo) para la comedia.

Un cartel de Star Wars: The Mandalorian and Grogu
Un cartel de Star Wars: The Mandalorian and Grogu

Depredador dominante (Apex) de Baltasar Kormáku. Australia es de esos lugares donde no apetece perderse: Rogue, Wolf Creek, y ahora Apex. Charlize Theron vs. Taron Egerton, deportista acostumbrada a superar los retos más desafiantes vs. un pirado testosterónico con un bagaje que mete miedo. Es entretenida, tiene destellos claustrofóbicos a lo 127 horas, y de alguna forma viene a dinamizar con la hipervelocidad de estos años propuestas del estilo de Rio salvaje, aquella de Meryl Streep y Kevin Bacon. Tiene su punto macarra y ya te preavisa… pasa de meterte en la tierra de los canguros, el outback, los mountain men y demás. Tenéis Apex en Netflix.

Ruta de escape (Crime 101) de Bart Layton. Comentar que ahí en Prime Video está Ruta de escape, film competente rato largo y no fotocopia, pero desde luego hermana gemela, de Ladrón de Michael Mann: historia de un ladrón de diamantes deseoso de reencauzar su vida. Este vez es Bart Layton, director del debatido documental / film El impostor, quien que se rodea de un muy interesante elenco donde figura Chris Hemsworth como primer espada, bastante sosainas y poco creíble la verdad, acompañado por los ideales Mark Ruffalo, me encanta su permanente cara de estreñido, Halle Berry, unos 59 reales muy bien llevados, Nick Nolte, siempre hay un gran villano en la sombra, y Barry Keoghan, perturbado perturbador… mola. Si bien el conjunto es al final un sota, caballo y rey de libro, cero sorpresas la verdad, como un todo funciona bien, dejando sobre la mesa buenas ideas como la corrupción, los machismos, la soledad, el egocentrismo, o el tratar de pasar página debido a todo lo anteriormente comentado. Para pasar un rato bien vale,

El diablo viste de Prada 2 (The Devil Wears Prada 2) de David Frankel. Ya sé, no es terror, no tiene gore, ni nada, pero es de esas que cumplen como entretenimiento puro y duro, el mundo de la moda embutida en la vorágine de los medios que todo se lo comen. En esta ocasión influencers, youtubers y tiktokers amenazan el periodismo puro (justo lo que pasó con los blogs, de ahí la empatía). Regresan los de hace 20 años y nosotros somos también los mismos (20 años más viejos).

Remato con dos viajes que me he dado, uno de repetición con The Neon Demon de Nicolas Winding Refn, película que no veía desde Sitges no sé qué año. Llegar para comerte el mundo y que el mundo te fagocite a ti… literalmente. Obra maestra. Y luego me veo Miedo en la ciudad de los muertos vivientes y veo Romero, Argento, Carpenter, CravenLucio Fulci nos sumerge en uno de sus relatos más Lovecraftianos (¿no lo son todos los de la trilogía de las puertas del infierno?) no dejando de lado su particular surrealismo gore y narrativa inconexa, esa donde en realidad te la sopla todo porque el conjunto es pegadizo y la desesperación te espera a cada vuelta de esquina. Un gustazo.

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Publicado por Uruloki en
 

Velocidad de crucero llevo ya, y aquí arranco con las 20 esperanzas de 2026 más 5 de 2025 que llegarán a lo largo del año pero que ya se han podido ver al otro lado del charo o en festivales de rigor. El año es completito y prometo visitar todo tipo de géneros, desde el terror, las franquicias comiqueras, los viajes estelares y las cosas raras que de vez en cuando te encuentras por ahí. Vamos con el listado de pelis que me levantan el ánimo, y tengamos en cuenta que a lo largo del año algunas de estas desaparecerán de nuestros radares al tiempo que otras serán descubiertas y encumbradas. Al tema…

Las 20 esperanzas de 2026
Las 20 esperanzas de 2026

28 años después: el tempo de los huesos (28 Years Later: The Bone Temple) de Nia DaCosta. Pues resulta que Danny Boyle cede el testigo de la dirección a DaCosta, la directora del notable reboot de 2021 de Candyman, pero también la culpable de una infumable The Marvels. Todo está por ver, pero con el listón en lo más alto, y de nuevo con Alex Garland a los mandos del guión, pues ¿qué puede pasar que no nos guste? Nada. Esa es la respuesta. Al frente de nuevo Ralph Fiennes, Jack O’Connell y Alfie Williams. Todas las ganas del mundo por verla, por descubrir cómo rizan el rizo, y de cómo se queda para esa supuesta tercera parte que debería cerrar el círculo iniciado por Boyle con tan buen sabor de boca.

