Jue 1 Ene 2026
Decimos adiós al año de la rima salerosa y nada mejor que hacerlo echando la vista atrás y reparando en esas películas que han cumplido con creces. De las 12 listadas 9 las he podido ver en cines, Frankenstein de Guillermo del Toro incluida gracias a dios, y las otras 3 pues repartidas en varias plataformas de streaming. Hay de todo, algunas las compartiréis y otras gritaréis “están locos estos romanos”, pero lo que importa es poder disfrutar del cine, de lo que ofrece, el entretenimiento, la experiencia, los amigos…
Las 12 favoritas de Uruloki en 2025
28 años después (28 Years Later) de Danny Boyle. Alex Garland es el maestro de las distopias que pergeña Boyle. Y en 28 años después se inventa una distopia de su propia distopia. Film dividido en tres partes, un coming of age de rigor, una historia de ternura maternal con una Jodie Comer impresionante y un no menos inesperado Ralph Fiennes, y una genial sesión a toda velocidad de Tu madre se ha comido a mi perro… en definitiva, un film que va más allá de sus predecesores, plagada de personajes icónicos y secuencias que perdurarán en nuestro subconsciente a perpetuidad (maravilloso inicio, aún mejor final).
Una batalla tras otra (One Battle After Another) de Paul Thomas Anderson. El cine de PTA es siempre diferente y sorprendente, y Una batalla tras otra no es la rara avis de su carrera. Esta vez PTA narra la historia de un padre fumeta, trasunto de “El nota”, adaptando vagamente una obra literaria icónica y referente en USA titulada “Vineland” sobre los movimientos revolucionarios anti-Nixon y pro-drogas entre las décadas de los 60 y 80. El tema se centra en este personaje bastante pasadillo y flipadete encarnado por un genial Leonardo DiCaprio, y su peripecia de ser un antisistema experto en explosivos transformado en único tutor al cargo de su hija (de bebé a adolescente). DiCaprio está acompañado por un elenco donde destacan Benicio del Toro, Regina Hall o Teyana Taylor, pero donde alcanza un nivel desorbitado de alucine un inclasificable ultrafacha (Sean Penn), villano sórdido, desagradable y grotesco que responde al nombre Lockjaw. Lo genial de Una batalla tras otra es que se pasa sin que te enteres, sus cerca de tres horas no se notan merced a lo vibrante, divertida, absurda o excesiva que es. ¡Está plagada de momentos cumbre que se disfrutarán hoy, mañana y durante los próximos años! ¡A lo más alto esta maravilla!
Los pecadores (Sinners) de Ryan Coogler. Otra que se va a la cumbre en este año. Coogler logra la mejor mezcla de géneros de los últimos lustros y nos deja paladear una fusión de la América donde gobiernan las leyes Jim Crow, donde el ansia por la libertad se atisba gracias a la música, y donde el terror vampírico viene a sazonar todo para hacer el Magnum opus del director. Una propuesta inaudita, inesperada y arriesgada, con números musicales donde se mezclan el soul con los orígenes tribales africanos y la excelsa propuesta de un compositor como Ludwig Göransson, y donde el reparto estás igualmente ahí on fire… desde el doble Michael B. Jordan, pasando por el molón y bailongo Jack O’Connell, hasta Hailee Steinfeld o el debutante Miles Caton. Es una película de sudor sureño, que se cocina a fuego lento y donde hay tiempo para la reflexión, pero también para el regocijo, ya que una de terror es ya obra descomunal de este 2025. Que buena es la jodida.
Bugonia de Yorgos Lantimos. Que bueno es no leer, no echar la vista atrás, y no saber. Bugonia es mágica, tanto como el aspecto robótico de Emma Stone o el de agonizante despojo de Jesse Plemons. Lanthimos nos hace pulular entre lo salvaje y escalofriante, entre la comedia surreal elevada a la enésima potencia y la violencia emocional y física. Ya de paso se ríe de los pseudocientíficos, los flipados, y otras muchas cosas. Bugonia es un remake de un film coreano de 2003 (Salvar el planeta Tierra), sí, pero el arte, es arte, y Lanthimos no para de pergeñar cosas únicas, diferentes, entrañables, paranoicas y divertidísimas. De lo mejor del año y cumplida esperanza. No leáis, ved.
Clasificado ‘S’ : transgresión en la transición (Exorcismo: The Transgressive Legacy of Clasificada “S”) de Alberto Sedano. La España más oculta, vaya joya de documental. Ese cine que existe, o existió, y que no tengo claro quién pudo ver. La cinematografía patria alcanzó unos niveles que madre del amor hermoso, hay auténticas barbaridades.
