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Sitges 2012


Con eso de que este fin de semana se ha estrenado en salas comerciales, toca hablar de otra de las películas que pude ver en el pasado Festival de Sitges. Es el turno por lo tanto de El hombre de las sombras (The Tall Man, 2012), el regreso a la aventura cinematográfica de Pascal Laugier, ese director francés que nos dejó con grandes sensaciones y mucho mal cuerpo tras presentarnos la tremenda Martyrs en el 2008. Acumulando la friolera de cuatro años en silencio, Laugier regresa para ofrecernos una historia bastante clásica, el omnipresente en nuestra niñez mito del hombre del saco, vestida por otro lado de supuesto film de terror con bastante, quizás demasiado, truco. Este discutible doble juego, digamos que no fue muy aplaudido por el fan de ese otro Laugier, no debe ocultar sin embargo una concepción de la leyenda francamente original, con un desarrollo aceptable y un desenlace que te deja, o ese fue mi caso, bastante ojiplático… ¿y defraudado? Porque si, la obra de Laugier, de paso debut en las fértiles tierras de Hollywood, tiene cero de terror, aunque predomine todo el rato ese engaño que hace creer al espectador que si lo es al tiempo que se añaden interesantes complementos a la historia como que el destino de cada uno se rige por el lugar en el que naces, lo imposible de los cambios de rumbo cuando tu entorno no lo favorece o el desarraigo social debido a la pobreza. Laugier, al igual que en Martyrs responsable absoluto de lo que vemos al ser director y guionista, viene a contarnos mucho más que ese terrorífico acoso por parte de un ser nocturno que se dedica a empobrecer si cabe más la tristes vidas de los que padecen en exceso, y se apoya para ello en la notable interpretación de Jessica Biel, en verdad sorprende el trabajo de esta actriz hasta ahora encasillada en papeles más bien complementarios, que contando con ayudas de veteranos como Stephen McHattie o William B. Davis, logra dar empaque a una trama que saca completo jugo de todos los tópicos del thriller de terror más habitual pero que en el fondo no es para nada lo que uno va creando en su cabeza. Merece un visionado, por lo menos para saber si uno debe cagarse en Laugier o agradecerle la osadía que se saca de la manga…

Nos encontramos en el decadente pueblo de Cold Rock. En el una joven enfermera llamada Julia (Jessica Biel), debe hacer frente a esas inclemencias sociales propias de un lugar que se hunde más y más en su propia miseria sin visos de salir de ella. Pero en Cold Rock pasa algo más, los supersticiosos atribuyen esta fatídica racha a las extrañas desapariciones de niños a manos de lo que ellos conocen como El hombre alto, un algo que de cuando en cuando se cuela en el lugar para raptar a uno de los niños que allí mal viven. El tema se pondrá peleón cuando sea Julia la que sufra en sus propias carnes el ataque del Hombre alto y este rapte a su hijo.

Cartel de El hombre de las sombras
Cartel de El hombre de las sombras

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Aprovecho uno de los estrenos de esta semana para recordar otro de los films que me vi en el pasado Festival de Sitges 2012. Se trata de Sin tregua (End of Watch, 2012) de David Ayer, película modo metraje encontrado, aunque en este caso es más bien rodaje cámara en mano, protagonizado por Jake Gyllenhaal y Michael Peña. Ayer, guionista y director al mismo tiempo, es perro viejo cuando hablamos de cine policíaco o más bien de las tripas que lo componen. Tras sus trabajos como guionista en la superlativa Training Day (2001) y las mucho más convencionales Dark Blue (2002) o S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson (S.W.A.T., 2003), Ayer vuelve a apostar por el cine de género más personal y de calidad, recuerda la historia a los bajos fondos del obligado film de Antoine Fuqua, centrándose esta vez en las peripecias de dos agentes recién llegados al cuerpo que, inmersos a conciencia en el complicado y crudo quehacer policial de los arrabales de Los Angeles, acaban, puede que de manera poco consciente, metiéndose en un cristo de mil demonios.