The Adventures of Cliff Booth de David Fincher. Guión de Quentin Tarantino, Fincher dirigiendo, Brad Pitt protagonizando, spin off del personaje más divertido y macarra de Érase una vez en Hollywood… se encuentra en rodaje y se espera que esté para este año, pero igual ocurre como el año pasado con The Bride!, y ajo y agua. Por lo pronto es una esperanza curiosa con un buen reparto que acompaña al siempre molón PittElizabeth Debicki, Yahya Abdul-Mateen II o Carla Gugino. Sea como fuere compro.

Flowervale Street de David Robert Mitchell. El director de It Follows regresa tras la rareza Under the Silver Lake. Esta es una de ciencia ficción, con un par de rostros potentes como los de Anne Hathaway y Ewan McGregor, y una historia por lo pronto intrigante… una familia que comienza a notar cosas raras en torno a su vecindario. El guión es del propio Mitchell, y produce el desaparecido J.J. Abrams, asi que seguro que ha visto algo interesante en todo esto.

Hokum de Damian McCarthy. Terror sobrenatural, folklore y Adam Scott. Nada como contarnos la historia de un escritor que se pira a Irlanda a esparcir las cenizas de sus fallecidos progenitores para acabar sucumbiendo a brujería y otras cosas siniestras del país de los tréboles de cuatro hojas. Nos la trae Neon, y si Neon apuesta por ella es que la cosa promete. El trailer que se ha visto, corto, aconoja un rato… y es de esos que con cuatro planos ya te deja con el culo torcido.

Digger de Alejandro González Iñárritu. La verdad, no sé qué esperar, pero apunta a bizarrada gorda con un mutado Tom Cruise y un buen grupo de actores y actrices haciéndole compañía. Que si Sandra Hüller, que si John Goodman, que si Jesse Plemons, que si Sophie Wilde, que si Riz Ahmed, que si Michael Stuhlbarg, que si Burn Gorman… poco se sabe por ahora. Algo así como que un hombre poderoso emerge como salvador del mundo antes de que el propio desastre que acaba de provocar acabe con este. Vamos, una suerte de Trump de la vida. Ojo, de Iñárritu podemos esperar cualquier cosa.

Disclosure Day de Steven Spielberg. Otra de ciencia ficción escrita por el virtuoso David Koepp y basada en una historia del propio Spielberg. No se sabe nada de la trama, pero la cosa va de extraterrestres y primeros contactos con los seres humanos. Al frente la siempre elegante Emily Blunt, Colin Firth, Wyatt Russell, Josh O’Connor, Colman Domingo o Eve Hewson. Cuanto más dure el misterio mejor, y que la divinidad ilumine a Spielberg volviendo a visitar el subgénero que más ha explorado en su carrera… los marcianos.

The Dog Stars de Ridley Scott. Pues sí, con 88 años a sus espaldas va Scott y se va al páramo acompañado por Jacob Elordi, su perro y Josh Brolin. La película se desarrolla tras una catástrofe provocada por un virus de la gripe que casi acaba con la humanidad… La película sigue a Hig (Elordi), un piloto civil, y a un duro exmarine (Brolin), que se enfrentan a invasores y a la esperanza de una vida mejor fuera de su actual morada. De regalo la Margaret Qualley, Guy Pierce y Benedict Wong. Está basada en una novela del mismo título obra de Peter Heller.

Dune: Part Three de Denis Villeneuve. El esperado cierre a la adaptación más bruta de la obra de Frank Herbert. Poco más que decir, vuelve Paul Atreides, vuelve Chani, vuelve la Princesa Irulan, crece Alia Atreides con la cara de Anya Taylor-Joy, regresa el reanimado Duncan Idaho, vuelve Gurney Halleck, vuelve Lady Jessica, surgen los hijos Leto II y Ghanima Atreides, y aparece Robert Pattinson dicen que en un papel no desvelado todavía. Sea como fuere apunta a cine con mayúsculas. Para Navidad pegándose cara a cara con Marvel Studios.

