Pues nada, que ya estamos en septiembre y, por lo tanto, agosto queda cerrado con un buen paquete de films entre los que se encuentran la desafiante El ser querido, esa genialidad comiquera que responde al título de Spider-Man: Brand New Day, y otras delicias bajo títulos tan diversos como Insidious: fuera del más allá, El final de Oak Street, The Furious o Buena suerte, pásalo bien, no mueras. Ojo, hay espacio para un par más de esas que NO recomiendo. Un poco más abajo.

El ser querido de Rodrigo Sorogoyen. Nueva maravilla está de El ser querido en la trayectoria de Sorogoyen por sacar lo peor de la personalidad humana (la de sus personajes claro está). Esta vez nos embarcamos en el no saber relacionarse, en el no reconocer los errores, en el no pedir perdón, en el no parar cuanto te has pasado de la raya. Agonía cinematográfica, rodada con estilo, crudeza, y un desagradable tono que te saca de quicio o te causa risa cuando la tensión sobrepasa los límites. El reparto espectacular, con un Barden que borda de nuevo un ser maligno, y una Victoria Luengo que sufre lo indecible. De regalo la música de Olivier Arson que embelesa, pero que a la vez arroja y desconcierta, y una serie de diálogos embebidos en planos cortos que te acorralan. Maravillosa.

Cartel de El ser queridoCartel de El ser querido

Spider-Man: Brand New Day de Destin Daniel Cretton. Pues mira, todo lo que Cretton no me supo dar en Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, me lo ha dado con creces y de forma superlativa en Spider-Man: Brand New Day. Es este nuevo episodio de la saga Tom Holland la versión más adulta y aferrada al suelo que pisa, es emocional y atada a una realidad incómoda para nuestro héroe protagonista. Al fin un Spiderman amigo y vecino, adorado por los que no lo conocen y olvidado por los que podrían conocerle. Atrás quedan las aventuras contadas por John Watts, forzadas y pegadas con superglú a la necesidad narrativa del MCU que, ojo, en esta no se obvia, pero no transciende nada más de lo meramente necesario (y como puerta para el futuro que ha de venir). De regalo, ese team-up con El Castigador, grande Jon Bernthal, y los esperados Zendaya y Jacob Batalon. De regalo un arranque superlativo donde hay hueco para rememorar portadas clásicas y recordar que hay otros villanos de menor enjundia, pero igual respeto, como son Escorpión, Boomerang, Lápida o Tarántula. Lo dicho, con permiso de Sam Raimi, que vino para abrirnos a un nuevo mundo repleto de posibilidades, el mejor film de Spiderman hasta la fecha. Muy notable, por no decir que sobresaliente.

Insidious: fuera del más allá (Insidious: Out of the Further) de Jacob Chase. Y la sexta de la saga sigue en los trece de algunas de sus predecesoras, más lio maligno, más viajes al más allá, más qué me cuentas Romerales. Recuerdo con encanto cuando en 2010, aquel primer Sitges, me flipó el film de James Wan. Que gustazo aquella propuesta donde el terror más clásico enfundado en horror moderno, la estética más «artesanal» exenta de grandes efectismos para representar el viaje por el más allá, y un reparto rumboso, unían fuerzas para dejarte pegado a la butaca. Tres lustros después las ideas están ahí, pero tratando de sacarse de la manga una nueva extensión que explotar en la franquicia. Acabará agotándose (como tantas otras), pero por ahora sirve para conocer a una clon de Naomi Watts, un villano digno de Ozzy Osborn, un mundo astral repleto de viejos conocidos con promesas de asentarse en el más acá, y mucho salto de fe… incluso para una de terror sobrenatural. El film es muy Poltergeist, pero con cabezonería, peña que se empareda y otras lindezas que vaya cruz. En fin, normalita, se ve y fin. A por la siguiente.

El final de Oak Street (The End of Oak Street) de David Robert Mitchell. Si te piden que leas un libro de la saga “Elige tu propia aventura”, te cuentan un episodio de Dimensión desconocida o Cuentos asombrosos, y te mandan al mejor de los Parque Jurásico… obtienes como resultado El final de Oak Street, un perfecto producto J.J. Abrams (¿echamos de menos sus ya famosos lens flares?, ¿podría ser un nuevo episodio del fenecido Cloverfield Universe?) en manos del no menos acertado David Robert Mitchell. Al final, una aventura familiar no exenta de truculentas secuencias, giros WTF, y una muy generosa dosis de misterio y ciencia ficción, amén de la clásica crisis familiar americana a resolver (muy ochentero todo). Inteligente, sorprendente y con su propio estilo… cine veraniego que entra bien con los calores.

The Furious de Kenji Tanigaki. El cine de “tortas como panes” llegado de Hong Kong y China tiene una nueva referencia molona: The Furious, potente e impagable propuesta dentro de ese género cinematográfico que tanto mola ver en eventos destinados a tal disfrute… los festivales y sus multitudinarias sesiones. En esta ocasión, ya como en otras, la epopeya de hostias mola igualmente, aunque no la veas rodeado de energúmenos ansiosos de flipar con patadas imposibles, lecciones de kung fu extremo, martillazos a cascoporro y las participaciones de veteranos del género como Joe Taslim o Yayan Ruhian. El film se disfruta, no cabe duda, pero tampoco se puede negar que es menor en cuanto al nivel de espectacularidad de obras magnas del género como las indonesias The Raid, The Raid: Berendal o The Night Comes for Us. Está claro que su director Kenji Tanigaki ha sabido elevar su film a un muy interesante rango, con gloriosos momentos macabros y repletos de gore, pero todavía le queda tela que cortar para igualar a maestros como Timo Tjahjanto o Gareth Evans. La inclusión de niños no chirría, pero que el personaje de Xie Miao, madre mía que bien reparte, sea mudo… ufff, en ciertos momentos te desconecta.

Un buen cartel de The FuriousUn buen cartel de The Furious

Buena suerte, pásalo bien, no mueras (Good Luck, Have Fun, Don’t Die) de Gore Verbinski. Director maldito donde los haya (9 años sin catar la dirección), Verbinski apuesta por la rareza más extrema, una compleja historia sobre el apocalipsis tecnológico, las adicciones, los viajes en el tiempo, las relaciones personales y la paranoia. Un poco a salto de mata, por momentos podría ir de la mano con cosas tan diversas como Doce Monos, “Fortnite” o The Faculty, aquí no hay virus (salvo los informáticos) … hay seres humanos abocados a la extinción. Maldita IA… nos vamos a tomar por culo. Ojo, Verbinski debe ser hermano no confeso de Edgar Wright, en esta aquí hay desde Shaun of the Dead hasta The World’s End. Curiosa. Ah, la tenéis en Prime Video.

La última casa (The Last House) de Louis Leterrier. Parafraseando cierta canción macarra… << el horror más horroroso, el horror más inhumano, es que te metan>> por los ojos un ripoff de «Parada en un pueblo tranquilo» de La dimensión desconocida, «Juego de niños» de Misterio, Un lugar tranquilo y otras tantas. Se ve que el lema de Netflix es «¡la hacemos!», independientemente de lo que te propongan sea un horror infame o un tedio absoluto. Y aquí es donde se mueve Louis Leterrier, lo que hacen los contratos leoninos, junto con Wagner Moura y Greta Lee. El resto puro sopor, inconcebible, imposible y jugando finalmente en una liga que no le corresponde… ¿en serio ese fondo H.P. Lovecraft? Nada, para escapar de ella.

La boca del diablo (The Devil’s Mouth) de Jeff Wadlow. Otra más… quien me mandaría a mí. Jeff Wadlow no levanta cabeza desde Kick-Ass 2, y ya ha llovido. Esta vez se pone a los mandos de la infecta La boca del diablo, un esperpéntico despropósito se mire por donde se mire. Personajes que odias desde el minuto uno y que conforme van palmando pues mejor, menos sufrimiento televisivo. Desde que MGM fue adquirida por Jeff Bezos se ve que todo vale, y cosas como esta en otro tiempo no habrían pasado el corte. Eso sí, lo mejor es el WTF final, brindis al sol como pocos. Asylum debe estar buscando en qué momento su software de FX digitales cayó en manos de Amazon Studios… ¡pardiez! ¡Aquí podéis sufrirla!