Y es que el pertenecer a la generación más impulsiva, esa en donde el respetable está acostumbrado a darlo todo delante de un ordenador o consola matando al ciento y la madre, nubla la vista demasiado convirtiéndote en un ser incapaz de valorar los límites a los que en verdad debes llegar. La película juega con lo convencional del género, matones de medio pelo metidos hasta las cejas en un proyecto personal dignos de las grandes mafias, y aporta una buena dosis de testosterona, sobre todo la que supura el personaje de Gyllenhaal que tiene en el de Peña lo único que le compensa, además de mensaje para un país donde el descontrol armamentístico en las zonas más peligrosas está al orden del día. En definitiva, un producto destacable, una historia bastante completa con un estilo de filmación poco habitual y cercano en idea, y por momentos, a esos docurealities donde policías con cámaras en sus coches patrulla se dedican a dar caza a cuatreros varios. Lo más curioso de Sin tregua es el extraño periplo que ha tenido en el mercado USA, triunfando, 7 millones de coste y 40 de recaudación desapareciendo, y volviendo ahora a las andadas de cara a su posible ¿carrera hacia los Oscar? Nunca se sabe. No creo que sea para tanto pero bien merece un visionado para disfrutar de cine de policías donde la tensión traspasa la pantalla.

Cartel de Sin Tregua... prefiero el título original End of Watch
Cartel de Sin Tregua… prefiero el título original End of Watch

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En un domingo de esos que pintan tranquilito aprovecho un ratillo para seguir con la revisión de películas vistas en el pasado Festival de Sitges 2012, por aquí tenéis todas las comentadas hasta el momento. Es el turno de hablar un poco de The Lords of Salem (2013), la nueva obra de Rob Zombie que, supongo, veremos en cines a lo largo del año que viene… y remarco eso de supongo porque no estoy muy seguro de este hecho. Para sorpresa del respetable el bueno de Zombie da un significativo giro en su modelo cinematográfico cambiando de registro y adentrándose en un estilo de horror mucho más ortodoxo y menos esperable si lo que hacemos es echar la vista atrás tratando de encontrar una razón de este nuevo enfoque. The Lords of Salem es por lo tanto un aplaudible punto de inflexión en la filmografía de Zombie si lo comparamos con sus incursiones previas, La casa de los 1000 cadáveres (The House of 1000 Corpses, 2003) era demasiado grotesca, Los renegados del diablo (The Devil’s Rejects, 2005) una muy particular salvaje road movie, y esos dos films de la franquicia Halloween pues, no se, bastante innecesarios. The Lords of Salem es también un profundo viaje lisérgico dentro del horror más clásico con muchos momentos surrealistas y psicodélicos bastante acordes con el diabólico horror de grandes obras con aquelarre como La semilla del diablo (Rosemary’s Baby, 1968) o Suspiria (1977). The Lords of Salem resulta ser además una especie de ritual satánico cinematográfico, pieza clave la musiquilla que induce el mal que ha de venir, y donde no obligan a contemplar todo el proceso de entrada en los infiernos de su protagonista… la buena de Sheri Moon Zombie.

Y tras sacarle todo lo bueno que puede tener llega lo malo, o al menos la impresión general que da la sensación se queda en la gente que ve el flm. The Lords of Salem es muy irregular. Que el peso de la película caiga sobre los hombros de Sheri Moon me parece lo más arriesgado que se puede hacer, salvo que quieras echar por tierra así de buenas a primeras gran parte del potencial del film. La esposa de Rob no me convence como actriz ni ahora ni antes. Me vale para un papel secundario, una presencia complementaria de un reparto más sólido, pero que todo gire alrededor de ella es un fallo. Menos mal que en papeles secundarios tenemos rostros conocidos, y envejecidos, del universo terror más clásico como Meg Foster, esos ojos son irrepetibles, Dee Wallace o Ken Foree, acompañados por Bruce Davison, personaje singular y protagonista de su propia desventura de investigación brujeril, que por otro lado merecía haber sido mucho más explorada. Luego tanto machaque con la presencia de quintas esencias como las de Michael Berryman o Sid Haig ¿para? 15 segundos y dejad de contar. En fin, The Lords of Salem se diluye cosa fina bajo una trama interesante, no nueva pero si original dado el origen musical del ritual a gran escala que se prepara, pero poco más. Da la sensación de que el brainstorming fue notable en las primeras fases, pero a la hora del desarrollo no supieron evolucionar y ofrecer algo realmente potable.

