Eran cerca de las 9 de la mañana. Me paré un minuto a mirar las noticias de la madrugada y en estas apareció el fallecimiento de Stuart Gordon a los 72 años de edad…

Todo deceso es triste, no son tanto del blog pero en los últimos 2 días la cultura ha visto como la actriz Lucía Bosè (la magistral Muerte de un ciclista), el dibujante Albert Uderzo (co-creador de Astérix el galo) y el director y animador Juan Padrón (la icónica ¡Vampiros en La Habana!) pasaban a mejor vida, pero lo de Gordon me toca de lleno.

Sin lugar a dudas ha sido y será el director que más H.P. Lovecraft ha mamado en su vida, director y guionista de: Re-Animator, basado en el relato "Herbert West, reanimador", Re-Sonator (From Beyond), basado en el relato "Del más allá", el episodio "Dreams in the Witch-House", basado en el relato "Los sueños en la casa de la bruja", Un castillo alucinante (Castle Freak), basado en el relato "El intruso", y Dagon: La secta del mar (Dagon), fusión basada en los cuentos "Dagon" y "La sombra sobre Innsmouth". Pero también ha sido un director diferente, uno de los maestros del gore real y autóctono y que tanto ha cimentado en nuestra cultura cinematográfica de otro tiempo. Junto a Brian Yuzna, su media naranja sin lugar a dudas, parió una serie ingente, gloriosa y extrema de cine sangriento donde monstruosidades, pústulas, vísceras y babas campaban a sus anchas por la pantalla.

Nos ha dejado Stuart Gordon
Nos ha dejado Stuart Gordon

Pero ojo, también tocó a Edgar Allan Poe, con ese El péndulo de la muerte (The Pit and the Pendulum) protagonizado por un Torquemada con cara de Lance Henriksen, o "The Black Cat" para la saga "Masters of Horror", y la ciencia ficción de medio pelo (pero entretenida) merced a Robot Jox, ese pre-Pacific Rim con guerras robóticas sin parangón a principios de los 90, Fortaleza infernal (Fortress), el mundo sin el bizco Christopher Lambert no sería igual, o Space Truckers, camiones que transportan cerdos por el espacio (y algo más). Y de sus manos salieron dios mediante la aclamada y premiada Cariño, he encogido a los niños (Honey, I Shrunk the Kids), una de las más retorcidas adaptaciones del clásico de Jack Finney "La invasión de los ladrones de cuerpos", la dirigida por Abel Ferrara, la saga que hizo tener más miedo si cabe a que te den con el taladro en el nervio dental, El dentista (The Dentist) y su secuela, o más robots de serie Z bajo el título de 2086 Apocalipsis (Robo Warriors).

En fin, puede que muchos no lo consideren un grande, pero es porque era un gigante en el género, uno más de ese clan de maestros del terror más auténtico y físico que se ha hecho. Ahora trasciende en otro plano junto a Wes Craven, Tobe Hooper o George A. Romero.