 

El mes de julio suele ser, en mi caso, un mes ligero. Ligero porque el acceso a salas de cine queda concentrado en el final de mes y poco más. Este 2026 no defrauda y aunque parco en visitas a las salas, lo visto ha valido mucho la pena… sobre todo La Odisea de Christopher Nolan. Al tema.

La Odisea (The Odyssey) de Christopher Nolan. La suntuosidad cinematográfica de Christopher Nolan no tiene parangón. La Odisea es casi perfecta. Grandiosa, portentosa, inmensa y… osada. Nolan sigue en sus trece, y esto consiste en ofrecer cine a otra escala, no ya por los 70mm IMAX en lo que fue rodada, si no por optar por una sensación de realidad y naturalidad que, hoy en día, sólo él sabe manejar y exponer. Rodeado por un elenco pleno, aborda la obra de Homero desde un enfoque que supera y no se para a pensar en el qué dirán los puristas más cansinos. Nolan moderniza con estilo, interpreta el relato, y adapta una obra maestra escrita para que se pueda ver en ella una obra maestra cinematográfica que perdurará. Visualmente perfecta.

Uno de los carteles de La OdiseaUno de los carteles de La Odisea

Posesión infernal: En llamas (Evil Dead Burn) de Sébastien Vaniček. Me fastidia decirlo, pero Sébastien Vaniček se ha inventado Evil Dead. Digamos que a Posesión infernal: En llamas le pasa justo lo contrario que a La momia de Lee Cronin. Si esa llevó el relato clásico al universo Evil Dead, el film de Vaniček se aleja por completo de aquello que parieron Sam Raimi, Robert Tapert y Bruce Campbell. Ojo, tiene momentos cumbre, la escena en el interior de la casa que se pudo ver en uno de los trailers es uno de ellos, la dosis de gore y barbaridad cumple con lo exigible, y de hecho hay nuevamente un equivalente a la icónica motosierra. Pero el resto, hay Sébastien… vaya interpretación. Valga que los saltos de fe en esta saga son obligatorios al tratarse de terror y demonios kandarianos, pero lo de la baba, el beso, el arañazo o el toque carbonizado, pues NO. No todo vale. Lo mejor, la pasta que ha logrado abre la puerta al futuro… esperemos que este no siga perdiendo esencia.

The Surfer de Lorcan Finnegan. Bienvenidos a El extraño viaje de Nicolas Cage. The Surfer es algo así como un nuevo clásico a la Wake in Fright, esa infernal visita al outback australiano por parte de un profesor durante una Navidad, pero en una playa repleta de olas y recuerdos. Sita en la misma zona, cambia a los catetos cazadores de canguros por un grupo de surfistas que dictan el derecho de otros domingueros a visitar una playa cualquiera de esta húmeda propuesta de malrollero outback. El nivel de paranoia es el habitual en el cine protagonizado por Cage, lo borda, llegando al punto de creer (al menos en mi caso) que lo que ves es una de ciencia ficción con bucle infinito incluido… pero no. The Surfer es una de terror pro deshumanización para superar tus miedos internos. Así de simple y la vez de desconcertante. Ojo, último papel molón de Julian McMahon. La tenéis en Prime Video.

Cartel de hace mil años de ShockCartel de hace mil años de Shock

Shock de Mario Bava. Con la memoria de nuestra protagonista troceada, la gran Daría Nicolodi nos adentra en el paranoico viaje al infierno de una mujer que sin entender la razón se ve perturbada cuando regresa al hogar de su primer matrimonio. Un marido muerto, muchos secretos, un hijo aparentemente poseído, una casa plagada de recuerdos, visiones, terrores nocturnos, la memoria reconstruida a golpes… Mario Bava maneja el espacio, lo retuerce, cambia el tempo de la narración y con un buen crescendo te lanza por una vertiginosa pendiente donde el sentimiento de culpa hace estragos de los buenos. Tiene momentos icónicos del cine… mola. Puedes ver Shock en FlixOlé.

Danza mortal (Murder-Rock: Dancing Death) de Lucio Fulci. Se podría llamar Slashdance o Fame (and die). Un raro giallo de Fulci, onírico, etéreo, repleto de gasa y con un asesino del punzón bastante espeluznante. Tiene esa estética vaporosa y enigmática tan presente en el terror italiano de la época. Es curiosa y rápida. Fulci aprovecha movimiento y cuerpos (potentes) para sacrificar a las damas que deben morir. Con toda probabilidad te deja insatisfecho con su final, ya que es como si Dario Argento se cargara a Jessica Harper o Tony Musante para dar caza al asesino. Y esta está disponible en Filmin.

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Ya inmersos en junio echo la vista atrás para hablar de mayo y lo mucho que ha ofrecido el mes que nos adentra en la vorágine de estrenos del verano. Ha habido de todo, cosas de streaming como Ruta de escape o Depredador dominante, cosas de cine como Te van a matar, Mortal Kombat II o The Mandalorian and Grogu, y otras vistas daquela maneira. Al tema.

Te van a matar (They Will Kill You) de Kirill Sokolov. De esas películas que, cuanto menos sepas, más la disfrutas. Tristemente estrenada en paralelo con la apisonadora Super Mario, Te van a matar es una inesperada sorpresa y un «esto no lo veía venir» como una casa. Disfrutona, heredera toda ella de la secuencia entre Beatrix Kiddo y el ejército personal de O-Ren Ishii, amiga de las florituras que inventó Yuen Woo-ping, y prima hermana del modo Bloody Palace de Devil May Cry… Todo en una, que no es poco. Eso sí, superado el golpe inicial y algunas secuencias posteriores, pura maestría la demostrada por su director Kirill Sokolov, conforme más se sube menos sorprendente se hace, aunque no cabe duda de que te lo pasas teta con la locura en la que se ve involucrada Zazie Beetz. La idea es totalmente disparatada, y eso es lo que mejor funciona en ella, para guardar en el recuerdo pese a los tropiezos que sufre.

Un cartel de Te van a matar
Un cartel de Te van a matar

Mortal Kombat II de Simon McQuoid. Es una pena ir con la ilusión de la primera parte y encontrarse con un downgrade que afea aspectos delicados de la franquicia. Hay que valorar, y mucho, la presencia del categoría A Karl Urban como Johnny Cage, tiene un carisma que todo lo soporta, es la estrella invitada que potencia el todo y se encarga de apuntalar ese tono cómico / irónico que agrega frescura a la historia (lo de Baraka es de traca), pero punto final. A partir de ahí viene el tránsito por el desierto de su director Simon McQuoid. Pululan los escenarios pobres (y parcos), un vestuario más pobre todavía (falta sustancia), y las decisiones sobre personajes de la primera parte tienen un gran efecto en la segunda (veremos cómo resuelven en la tercera si es que recaudan para hacerla). El equipo técnico de McQuoid agrega unos efectos visuales variantes: los hay decentes, pero como contraste te planchan un Inframundo digno del Spawn de 1997, y golpe en el estómago. Por otro lado, aquí nadie atiende a principios básicos como el tamaño de los personajes, esto es equivalente a cargar maletas como su fueran bolsas de la compra vacía. No se puede negar, pero ese Shao Kahn cambiante en tamaño es para ver… y no creer. En fin, floja, se deja ver y el icónico tema en los créditos finales es gloria, pero es que ni la historia tiene encanto suficiente, y parece sacada de los fondos de la desimaginación.

Keeper de Osgood Perkins. Viendo Keeper de Osgood Perkins me sitúo en los enigmas de Alex Garland tanto con Men como Annihilation, no tanto por la historia que cuenta si no por su base de terror íntimo, que enfrasca la paranoia, lo lisérgico, lo esotérico y lo folklórico. De ahí que me haya sorprendido para bien, tanto por lo mágica que resulta Tatiana Maslany como por ese tétrico tercer acto en el que todo va pillando velocidad. Acongoje total, de ese que incomoda. Película de transición de Perkins entre Longless y The Monkey, y otro gustazo más.