Uno de los colorista carteles de The Lords of Salem
Uno de los colorista carteles de The Lords of Salem

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Tras la review de Sightseers, es momento de otra recomendación más saluda de esos agotadores diez días en los que visioné unas cuarenta y seis películas… si no me equivoco. Hay que destacar que estamos ante otra de las sorpresas o joyas del Festival de Sitges de este año. Safety No Guaranteed (2012) de Colin Trevorrow es un curioso film independiente de "ciencia ficción", más bien tragicomedia romántica, donde un equipo de periodistas de una revista / periódico reciben el encargo de seguir la pista de un extraño anuncio donde un misterioso tipo solicita compañero para un viaje en el tiempo. Con esta premisa Trevorrow nos atrapa en una aventura donde el Macguffin de un posible viaje temporal da pie a meternos más de lleno en la vidas de los cuatro protagonistas y así descubrir sus esperanzas, miedos, o errores / aciertos del pasado. De paso demuestra como los imposibles sueños de nuestra realidad pueden acabar transformados en auténticas verdades… cosa que mola un montón. Y ojo, porque lo más curioso del tema es que la película tiene un origen verdadero, un anuncio de broma publicado en 1997 en el Backwoods Home Magazine por el periodista John Silveira que, bajo el mismo título que se usa en este film, abogaba por este simpático objetivo…

Wanted: Somebody to go back in time with me. This is not a joke. P.O. Box … You’ll get paid after we get back. Must bring your own weapons. Safety not guaranteed. I have only done this once before.

Volvamos sobre la película. En el lado investigador tenemos a Darius, la über sensual Aubrey Plaza de "Parks and Recreation" (2009-¿?), una joven periodista que ve en esta aventura la oportunidad de salir a flote en un frustrante trabajo, Jeff, Jake Johnson, jefe de Darius y tipo obsesionado por vivir su día a día como mejor le venga a él, y el becario de turno Arnau, Karan Soni, mindundi de tres al cuarto que no se come un colín y que se verá sobrepasado por las propias obsesiones de Jeff. Al otro lado, el punto más ficticio de todo lo que se cuenta, surge Kenneth (Mark Duplass), un tipo intrigante obsesionado con que en menos de lo que esperas va a viajar en el tiempo. Y es que lo chulo de este tipo de historias, lo que hacen que se disfruten más, es ese fondo de ensoñación, de esperanza por cambiar tu rumbo y de que oportunidades que en otro momento dejaste pasar vuelvan ahora a ser posibles, incluyendo, eso si, la fantástica oportunidad de viajar en el tiempo. En fin, una película con detalle de ciencia ficción pero que gustará más por ser una historia de personas en busca de darle una merecida vuelta a sus vidas. Muy pero que muy recomendable.

Un cartel de Safety Not Guaranteed
Un cartel de Safety Not Guaranteed

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Aprovecho este tranquilo fin de semana en cuanto a noticias llegadas de Hollywood, bendito Acción de Gracias, y vuelvo a la carga sobre las películas vistas en la pasada 45ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, que todavía me queda un buen puñado de las que hablar. Es el turno de dos de esos films que me apresuro a recomendar desde ya que tratéis de ver. Se trata de Sightseers (2012) de Ben Wheatley, una comedia negra británica con mucha mala baba y repleta de desquicie serial killer en el entorno de una pareja de enamorados, y Safety No Guaranteed (2012) de Colin Trevorrow, una extraña pero francamente entrañable historia de ciencia ficción del director que ha sonado durante muchas semanas para ser el encargado de llevar adelante Star Wars: Episode VII (2015). Comienzo con la mini review de la primera y luego publico la segunda.

