Sí, estás en el lugar correcto. Hoy visitamos febrero y hay que hacer un repaso a un mes goloso, con Sam Raimi retornando con la maravilla Send Help, o la perturbadora visión de Emerald Fennell de “Cumbres borrascosas”, pero con espacio para una de mono asesino rabioso, el drama vital de Sueños de trenes, o el mundo del videojuego de Return the Silent Hill. Ah, y ojo, donde recomiendo también advierto… Tron: Ares y una que no había visto y ahora me arrepiento, Tarot.

Send Help de Sam Raimi. Quiero que esté en el top de año, por los santos cojones del gran Sam Raimi. Send Help es el Arrástrame al infierno sufrido por los protas de La guerra de los Rose. Raimi echa la vista atrás y nos embarca en su medio, un slapstick isleño protagonizado por un dúo que lo clavan. El film explora el frenético devenir del cine de Raimi, donde el humor más cafre se mezcla con los golpes de efecto más escabrosos… vómito, veneno, la caza del jabalí y una relación a muerte entre dos “desafortunados” compañeros de trabajo / náufragos. Rachel McAdam de 10, Dylan O’Brien de 10… y de regalo guiños a la historia del cine de Raimi como la Sam-o-cam, el Oldsmobile, Linda y Bruce Campbell. Más como esta por dios…

“Cumbres borrascosas” (“Wuthering Heights”) de Emerald Fennell. Antes de entrar en la sala pregúntate lo que quieres ver, ¿la enésima adaptación de Cumbres borrascosas o una reconcepción de la obra de Brontë? A caballo entre un videoclip, un anuncio de perfume, la vertiginosa y colorista fotografía del Drácula de Coppola o el La cumbre escarlata / Frankenstein de Guillermo del Toro, el cine de Baz Luhrmann o Sofia Coppola, las novelas de Corín Tellado, y un episodio de «Los Bridgerton», nace esta «Cumbres borrascosas». Cómica macarra, dramática, tormentosa y triste. Válida para pasar un rato de amor más allá de lo inimaginable merced a esta diferente adaptación de la obra de la Brontë. Que a los mandos esté Emerald Fennell (dirección y adaptación del guion) hace el tema más curioso y, más todavía si tenemos en cuenta sus trabajos previos, la entretenida Saltburn y la magistral / obra maestra Una joven prometedora. Importante… LAS COMILLAS.

Uno de los carteles de Send HelpUno de los carteles de Send Help

Primate de Johannes Roberts. ¿Qué es lo mejor que podría hacerse para que Primate funcionase? Pues hacer lo que han hecho… un «man in a suit» como una casa. Gracias a esto, y abandonando la recreación digital del monete, pues puedes sacarte la chorra y elaborar una serie B notable, plagada de gore, muertes retorcidas, y buen ritmo. De regalo Adrian Johnston, con una música maravilla, hermana bastarda de John Carpenter y el giallo. Funciona bien y va a lo que va, se deja de tonterías…

Sueños de trenes (Train Dreams) de Clint Bentley. Ver la vida pasar a lomos de los caballos soledad, tristeza, familia, trabajo y amistad. Un retrato de otro tiempo, pero que bien refleja nuestro periplo por este mundo. Poética, contemplativa y difícil. De esas que te dejan tocados, y más cuando piensas en el paso del tiempo. Esta de Sueños de trenes la tenéis en Netflix.

Anaconda de Tom Gormican. Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn y Thandiwe Newton se van de cinematográfica aventura como si de una versión modernizada de Bowfinger mezclada con Super 8 se tratara. El resultado tiene su gracia, Black, Zahn, Newton y Rudd se ganan a pulso el reconocimiento, y presencias / cameos como el de Ice Cube o la mismísima JLO pues dan para unas risas. Es un permanente viaje al pasado, con semblanzas de cooming of age, que trata de engrandecer una peli terrible como la de 1997, y de la que no sé si tendrá un gran fandom por detrás pero que, en esta ocasión, es perfecta para recordarla con mejores ojos de los que se merece.

El pulcro cartel de Cumbres borrascosasEl pulcro cartel de «Cumbres borrascosas»

Return to Silent Hill de Christophe Gans. Lo reconozco, siempre he sido y seré team Christophe Gans a muerte, aunque el resultado de su trabajo sea caótico y carente de rumbo. Capítulo 1. Sin haber jugado Silent Hill 2, por lo tanto, desconozco la calidad de la adaptación como tal, y en comparación con el anterior film del director francés dentro de la saga (francamente superior a este), el nuevo viaje al laberíntico mundo de Silent Hill es curioso. Están todas las esperadas presencias de las grotescas criaturas que pueblan el no tan divino pueblo, pero de alguna forma el guion de Gans acontece sin rumbo, y los cambios entre las ¿ahora son 3? realidades de Silent Hill desconciertan. ¿Qué es real y qué no lo es? ¿Qué ocurre ahora y qué es hecho pasado? Vaya mejunje de ideas disparatadas las de esta película donde nada queda claro, donde todo se reduce a un pilla pilla sin ton ni son, y donde tampoco es que se tengan que agradecer los efectos especiales… el uso de CGI, mayoritario en comparación con el film de 2006, la lía parda. No sabría decir si me ha gustado o no, ni, ni si quiera, si me ha llegado a entretener. Pero es lo que hay, un fracaso en la taquilla que ha recibido tantos palos que, con tristeza, no dejaran que la saga vuelva a la gran pantalla en otros 20 años. Capítulo 2. Pero claro, luego les sobre el videojuego y peor me lo ponen. Ahora entiendo a los personajes, ahora comprendo sus motivaciones, y, con tristeza, se acrecienta la carencia de espíritu, emociones y la trascendencia de los acontecimientos. Vaya invent más bueno el de Christophe Gans.

Tron: Ares de Joachim Rønning. Muy anodina y prácticamente sin punch. Es evidente que se deja ver, está claro que la música de NIN se deja escuchar, pero vengo a reforzar la idea de que al reparto habría que dejarle pasar (y cerrar la puerta). Tampoco inventa nada respecto a la más entretenida Tron: Legacy, que ya de paso en el aspecto musical atronaba como ninguna gracias a Daft Punk. Si es que últimamente todo lo que toca Jared Letto da para chiste… Os dará algo, pero está en Disney+.

Tarot de Spenser Cohen y Anna Halberg. Por eso me la perdí seguramente en cines… Ni pies ni cabeza, un sin ton ni son que aporta cero. Cero gracia y todos los fuera de plano de las muertes hacen pensar que hay una versión pasada de vueltas oculta en algún lugar. Esta para olvidar. aya tedio. Y encima con dos directores, ¡JA! (En Netlix también).

 

Mes de diciembre y hay dos grandes opciones, o centras el tiro en Avatar: Fuego y ceniza o lo hace sobre Puñales por la espalda: De entre los muertos. Ambas son las grandes propuestas del mes y donde una va sobrada, para la otra no es su juego, la otra estruja mejor el coco, cosa que la de Cameron ni se plantea. Mes de palomitas acompañadas por un par de pseudo-terrores, un par de advertencias (para huir de ellas) y un vistazo atrás en forma de Cronenberg o extremismo francés. Felices fiestas.

Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash) de James Cameron. El señor Cameron se ha pasado unos cuantos años para parir otra más en su saga, y eso es lo que hay. Todos dirán lo mismo y es que los efectos visuales son el no va más, es inimaginable como Lighstorm y Weta logran eso, se come con patatas al resto de producciones mundiales sean de Hollywood o de los mercados más pequeños, etc. pero en su contra te lleva a un momento donde ya no notas la evolución entre esta y las anteriores partes (que por descontado la tiene, pero es tan lejano el recuerdo que…) A nivel historia pues caca de la vaca. Más plana que una tabla de planchar. Rizan el rizo sobre lo mismo de la segunda parte, otra vez el fondo de defensa de la tribu de rigor, le suman un par de valores extra para darle interés a la trama… y ya tienes otra película de indios y vaqueros, de caza de bisontes, la tribu de cara roja (Pawnee)… vamos, una especie de Bailando con lobos redux. Eso sí, el cine hasta la bandera, la gente aplaudiendo, el olor a palomitas y sudor cargando la sala. El efecto Cameron sigue vivo y la saga Avatar está en la cúspide del cine más taquillero, aunque su calidad narrativa sea la misma que film de sobremesa. Vista en cine, sala iSens 3D… notable experiencia.