Noche de bodas 2 (Ready or Not 2: Here I Come) de Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, conocidos como Radio Silence. Una continuación digna. Toda la gracia y sorpresa que tenía la original primera parte, en esta no te acaba de sorprender (pese al cambio de roles), pero eso no quita que el gore en forma de gente explosiva (y no porque estén para mojar pan), es un auténtico despiporre. Samara Weaving vuelve a ponerse el traje batalla (de novia) para afrontar el nuevo juego de supervivencia, y ahí no falla compartiendo ser la final girl junto a su «hermana» Kathryn Newton. De regalo un nuevo elenco de rostros conocidos donde destacan las presencias de Elijah Wood, Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatosy, David Cronenberg o Nestor Carbonell. Funciona y se deja ver.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu de John Favreau. No se puede negar… The Mandalorian y Grogu es por un lado café para muy cafeteros, y por otro el episodio más largo de la mejor serie de Star Wars, con permiso de Andor. Mucho entretenimiento, eso es bueno, secuencias frenéticas, unas cuantas referencias molonas a iconos de la saga como el ajedrez del Halcón Milenario o los AT-AT de Hoth, o a otras cosillas dentro del universo George Lucas / Steven Spielberg (el aroma Indiana Jones inunda la sala). Listo. De regalo una historia que rememora al famoso cómic Boba Fett: cuando la gorda cuelga de Cam Kennedy y John Wagner. A los mandos, la palabra es ya un poco coña, John Favreau y Dave Filoni, seres predilectos dentro de este renacimiento con base en el streaming. Ojo, es una película atípica, con dos rostros conocidos, y una retahíla de criaturas que vienen para engrandecer el show business que hay detrás de Star Wars. Ah, y Grogu mola, mucho, y tiene su momento… uno grande con espacio (Justo) para la comedia.

Un cartel de Star Wars: The Mandalorian and Grogu
Un cartel de Star Wars: The Mandalorian and Grogu

Depredador dominante (Apex) de Baltasar Kormáku. Australia es de esos lugares donde no apetece perderse: Rogue, Wolf Creek, y ahora Apex. Charlize Theron vs. Taron Egerton, deportista acostumbrada a superar los retos más desafiantes vs. un pirado testosterónico con un bagaje que mete miedo. Es entretenida, tiene destellos claustrofóbicos a lo 127 horas, y de alguna forma viene a dinamizar con la hipervelocidad de estos años propuestas del estilo de Rio salvaje, aquella de Meryl Streep y Kevin Bacon. Tiene su punto macarra y ya te preavisa… pasa de meterte en la tierra de los canguros, el outback, los mountain men y demás. Tenéis Apex en Netflix.

Ruta de escape (Crime 101) de Bart Layton. Comentar que ahí en Prime Video está Ruta de escape, film competente rato largo y no fotocopia, pero desde luego hermana gemela, de Ladrón de Michael Mann: historia de un ladrón de diamantes deseoso de reencauzar su vida. Este vez es Bart Layton, director del debatido documental / film El impostor, quien que se rodea de un muy interesante elenco donde figura Chris Hemsworth como primer espada, bastante sosainas y poco creíble la verdad, acompañado por los ideales Mark Ruffalo, me encanta su permanente cara de estreñido, Halle Berry, unos 59 reales muy bien llevados, Nick Nolte, siempre hay un gran villano en la sombra, y Barry Keoghan, perturbado perturbador… mola. Si bien el conjunto es al final un sota, caballo y rey de libro, cero sorpresas la verdad, como un todo funciona bien, dejando sobre la mesa buenas ideas como la corrupción, los machismos, la soledad, el egocentrismo, o el tratar de pasar página debido a todo lo anteriormente comentado. Para pasar un rato bien vale,

El diablo viste de Prada 2 (The Devil Wears Prada 2) de David Frankel. Ya sé, no es terror, no tiene gore, ni nada, pero es de esas que cumplen como entretenimiento puro y duro, el mundo de la moda embutida en la vorágine de los medios que todo se lo comen. En esta ocasión influencers, youtubers y tiktokers amenazan el periodismo puro (justo lo que pasó con los blogs, de ahí la empatía). Regresan los de hace 20 años y nosotros somos también los mismos (20 años más viejos).

Remato con dos viajes que me he dado, uno de repetición con The Neon Demon de Nicolas Winding Refn, película que no veía desde Sitges no sé qué año. Llegar para comerte el mundo y que el mundo te fagocite a ti… literalmente. Obra maestra. Y luego me veo Miedo en la ciudad de los muertos vivientes y veo Romero, Argento, Carpenter, CravenLucio Fulci nos sumerge en uno de sus relatos más Lovecraftianos (¿no lo son todos los de la trilogía de las puertas del infierno?) no dejando de lado su particular surrealismo gore y narrativa inconexa, esa donde en realidad te la sopla todo porque el conjunto es pegadizo y la desesperación te espera a cada vuelta de esquina. Un gustazo.

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Pues esa es la realidad de marzo, no he encontrado la película que me dejara satisfecho del todo, pero sin embargo si hay un par de serie B rumbosas como son Máquina de guerra o Whistle que entretienen, sagas milenarias en caída libre como Scream 7, producciones de impacto que se han metido una leche de muy señor mío (léase ¡La novia!). Me paro también con Torrente presidente y Amarga Navidad, antítesis cinematográficas españoles, cada una con sus cosas, y recupero una de hace unos años que gustó mucho en Sitges o el Fantasia Film Festiva: Vincent debe morir. Al tema…

Scream 7 de Kevin Williamson. Madre del amor hermoso. El aburrimiento más absoluto abandona Woodsboro y se planta en otro pueblo dando una vuelta más a esa tuerca pasada de rosca donde el todo vale sirve como vía de escape para ofrecer al espectador un producto anodino más. Se salvan tres muertes, la de la jarra de cerveza es una barbaridad, pero no hay quien se la crea, y ya. El resto es un paseo cansino por una trama donde ya no sabes si estamos de coña o Kevin Williamson pretende algo serio. En fin, dicen que habrá octava porque esta ha amasado pasta gansa… o se vuelven a reinventar o esto no hay quien lo aguante más.

¡La novia! (The Bride!) de Maggie Gyllenhaal. En la coctelera de la buena de Maggie se mezclan una especie de perversión del cine de Michael Mann, el gamberrismo de la historia de Bonnie y Clyde, una historia de desamor repleto de soledad, mucha paranoia mental, una ración de #metoo, modernidad discotequera, reflexiones entre los monstruos y sus creadores, reflejos de los clásicos (desde James Whale a Mel Brooks), diálogos pervertidos por prosa de diccionario… vamos, una liada bien gorda. Pero bueno, entretenida, diferente y curiosa.

Un cartel bastante molón de Whistle
Un cartel bastante molón de Whistle

Máquina de guerra (War Machine) de Patrick Hughes. Un rip-off en toda regla de Depredador, curiosamente con aires de La guerra de los mundos, para esa segura segunda parte, y un invasor con forma de mecha mecánico, muy a lo Robot Jox de Stuart Gordon. En conjunto está entretenida, máxime con Alan Ritchson desplegando ese carisma de tipo duro impertérrito que merece ser abrazado con el que ya nos deleita en la serie de «Jack Reacher», unos buenos efectos visuales, y ese generoso body count (numéricamente hablando) no exento de gore en forma de cuerpos explotando, medios torsos, brazos y piernas voladoras, etc. El inicio tiene un tono de patria y honor muy americano, evidentemente, pero conforme avanza hay más y más indicadores de la galopante falta de ideas que la pueblan (tan pronto como se adentra en el rango de la ciencia ficción y la supervivencia).

Torrente presidente de Santiago Segura. La comedia del cameo. Puro desparrame de presencias inesperadas y un saber reírse del ahora político y del todos (no deja títere con cabeza) como nos merecemos. Debe verse como lo que es, una cinta de humor basado en la sorpresa, una obra con aroma clásico estrenado en 2026. Santiago Segura marca el tempo, y salvo por un tercer acto más irregular, queda claro que Segura es un visionario y sabe juntar pasado con presente, farándula con frikis, etc.

Sin piedad (Mercy) de Timur Bekmambetov. «Espera sentado: la película». ¿Por qué la titulas «Sin piedad» cuando resulta que «Mercy» sería «Piedad»?, vamos, todo lo contrario, más para una película que se queda en un caso extendido de Minority Report. La jueza, Rebecca Ferguson, al otro lado de la pantalla, aunque pretenda ser una IA, y el detenido, o trasunto de Tom Cruise, sentado en una especie de silla eléctrica, pero con cara de Chris Pratt. El resto de una flojedad que madre mía. No se salva nada, ni el intento de floritura motera con Kali Reis dando vueltas todo el rato, etc. El cartel un engaño, el tráiler, en este caso gracias, otro engaño aunque la cosa sea para peor. Todo en ella de aburrimiento nada rumboso que encima te hace desesperar con lo mal que está contado, y agasajado con unos efectos visuales de baratillo. Ni pies ni cabeza, para olvidar.