Resulta que Ben Wheatley vuelve a la carga tras la prometedora y extrema Kill List (2011) elaborando una historia con tono "familiar", digamos que todavía en ciernes, que sirve como punto de partida para un guión que evoluciona sin control hasta acabar transformado en un sofisticado y pueblerino despiporre modo killer on the loose donde una pareja decide aplicar su propia ley mientras disfrutan de un entrañable viaje por la campiña británica más hortera y cargante. Sightseers es humor negro del bueno, bastante cafre y no exento de pasotismo moral sobre lo que muestra, aunque el debate está servido cuando lo que se comete es algo que más de uno, y siempre en su sano juicio, ha pensado en algún momento de su vida.

Alice Lowe y Steve Oram, vistos brevemente en el anterior film de Wheatley, encarnan a Tina (WTF Hot Fuzz) y Chris, una pareja no precisamente de jovenzuelos que en modo novietes se montan en una caravana con idea de pasar unas relajantes y merecidas vacaciones para así conocerse mejor. Pero la debilidad mental de Tina, ensombrecida por una posesiva y bastante repugnante madre, acabará sucumbiendo a la extrema forma de ser de Chris, un convencido serial killer que se oculta bajo un aspecto pueblerino de barba pelirroja y al que asquea todo aquello que le saca de quicio. Chris y Tina protagonizan por lo tanto un viaje donde las siniestras acciones del primero moldearán la esponja que tiene por cerebro la segunda, aunque pronto se generarán las dudas sobre en que punto el serial killer por convicción acaba provocando el nacimiento de un verdadero asesino demente que le superará en desquicie. La Lowe está genial, se llevó el premio a mejor actriz en Sitges y cuenta ya con otra oportunidad de premio en los British Independent Film Awards de este año.

Uno de los carteles de SIghtseers
Uno de los carteles de SIghtseers

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Uno de los objetivos que tengo cada vez que acudo al Festival de Sitges es hacer, al menos, una entrevista a alguien a quién en cierto modo admiro, o podría llegar a hacerlo. En el 2010 tuve la oportunidad de sentarme con Richard Kelly, el año pasado fue el turno de Joe Cornish y el grandísimo Nacho Vigalondo, este 2012 apunté en mi lista de deseos a Don Coscarelli y Eli Roth. El segundo me dejó tirado cuando ya tenía la entrevista concertada desde hacía un par de días, tras más de 2 horas de espera un lacónico "no se hacen más entrevistas" fue la confirmación de que hay estrellas que son poco accesibles y, triste, demasiado endiosadas. El que sin embargo lo dio todo fue Don Coscarelli. Uno de los maestros del horror en la década de los 80, padre del Hombre Alto y la saga que comenzó con Phantasma (Phantasm, 1979), responsable de la chusquera El Señor de las Bestias (The Beastmaster, 1982), y el genio tras la increíble y magnífica Bubba Ho-Tep (2002). Pues nada, 25 minutos de charla, mucho más de lo previsto gracias a un tipo 100% accesible un un caballero en toda regla, con Don Coscarelli… ahí van.

Aquí me tenéis con Don Coscarelli en el Festival de Sitges 2012... lujazo
Aquí me tenéis con Don Coscarelli en el Festival de Sitges 2012… lujazo

Antes de comenzar con las preguntas recibe mi más sincera enhorabuena por John Dies at the End y muchísimas gracias por haber vuelto a ponerte tras las cámaras. Han sido 10 años de extrema dureza, salvo tu incursión en "Masters of Horror", donde el fan del género ha sentido que le faltaba algo. Había una herida abierta y has llegado justo a tiempo para cerrarla y calmarnos.

[RISAS] Muchas gracias.

Comencemos a hablar de la película que has presentado en el festival, John Dies at the end. Algo que supongo estarás harto de contestar… ¿de dónde has sacado esta novela tan magnífica y extraña? Y mucho más importante, ¿qué es lo que realmente te acabó por atrapar para decidir trasladarla al cine?