Póster de Avatar: Fuego y cenizaPóster de Avatar: Fuego y ceniza

Good Boy de Ben Leonberg. Destinos inevitables, maldiciones y casas encantadas, todo pasado por el tamiz de la enfermedad (es un terror que navega por la paranoia del enfermo) y un can, fabuloso, que acompaña a su dueño en este periplo terrorífico y de mal rollo. No está mal, pero tampoco redefinirá el género (ni creo que lo pretenda, aunque apueste por una idea muy original). Es casi más triste que de terror… sobre todo si tienes perro. La tenéis en Filmin.

Puñales por la espalda: De entre los muertos (Wake Up Dead Man) de Rian Johnson. Bienvenidos a lo nuevo de Mr. Johnson, tercer episodio de la vida y obra del detective Benoit Blanc. Puñales por la espalda: De entre los muertos, le falta ya poco para superar a la saga de Los Piratas del Caribe, ahonda, aunque en intensidad inferior, sobre el pizpireto whodunit. Esta vez el puzle tarda en formalizarse, si bien las piezas se ponen de forma un pelín atropellada en esa primera fase narrativa / contemplativa donde prestar atención a los detalles es casi crucial. Se produce el hecho y aparece Blanc, un soso Daniel Craig que, esta vez, prevalece menos en intensidad que su ocasional sidekick, el genial Josh O’Connor. La troupe que rodea a estos dos es de escándalo con mayúsculos Josh Brolin, Glenn Close, Thomas Haden Church o Andrew Scott. Unos cuantos altibajos, pero un misterio divertido y repleto de trucos de esos que mola que te vayan desmenuzando y revelando a poquitos. Estéticamente es sobresaliente, pero esas dos horas y media se hacen un pelín extensas, si bien son meridianamente necesarias si quieres contarlo todo al dedillo y sin dejar un detalle olvidado en un cajón (responsabilidad del director / guionista / productor). Johnson es el rey del mambo y hay que darle gracias de que siga explorando el divertido cine de crimen y misterio. Dios mediante, esperemos a la cuarta… carne de Netflix.

Cosecha sangrienta (Clown in a Cornfield) de Eli Craig. No es cine de terror, pero podría pasar por ello. No es cine con asesino sobrenatural, pero crees que lo es hasta más o menos la mitad de la película. Por lo demás, una cómico-venganza-slasher generacional en manos del director de Tucker & Dale vs Evil y Little Evil. Lo malo es que es floja, funciona de inicio mejor de como acaba funcionando, y la trama y el ritmo se desinflan como un globo pinchado. Lo bueno, el despiporre gore, donde Eli Craig no se corta, ni falta que hace. Anda por ahí Kevin Durand, el rostro más conocido…

Strangers: Capítulo 2 (The Strangers: Chapter 2) de Renny Harlin. Vaya con el señor Harlin. Tras la muy floja Strangers: Capítulo 1, llega esta segunda parte del innecesario reboot y seguimos cuesta abajo y sin frenos (alguien lo dudaba). Ni pies ni cabeza, un simple porque sí. Cuenta con una escena de un jabalí que madre del amor hermoso, se le ocurrió al guionista y nada mejor que meterla. La búsqueda de trasfondo para los asesinos es digno de hacérselo mirar y ese final… ya no sabían que más contar. En fin, otro survival horror de medio pelo que sigue explotando una saga que podríamos ya considerar infinita (mente innecesaria). Podéis sufrirla en Prime Video.

Uno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertosUno de los carteles de Puñales por la espalda: De entre los muertos

Tras el repaso a lo poco del 2025 que he podido ver este mes, un recuerdo a otros films de años pretéritos, cercanos y lejanos, que vale la pena recomendar o advertir para que no veáis.

Los sudarios (The Shrouds) de David Cronenberg. El duelo por tus seres queridos llevado al lado más morboso, pútrido y extremo (conspiraciones varias incluidas…), vaya con la mente de Cronenberg. Vincent Cassel transmuta en el propio Cronenberg y Los sudarios podría ser interpretada como un reflejo del mal momento del director canadiense tras el fallecimiento de su segunda esposa (Carolyn Zeifman). De paso recupera las bases de Crash y la reciente Crímenes del futuro, donde los cuerpos mutilados son una extensión de la nueva carne de antaño. Es peculiar y un pelín tediosa, más dejándote en tierra de nadie con ese sorpresivo final. También la tenéis en Filmin.

Madame Web de S.J. Clarkson. Y el horror se hizo cine. Vaya inversión en nadería. Infumable de principio a fin. El periplo de Sony por el universo de Spider-Man es equivalente a caerte en un pozo sin fondo e irte lamentando porque sabes que con cada minuto que pasa el castañazo al llegar abajo de todo va a ser más milenario. Aburrida, pero a lo bestia… ni Venom, ni Morbius, ni Kraven, ni esta Madame Web, Sony no hace una decente. En Netflix la tenéis desde hace no mucho.

Frontera(s) (Frontière (s)) de Xavier Gens. Tenía una deuda con esta obra de Gens y del nuevo extremismo francés. Probablemente el film recoja todas las temáticas asociadas a esta ola sangrienta francesa, aunando en su historia cosas como la violación, el poder de la mujer, lo físico o vinculado al cuerpo y su degradación (la secuencia del horno, lo de desollar peña, el almacén de cuerpos…), la política (aquí con un extremismo nazi azotando a los pobres protagonistas al tiempo que una revuelta atenta por su lado contra el líder del partido de extrema derecha en Francia) y la controversia (al final los protas son gente que en el fondo debería ir a la cárcel… si bien reciben un castigo que hace que te preocupes por ellos). Es bruta, pero en el fondo no tanto como lo son Alta Tensión, El interior, y alguna otra. De alguna forma parece una Matanza de Texas, con su familia de matarifes y despistados turistas, pasada de vueltas. Disfrutad de Frontera(s) en Prime Video.

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Ya inmersos en octubre recupero lo pendiente de septiembre, un mes de baja carga en salas y especial para recuperar clásicos de todos los tiempos. Se lleva la palma Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson, probablemente de lo mejor de este año que va ya apurando sus últimos meses.

Una batalla tras otra (One Battle After Another) de Paul Thomas Anderson. El cine de PTA es siempre diferente y sorprendente, y Una batalla tras otra no es la rara avis de su carrera. Esta vez PTA narra la historia de un padre fumeta, trasunto de “El nota”, adaptando vagamente una obra literaria icónica y referente en USA titulada “Vineland” sobre los movimientos revolucionarios anti-Nixon y pro-drogas entre las décadas de los 60 y 80. El tema se centra en este personaje bastante pasadillo y flipadete encarnado por un genial Leonardo DiCaprio, y su peripecia de ser un antisistema experto en explosivos transformado en único tutor al cargo de su hija (de bebé a adolescente). DiCaprio está acompañado por un elenco donde destacan Benicio del Toro, Regina Hall o Teyana Taylor, pero donde alcanza un nivel desorbitado de alucine un inclasificable ultrafacha (Sean Penn), villano sórdido, desagradable y grotesco que responde al nombre Lockjaw. Lo genial de Una batalla tras otra es que se pasa sin que te enteres, sus cerca de tres horas no se notan merced a lo vibrante, divertida, absurda o excesiva que es. ¡Está plagada de momentos cumbre que se disfrutarán hoy, mañana y durante los próximos años! ¡A lo más alto esta maravilla!

Un cartel de Una batalla tras otra
Un cartel de Una batalla tras otra

Materialistas (Materialists) de Celine Song. Tras la maravillosa Vidas Pasadas, Song regresa con más amor, pero esta vez desde la hipocresía, el control y la medición que domina el mundo, y más cuando la sociedad te encamina a una situación social muy concreta. Materialistas muestra un mundo donde las alcahuetas / celestinas ayudan a que existan Calistos y Melibeas, y donde la customización no se queda en el coche… trasciende ya a tu amor ideal (vamos, lo impostado vende y la gente se adhiere a esa opción de forma desesperada). Ahí están el omnipresente Pedro Pascal (derrocha encanto), un flaco Chris Evans y Dakota Johnson (todos muy bien sea dicho). El conjunto se ve, viene a demostrar que el amor verdadero existe, y que en New York hay ricos a rabiar ansiosos por encontrar pareja… si es que hoy en día naces, creces, trabajas y mueres (al menos en ese mundo que propone Celine Song).