Frankenstein de Guillermo del Toro. Mi ferviente confianza en el cine de del Toro se ha vuelto a ver recompensada gracias a Frankenstein. La historia del eterno Prometeo de Mary Shelley ha sido trasladada de nuevo a cine con la excepcional habilidad del director mexicano, virtuoso en todos los aspectos que tengan que ver con la creatividad, lo gótico, lo espiritual, romántico y existencial. Ahí es donde este nuevo Frankenstein brilla, dejándote perplejo ante este derroche de amor por la historia que adapta. El film supura clasicismo revestido de modernidad y amor por la artesanía cinematográfica. Ahí está el maquillaje de Jacob Elordi, probablemente la criatura más atípica para un film sobre un monstruo, o esa dirección artística que te deja turulato, al mismo nivel que el vestuario o la fotografía. Junto al monstruo tenemos a un Víctor encarnado de forma sobresaliente por Oscar Isaac, o la delicadeza porcelánica de los personajes encarnados por Mia Goth, scream queen reinante e ideal para el papel de la poderosa Elizabeth (y Claire F. también… otro doble papel tras X). Del Toro no escatima en brutalidad, otorgando una particular vivacidad a las desventuras de la criatura y su creador. Todo mola.
Estragos (Havoc) de Gareth Evans. Me la sopla si tiene dos persecuciones donde el CGI canta cosa fina, lo que flipa es el cine de gánsteres visto por Gareth Evans: extremo, violento, salvaje, imaginativo… sanguinario. Ya ocurrió y ocurre con la maravilla que es “Gangs of London”, ya ocurría con The Raid y su secuela Berandal… Evans es dios en el cine de acción más brutal plagado de perversidad sangrienta. Es el puto amo y por ello encumbro Havoc para que salga en algún top este 2025. Tom Hardy no puede ser más duro, el resto es una barbaridad donde las balas son infinitas, y muchos que lo agradecemos.
Mickey 17 de Bong Joon Ho. Gloria bendita esta Mickey 17. Una sobresaliente dosis de surrealismo llevada al espacio, una cómica paranoia inundada de referencias al «hoy». Con Mark Ruffalo supurando trumpismo barato merced a esos discursos plagados de charlatanería fascista (hasta el puñetero baile), con un asesor personal que no deja duda a que recordemos a cierto mogul tecnológico con semblanzas nazi, con ese constante prueba y error cómico-científico a lo AstraZeneca o Pfizer, que si la simpleza del tipo inocente avasallado por amigos y enemigos ya que no tiene dos dedos de frente… en el fondo, una sátira contra la explotación (a muchos y diferentes niveles)… ni más, ni menos. Al frente un fabuloso Robert Pattinson, el ya mencionado sobresaliente Ruffalo o una genial Naomi Ackie. Nada en Mickey 17 desentona, ni ese cambio de tercio donde tienen espacio otros aspectos como la unión social (aunque sea gracias a unos furbys). Que me da igual, que ojalá tengamos más Mickey 17 en este 2025. ¡Bravo Bong Joon Ho!
Sirât de Oliver Laxe. La Carga maldita de Laxe… vaya atronadora propuesta, viaje a ninguna parte de un padre, su hijo y una troupe de saltimbanquis adictos a las rave y esa música que te teletransportar a otra dimensión. Un viaje por el desierto terrorífico, asfixiante y desgarrador. William Friedkin aplaudiría.
The Brutalist de Brady Corbet. Es The Brutalist una película desafiante, triste y dramática, pero igualmente atractiva. Es The Brutalist dura, moralmente depravada, pero igualmente reveladora. Es The Brutalist como el trabajo de su protagonista, robusta, asfixiante y fría. Es el film Brady Corbet una demostración de cine clásico a lo bruto, obra eterna con su obertura, una vida de principio a fin, y su epílogo. Es tan particular su de punto de vista (narrativa, personajes, fotografía, sensibilidad…) que la convierte en un film de autor como ya hicieran otros de la talla de David Lean o Stanley Kubrick. Es The Brutalist una película que debe verse en cines, porque es donde realmente se disfruta de la verdadera esencia de este cine.