Whistle: El silbido del mal (Whistle) de Corin Hardy. Una de terror teen modo años 80 que se empapa de buenas ideas con mejor o peor resultado. Hay ahí un tufillo It Follows regularmente resuelto, que entronca con la saga Destino final o El club de los cinco (el parecido de Dafne Keen con Ally Sheedy es maravilloso). En conjunto no logra pillar velocidad, siendo aburrida y previsible a cada minuto que pasa. Lo más simpático son los WTF a minuto como el acceso piscinero a libros de folklore maya, el cura del pueblo, o el parque de atracciones que se montan… Amén de otras lindezas que dan para risa. Tiene dos muertes bárbaras, y un final muy cabrón.

Póster de Vincent debe morirPóster de Vincent debe morir

Amarga Navidad de Pedro Almodóvar. Resuena Alberto Iglesias a lo Bernard Herrmann, el color nos invade y te fascina, el drama se multiplica de forma exponencial, pero va todo a galope del mayor de los tedios, las buenas interpretaciones y los esquemas de la vida del propio autor (again and again). Por un lado, bien, por otro no tanto… hay que verla para padecerla, o disfrutarla.

Vincent debe morir (Vincent doit mourir) de Stéphan Castang. Resulta que «Vincent debe morir» es el odio llevado al extremo y al simple hecho de ver a alguien y desear ejecutar ese odio de forma salvaje. Stéphan Castang nos traslada a ese creciente y deprimente caos, y lanza a un muy sufrido Karim Leklou (un tipo con una cara triste y seria, con cierto aire Omar Montes), a formar parte de un club que no para de crecer… el de aquellos a los que le parten la cara por que sí. Teniendo en cuenta la creciente sensación de odio social que puebla el planeta (en muchas vertientes y siendo las redes sociales donde te puedes sentir más), la premisa de «Vincent debe morir» es golosa. La esperanza reside sin embargo en el love interest, que, de alguna forma, y entre tanta violencia, arroja un poco de esperanza. No son zombis, son haters.

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Sí, estás en el lugar correcto. Hoy visitamos febrero y hay que hacer un repaso a un mes goloso, con Sam Raimi retornando con la maravilla Send Help, o la perturbadora visión de Emerald Fennell de “Cumbres borrascosas”, pero con espacio para una de mono asesino rabioso, el drama vital de Sueños de trenes, o el mundo del videojuego de Return the Silent Hill. Ah, y ojo, donde recomiendo también advierto… Tron: Ares y una que no había visto y ahora me arrepiento, Tarot.

Send Help de Sam Raimi. Quiero que esté en el top de año, por los santos cojones del gran Sam Raimi. Send Help es el Arrástrame al infierno sufrido por los protas de La guerra de los Rose. Raimi echa la vista atrás y nos embarca en su medio, un slapstick isleño protagonizado por un dúo que lo clavan. El film explora el frenético devenir del cine de Raimi, donde el humor más cafre se mezcla con los golpes de efecto más escabrosos… vómito, veneno, la caza del jabalí y una relación a muerte entre dos “desafortunados” compañeros de trabajo / náufragos. Rachel McAdam de 10, Dylan O’Brien de 10… y de regalo guiños a la historia del cine de Raimi como la Sam-o-cam, el Oldsmobile, Linda y Bruce Campbell. Más como esta por dios…

“Cumbres borrascosas” (“Wuthering Heights”) de Emerald Fennell. Antes de entrar en la sala pregúntate lo que quieres ver, ¿la enésima adaptación de Cumbres borrascosas o una reconcepción de la obra de Brontë? A caballo entre un videoclip, un anuncio de perfume, la vertiginosa y colorista fotografía del Drácula de Coppola o el La cumbre escarlata / Frankenstein de Guillermo del Toro, el cine de Baz Luhrmann o Sofia Coppola, las novelas de Corín Tellado, y un episodio de «Los Bridgerton», nace esta «Cumbres borrascosas». Cómica macarra, dramática, tormentosa y triste. Válida para pasar un rato de amor más allá de lo inimaginable merced a esta diferente adaptación de la obra de la Brontë. Que a los mandos esté Emerald Fennell (dirección y adaptación del guion) hace el tema más curioso y, más todavía si tenemos en cuenta sus trabajos previos, la entretenida Saltburn y la magistral / obra maestra Una joven prometedora. Importante… LAS COMILLAS.

Uno de los carteles de Send HelpUno de los carteles de Send Help

Primate de Johannes Roberts. ¿Qué es lo mejor que podría hacerse para que Primate funcionase? Pues hacer lo que han hecho… un «man in a suit» como una casa. Gracias a esto, y abandonando la recreación digital del monete, pues puedes sacarte la chorra y elaborar una serie B notable, plagada de gore, muertes retorcidas, y buen ritmo. De regalo Adrian Johnston, con una música maravilla, hermana bastarda de John Carpenter y el giallo. Funciona bien y va a lo que va, se deja de tonterías…

Sueños de trenes (Train Dreams) de Clint Bentley. Ver la vida pasar a lomos de los caballos soledad, tristeza, familia, trabajo y amistad. Un retrato de otro tiempo, pero que bien refleja nuestro periplo por este mundo. Poética, contemplativa y difícil. De esas que te dejan tocados, y más cuando piensas en el paso del tiempo. Esta de Sueños de trenes la tenéis en Netflix.

Anaconda de Tom Gormican. Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn y Thandiwe Newton se van de cinematográfica aventura como si de una versión modernizada de Bowfinger mezclada con Super 8 se tratara. El resultado tiene su gracia, Black, Zahn, Newton y Rudd se ganan a pulso el reconocimiento, y presencias / cameos como el de Ice Cube o la mismísima JLO pues dan para unas risas. Es un permanente viaje al pasado, con semblanzas de cooming of age, que trata de engrandecer una peli terrible como la de 1997, y de la que no sé si tendrá un gran fandom por detrás pero que, en esta ocasión, es perfecta para recordarla con mejores ojos de los que se merece.

El pulcro cartel de Cumbres borrascosasEl pulcro cartel de «Cumbres borrascosas»

Return to Silent Hill de Christophe Gans. Lo reconozco, siempre he sido y seré team Christophe Gans a muerte, aunque el resultado de su trabajo sea caótico y carente de rumbo. Capítulo 1. Sin haber jugado Silent Hill 2, por lo tanto, desconozco la calidad de la adaptación como tal, y en comparación con el anterior film del director francés dentro de la saga (francamente superior a este), el nuevo viaje al laberíntico mundo de Silent Hill es curioso. Están todas las esperadas presencias de las grotescas criaturas que pueblan el no tan divino pueblo, pero de alguna forma el guion de Gans acontece sin rumbo, y los cambios entre las ¿ahora son 3? realidades de Silent Hill desconciertan. ¿Qué es real y qué no lo es? ¿Qué ocurre ahora y qué es hecho pasado? Vaya mejunje de ideas disparatadas las de esta película donde nada queda claro, donde todo se reduce a un pilla pilla sin ton ni son, y donde tampoco es que se tengan que agradecer los efectos especiales… el uso de CGI, mayoritario en comparación con el film de 2006, la lía parda. No sabría decir si me ha gustado o no, ni, ni si quiera, si me ha llegado a entretener. Pero es lo que hay, un fracaso en la taquilla que ha recibido tantos palos que, con tristeza, no dejaran que la saga vuelva a la gran pantalla en otros 20 años. Capítulo 2. Pero claro, luego les sobre el videojuego y peor me lo ponen. Ahora entiendo a los personajes, ahora comprendo sus motivaciones, y, con tristeza, se acrecienta la carencia de espíritu, emociones y la trascendencia de los acontecimientos. Vaya invent más bueno el de Christophe Gans.

Tron: Ares de Joachim Rønning. Muy anodina y prácticamente sin punch. Es evidente que se deja ver, está claro que la música de NIN se deja escuchar, pero vengo a reforzar la idea de que al reparto habría que dejarle pasar (y cerrar la puerta). Tampoco inventa nada respecto a la más entretenida Tron: Legacy, que ya de paso en el aspecto musical atronaba como ninguna gracias a Daft Punk. Si es que últimamente todo lo que toca Jared Letto da para chiste… Os dará algo, pero está en Disney+.