Los Rose (The Roses) de Jay Roach. Vaya reparto molón, y si bien vuelve a adaptar la famosa «La guerra de los Rose», esta vez se pasa la historia por el tamiz de Jay Roach, especialista del humor hablado zafio y extremo merced a la saga de los Focker y la de Austin Powers. La química entre Benedict Cumberbatch y Olivia Colman traspasa la pantalla, encandilan al espectador con su simple presencia y eso puede que reste valor al resultado final. Pero aun así se disfruta gracias también a esos otros personajes que hacen cosas que no te explicas como el matrimonio entre Kate McKinnon y Andy Samberg. Puede que un poco irregular en su ritmo, pero por momentos de esas que te echas unas buenas risas.

Expediente Warren: El último rito (The Conjuring: Last Rites) de Michael Chaves. Titulada Expediente Warren: El último rito o más bien Expediente Warren: el último jump scare… se cierra una de las patas del universo The Conjuring explotando en su más irregular propuesta. Un nuevo caso que, carita triste, se desvanece en un drama familiar más terrorífico si cabe que lo sufrido por la familia Smurl. Demasiado sentimentalismo y preocupación, demasiado contar cosas que no interesan si bien deben ser expuestas y ya. Larga como el demonio, se podrían haber ahorrado mínimo una hora y así la habríamos disfrutado más. Como siempre mola ver a Patrick Wilson y a Vera Farmiggia (versión guapérrima del verdadero matrimonio Warren), y ya… el tercer acto es el único que funciona, el resto es para tirarse por un puente o invocar al mismísimo Belfegor. Ah, el film disfruta simpáticamente de un momento Hitchcockiano o del bien conocido Shyamalanismo. Hace gracia, por dos un poco menos, pero gracia igual.

Tras lo nuevo llega lo clásico, y me paro a recomendar el cine de Marco Ferreri, y concretamente El cochecito de 1960 y El pisito de 1958. La primera está Filmin, la segunda en Flix Olé.

El cochecito de Marco Ferreri. La obsesión, la cabezonería, la envidia… Marco Ferreri viste a Pepe Isbert de abuelo desquiciado por tener un cochecito para inválidos. A partir de ahí comedia macabra, con una pandilla de lisiados que se lo pasan mejor que el resto de los seres humanos, con carreras de cochecitos por las calles de Madrid, y mil y un tejemanejes de este abuelete con tal de hacerse con su absurdo deseo… compartir las penurias de los lisiados, pero sin serlo. Isbert monumental. El final rodado por Ferreri y obviado por la censura franquistas transforma a esta maravilla en una obra maestra más grande si cabe.

El apartamento de Marco Ferreri. Pues confieso que nunca la había visto, y tras alucinar con El cochecito decidí ver la anterior de este director. Igualmente ácida pero cabrona, y suficiente para admirar la vida de un pelele, de un don nadie que acaba fagocitado por su propio destino, obligado por todos, y mangoneado principalmente por su pareja. Una maravilla de pagafanstismo más extremo.

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Bueno, julio siempre es mes de menos estrenos (aunque mucho blockbuster), de vacaciones (merecidas), y de poco cine visto (al final uno no para haciendo otras cosas). No obstante hay cosas para comentar, desde el nuevo reboot de Los Cuatro Fantásticos, pasando por el pertinente de Superman y cosas curiosas como Predator: Killer of Killers, F1 o la enésima parte de la saga de Parque Jurásico. Al tema…

Los 4 Fantásticos: Primeros pasos (The Fantastic Four: First Steps) de Matt Shakman. Gustazo ver que Marvel adopta de nuevo su mejor forma, ya sea por explorar personajes comiqueros icónicos y sobradamente conocidos, como por aplicar el filtro de lo sencillo y más cercano. Estos 4F son cómic, con Jack Kirby totalmente representado (la apariencia de La Cosa es perfecta y su "cameo" otro tanto), hasta por la inclusión de aquellos elementos que marcaban las historias de la familia más conocida de la factoría de ideas: el Edificio Baxter, el Fantasticar, un villano como Galactus o de nuevo una Estela Plateada que, si bien no es Norrin Radd, si es Shalla-Bal… otra encarnación del personaje es un universo alternativo. La estética Jetsons, esa fusión de retro con moderno… parece un cuento pulp en la gran pantalla. Balancea su ritmo entre la acción trepidante, los iconos y sus aportaciones, y una historia de familia / humanidad profunda. Buen sentido Marvel, la fórmula que funciona y que hace tener esperanzas en que tras 17 años podríamos retornar a donde más nos gusta estar. Sería injusto decir que formulaica, pero si acomodada… independientemente, todo muy bien.

Maravilloso cartel de Superman... homenaje
Maravilloso cartel de Superman… homenaje

Predator: Asesino de Asesinos (Predator: Killer of Killers). Cine de animación modo gustazo absoluto y placer oculto. Vaya sorpresa más inesperada esta de Dan Trachtenberg, director que mola un huevo y persona detrás de dos joyas de la ciencia ficción del siglo actual: 10 Cloverfield Lane y Prey. Si es que lo que se necesita es un tipo inteligente que sepa cómo explotar un universo nacido en los 80 y las posibilidades son infinitas. Casi al top del año de cabeza porque ese desenlace no es que me convenza del todo. Una pena no poder verla en cines, porque saca buen provecho del estilo gráfico usado con excelencia por Spider-Man: Into the Spider-verse y las TMNT: Mutant Mayhem.

Superman de James Gunn. Era complicada la tarea de Gunn, muy complicada, pero su buen hacer ha servido para abrir una nueva puerta en la que el tiempo ha pasado y Clark Kent / Superman está ya instaurado. Esa opción permite a Gunn explorar un episodio de la vida del hijo de Krypton con manga ancha para que exista verdadera química entre David Corenswet (magnífica elección) y Rachel Brosnahan, para que Lex Luthor haya pensado detenidamente cómo odiar y acabar con Superman, para que el mundo se ponga a favor y en contra de su defensor, y para que se geste una base de iconos de nuestro héroe azul y capa roja… la JSA, Krypto, el Hall of Justice, Rick Flag, Guy Gardner, Mr. Terrific, Hawkgirl, Metamorpho, Jimmy Olsen… y yo que sé… todo. El film tiene sus flaquezas, pero las compensa de forma sobrada gracias a todas sus fortalezas, y sus ganas de innovar en un universo donde todo está ya creado. Mola ver que tenemos nuevo Superman, y que ojalá sea el principio de una feliz saga repleta de oportunidades que nunca antes tuvimos. Superman 2025 es cine disfrutón…

Jurassic World: El renacer (Jurassic World Rebirth) de Gareth Edwards. Edwards y David Koepp (este regresa tras Parque Jurásico y El mundo perdido) sacan nuevo lustre y auténtica esencia saga Jurassic Park en esta nueva entrega subtitulada Rebirth. Lo curioso, se suben a la simpática estela serie B de Jurassic Park 3 y construyen algo muy similar. Sin embargo, pueblan esta nueva aventura de dramas personales que lastran el ya de por sí extenso metraje (si es que no empatizas con ninguno de los afectados), y por otro lado hay dinosaurios inventados, algún cameo de clásicos, guiños varios a tiempos pretéritos, y mucha imaginación. La aventura está repartida entre una familia trapisonda que supera todos los desafíos a los que se enfrentan (manda truco) y un equipo de acción preparado que sin embargo padece lo indecible ya que no saben a qué andan (y tampoco a que han ido). Scarlett Johansson está bien, el resto curiosos. Conclusión: se ve, pero flojea el conjunto cosa fina…

Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos
Uno de los muchos carteles de Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos

F1 de Joseph Konsiski. De las que molan. Formulaica a más no poder (sota, caballo y rey) cuenta con todos los aspectos esperados o tropos en este tipo de historias: el veterano que regresa a enfrentar su pasado, el joven aprendiz que se crece hasta que aprende el valor de la paciencia y el trabajo en equipo, el reto por lo imposible… y en medio un Brad Pitt que siembra éxitos gracias a su infinito carisma. F1 es una peli para encumbrar a la Fórmula 1, obvio, un deporte donde muchas veces (muchas más de lo que te podrías esperar) te aburres como una ostra, pero donde Joseph Kosinski saca jugo a situaciones imposibles y para nada creíbles cuando vas a 300 por hora. Ojo, en cine todo funciona, y lo hace la electrónica música de Hans Zimmer o la vertiginosa producción (no sé cuántos FX digitales habrá aquí, pero es gloria bendita esa producción) de Warner Bros. Potente a más no poder, y aunque en tramos lenta (pone primera), en otros va a toda mecha.