Weapons de Zach Cregger. No hace mucho Cregger parió Barbarian, una de las maravillosas sorpresas dentro del género de terror de los últimos años. Ha pasado un tiempo y Cregger vuelve a la carga con Weapons, otra historia de género, diferente pero que, sin embargo y al igual que Barbarian, explota un subgénero bien conocido dándole una vuelta que desconcierta y aterroriza. Barbarian jugaba con el home invasion y luego te daba para el pelo, Weapons es brujería elevada a la enésima potencia. La narración, para mejorar el conjunto, es episódica, y todo desemboca en una de esas jugadas que ya Cregger nos regaló en su anterior joya. Todo en Weapons mola, de principio a fin, su música, su reparto, sus cambiantes personajes, lo onírico, la historia y el agradecido toque salvaje de Cregger. Ah, y sale Justin Long… lo que la lleva ya a lo más top del año.
Juego sucio (Play Dirty) de Shane Black. Hecho innegable: Black es el mejor en su estilo. Juego sucio es un muy molón periplo por el cine de hace años, peli de acción que navega en la comedia, el noir o lo retro con buen rumbo, al tiempo que no escatima en darnos gloriosas escenas violentas e hiperbólicas. Recuerda a muchas y no tiene por qué sentirse avergonzada por ello… al contrario, saca pecho de principio a fin, poblando sus dos horas de duración de excelente ritmo y personajes simpáticos y alocados. Todos molan, desde Mark Wahlberg, Lakeith Stanfield, Rosa Salazar, Nat Wolff, Keegan-Michael Key, Tony Shalhoub o Thomas Jane… y sí, Key y Jane de nuevo juntos gracias a Black tras Predator de 2018. Por alguna razón fue carne de Prime Video, pero su estilo la hace merecedora de haber sido estrenada en cines. Sesión doble en 2025 con Amenaza en el aire. Los 80 siempre han molado.
De cara a completar un top de terror de 2025, a las incluidas en esta lista habría que añadir La larga marcha, Devuélvemela, The Monkey y La acompañante.
La larga marcha (The Long Walk) de Francis Lawrence. Pues me ha gustado, ya sea por su imparable ritmo y tensión, por el viaje de amistad que se marcan los protagonistas (abrumadores Cooper Hoffman – Licorice Pizza – y David Johnson – Alien: Romulus – ) , y por la crudeza de la historia, que pese a quien pese, tiene mérito el empaque que tiene, su sentido del ritmo, y la barbarie que transpira. Creo que el plano final suena como a inacabado, pero no obstante es de lo mejorcito de este año de múltiples adaptaciones de Stephen King o su alter ego Richard Bachman.
Devuélvemela (Bring Her Back) de Danny Philippou y Michael Philippou. Los gemelos Philippou vuelven a la carga tras la perturbadora Háblame y se sacan de la manga un lienzo sobre la pérdida más desgarradora, la pena infinita y la no superación del duelo. Todo esto bañado en una piscina de terror donde pululan las posesiones y el hijoputismo elevado al infinito (si es que no sabes por dónde pueden acabar jodiendo al prójimo). Bárbara la Sally Hawkins, con un papel paranoico tremebundo y que da todo el sentido del mundo a esta historia de terror atípico, pero a la vez esperado. Muy bien. Ojo, vaya obsesión tienen estos con hacer pasar penurias a niños y adolescentes…
La acompañante (Companion) de Drew Hancock. Hancock no era nadie, hasta ahora. Director debutante y guionista de esta juguetona propuesta cómico-terrorífica que te deja con el culo torcido a golpe de liártela parda a cada minuto que pasa. Al frente de La Acompañante tenemos a Sophie Thatcher, no la ubicaba pero muy top tras esta, Heretic, Maxxxine y Prospect, y Jack Quaid, el de «The Boys». Con cierta estética artificiosa a la Barbie (bravo), el film te adentra en laberinto de recovecos, donde cada giro que das complica más la divertida y caótica trama, y donde las reglas del juego no hacen más que cambiar (salvo la obviedad no me jodas, porque no te puedes esperar nada y te pilla siempre a pie cambiado). Se agradece mucho en estos tiempos este tipo de pelis, poco más de 90 minutos, y que bien que se haya podido disfrutar en cines.
The Monkey de Osgood Perkins. ¿Echábamos de menos las franquicias o potenciales franquicias donde todo bicho viviente muere? Pues The Monkey se pone en marcha para, a lo Destino Final, surgir como saga gore cómica que poblará nuestras pantallas en los próximos años. Osgood Perkins se anima con el terror macabro y surreal, pero por absurdo, y con la comedia slapstick deudora de ese programa de Spike TV titulado «1000 maneras de morir». The Monkey es divertida, tontorrona, salpica y suficientemente cargada de humor negro y hemoglobina roja como para soltar una carcajada por lo bárbaro de alguna muerte… o todas. Más de esta guisa, que me lo paso como un enano.
Feliz año ya que estamos.