Veamos, la verdadera historia es que se trata de la primera película decidida por un robot. Uno de mis placeres confesables es que me encanta leer obras de ficción con zombis. Una o dos veces al año suelo comprar un libro de zombis y debido a esto recibo propuestas de compra en mi cuenta de correo mandadas desde Amazon.com. En uno de estos correos decía "Si te ha gustado esta novela de zombis entonces te gustará John Dies at the End", y traía una breve descripción de la trama donde hablaba de una extraña droga que permitía viajar entre dimensiones y la historia de dos jóvenes que se veían de buenas a primeras inmersos en una guerra debido a un intento de invasión desde otro mundo. En alguno de estos aspectos me recordó a los dominios narrativos de Phantasma, aunque era diferente. Evidentemente me compré el libro, lo leí y descubrí en él momentos de muchísimo terror y al tiempo humor, y me encantó esta fusión de horror y comedia. Así que pensé que era una adaptación perfecta para mi, y más tras el éxito que tuve con Bubba Ho-Tep, así que tomé la decisión de hacer la película y… es lo que nos traer ahora aquí.

El proceso de adaptación al cine de una novela suele ser bastante complejo. ¿Qué camino has seguido para adaptar "John Dies at the End" y concebir que todo lo que se cuenta de la obra tuviera sentido cinematográfico? Si la película es rara no quiero ni imaginar como debe ser la obra de David Wong.

El libro es bastante largo, tiene unas 350 páginas, y el guión cinematográfico debía tener sobre unas 100, así que dos tercios del libro debían quedar excluidos, lo que me obligaba a trabajar sobre una historia que a pesar de todo lo que se le iba a quitar debía seguir teniendo sentido. Además, y mucho más importante, tenía que "eliminar" todas las partes del libro que en formato cine iban a exigir una gran inversión de dinero y medios. Así que con estos dos factores sobre la mesa la adaptación se convirtió en algo así como montar puzzle y unir en el las mejores partes. Pero la belleza de la historia original es que las mejores partes del libro son siempre momentos de diálogo entre dos personajes, hablando uno con el otro o por teléfono móvil, así que no tuve problema para mantenerlas aunque fue complicado y ciertamente un reto que estas partes fueran entendibles en ese contexto simplificado pero tan loco que corría el riesgo de que no se comprendiera que estaba pasando en realidad.

El film está repleto de momentos surrealistas que dejan perplejo al espectado. Desde las mujeres desnudas del universo paralelo de Korrok o el perro que se pasea por la película, pero sin lugar a dudas hay uno que te deja completamente descolocado… el pomo de la puerta que se transforma en pene. ¿A qué se debe esta extraña decisión?

[RISAS] Fue un reto interesante porque en los Estados Unidos tenemos un órgano censor, la MPAA, y he crecido tratando de ofrecer la mayor cantidad de sangre posible en las películas de la saga Phantasma. Pero esta vez me iba a enfrentar a los aburridos censores en otro aspecto y temía que la secuencia del pomo que se transforma en pene acabará provocando que aumentara el nivel de calificación moral. Así que, de la misma forma que hice en la saga Phantasma, rodé la escena de diversas formas. La primera vez que rodé la secuencia del actor subiendo las escaleras y tocando el pomo trasformado en pene pensé "oh, la MPAA nunca dejará que el protagonista lo toque", así que la filmé de una segunda forma.

Otra de las cosas ridículas que me ocurrieron con esta toma fue la primera vez que tuve que trabajar con el pene prostético. Sabes, estoy acostumbrado a trabajar con momias falsas o criaturas grotescas, así que cuando llegó el primer pene candidato de nuestro estudio de efectos especiales, que está dirigido por un genio de los efectos como Robert Kurtzman, vimos que nos mandaba un pene gigante que… sorpresa, estaba erecto! Y pensé "esto es muy terrorífico y para nada divertido". Así que mandé que lo rehicieran de nuevo y les pedí que fuera un pene flácido y blando. Así que cuando entendieron lo que realmente buscaba el resultado fue perfecto.