Nada más que contar…

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Terminado junio y tratando de mantener el buen ritmo de publicación mensual descargo la batería de films del mes encabezados por 28 años después. Junto a esta gloria unos buenos últimos 30 días con recomendados visionados en cine como los de La trama fenicia, Ballerina o Sirât, y en plataforma como Warfare. Luego un repaso a otras cosas que me he visto y siempre vale la pena comentar para crear interés. Disfrutad.

28 años después (28 Years Later) de Danny Boyle. Alex Garland es el maestro de las distopias que pergeña Boyle. Y en 28 años después se inventa una distopia de su propia distopia. Film dividido en tres partes, un coming of age de rigor, una historia de ternura maternal con una Jodie Comer impresionante y un no menos inesperado Ralph Fiennes, y una genial sesión a toda velocidad de Tu madre se ha comido a mi perro… en definitiva, un film que va más allá de sus predecesores, plagada de personajes icónicos y secuencias que perdurarán en nuestro subconsciente a perpetuidad (maravilloso inicio, aún mejor final).

La trama fenicia (The Phoenician Scheme) de Wes Anderson. No es el mejor Anderson, pero es ideal para pasarte unos 85 minutos partiéndote de la risa con la perro flauticas ideas de ese bárbaro protagonista que es Benicio del Toro. Si bien el final flojea cosa fina (los 10 últimos minutos), el resto es una delicia donde podemos asistir a un nuevo imparable frenesí wesandersiano, donde los diálogos fluyen cual torrente embravecido, donde la angular escenografía es un personaje más en la perfecta distribución del plano y la secuencia, donde cada nuevo personaje que entra en escena otorga otro pico de ilusión gracias a una magnífica presentación y un mejor desarrollo. El teatrillo montado por Anderson es gloria bendita, como siempre ocurre en sus películas, y si te mola su cine te lo pasarás teta. Es una pena que no explote ciertos detalles (venenos) y personajes (el gag del piloto), pero como siempre todo se perdona ante una de cine entre colegas con un reparto que no tiene parangón. Una de las cosas más fllpantes, el impresionante parecido de Michael Cera con el Gene Wilder del Jovencito Frankenstein

Cartel de 28 años después
Cartel de 28 años después

Ballerina de Len Wiseman. ¡Si es que el universo John Wick aka Baba yaga no puede tener más sustancia! Poco tiene para sorprender esta Ballerina en otra historia de venganza al uso, donde la protagonista Ana de Armas, quién se lo iba a decir tras Knock Knock, muta en una suerte de asesina imparable. El film atesora lo que tiene que atesorar, muy buenas secuencias de acción, si bien lo de Keanu Reeves es harina de otro costal, y aunque Wiseman no es Chad Stahelski, el todo funciona. Dejando de lado posibles problemas durante la producción, la primera parte es un poco suplicio eterno, pero en cuanto Ana la arma, porque es de armas tomar, pues zasca… vuelco y disfrute. Hay detalles potentes como el mega lanzallamas, la batalla a lo Dragon Ball, y la siempre agradable presencia de Keanu para enderezar todo. El resto simpático, con ese villano con cara de Gabriel Byrne (que buen villano es cuando se lo propone), ese soso que en esta ocasión le toca ser a Norman Reedus, y la mayorcísima Angelica Huston. Para ver en cines porque te deja sordo cosa fina. Ah, la parte final en cierto pueblo es una delicia se mire como se mire.

Warfare: Tiempo de guerra (Warfare) de Ray Mendoza. El desastre en tiempo real. La visión de Mendoza (director, asesor cinematográfico y excombatiente de la guerra de Irak), acompañado por Alex Garland, del resultado de una misión (de la que fue partícipe) en un día indefinido de los tiempos de aquella guerra. Tensa y mundana, centrada en la camaradería, en la supervivencia y una hora y media de caos. No hace falta ser violenta o hiperbólica para cuajar, y Mendoza cumple con una película que no te deja sabor de boca… la guerra siempre ha sido y será jodida. Le acompañan unos cuantos rostros molones del cine de los últimos años. La tenéis en Prime Video.

Sirât de Oliver Laxe. La Carga maldita de Laxe… vaya atronadora propuesta, viaje a ninguna parte de un padre, su hijo y una troupe de saltimbanquis adictos a las rave y esa música que te teletransportar a otra dimensión. Un viaje por el desierto terrorífico, asfixiante y desgarrador. William Friedkin aplaudiría.

Cartel de La trama fenicia
Cartel de La trama fenicia

Toca ahora una mirada a otras cosas interesantes del mes…

Sting. Araña asesina (Sting) de Kiah Roache-Turner. Las horror movies de criaturas gigantes son siempre buenas para la salud. Si encima juegan con el terror arácnido y el asquito de que ello deriva, pues gracias extra. Sting. Araña asesina es la respuesta made in USA a Vermin: La plaga, la propuesta francesa donde en verdad el pueblo arácnido es la gran protagonista. En esta ocasión una araña es la que arma la mari morena, creciendo de forma descontrolada gracias a una adolescente que no tiene nada mejor que hacer. Sí, Sting es un poco Hatching, pero en lugar de un huevo, una extraña especie de araña… o araña galáctica. Tiene su gracia, el monstruo es generoso y no se escatima en aplicar ciertas dosis de gore y truculencia. Además, es perfecta para seguir explotándose a lo Critters por ejemplo. Vamos, su futuro es en forma de secuela directa a VOD.

Y2K de Kyle Mooney. A medio camino de The Faculty y Virus, pero sin la gracia y encanto de la primera, y sin la potencia de los FX de la segunda. La idea tiene su miga: una rebelión de las máquinas, una notable batería de referencias nostálgicas, y una mezcla de comedia teen, ciencia ficción y tonterías varias. Lo malo es que se queda en el limbo de lo más flojo entre lo flojo, por no decir que flojísimo. Jaeden Martell no tiene el encanto suficiente, Rachel Zegler ahí está pre-Blancanieves como una crack de la informática, y Julian Dennison, que es el que más mola de todos, pues explota su presencia hasta… hasta que deja de hacerlo. Hay de todo, pero insuficiente. Para ver una vez y adiós.

Antebellum de Christopher Renz y Gerard Bush. ¿Quieres ver Antebellum? Pues te pediría a gritos no leer nada para llegar cinematográficamente "virgen" a su visionado. Adiós. ¿Ya la has visto? Pues quiere el film jugar en la liga de los misterios que domina desde hace varios lustros el maestro Shyamalan, presentando una doble narración que bebe directamente de las ideas de este, y que, la verdad, funciona de forma muy correcta. Antebellum es bien, con Janelle Monáe sufriendo a tope, y con rudas secuencias que te ponen en la senda de la más profunda y seria 12 años de esclavitud. Pero ojo, que el truco del almendruco que se sacan de la manga, y si no sabes, te deja con el culo bien torcido… vaya paranoia. Salvaje, para verla y pasar un rato entretenido entre tanto movimiento cafre.

Cartel de Warfare
Cartel de Warfare

Time Trap de Mark Dennis y Ben Foster. Una indy de esas hecha por dos colegas donde surge una muy buena idea, curiosa y arriesgada, pero lo que podría molar mucho, y de verdad, acaba entrando en una espiral de pajas mentales que en parte desvirtúan la original propuesta. Hay que jugársela hombre, la ciencia ficción de este estilo tiene que dejarte más tocado y menos flipado.

El exorcista III (The Exorcist III) de William Peter Blatty. Otra que tenía ahí en el debe, ¡y menuda locura la gestada por Blatty! Secuela muy paranoide y rara de narices que nos sirve en bandeja un tardío viaje al infierno con asesino en serie de manicomio por parte de George C. Scott, encarnando aquí al teniente Kinderman, interpretado por Lee J. Cobb en El Exorcista. Blatty construye una cosa muy rara donde tienen cabida el gran Brad Douriff o el mismísimo Jason Miller (again), reimaginando como digo a Kinderman y también al padre Dyer (Ed Flanders vs. William O’Malley). Se salta la era Reagan (ni falta que haceI), y la película no escatima en asesinatos truculentos (todos fuera de cámara) o paranoias celestiales, y que si un día tuviéramos suerte se podrían llegar a ver (ese maldito y perdido montaje del director). Potente como pocas, con verdaderos jump scares que te tuercen la boca.

Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño (A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors) de Chuck Russell. Una de las películas más molonas de la saga Pesadilla en Elm Street. Además de contar con el regreso de Heather Langenkamp como Nancy Thompson, y de John Saxon como su padre, cuenta en su reparto con gente molona de la talla de Patricia Arquette (la prota junto a Heather) y un joven Larry Fishburne antes de mutar en lo que luego fue y es. Para colmo se propone un juego brutal que hoy en día sería polémico: los sueños de Freddy son en esta ocasión un nexo con las tendencias suicidas de unos adolescentes encerrados en el sanatorio donde todo ocurre. Riza el rizo un director como el bendito Chuck Russell, y una tropa de maestros de los FX como Greg Cannom, Kevin Yagher o Mark Shostrom, acompañados en sus tareas por, años más tarde, maestros de la talla de Mike Elizalde, Screaming Mad George, Everett Burrell, Robert Kurtzman o John Vulich… vamos, la crem de la crem en el mundo de los FX prácticos de la década de los 80 y 90. Una joya.

Asesino invisible (The Car) de Elliot Silverstein. Una de esas que tenía en la despensa de pendientes desde hacía eones… así que misión cumplida. The Car, titulada Asesino invisible por estas tierras, es una singular propuesta setentera donde se fusiona la serie B de autos / motos a toda velocidad – hermana tardía de Punto límite: Cero (Vanishing Point) -, con lo demoníaco y lo macabro. La idea en si copia pega la base de Tiburón (un policía en un pueblo de mierda, una familia a la que proteger, muertos por doquier por un ser que aniquila sin miramientos, y una caza suicida para acabar con la "criatura"). Detalles molones tiene unos cuantos como la muerte de la novia de James Brolin… una burrada de tres al cuarto, que te deja totalmente impactado y que no dejó indiferente a Quentin Tarantino (tal cual la coló en esa joya que es Death Proof), o ese final que, no me jodas, es clavado al de ¿Qué sucedió entonces? (Quatermass and the Pit), pero con la presencia diabólica dando la cara y dejando a todos anonadados. Pues eso, mola un huevo… si hubieran hecho en los 80 o 90 hubiera sido una cafrada de tomo y lomo.

Hasta agosto…

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Un poquito de retraso en este abril, que me lo reclaman, pero llega el momento de hacer un repaso a un mes interesante, mucho por un par de films, pero irregular en otros aspectos. Destaca sobre todas las cosas Los pecadores de Ryan Coogler, directo al top del año. Luego salvo por Parthenope y algo Tierra de nadie, el resto ha sido nivel bajo. Al tema…

Los pecadores (Sinners) de Ryan Coogler. Otra que se va a la cumbre en este año. Coogler logra la mejor mezcla de géneros de los últimos lustros y nos deja paladear una fusión de la América donde gobiernan las leyes Jim Crow, donde el ansia por la libertad se atisba gracias a la música, y donde el terror vampírico viene a sazonar todo para hacer el Magnum opus del director. Una propuesta inaudita, inesperada y arriesgada, con números musicales donde se mezclan el soul con los orígenes tribales africanos y la excelsa propuesta de un compositor como Ludwig Göransson, y donde el reparto estás igualmente ahí on fire… desde el doble Michael B. Jordan, pasando por el molón y bailongo Jack O’Connell, hasta Hailee Steinfeld o el debutante Miles Caton. Es una película de sudor sureño, que se cocina a fuego lento y donde hay tiempo para la reflexión, pero también para el regocijo, ya que una de terror es ya obra descomunal de este 2025. Que buena es la jodida.

Uno de los carteles de Los pecadores
Uno de los carteles de Los pecadores

Parthenope de Paolo Sorrentino. Surrealista, triste y libertina. Así es Parthenope y así debe ser Nápoles (supongo). Amén Celeste Dalla Porta. El resto da igual.

La cita (Drop) de Christopher Landon. Chorrada absoluta, liada gorda y sinsentido de principio a fin. Tiene su gracia, pero más por los mil y un saltos de fe que te obliga a dar la historia que por la propia trama en si. Además, logra de alguna forma trasladar la sensación de que algo paranormal va a ocurrir, pero engaño absoluto… Christopher Landon sigue en su línea del "impossible is nothing" pero adentrándose en el thriller serio y abandonando el terror cómico. No es su mejor trabajo, y es un paso más en la demostración empírica de que a Blumhouse le vale todo con tal de estrenar en cines. La ves y la olvidas, como tantas otras de esta compañía.

Tierra de nadie de Albert Pintó. Pues un thriller patrio bien que cuenta con un muy buen trabajo de Luis Zahera y Karra Elejalde. El mundo de los invasores capos de la droga en tierras andaluzas donde se juntan un gallego, un vasco y un gaditano. Súmale colombianos o mexicanos de métodos cafres, y el combinado es explosivo… cuesta entenderlos a todos. El giro final no hay quien se lo crea, pero no por ello deja de ser un thiller correcto y digno de disfrute.

Otro de los carteles de Los pecadores
Otro de los carteles de Los pecadores

The Crow de Rupert Sanders. Pues no sé, ni fu ni fa. Un agradecido rato de violencia extrema y gore (media película) que sin embargo no es pago suficiente para justificarlo todo (otra media dedicada al amor inmortal de la pareja). No me vale un villano sobrenatural, aunque Danny Huston mole (que se arrodille ante Michael Wincott como Top Dollar), sí cumple un Eric encarnado por Bill Skarsgård que, reconozcámoslo, crea y adopta una válida versión del personaje, no compensan sin embargo la banda del malo, que están pero no se les espera para nada (ese cero carisma que si tenían personajes como Myca, Tin Tin o Grange). En el fondo la historia de James O’Barr está ahí: amor, venganza, volver de entre los muertos, modernizada claro está y pasada por el tamiz de lo pizpireto y alocado de hoy en día. Se deja ver, pero no pasará a la historia.

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Dejo ya la etapa Oscars de Hollywood (o casi), y me centro en producciones propias de este año donde destaca Mickey 17, que estará fijo en Navidad como parte de los destacado del 2025. También hay espacio para películas del año pasado estrenadas este, y de años anteriores que tenía pendientes de ver. Vamos, un totum revolutum. En cine hay unas cuantas, pero otras son de plataformas… os las voy anotando por si queréis verlas. Al tema.

Mickey 17 de Bong Joon Ho. Gloria bendita esta Mickey 17. Una sobresaliente dosis de surrealismo llevada al espacio, una cómica paranoia inundada de referencias al "hoy". Con Mark Ruffalo supurando trumpismo barato merced a esos discursos plagados de charlatanería fascista (hasta el puñetero baile), con un asesor personal que no deja duda a que recordemos a cierto mogul tecnológico con semblanzas nazi, con ese constante prueba y error cómico-científico a lo AstraZeneca o Pfizer, que si la simpleza del tipo inocente avasallado por amigos y enemigos ya que no tiene dos dedos de frente… en el fondo, una sátira contra la explotación (a muchos y diferentes niveles)… ni más, ni menos. Al frente un fabuloso Robert Pattinson, el ya mencionado sobresaliente Ruffalo o una genial Naomi Ackie. Nada en Mickey 17 desentona, ni ese cambio de tercio donde tienen espacio otros aspectos como la unión social (aunque sea gracias a unos furbys). Que me da igual, que ojalá tengamos más Mickey 17 en este 2025. ¡Bravo Bong Joon Ho!

Uno de los muchos carteles de Mickey 17
Uno de los muchos carteles de Mickey 17

Amenaza en el aire (Flight Risk) de Mel Gibson. Pues Gibson se saca de la manga un cortito thriller con aroma a cine de los 90 pero en pleno 2025. Ahí radica su gracia, y por ello es totalmente inesperada, entretenida y sobre todo bien rodada. Mantiene la tensión, no escatima el violencia de altos vuelos, y si bien no es que sea la repanocha lo que acontece y cómo acontece, Gibson demuestra su maestría durante hora y media, dejando claro que hay que ser muy ducho para en poco más de 10 metros cuadrados meter a 3 personajes y que entre ellos se guisen y se coman este apretado viaje. Mark Wahlberg está muy macarra y se pasa tres vueltas con su personaje, a la Michelle Dockery no la tenía controlada, y lo de Topher Grace… qué actor más curioso, tan pronto se pasa por Spiderman 3 o Predators, como tiene un micropapel en Hereje. En fin, Flight Risk se deja ver.

Revelación (Gyesirok) de Yeon Sang-ho. Alfonso Cuarón apadrina esta cosa rara en donde navegas entre la locura del protagonista, la verdad, la mentira y los giros (algunos un poco guarretes y mentirosos por jugar al desvío de la atención y el ahora sí, ahora no). ¿Se puede ver? Bueno, pues si, ¿es uno de esos grandes thrillers llegados de Corea? Pues no, un film normal, sin mucha sorpresa. Se ve y se olvida. Ojo, Yeon Sang-ho es el director de Train to Busan (fabulosa y en el top 10 de 2016) y su secuela Península (no tan fabulosa). Esta está por Netflix.