Tarot de Spenser Cohen y Anna Halberg. Por eso me la perdí seguramente en cines… Ni pies ni cabeza, un sin ton ni son que aporta cero. Cero gracia y todos los fuera de plano de las muertes hacen pensar que hay una versión pasada de vueltas oculta en algún lugar. Esta para olvidar. aya tedio. Y encima con dos directores, ¡JA! (En Netlix también).

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Mes de diciembre y hay dos grandes opciones, o centras el tiro en Avatar: Fuego y ceniza o lo hace sobre Puñales por la espalda: De entre los muertos. Ambas son las grandes propuestas del mes y donde una va sobrada, para la otra no es su juego, la otra estruja mejor el coco, cosa que la de Cameron ni se plantea. Mes de palomitas acompañadas por un par de pseudo-terrores, un par de advertencias (para huir de ellas) y un vistazo atrás en forma de Cronenberg o extremismo francés. Felices fiestas.

Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash) de James Cameron. El señor Cameron se ha pasado unos cuantos años para parir otra más en su saga, y eso es lo que hay. Todos dirán lo mismo y es que los efectos visuales son el no va más, es inimaginable como Lighstorm y Weta logran eso, se come con patatas al resto de producciones mundiales sean de Hollywood o de los mercados más pequeños, etc. pero en su contra te lleva a un momento donde ya no notas la evolución entre esta y las anteriores partes (que por descontado la tiene, pero es tan lejano el recuerdo que…) A nivel historia pues caca de la vaca. Más plana que una tabla de planchar. Rizan el rizo sobre lo mismo de la segunda parte, otra vez el fondo de defensa de la tribu de rigor, le suman un par de valores extra para darle interés a la trama… y ya tienes otra película de indios y vaqueros, de caza de bisontes, la tribu de cara roja (Pawnee)… vamos, una especie de Bailando con lobos redux. Eso sí, el cine hasta la bandera, la gente aplaudiendo, el olor a palomitas y sudor cargando la sala. El efecto Cameron sigue vivo y la saga Avatar está en la cúspide del cine más taquillero, aunque su calidad narrativa sea la misma que film de sobremesa. Vista en cine, sala iSens 3D… notable experiencia.

Póster de Avatar: Fuego y cenizaPóster de Avatar: Fuego y ceniza

Good Boy de Ben Leonberg. Destinos inevitables, maldiciones y casas encantadas, todo pasado por el tamiz de la enfermedad (es un terror que navega por la paranoia del enfermo) y un can, fabuloso, que acompaña a su dueño en este periplo terrorífico y de mal rollo. No está mal, pero tampoco redefinirá el género (ni creo que lo pretenda, aunque apueste por una idea muy original). Es casi más triste que de terror… sobre todo si tienes perro. La tenéis en Filmin.

Puñales por la espalda: De entre los muertos (Wake Up Dead Man) de Rian Johnson. Bienvenidos a lo nuevo de Mr. Johnson, tercer episodio de la vida y obra del detective Benoit Blanc. Puñales por la espalda: De entre los muertos, le falta ya poco para superar a la saga de Los Piratas del Caribe, ahonda, aunque en intensidad inferior, sobre el pizpireto whodunit. Esta vez el puzle tarda en formalizarse, si bien las piezas se ponen de forma un pelín atropellada en esa primera fase narrativa / contemplativa donde prestar atención a los detalles es casi crucial. Se produce el hecho y aparece Blanc, un soso Daniel Craig que, esta vez, prevalece menos en intensidad que su ocasional sidekick, el genial Josh O’Connor. La troupe que rodea a estos dos es de escándalo con mayúsculos Josh Brolin, Glenn Close, Thomas Haden Church o Andrew Scott. Unos cuantos altibajos, pero un misterio divertido y repleto de trucos de esos que mola que te vayan desmenuzando y revelando a poquitos. Estéticamente es sobresaliente, pero esas dos horas y media se hacen un pelín extensas, si bien son meridianamente necesarias si quieres contarlo todo al dedillo y sin dejar un detalle olvidado en un cajón (responsabilidad del director / guionista / productor). Johnson es el rey del mambo y hay que darle gracias de que siga explorando el divertido cine de crimen y misterio. Dios mediante, esperemos a la cuarta… carne de Netflix.

Cosecha sangrienta (Clown in a Cornfield) de Eli Craig. No es cine de terror, pero podría pasar por ello. No es cine con asesino sobrenatural, pero crees que lo es hasta más o menos la mitad de la película. Por lo demás, una cómico-venganza-slasher generacional en manos del director de Tucker & Dale vs Evil y Little Evil. Lo malo es que es floja, funciona de inicio mejor de como acaba funcionando, y la trama y el ritmo se desinflan como un globo pinchado. Lo bueno, el despiporre gore, donde Eli Craig no se corta, ni falta que hace. Anda por ahí Kevin Durand, el rostro más conocido…

Strangers: Capítulo 2 (The Strangers: Chapter 2) de Renny Harlin. Vaya con el señor Harlin. Tras la muy floja Strangers: Capítulo 1, llega esta segunda parte del innecesario reboot y seguimos cuesta abajo y sin frenos (alguien lo dudaba). Ni pies ni cabeza, un simple porque sí. Cuenta con una escena de un jabalí que madre del amor hermoso, se le ocurrió al guionista y nada mejor que meterla. La búsqueda de trasfondo para los asesinos es digno de hacérselo mirar y ese final… ya no sabían que más contar. En fin, otro survival horror de medio pelo que sigue explotando una saga que podríamos ya considerar infinita (mente innecesaria). Podéis sufrirla en Prime Video.

Uno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertosUno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertos

Tras el repaso a lo poco del 2025 que he podido ver este mes, un recuerdo a otros films de años pretéritos, cercanos y lejanos, que vale la pena recomendar o advertir para que no veáis.

Los sudarios (The Shrouds) de David Cronenberg. El duelo por tus seres queridos llevado al lado más morboso, pútrido y extremo (conspiraciones varias incluidas…), vaya con la mente de Cronenberg. Vincent Cassel transmuta en el propio Cronenberg y Los sudarios podría ser interpretada como un reflejo del mal momento del director canadiense tras el fallecimiento de su segunda esposa (Carolyn Zeifman). De paso recupera las bases de Crash y la reciente Crímenes del futuro, donde los cuerpos mutilados son una extensión de la nueva carne de antaño. Es peculiar y un pelín tediosa, más dejándote en tierra de nadie con ese sorpresivo final. También la tenéis en Filmin.

Madame Web de S.J. Clarkson. Y el horror se hizo cine. Vaya inversión en nadería. Infumable de principio a fin. El periplo de Sony por el universo de Spider-Man es equivalente a caerte en un pozo sin fondo e irte lamentando porque sabes que con cada minuto que pasa el castañazo al llegar abajo de todo va a ser más milenario. Aburrida, pero a lo bestia… ni Venom, ni Morbius, ni Kraven, ni esta Madame Web, Sony no hace una decente. En Netflix la tenéis desde hace no mucho.

Frontera(s) (Frontière (s)) de Xavier Gens. Tenía una deuda con esta obra de Gens y del nuevo extremismo francés. Probablemente el film recoja todas las temáticas asociadas a esta ola sangrienta francesa, aunando en su historia cosas como la violación, el poder de la mujer, lo físico o vinculado al cuerpo y su degradación (la secuencia del horno, lo de desollar peña, el almacén de cuerpos…), la política (aquí con un extremismo nazi azotando a los pobres protagonistas al tiempo que una revuelta atenta por su lado contra el líder del partido de extrema derecha en Francia) y la controversia (al final los protas son gente que en el fondo debería ir a la cárcel… si bien reciben un castigo que hace que te preocupes por ellos). Es bruta, pero en el fondo no tanto como lo son Alta Tensión, El interior, y alguna otra. De alguna forma parece una Matanza de Texas, con su familia de matarifes y despistados turistas, pasada de vueltas. Disfrutad de Frontera(s) en Prime Video.

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Ya inmersos en octubre recupero lo pendiente de septiembre, un mes de baja carga en salas y especial para recuperar clásicos de todos los tiempos. Se lleva la palma Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson, probablemente de lo mejor de este año que va ya apurando sus últimos meses.