Mother Mary de David Lowery. Resulta de David Lowery es un tipo peculiar y siempre paladeando cosas especiales. No es que me encante, pero El Caballero Verde me flipó. En esta junta a Anne Hathaway con Michaela Coel y Hunter Schafer para contar la relación psicosexual entre la cantante pop Mary (Hathaway) y la diseñadora de moda Sam (Coel), después de que la necesidad de la primera de un vestido para su nueva gira los vuelva a unir. El trailer recuerda de alguna forma a una mezcla de In Fabric de Peter Strikland, Smile 2 y el resurgir narrado en Cisne Negro. Siniestra y chunga de narices.

La odisea (The Odyssey) de Christopher Nolan. Pues igual que Villeneuve, Tarantino, Fincher y otros… si hay peli ese año, a la lista de esperanzas automáticamente. Es el cine que más disfruto, cuando sus directores son capaces de realizar lo irrealizable. Un clásico de la literatura realizado con toda la opulencia y grandeza que suele ofrecer Nolan en sus producciones. No defraudará, pero los habrá que dirán que vaya tostón. Esta será ejemplo de la grandilocuencia de Hollywood, un must see.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu de Jon Favreau. Como fan confeso de la saga televisiva la quiero disfrutar en cine. Será como ver un episodio extendido, lo sé, con sus cosas buenas y sus cosas malas. El guión es obra de Favreau, Dave Filoni (apunta por los últimos reportes a sustituto creativo de Kathleen Kennedy al frente de Lucas Films) y el propio George Lucas. Tampoco espero mucho, pero escuchar la fanfarria en cines va a ser la bomba.

Her Private Hell de Nicolas Winding Refn. Hacía tiempo que el director danés no se pasaba por el cine. Como siempre su cine es especial, desde Drive, pasando por Sólo Dios perdona, The Neon Demon, Valhalla Rising… ¿Qué espero de Her Private Hell? Pues no lo sé, pero me atrae como el polen a las abejas. Lleva sin rodar cine desde 2016, y una década después regresará con una película de nuevo extrema protagonizada por la encantadora Sophie Thatcher (La acompañante, Heretic o Prospect) y Dougray Scott.

Resident Evil de Zach Cregger. Ya… ¿otra de Resident Evil? Pues sí, pero superado Paul W.S. Anderson, la infecta Resident Evil: Welcome to Raccoon City, y la totalmente olvidable serie de Netflix, que el director de Barbarian y Weapons se anime con esta franquicia, pues tela marinera. ¿Suena a encargo? Pues no lo tengo claro, la define no como una adaptación, si no como un film que transmita la sensación de los videojuegos, el verte ante un pasillo oscuro, sin escuchar nada y con una única bala en la recámara. Protagoniza Paul Walter Hauser (Richar Jewell), Austin Abrams (el drogadicto de Weapons), Zach Chery (“Severance” y “Fallout”) y Kali Reis (“True Detective: Night Country”).

Send Help de Sam Raimi. ¡Leches!, que regresa Raimi al cine desde Doctor Strange en el multiverso de la locura y al terror desde Arrástrame al infierno (maravillosa). Esta vez nos prepara para un Náufrago extremo, con Rachel McAdams dando mucho por el saco a Dylan O’Brien… y ojo, aparentemente sale Bruce Campbell (al menos en una foto). Una empleada y su insoportable jefe sobreviven a un accidente aéreo en una isla desierta. Ella, con habilidades de supervivencia, se convierte en la única esperanza de su jefe para mantenerse con vida en este entorno hostil. Promete ser genérica, pero fijo que en manos de Raimi todo tomará un giro inesperado y macarra.

Street Fighter de Kitao Sakurai. Vale, que igual es una mierda y de la que tengo que hablar es de Mortal Kombat II, la protagonizada por Karl Urban. Pero si bien la segunda seguro que mola, esta puede ser un auténtico mojón o, curiosamente, la adaptación el icónico videojuego a la gran pantalla. Los carteles, el primer trailer… todo augura goce pleno. Y ojo que tenemos a Jason Momoa como Blanka, David Dastmalchian como M. Bison, Noah Centineo como Ken, 50 Cent como Balrog, Andrew Koji como Ryu y veremos también a Zangief, Guile, Akuma, Cammy, Vega, Chun-Li, Dhalsim, Honda y la madre que los parió. Puede ser muy absurda.