Novocaine de Dan Berk y Robert Olsen. Con la última década sobrecargados de cine acción sobre tipos/as con habilidades excepcionales, llega Jack Quaid rizando el rizo en Novocaine. Eso sí, nada como dar un salto mortal y meter en la coctelera una barbaridad gore, de esas que da grima, pero que también sirve para echarte unas buenas risas a costa del salvajismo más violento y desmedido. El prota no siente dolor, y por ello puede llegar al extremo más salvaje… pero a ritmo de una narrativa previsible y repleta de tópicos de aquí a Cuenca. Todo se ve a leguas, y quizás esa sea la intención, pero da igual, el truco está en dejarse llevar y atender a las diversas barbaridades que acontecen en la vida de Nate. Abstenerse todos aquellos/as que sufráis viendo como te rompe una uña.

Las desapariciones (Le mangeur d’âmes) de Alexander Bustillo y Julien Maury. Hay algo en el Le Mangeur d’âmes que me evoca a El hombre de las sombras del también francés Pascal Laugier, y por alguna razón esto no es del todo bueno. El thriller de Alexandre Bustillo y Julien Maury, porque ahí se emplaza y se queda, parece no conocer el camino por el que avanza, o lo hace de forma desbaratada. Hay por otro lado cierta dosis del film que también evoca a Los ríos de color purpura, del no menos francés Mathieu Kassovitz, y ahí es donde el film crece positivamente. Dentro del thriller hay un misterio, ese misterio es truculento, y debemos estar preparados para lo que viene a contar. No es la repanocha, pero cumple y se deja ver. Tenéis Las desapariciones en Filmin.

Cartel de Stopmotion
Cartel de Stopmotion

Stopmotion de Robert Morgan. La quería ver mucho desde su pase en Sitges hace un par de años… y vaya WTF. Extraño terror paranoico sobre la crisis de identidad y la pérdida absoluta de la cordura. Los demonios de la protagonista toman forma de personajes stopmotion, provocando el viaje infernal de una mujer desequilibrada y acoquinada por su difunta madre… posesiva, opresora y de las que te minan la moral cual pelele. El film lo riegan homúnculos salidos de la perversa mente de Robert Morgan, un animador que se pasa al cine de acción real con esta Stopmotion. Cine (fotograma a fotograma) dentro de cine, gore, surrealismo y descontrol. Vaya cosa enfermiza y jodida.

El baño del diablo (Des Teufels Bad) de Severin Fiala y Veronika Franz. Lo que nos cuenta El baño del diablo es el funesto y oscuro viaje por las expectativas de una religiosa mujer en el entorno rural de la Austria del siglo XVIII… vaya mundo aquel. Dos horas de desdicha, de malos augurios, de no sentirse parte del entorno social, de querer y no poder, de deseos incumplidos… etc. De regalo paranoia folklórica / religiosa, brujería y acciones que no tienen remedio. Los problemas de la depresión en los tiempos donde no había tratamiento más que padecerlo y sufrirlo hasta donde uno pudiera aguantar. Y un poco de terror claro está, de ese que actúa como condimento. El momento Fontana di Trevi con el populacho festejando es de locura festivalera. Tenéis El baño del diablo en Filmin.

El final de nuestros días (Die Alone) de Lowell Dean. Pese al batiburrillo de la historia, el montaje que te lía cosa fina, y el me pillo ideas de todas partes (que si Memento, que si Last of Us …), la idea de El final de nuestros días es potente, muy desoladora pero francamente potente, y ya de regalo emotiva. Las cosas no son lo que parecen y de vez en cuanto una serie B como esta pues bien vale para pasar un rato entretenido.

El juicio del perro (Le procès du chien) de Laetitia Dosch. De esas que no cuentas con ver y ves. Una peli rara que te hará adorar más a tu perro (si es que lo tienes). Divertida, entrañable y triste. Las cosas son como deben ser por mucho que te joda. Tenéis El juicio del perro en Filmin.

Kraven the Hunter de J.C. Chandor. Madre mía, en que momento alguien pensó que hacer esto era buena idea. No tiene ni pies ni cabeza. Uno no sabe cómo asumir todo lo que ocurre y por qué ocurre. Nada en Kraven se salva, vaya sinsentido lo parido por J.C. Chandor, mira que me gustaron Margin Call y Triple Frontier. Pero esto es un cagarro de muy señor mío… hasta para el surrealista universo arácnido sin Spiderman de Sony. Se han labrado una buena matraca de caspa… Morbius, Kraven y Venom (por triplicado).

Emilia Pérez de Jacques Audiard. Vista Emilia Pérez me quedo pensando en el ataque global sufrido por el film, y no tengo muy claro a qué achacarlo. Es Emilia Pérez un musical atípico, con una historia original de fuga y retorno, de querer adoptar un cambio, y convencido de haberlo logrado, redención dios mediante, acabar volviendo al origen y pagando un curioso peaje. No es una mala película, bien rodada, con una interpretación portentosa de Zoe Saldaña, con algunos números musicales realmente buenos, otros puede que no tanto, y con una Karla Sofía Gascón bien en su dualidad (se la puede odiar por lo dicho, pero no por este papel). El film habla del egoísmo y el egocentrismo, de la manipulación, etcétera. Y si, me parece curioso como han machacado el film, la presencia de Selena Gomez, etc. En fin, Emilia Pérez es una película extraña, sí, pero de esas que te atrapan. Podéis ver Emilia Pérez en Filmin.

La ira de Becky (The Wrath of Becky) de Matt Angel y Suzanne Coote. Regresa Becky, pretende expandir su propio universo y se le va de las manos. Bastante pobretona y más parca en cuanto al marciano macarrismo de su predecesora. Esta tiene su gracia, alguna muerte molona, pero no alcanza el efecto novedad de las peripecias de la niña protagonista. Kevin James fue mejor que Seann William Scott como villano. No tiene muy claro hacia donde quiere ir… y de hecho pierde el rumbo en su tramo final. Curiosa, la tenéis en Prime Video.

Noche de caza (Night of the Hunted) de Franck Khalfoun. Curiosa, Alexander Aja y su amigo Franck Khalfoun vuelven a hacer manitas tras Parking 2 y la bárbara Maniac. Esta vez una historia ya vista (Downrange de Kitamura o Tower Block) que no por ello no deja de entretener. No hay razón para lo que ocurre pero ocurre. Como propuesta es un poco alma libre, pero tiene un detalle que la hace diferente. No es para echar cohetes, pero se deja ver y disfrutar. Correcta y corta. Tenéis Noche de caza en Prime video.

Cartel de In Fabric
Cartel de In Fabric

Y ahora ya me echo más atrás si cabe… 2021 con In the Earth y 2018 la In Fabric. Ambas de directores extraños, muy festrivaleros y por lo general no del agrado de todo el mundo por sus desvaríos y extrañezas.

In the Earth de Ben Wheatley. Me cuesta mucho entender el cine lisérgico de Ben Weathley. Paranoias por doquier, el bosque vengándose del ser humano, folk horror, y lo habitualmente loco del director. Rodada en plena pandemia no logra enganchar, es excesiva, como lo fuera cuando la vi en Sitges A Field in England. Demasiado para mi. Esta está en Netflix también.

In Fabric de Peter Strickland. Llevaba unos años queriendo verla, y es ahora gracias a Filmin que tengo la oportunidad. Tras sudar cosa fina con Berberian Sound Studio (otra de mi etapa Sitges), Peter Strickland vuelve a llevarme donde otros no lo logran, al mayor de los desconciertos. Batalla contra el consumismo, el clasismo social, el querer aparentar, el ansia por comprar en rebajas, etc. Cuando fue el sonido de Berberian Sound Studio lo que te volvía loco, en este caso es el color y la imagen, la paranoia brujeril de la tienda de rebajas, y el gancho que a todos ata… y mata. De alguna forma podría pasar por giallo, si no fuera porque el asesino es de gasa y tul. Que cosa más rara.

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Bienvenidos a un mes sobrecargado de cosas vistas, que está muy bien todo sea dicho. Hay espacio para el thriller, el terror cómico, el terror cultista, el cine de criaturas monstruosas, el mundillo del cómic, la serie B que roza la Z o las comedias muy negras. Destacan muchas, otras no tanto, y descubro 70 minutos para huir, cine pre-apocalíptico.