Una batalla tras otra (One Battle After Another) de Paul Thomas Anderson. El cine de PTA es siempre diferente y sorprendente, y Una batalla tras otra no es la rara avis de su carrera. Esta vez PTA narra la historia de un padre fumeta, trasunto de “El nota”, adaptando vagamente una obra literaria icónica y referente en USA titulada “Vineland” sobre los movimientos revolucionarios anti-Nixon y pro-drogas entre las décadas de los 60 y 80. El tema se centra en este personaje bastante pasadillo y flipadete encarnado por un genial Leonardo DiCaprio, y su peripecia de ser un antisistema experto en explosivos transformado en único tutor al cargo de su hija (de bebé a adolescente). DiCaprio está acompañado por un elenco donde destacan Benicio del Toro, Regina Hall o Teyana Taylor, pero donde alcanza un nivel desorbitado de alucine un inclasificable ultrafacha (Sean Penn), villano sórdido, desagradable y grotesco que responde al nombre Lockjaw. Lo genial de Una batalla tras otra es que se pasa sin que te enteres, sus cerca de tres horas no se notan merced a lo vibrante, divertida, absurda o excesiva que es. ¡Está plagada de momentos cumbre que se disfrutarán hoy, mañana y durante los próximos años! ¡A lo más alto esta maravilla!

Un cartel de Una batalla tras otra
Un cartel de Una batalla tras otra

Materialistas (Materialists) de Celine Song. Tras la maravillosa Vidas Pasadas, Song regresa con más amor, pero esta vez desde la hipocresía, el control y la medición que domina el mundo, y más cuando la sociedad te encamina a una situación social muy concreta. Materialistas muestra un mundo donde las alcahuetas / celestinas ayudan a que existan Calistos y Melibeas, y donde la customización no se queda en el coche… trasciende ya a tu amor ideal (vamos, lo impostado vende y la gente se adhiere a esa opción de forma desesperada). Ahí están el omnipresente Pedro Pascal (derrocha encanto), un flaco Chris Evans y Dakota Johnson (todos muy bien sea dicho). El conjunto se ve, viene a demostrar que el amor verdadero existe, y que en New York hay ricos a rabiar ansiosos por encontrar pareja… si es que hoy en día naces, creces, trabajas y mueres (al menos en ese mundo que propone Celine Song).

Los Rose (The Roses) de Jay Roach. Vaya reparto molón, y si bien vuelve a adaptar la famosa «La guerra de los Rose», esta vez se pasa la historia por el tamiz de Jay Roach, especialista del humor hablado zafio y extremo merced a la saga de los Focker y la de Austin Powers. La química entre Benedict Cumberbatch y Olivia Colman traspasa la pantalla, encandilan al espectador con su simple presencia y eso puede que reste valor al resultado final. Pero aun así se disfruta gracias también a esos otros personajes que hacen cosas que no te explicas como el matrimonio entre Kate McKinnon y Andy Samberg. Puede que un poco irregular en su ritmo, pero por momentos de esas que te echas unas buenas risas.

Expediente Warren: El último rito (The Conjuring: Last Rites) de Michael Chaves. Titulada Expediente Warren: El último rito o más bien Expediente Warren: el último jump scare… se cierra una de las patas del universo The Conjuring explotando en su más irregular propuesta. Un nuevo caso que, carita triste, se desvanece en un drama familiar más terrorífico si cabe que lo sufrido por la familia Smurl. Demasiado sentimentalismo y preocupación, demasiado contar cosas que no interesan si bien deben ser expuestas y ya. Larga como el demonio, se podrían haber ahorrado mínimo una hora y así la habríamos disfrutado más. Como siempre mola ver a Patrick Wilson y a Vera Farmiggia (versión guapérrima del verdadero matrimonio Warren), y ya… el tercer acto es el único que funciona, el resto es para tirarse por un puente o invocar al mismísimo Belfegor. Ah, el film disfruta simpáticamente de un momento Hitchcockiano o del bien conocido Shyamalanismo. Hace gracia, por dos un poco menos, pero gracia igual.

Tras lo nuevo llega lo clásico, y me paro a recomendar el cine de Marco Ferreri, y concretamente El cochecito de 1960 y El pisito de 1958. La primera está Filmin, la segunda en Flix Olé.

El cochecito de Marco Ferreri. La obsesión, la cabezonería, la envidia… Marco Ferreri viste a Pepe Isbert de abuelo desquiciado por tener un cochecito para inválidos. A partir de ahí comedia macabra, con una pandilla de lisiados que se lo pasan mejor que el resto de los seres humanos, con carreras de cochecitos por las calles de Madrid, y mil y un tejemanejes de este abuelete con tal de hacerse con su absurdo deseo… compartir las penurias de los lisiados, pero sin serlo. Isbert monumental. El final rodado por Ferreri y obviado por la censura franquistas transforma a esta maravilla en una obra maestra más grande si cabe.

El apartamento de Marco Ferreri. Pues confieso que nunca la había visto, y tras alucinar con El cochecito decidí ver la anterior de este director. Igualmente ácida pero cabrona, y suficiente para admirar la vida de un pelele, de un don nadie que acaba fagocitado por su propio destino, obligado por todos, y mangoneado principalmente por su pareja. Una maravilla de pagafanstismo más extremo.

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Bueno, julio siempre es mes de menos estrenos (aunque mucho blockbuster), de vacaciones (merecidas), y de poco cine visto (al final uno no para haciendo otras cosas). No obstante hay cosas para comentar, desde el nuevo reboot de Los Cuatro Fantásticos, pasando por el pertinente de Superman y cosas curiosas como Predator: Killer of Killers, F1 o la enésima parte de la saga de Parque Jurásico. Al tema…

Los 4 Fantásticos: Primeros pasos (The Fantastic Four: First Steps) de Matt Shakman. Gustazo ver que Marvel adopta de nuevo su mejor forma, ya sea por explorar personajes comiqueros icónicos y sobradamente conocidos, como por aplicar el filtro de lo sencillo y más cercano. Estos 4F son cómic, con Jack Kirby totalmente representado (la apariencia de La Cosa es perfecta y su "cameo" otro tanto), hasta por la inclusión de aquellos elementos que marcaban las historias de la familia más conocida de la factoría de ideas: el Edificio Baxter, el Fantasticar, un villano como Galactus o de nuevo una Estela Plateada que, si bien no es Norrin Radd, si es Shalla-Bal… otra encarnación del personaje es un universo alternativo. La estética Jetsons, esa fusión de retro con moderno… parece un cuento pulp en la gran pantalla. Balancea su ritmo entre la acción trepidante, los iconos y sus aportaciones, y una historia de familia / humanidad profunda. Buen sentido Marvel, la fórmula que funciona y que hace tener esperanzas en que tras 17 años podríamos retornar a donde más nos gusta estar. Sería injusto decir que formulaica, pero si acomodada… independientemente, todo muy bien.

Maravilloso cartel de Superman... homenaje
Maravilloso cartel de Superman… homenaje

Predator: Asesino de Asesinos (Predator: Killer of Killers). Cine de animación modo gustazo absoluto y placer oculto. Vaya sorpresa más inesperada esta de Dan Trachtenberg, director que mola un huevo y persona detrás de dos joyas de la ciencia ficción del siglo actual: 10 Cloverfield Lane y Prey. Si es que lo que se necesita es un tipo inteligente que sepa cómo explotar un universo nacido en los 80 y las posibilidades son infinitas. Casi al top del año de cabeza porque ese desenlace no es que me convenza del todo. Una pena no poder verla en cines, porque saca buen provecho del estilo gráfico usado con excelencia por Spider-Man: Into the Spider-verse y las TMNT: Mutant Mayhem.