A Colt is My Passport de Gareth Evans. Nada se habla de lo nuevo de Evans, el mago tras la saga The Raid, el creador de la maravillosa “Gangs of London”, y ahora responsable del remake de un film japonés de 1967 titulado Koruto wa ore no pasupôto. En la película original un asesino a sueldo es contratado para matar al líder de una banda mafiosa, tras el trabajo el resto de las bandas rivales se unen para darle caza a él y al chofer que le transporta. En el remake están Sope Dirisu (prota de “Gangs of London” y que mete hostias como panes) y Tim Roth, un clásico. La espero sentado y ansioso. Va a molar porque sí.

Remain de M. Night Shyamalan. Otro director que debe estar siempre en la lista de esperanzas. Tras salir de una clínica psiquiátrica, un arquitecto afligido se muda a Cape Cod por trabajo. Durante su estancia en un antiguo B&B, una enigmática mujer lo hace dudar de sus creencias racionales sobre la vida y la muerte. Jake Gyllenhaal es la figura del film, y por lo tanto el arquitecto. Como siempre el gusto está en el misterio que plasme Shyamalan, guionista adaptando una novela de Michael Sparks. Mejor es no saber nada.

Werewulf de Robert Eggers. No sé, Eggers mola, ha hecho cosas rumbosas como La bruja o  El hombre del norte, El faro fue su viaje más Lovecraftiano posible y con Nosferatu… pues no tengo claro, bien pero mal. Esta vez hombre lobo, otra de las criaturas clásicas. En la Inglaterra medieval, una misteriosa criatura acecha entre la niebla, convirtiendo las leyendas locales en una aterradora realidad mientras los aldeanos se enfrentan a una antigua amenaza sobrenatural. Por ahí andan Aaron Taylor-Johnson, Ralph Ineson, Willem Dafoe y… horror, Lily-Rose Depp (otra vez). Veremos, pero desde luego debemos esperar algo bueno de ella.

Return to Silent Hill de Christophe Gans. La razón de estar aquí es la misma que A Colt is My PassportGans merece estar siempre que hace algo. Desaparecido de la silla de director desde hace más de una década, es el director del mejor segmento de Necronomicon, responsable de Crying Freeman: los paraísos perdidos, autor de la maravillosa El pacto de los lobos, y de la muy molona Silent Hill (la mejor adaptación). Es casi emocionante que regrese al género que le vio nacer y donde se desenvuelve como nadie.

Evil Dead Burns de Sébastien Vaniček. El director de Vermin. La plaga se atreve con la madre de todos los desmadres. De cuando en cuando mola disfrutar de lo extremo, y la saga creada por Sam Raimi (segunda cita de la entrada), bien merece ser incluida en toda lista que se precie. Si producen Raimi, Robert Tapert y Bruce Campbell nada puede fallar. Va a ser un baño de sangre y tendremos que ir con chubasquero al cine.

Para terminar me paro con 5 de este año, y antes, que veremos en los próximos meses. Desde luego ver en cines Kill Bill: The Whole Bloody Affair va a ser la repanocha, 15 años después de su estreno en USA nos llega el turno. Nunca es tarde si la dicha es buena. Luego ya Marty Supreme de Josh Safdie, fija en todas las quinielas para llevarse premios y más premios, The Furious de Kenji Tanigaki, dijeron de ella en el Festival de Sitges que vale cada minuto… una epopeya violenta que ensombrece a los mismísimos Gareth Evans y Timo Tjahjanto . Luego tenemos el terror de Obsession de Curry Barker, historia de amor platónico donde un deseo para conquistar el corazón de la chica que le gusta se transforma en siniestro precio por el que tienes que pagar. Termino con Primate de Johannes Roberts, una macarrada gore con un mono rabioso que acaba por dar buena cuenta de los miembros de la familia con la que vive.

Las 5 esperanzas de 2025 (y antes) que veremos en 2026
Las 5 esperanzas de 2025 (y antes) que veremos en 2026

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