Cónclave (Conclave) de Edward Berger. Todos lo teníamos claro, pero bien vale recordar que la curia romana se las trae cosa fina. A modo thriller, puede que como la vida misma, en Cónclave se nos cuenta el camino de espinas, zancadillas, y dimes y diretes, que desde la Santa Sede se profesan los candidatos al gran premio… ser el nuevo Papa. Es Cónclave una de esas donde todos están conchabados contra todos, dispuestos a hacerse la puñeta y que si se pueden joder, se joden (me sacrifico yo si con eso tu caes). A modo film carcelario te lo pasas teta viendo cómo se pisan unos a otros hasta el totalmente inesperado giro final. Si bien la elección se huele a leguas, no pretenden ocultarla, el zasca a la iglesia es canela fina. Maravillosa la banda sonora de Volker Bertelmann.

Casa en Flames de Dani de la Orden. Casa en Flames es la quintaesencia del hijoputismo a todos los posibles niveles. Comedia negra de 10, donde todos los miembros de una familia, sin excepción, prefieren pensar con el ombligo y si te la pueden clavar, pues te la clavan. Desde el minuto uno ya te quedas anonadado con lo que cada uno se trae entre manos. Casa en Flames es una oda al desapego emocional y familiar, donde nadie importante más que el que lo piensa, y donde el engaño es la marca de la casa. Vaya guión de Eduard Sola, vaya interpretación de Emma Vilarasau, vaya todos en general. Ejemplo de cómo no debes ser con los tuyos.

Cartel de La acompañante
Cartel de La acompañante

La acompañante (Companion) de Drew Hancock. Hancock no era nadie, hasta ahora. Director debutante y guionista de esta juguetona propuesta cómico-terrorífica que te deja con el culo torcido a golpe de liártela parda a cada minuto que pasa. Al frente de La Acompañante tenemos a Sophie Thatcher, no la ubicaba pero muy top tras esta, Heretic, Maxxxine y Prospect, y Jack Quaid, el de "The Boys". Con cierta estética artificiosa a la Barbie (bravo), el film te adentra en laberinto de recovecos, donde cada giro que das complica más la divertida y caótica trama, y donde las reglas del juego no hacen más que cambiar (salvo la obviedad no me jodas, porque no te puedes esperar nada y te pilla siempre a pie cambiado). Se agradece mucho en estos tiempos este tipo de pelis, poco más de 90 minutos, y que bien que se haya podido disfrutar en cines.

La hermandad silenciosa (The Order) de Justin Kurzel. Es La hermandad silenciosa cine vieja escuela, con una estética sin florituras, paciente, documental, pero con muchas mayúsculas. Justin Kurzel es un buen director, y le gusta contar historias de mentes perturbadas como ya hizo en Nitram, Macbeth o Snowtown. En esta cuestión visita a la Nación Aria y en concreto en una escisión en este grupo de supremacistas de la américa de los 70 que acabó derivando en muchas de las locuras que fueron ocurriendo en décadas posteriores. Por ahí andan Jude Law y Tye Sheridan plantando cara a Nicholas Hoult, que encarna al Robert Jay Mathews, terrorista neonazi americano y centro sobre el que gira la película. En estilo recuerda al cine de John Sayles o Taylor Sheridan. Top.

Póster de El abismo secreto
Póster de El abismo secreto

El abismo secreto (The Gorge) de Scott Derrickson. Derrickson suele hacer bien las cosas. Tú dale una historia de ciencia ficción que se empape de conceptos e ideas ya vistos en Cabin in the Woods, Annihilation o The Last of Us… añádele dos rostros sobradamente conocidos como los de Miles Teller y Anya Taylor-Joy (yum), sazónalo con un romance entre estos dos guaperas, y una muy generosa dosis de testosterona, pólvora y monstruosidades… me la soplan los agujeros en la trama, lo que importa es entretenerse y esta The Gorge lo logra de principio a fin. La música de Trent Reznor y Atticus Ross otorga al resultado final un plus. ¿Cine hecho a base de talonario? Bienvenido sea. Ah, y para rizar el rizo, ahí anda Sigourney Weaver repitiendo papel (o casi) tras Cabin in the Woods.

Capitán América: Brave New World (Captain America: Brave New World) de Julius Onah. Desconcertante. Un episodio de televisión sin la pegada de Sebastian Stan… y extendido a cine. Lo más interesante de la propuesta es el totalmente desaprovechado Giancarlo Esposito (Crótalo) que, de erigirse como un villano terrenal, del estilo de Crossbones o Batroc, queda olvidado, él y la Sociedad Serpiente que lidera. En su lugar una pamplina del tamaño de un piano, con el Líder en las sombras, apareciendo cuándo le interese donde le interesa (vaya saltos de fe) y el nuevo Capitán América plantando cara a Hulk rojo. Muy prescindible y un capítulo más del salto al vacío sin paracaídas de Marvel Studios.

Colmillos de Bayou (The Bayou) de Taneli Mustonen y Brad Watson. Madre del amor hermoso. Todo lo bueno que tiene El territorio de la bestia con sus ya casi 20 años (film de Greg McLean) no lo tiene la virtual Colmillos del Bayou. La loca idea de casi mutación es una completa majadería, simpática por momentos, pero repleta de tópicos de aquí a Oklahoma… el resto de chiste. Que si el sacrificio de una, la otra plantando cara a un cocodrilo del tamaño de un camión con un huevo en las manos, etc. etc. No es factoría The Asylum, tiene una terminación mejor, pero si le quitas un poco de procesado digital ahí se te queda.

Nunca te sueltes (Never Let Go) de Alexander Aja. Aja propone una historia insuficiente. La película nos invita a seguir un camino, pero extrañamente va desviándose hacia otro. La locura y el aislamiento son la base de un film donde predomina la paranoia y la locura, ni más ni menos. Ese giro que se saca de la manga cerca del final, un giro que tan pronto vale como deja totalmente de valer, te deja medio loco, y si bien la desesperación funciona, la transferencia de la locura no tanto… y menos el extraño final. Olvidable.

Uno de los pósters de The Monkey
Uno de los pósters de The Monkey

The Monkey de Osgood Perkins. ¿Echábamos de menos las franquicias o potenciales franquicias donde todo bicho viviente muere? Pues The Monkey se pone en marcha para, a lo Destino Final, surgir como saga gore cómica que poblará nuestras pantallas en los próximos años. Osgood Perkins se anima con el terror macabro y surreal, pero por absurdo, y con la comedia slapstick deudora de ese programa de Spike TV titulado "1000 maneras de morir". The Monkey es divertida, tontorrona, salpica y suficientemente cargada de humor negro y hemoglobina roja como para soltar una carcajada por lo bárbaro de alguna muerte… o todas. Más de esta guisa, que me lo paso como un enano.

Azrael de E. L. Katz. A lomos de Mad Max, de una de terror de cultos paganos, y de otra plagada de criaturas ávidas de sangre, surge la post-apocalíptica y medio religiosa barbarité Azrael. No se puede hablar, sólo correr y cruzar los dedos porque los fanáticos no te pillen y te expongan a las criaturas entre soplidos y resoplidos. Gozosamente violenta, da gusto ver una peli que no escatime en sangre a grifo abierto y algún que otro desmembramiento. Curiosa y arriesgada como Samara Weaving, mola, con ella dándolo todo como heroína creciente, que pasa de pelele a diosa killer entre los cultistas. Es rara, pero sin embargo tiene un algo que la hace atrayente y gratificante. Bien se merece verla.

Póster de Azrael
Póster de Azrael

El descubrimiento del mes ha sido 70 minutos para huir (Miracle Mile) de Steve De Jarnatt. Hasta el otro día desconocía su existencia y ahora me pregunto cómo no se comenta más de ella (otra de esas que se quedaban ahí hasta que un día te la descubren… vamos, una a lo The Birthday de Eugenio Mira). Miracle Mile, o 70 minutos para huir en esta parte del planeta, es una extraña y desesperante bajada al infierno en pos de un totalmente inconcebible fin del mundo. Probablemente sea la película pre-apocalíptica más desesperante jamás realizada, donde no logras saber si todo lo que acontece es real o una cadena de catástrofes personales debidas a una desafortunada interpretación de una no menos extraña llamada que casualmente recibe el protagonista (Anthony Edwards). Muy de los 80, tristemente romántica y alocada, con constantes e inesperados golpes, decisiones controvertidas, momentos fatales, lugares extraños y personajes más extraños si cabe… amén de mucho pero que mucho caos. A todo trapo (70 minutos de desesperación), no dejas de padecer el agónico final que está por llegar. Muy top esta 70 minutos para huir, ¡y con música de Tangerine Dream! Curioso inicio / fin de Steve De Jarnatt (perdido en el olvido).