Superman de James Gunn. Era complicada la tarea de Gunn, muy complicada, pero su buen hacer ha servido para abrir una nueva puerta en la que el tiempo ha pasado y Clark Kent / Superman está ya instaurado. Esa opción permite a Gunn explorar un episodio de la vida del hijo de Krypton con manga ancha para que exista verdadera química entre David Corenswet (magnífica elección) y Rachel Brosnahan, para que Lex Luthor haya pensado detenidamente cómo odiar y acabar con Superman, para que el mundo se ponga a favor y en contra de su defensor, y para que se geste una base de iconos de nuestro héroe azul y capa roja… la JSA, Krypto, el Hall of Justice, Rick Flag, Guy Gardner, Mr. Terrific, Hawkgirl, Metamorpho, Jimmy Olsen… y yo que sé… todo. El film tiene sus flaquezas, pero las compensa de forma sobrada gracias a todas sus fortalezas, y sus ganas de innovar en un universo donde todo está ya creado. Mola ver que tenemos nuevo Superman, y que ojalá sea el principio de una feliz saga repleta de oportunidades que nunca antes tuvimos. Superman 2025 es cine disfrutón…

Jurassic World: El renacer (Jurassic World Rebirth) de Gareth Edwards. Edwards y David Koepp (este regresa tras Parque Jurásico y El mundo perdido) sacan nuevo lustre y auténtica esencia saga Jurassic Park en esta nueva entrega subtitulada Rebirth. Lo curioso, se suben a la simpática estela serie B de Jurassic Park 3 y construyen algo muy similar. Sin embargo, pueblan esta nueva aventura de dramas personales que lastran el ya de por sí extenso metraje (si es que no empatizas con ninguno de los afectados), y por otro lado hay dinosaurios inventados, algún cameo de clásicos, guiños varios a tiempos pretéritos, y mucha imaginación. La aventura está repartida entre una familia trapisonda que supera todos los desafíos a los que se enfrentan (manda truco) y un equipo de acción preparado que sin embargo padece lo indecible ya que no saben a qué andan (y tampoco a que han ido). Scarlett Johansson está bien, el resto curiosos. Conclusión: se ve, pero flojea el conjunto cosa fina…

Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos
Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos

F1 de Joseph Konsiski. De las que molan. Formulaica a más no poder (sota, caballo y rey) cuenta con todos los aspectos esperados o tropos en este tipo de historias: el veterano que regresa a enfrentar su pasado, el joven aprendiz que se crece hasta que aprende el valor de la paciencia y el trabajo en equipo, el reto por lo imposible… y en medio un Brad Pitt que siembra éxitos gracias a su infinito carisma. F1 es una peli para encumbrar a la Fórmula 1, obvio, un deporte donde muchas veces (muchas más de lo que te podrías esperar) te aburres como una ostra, pero donde Joseph Kosinski saca jugo a situaciones imposibles y para nada creíbles cuando vas a 300 por hora. Ojo, en cine todo funciona, y lo hace la electrónica música de Hans Zimmer o la vertiginosa producción (no sé cuántos FX digitales habrá aquí, pero es gloria bendita esa producción) de Warner Bros. Potente a más no poder, y aunque en tramos lenta (pone primera), en otros va a toda mecha.

Nada más que contar…

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Terminado junio y tratando de mantener el buen ritmo de publicación mensual descargo la batería de films del mes encabezados por 28 años después. Junto a esta gloria unos buenos últimos 30 días con recomendados visionados en cine como los de La trama fenicia, Ballerina o Sirât, y en plataforma como Warfare. Luego un repaso a otras cosas que me he visto y siempre vale la pena comentar para crear interés. Disfrutad.

28 años después (28 Years Later) de Danny Boyle. Alex Garland es el maestro de las distopias que pergeña Boyle. Y en 28 años después se inventa una distopia de su propia distopia. Film dividido en tres partes, un coming of age de rigor, una historia de ternura maternal con una Jodie Comer impresionante y un no menos inesperado Ralph Fiennes, y una genial sesión a toda velocidad de Tu madre se ha comido a mi perro… en definitiva, un film que va más allá de sus predecesores, plagada de personajes icónicos y secuencias que perdurarán en nuestro subconsciente a perpetuidad (maravilloso inicio, aún mejor final).

La trama fenicia (The Phoenician Scheme) de Wes Anderson. No es el mejor Anderson, pero es ideal para pasarte unos 85 minutos partiéndote de la risa con la perro flauticas ideas de ese bárbaro protagonista que es Benicio del Toro. Si bien el final flojea cosa fina (los 10 últimos minutos), el resto es una delicia donde podemos asistir a un nuevo imparable frenesí wesandersiano, donde los diálogos fluyen cual torrente embravecido, donde la angular escenografía es un personaje más en la perfecta distribución del plano y la secuencia, donde cada nuevo personaje que entra en escena otorga otro pico de ilusión gracias a una magnífica presentación y un mejor desarrollo. El teatrillo montado por Anderson es gloria bendita, como siempre ocurre en sus películas, y si te mola su cine te lo pasarás teta. Es una pena que no explote ciertos detalles (venenos) y personajes (el gag del piloto), pero como siempre todo se perdona ante una de cine entre colegas con un reparto que no tiene parangón. Una de las cosas más fllpantes, el impresionante parecido de Michael Cera con el Gene Wilder del Jovencito Frankenstein

Cartel de 28 años después
Cartel de 28 años después

Ballerina de Len Wiseman. ¡Si es que el universo John Wick aka Baba yaga no puede tener más sustancia! Poco tiene para sorprender esta Ballerina en otra historia de venganza al uso, donde la protagonista Ana de Armas, quién se lo iba a decir tras Knock Knock, muta en una suerte de asesina imparable. El film atesora lo que tiene que atesorar, muy buenas secuencias de acción, si bien lo de Keanu Reeves es harina de otro costal, y aunque Wiseman no es Chad Stahelski, el todo funciona. Dejando de lado posibles problemas durante la producción, la primera parte es un poco suplicio eterno, pero en cuanto Ana la arma, porque es de armas tomar, pues zasca… vuelco y disfrute. Hay detalles potentes como el mega lanzallamas, la batalla a lo Dragon Ball, y la siempre agradable presencia de Keanu para enderezar todo. El resto simpático, con ese villano con cara de Gabriel Byrne (que buen villano es cuando se lo propone), ese soso que en esta ocasión le toca ser a Norman Reedus, y la mayorcísima Angelica Huston. Para ver en cines porque te deja sordo cosa fina. Ah, la parte final en cierto pueblo es una delicia se mire como se mire.

Warfare: Tiempo de guerra (Warfare) de Ray Mendoza. El desastre en tiempo real. La visión de Mendoza (director, asesor cinematográfico y excombatiente de la guerra de Irak), acompañado por Alex Garland, del resultado de una misión (de la que fue partícipe) en un día indefinido de los tiempos de aquella guerra. Tensa y mundana, centrada en la camaradería, en la supervivencia y una hora y media de caos. No hace falta ser violenta o hiperbólica para cuajar, y Mendoza cumple con una película que no te deja sabor de boca… la guerra siempre ha sido y será jodida. Le acompañan unos cuantos rostros molones del cine de los últimos años. La tenéis en Prime Video.

Sirât de Oliver Laxe. La Carga maldita de Laxe… vaya atronadora propuesta, viaje a ninguna parte de un padre, su hijo y una troupe de saltimbanquis adictos a las rave y esa música que te teletransportar a otra dimensión. Un viaje por el desierto terrorífico, asfixiante y desgarrador. William Friedkin aplaudiría.

Cartel de La trama fenicia
Cartel de La trama fenicia

Toca ahora una mirada a otras cosas interesantes del mes…

Sting. Araña asesina (Sting) de Kiah Roache-Turner. Las horror movies de criaturas gigantes son siempre buenas para la salud. Si encima juegan con el terror arácnido y el asquito de que ello deriva, pues gracias extra. Sting. Araña asesina es la respuesta made in USA a Vermin: La plaga, la propuesta francesa donde en verdad el pueblo arácnido es la gran protagonista. En esta ocasión una araña es la que arma la mari morena, creciendo de forma descontrolada gracias a una adolescente que no tiene nada mejor que hacer. Sí, Sting es un poco Hatching, pero en lugar de un huevo, una extraña especie de araña… o araña galáctica. Tiene su gracia, el monstruo es generoso y no se escatima en aplicar ciertas dosis de gore y truculencia. Además, es perfecta para seguir explotándose a lo Critters por ejemplo. Vamos, su futuro es en forma de secuela directa a VOD.

Y2K de Kyle Mooney. A medio camino de The Faculty y Virus, pero sin la gracia y encanto de la primera, y sin la potencia de los FX de la segunda. La idea tiene su miga: una rebelión de las máquinas, una notable batería de referencias nostálgicas, y una mezcla de comedia teen, ciencia ficción y tonterías varias. Lo malo es que se queda en el limbo de lo más flojo entre lo flojo, por no decir que flojísimo. Jaeden Martell no tiene el encanto suficiente, Rachel Zegler ahí está pre-Blancanieves como una crack de la informática, y Julian Dennison, que es el que más mola de todos, pues explota su presencia hasta… hasta que deja de hacerlo. Hay de todo, pero insuficiente. Para ver una vez y adiós.

Antebellum de Christopher Renz y Gerard Bush. ¿Quieres ver Antebellum? Pues te pediría a gritos no leer nada para llegar cinematográficamente "virgen" a su visionado. Adiós. ¿Ya la has visto? Pues quiere el film jugar en la liga de los misterios que domina desde hace varios lustros el maestro Shyamalan, presentando una doble narración que bebe directamente de las ideas de este, y que, la verdad, funciona de forma muy correcta. Antebellum es bien, con Janelle Monáe sufriendo a tope, y con rudas secuencias que te ponen en la senda de la más profunda y seria 12 años de esclavitud. Pero ojo, que el truco del almendruco que se sacan de la manga, y si no sabes, te deja con el culo bien torcido… vaya paranoia. Salvaje, para verla y pasar un rato entretenido entre tanto movimiento cafre.

Cartel de Warfare
Cartel de Warfare

Time Trap de Mark Dennis y Ben Foster. Una indy de esas hecha por dos colegas donde surge una muy buena idea, curiosa y arriesgada, pero lo que podría molar mucho, y de verdad, acaba entrando en una espiral de pajas mentales que en parte desvirtúan la original propuesta. Hay que jugársela hombre, la ciencia ficción de este estilo tiene que dejarte más tocado y menos flipado.

El exorcista III (The Exorcist III) de William Peter Blatty. Otra que tenía ahí en el debe, ¡y menuda locura la gestada por Blatty! Secuela muy paranoide y rara de narices que nos sirve en bandeja un tardío viaje al infierno con asesino en serie de manicomio por parte de George C. Scott, encarnando aquí al teniente Kinderman, interpretado por Lee J. Cobb en El Exorcista. Blatty construye una cosa muy rara donde tienen cabida el gran Brad Douriff o el mismísimo Jason Miller (again), reimaginando como digo a Kinderman y también al padre Dyer (Ed Flanders vs. William O’Malley). Se salta la era Reagan (ni falta que haceI), y la película no escatima en asesinatos truculentos (todos fuera de cámara) o paranoias celestiales, y que si un día tuviéramos suerte se podrían llegar a ver (ese maldito y perdido montaje del director). Potente como pocas, con verdaderos jump scares que te tuercen la boca.

Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors) de Chuck Russell. Una de las películas más molonas de la saga Pesadilla en Elm Street. Además de contar con el regreso de Heather Langenkamp como Nancy Thompson, y de John Saxon como su padre, cuenta en su reparto con gente molona de la talla de Patricia Arquette (la prota junto a Heather) y un joven Larry Fishburne antes de mutar en lo que luego fue y es. Para colmo se propone un juego brutal que hoy en día sería polémico: los sueños de Freddy son en esta ocasión un nexo con las tendencias suicidas de unos adolescentes encerrados en el sanatorio donde todo ocurre. Riza el rizo un director como el bendito Chuck Russell, y una tropa de maestros de los FX como Greg Cannom, Kevin Yagher o Mark Shostrom, acompañados en sus tareas por, años más tarde, maestros de la talla de Mike Elizalde, Screaming Mad George, Everett Burrell, Robert Kurtzman o John Vulich… vamos, la crem de la crem en el mundo de los FX prácticos de la década de los 80 y 90. Una joya.

Asesino invisible (The Car) de Elliot Silverstein. Una de esas que tenía en la despensa de pendientes desde hacía eones… así que misión cumplida. The Car, titulada Asesino invisible por estas tierras, es una singular propuesta setentera donde se fusiona la serie B de autos / motos a toda velocidad – hermana tardía de Punto límite: Cero (Vanishing Point) -, con lo demoníaco y lo macabro. La idea en si copia pega la base de Tiburón (un policía en un pueblo de mierda, una familia a la que proteger, muertos por doquier por un ser que aniquila sin miramientos, y una caza suicida para acabar con la "criatura"). Detalles molones tiene unos cuantos como la muerte de la novia de James Brolin… una burrada de tres al cuarto, que te deja totalmente impactado y que no dejó indiferente a Quentin Tarantino (tal cual la coló en esa joya que es Death Proof), o ese final que, no me jodas, es clavado al de ¿Qué sucedió entonces? (Quatermass and the Pit), pero con la presencia diabólica dando la cara y dejando a todos anonadados. Pues eso, mola un huevo… si hubieran hecho en los 80 o 90 hubiera sido una cafrada de tomo y lomo.

Hasta agosto…

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Un poquito de retraso en este abril, que me lo reclaman, pero llega el momento de hacer un repaso a un mes interesante, mucho por un par de films, pero irregular en otros aspectos. Destaca sobre todas las cosas Los pecadores de Ryan Coogler, directo al top del año. Luego salvo por Parthenope y algo Tierra de nadie, el resto ha sido nivel bajo. Al tema…

Los pecadores (Sinners) de Ryan Coogler. Otra que se va a la cumbre en este año. Coogler logra la mejor mezcla de géneros de los últimos lustros y nos deja paladear una fusión de la América donde gobiernan las leyes Jim Crow, donde el ansia por la libertad se atisba gracias a la música, y donde el terror vampírico viene a sazonar todo para hacer el Magnum opus del director. Una propuesta inaudita, inesperada y arriesgada, con números musicales donde se mezclan el soul con los orígenes tribales africanos y la excelsa propuesta de un compositor como Ludwig Göransson, y donde el reparto estás igualmente ahí on fire… desde el doble Michael B. Jordan, pasando por el molón y bailongo Jack O’Connell, hasta Hailee Steinfeld o el debutante Miles Caton. Es una película de sudor sureño, que se cocina a fuego lento y donde hay tiempo para la reflexión, pero también para el regocijo, ya que una de terror es ya obra descomunal de este 2025. Que buena es la jodida.

Uno de los carteles de Los pecadores
Uno de los carteles de Los pecadores

Parthenope de Paolo Sorrentino. Surrealista, triste y libertina. Así es Parthenope y así debe ser Nápoles (supongo). Amén Celeste Dalla Porta. El resto da igual.

La cita (Drop) de Christopher Landon. Chorrada absoluta, liada gorda y sinsentido de principio a fin. Tiene su gracia, pero más por los mil y un saltos de fe que te obliga a dar la historia que por la propia trama en si. Además, logra de alguna forma trasladar la sensación de que algo paranormal va a ocurrir, pero engaño absoluto… Christopher Landon sigue en su línea del "impossible is nothing" pero adentrándose en el thriller serio y abandonando el terror cómico. No es su mejor trabajo, y es un paso más en la demostración empírica de que a Blumhouse le vale todo con tal de estrenar en cines. La ves y la olvidas, como tantas otras de esta compañía.

Tierra de nadie de Albert Pintó. Pues un thriller patrio bien que cuenta con un muy buen trabajo de Luis Zahera y Karra Elejalde. El mundo de los invasores capos de la droga en tierras andaluzas donde se juntan un gallego, un vasco y un gaditano. Súmale colombianos o mexicanos de métodos cafres, y el combinado es explosivo… cuesta entenderlos a todos. El giro final no hay quien se lo crea, pero no por ello deja de ser un thiller correcto y digno de disfrute.

Otro de los carteles de Los pecadores
Otro de los carteles de Los pecadores

The Crow de Rupert Sanders. Pues no sé, ni fu ni fa. Un agradecido rato de violencia extrema y gore (media película) que sin embargo no es pago suficiente para justificarlo todo (otra media dedicada al amor inmortal de la pareja). No me vale un villano sobrenatural, aunque Danny Huston mole (que se arrodille ante Michael Wincott como Top Dollar), sí cumple un Eric encarnado por Bill Skarsgård que, reconozcámoslo, crea y adopta una válida versión del personaje, no compensan sin embargo la banda del malo, que están pero no se les espera para nada (ese cero carisma que si tenían personajes como Myca, Tin Tin o Grange). En el fondo la historia de James O’Barr está ahí: amor, venganza, volver de entre los muertos, modernizada claro está y pasada por el tamiz de lo pizpireto y alocado de hoy en día. Se deja ver, pero no pasará a la historia.

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