Hasta el mes que viene.

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En esas que estaba preparando el Top de 2024 y descubro con asombro que no puse la entrada de mayo. Vaya despiste… Una entrada donde deben figurar los romances Fallen Leaves y Vidas pasadas (ambas necesarias), Challengers, Immaculate, El reino del planeta de los simios y Furiosa: De la saga Mad Max. Ah, y la controvertida La mesita de comedor. Así que, ¡entrada retroactiva!

Challengers de Luca Guadagnino. Cuando la vida es un partido de tenis y las relaciones son todos los puntos que se juegan. Luca Guadagnino nos hace disfrutar de una relación a tres bandas, donde la tensión sexual se siente como un puñetero tie break. Zendaya está majestuosa en la piel de una manipuladora de tomo y lomo, y sus dos coprotagonistas son lo suficientemente perfectos como para asegurar que la historia funcione como se pretende. Sin lugar a duda entre lo mejor del año, altamente recomendable. Ah, La música de Trent Reznor y Atticus Ross acompañan como un guante a toda la película, sonando cuando debe y añadiendo más frenesí si cabe.

Immaculate de Michael Mohan. De esas películas que si hubiera escrito esto cuando debí habría preferido no decir demasiado… Immaculate es la trama más retorcida jamás vista. Una rape and revenge nunsploitation en toda regla aderezada con otro subgénero de terror y por lo tanto digna de verse en conjunto con La semilla del diablo, que hace que el global llegue a un nivel de locura muy inesperado y loco. Tiene un par de jump scares molones, y un tercer acto totalmente desbocado y sangriento, con una secuencia final de puro infarto. Sydney Sweeney ha venido para enamorar, acompañada por Álvaro Morte y Simona Tabasco (otra de infarto en "The White Lotus").

Cartel de Challengers
Cartel de Challengers

El reino del planeta de los simios (Kingdom of the Planet of the Apes) de Wes Ball. Por desgracia muy aburrida. Ojo, muy pero que muy aburrida. Con todo lo que construyó Matt Reeves en dos portentosas propuestas tirado por la borda. Porque… ¿por qué construir una historia totalmente aleatoria en torno a nada relevante o sorprendente cuando puedes jugar con potentes homenajes a la clásica película de El Planeta de los Simios? Todo lo que necesitaban estaba ahí, pero el camino que tomaron fue lo más estándar posible y repleto de errores. Oportunidad perdida y demostración de que Ball no es Reeves ni puede pretenderlo. Para olvidar.

La mesita de comedor de Caye Casas. Una muy macabra, demencial, agónica y trágica historia. Nada más, pero nada menos. Es cierto que el hype que recibió la película fue mucho más allá de lo esperado, el factor Stephen King es inmedible, pero también es cierto que la propuesta es muy original y tremendamente valiente… aunque sea así de perturbadora y enfermiza. Da cosa verla y el cuerpo se te queda bastante jodido.

Fallen Leaves de Aki Kaurismäki. Cuando el romance se viste de cotidianidad, cuando el universo obrero y sencillo de Kaurismäki te cuenta una historia conmovedora, pero a la vez agridulce, cuando lo más simple, lo meramente necesario es suficiente para llenar la pantalla con una historia que transmite autenticidad. Fallen Leaves es sencillamente bonita, nada más. Y además descubre un tema musical maravilloso: Syntynyt suruun ja puettu pettymyksin de Maustetytöt.

Cartel de Furiosa: De la saga Mad Max
Cartel de Furiosa: De la saga Mad Max

Furiosa: De la saga Mad Max (Furiosa: A Mad Max Saga) de George Miller. Y lo vuelve a hacer, esta vez alejándose del icono Mad Max, para contarnos la historia que todos esperábamos conocer. Furiosa es otra epopeya escandalosa, otro frenesí hiperbólico donde hay tiempo para las más disparatadas secuencias de acción en años. Es sorprendente como Miller sigue aportando color a su universo, cargándose de galones porque hace lo que ni el tato puede si quiera imaginar. En definitiva, otro broche más para su dilatada carrera, esa donde no hay límite… le acompañan esta vez Anya Taylor-Joy y Chris Hemsworth, disparatados ambos. El otro que anda por ahí es Tom Burke, un trampantojo de Stacy Keach que mola un rato largo. Una joya de esas que ha molado disfrutar en sala grande.

Vidas pasadas (Past Lives) de Celine Song. Romance contenido pero que a la vez rebosa de sensibilidad pese a la obligatoriedad por mantener ocultos esos sentimientos que los protagonistas padecen, y que no pueden abordar de forma directa. Greta Lee (The Morning Show) y Teo Yoo (Decision to leave) están de fábula en el debut como directora de una sorprendente Celine Song, en esta historia que trasciende el tiempo, y donde se nos permite recordar esos primeros amores, o aquellos reencuentros que, pese a todo, no pudieron significar nada.

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Venga que estamos ya en diciembre y yo atascado en agosto. Un verano bastante molón donde destacaron Longless, La trampa, MaXXXine y, sobre todo, Alien: Romulus. De regalo Monolith, una de 2022 que pasó por festivales hasta caer en una plataforma de streaming. Al tema…

Longlegs de Osgood Perkins. El thriller de terror de la temporada. Propuesta extraña, desafiante, incómoda de ver y muy pero que muy retorcida. No esperas lo que finalmente ves, el macabro personaje encarnado por un irreconocible Nicolas Cage, los extraños crímenes entre lo paranoico y lo infernal, esa detective poco comunicativa y bastante distante que siente y padece (maravillosa Maika Monroe). Esto es Longless, una propuesta diferente con un creciente y a la postre dominante fondo diabólico pagano.

Uno de los pósters de Longlegs
Uno de los pósters de Longlegs

La trampa (Trap) de M. Night Shyamalan. Nuestro idolatrado director se marca un deus ex machina como ningún otro hasta la fecha. Ya al principio no hay quien se lo crea, eso de aparcar el coche cerca de un estadio donde se celebra un gran concierto con tan poca antelación no cuela, pero la cosa va in crescendo y la propuesta de Shyamalan llega a ser un "todo vale" tan absurdo que tiene su encanto. Lo excesivo del personaje de Josh Hartnett, que está magnífico, juega muy a favor de una historia muy poco creíble, y lo que maquina y ejecuta son constantes saltos de fe… puede que ahí esté el truco de Shyamalan. Mal para muchos, no es su mejor producto ni pretende que lo sea, así que en la media actual del maestro M. Night Shyamalan.

Alien: Romulus de Fede Álvarez. Mola sentarse en un cine a disfrutar de clásico ADN Alien de principio a fin. Alien: Romulus es una película fantástica con todos los elementos que se esperaban en ella, y más que nadie preveía. Es terrorífica, llena de referencias y repleta de fabulosos efectos prácticos que la hacen aún más disfrutable. De principio a fin estás viviendo una nueva odisea en el universo gestado por Dan O’Bannon y Ronald Shusett, construida con un detalle exquisito, y que no huye de la idea de unir un universo cinematográfico que para muchos estaba yendo por libre en sus dos últimos magníficos episodios. Todo lo contrario, aquí tenemos ese anillo único que todo lo gobierna, y que nos hace pensar que la salud de la franquicia sigue perfecta… y con un futuro que esperamos gratificante ("Alien: Earth" está ahí a la vuelta de la esquina).

Póster de Alien: Romulus
También uno de los pósters de Alien: Romulus

MaXXXine de Ti West. En esta ocasión estamos ante la película rara del año, no tanto por lo que muestra, sino por cómo lo muestra. Un giallo, un thriller a lo De Palma, una película sobre Satán en Hollywood, un viaje que en muchos momentos no tiene sentido, pero donde la lógica no tiene cabida viendo de dónde viene. MaXXXine es libertad absoluta, como lo eran muchas películas de la época que representa, donde los giros argumentales que te dejaban flipando eran perfectamente válidos. Me ha encantado de principio a fin. ¿Es MaXXXine el final de la relación entre West y la maravillosa Mia Goth? Pues vaya usted a saber.

Monolith de Matt Veseley. Termino esta entrada con una propuesta totalmente inesperada, una película compleja con una sola actriz enfrentada a una historia oculta en misteriosos archivos de audio y extrañas simbologías. Lily Sullivan, ahora conocida gracias a Evil Dead: Rise, lleva todo el peso de la historia y sorprende en este elaborado relato de ciencia ficción.

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