Igual que ocurriera en el 2002 con Bubba Ho-Tep has logrado rodearte de un excelente grupo de actores. En esta ocasión has contado con un elenco de rostros conocidos como Paul Giamatti, Clancy Brown, Glynn Turman o Doug Jones, y los has combinado con unos casi debutantes Chase Williamson y Rob Mayes. Siendo realistas John Dies at the End es, como lo fue Bubba Ho-Tep, una película demasiado rara. ¿Cómo los convences para que se sumen a la aventura y, más importante, cómo logras que saquen lo mejor de ellos? Estoy francamente sorprendido, no tanto por los veteranos aunque me han encantado Brown y Turman, si no sobre todo por el joven Williamson.

Creo que lo mejor es comenzar con la historia de Bubba Ho-Tep que es tan ridícula como la película en si. Hay ciertos aspectos del guión que eran delicados e irremediablemente dramáticos, nunca traté que fueran tomados como exageradamente paródicos, y en consecuencia hay momentos en Bubba Ho-Tep que son francamente conmovedores. Bruce Campbell los comprendió tan pronto como leyó el guión pero Ozzy Davies, que estuvo magnífico en su papel, creo que no llegó a entender lo que estaba haciendo. Lo que yo si entendí sin embargo, y es difícil de decir porque hizo un trabajo muy profesional interpretando al personaje del presidente, es que gracias a que esta película funcionara en muchos de estos aspectos fue la verdadera razón de que Paul Giamatti acabará trabajando en John Dies at the End.

Resulta que hace 5 o 6 años recibí un email de Eli Roth que estaba trabajando en Europa del este en Hostel 2 donde me comentó que había ido a cenar con Paul Giamatti que también estaba por allí rodando otra película. Roth me contó que se pasaron toda la noche hablando de Bubba Ho-Tep y, algo que me sorprendió, es que me dijo que a Giamatti le encantaba. Por lo tanto, el éxito de Bubba Ho-Tep fue lo que me permitió fichar a Paul, y el contar con Paul fue lo que abrió las puertas a esta película. Paul para mi es el mejor actor vivo del planeta y creo que es un imán para otros profesionales que desean trabajar con él. A partir de aquí ha sido muy gratificante el haber podido contar con otros iconos del género que en mi opinión son… no hay palabras… como Clancy Brown o Doug Jones. Me he fijado que llevas a Doug Jones en tu tarjeta, es un actor con un magnífico talento.

Uno de los carteles de John Dies at the End
Uno de los carteles de John Dies at the End

Te voy a hacer una confesión. Cuando oi hablar por primera vez de John Dies a the End lo primero que se me vino a la cabeza fue The Adventures of Buckaroo Banzai Across the 8th Dimension. ¿Has llegado a temer en algún momento que se pudiera identificar el proyecto con este film de culto de los 80? La realidad es que tiene ciertos puntos de paralelismo si bien son francamente diferentes.

Oh, ¿en serio? Interesante suposición, tienes razón que comparten similitudes. Creo que Buckaroo Banzai es un magnífico film en muchos aspectos, tiene mucho humor y buenas ideas, pero la verdad es que, de forma similar a varias de mis otras películas, cuando fue estrenada fue un fracaso para los productores y fue a posteriori, cuando fue reestrenada y se lanzó en DVD, que se tomó conciencia de todos sus aspectos positivos y de que era una buena película. Y si, la verdad es que tienen muchos aspectos en los que comparten las mismas ideas.

[Aquí Coscarelli se tomó una pausa y comentó que era la entrevista mejor preparada que había tenido. Básicamente porque debí ser el único que llevó todas las preguntas impresas en papel… una copia para mi y otra para el traductor]

Nuevamente has apostado fuertemente por trabajar con practical effects en lugar de sobrecargar el producto final con mucho efecto digital. El monstruo de carne, las babosas, las cucarachas, etc. ¿Te sientes más cómodo pudiendo ver lo que realmente imaginas? Y en el caso del monstruo de carne, ¿es descrito así en la novela o hiciste tu propia interpretación del mismo?

El monstruo de carne descrito y la gran mayoría de los diálogos que mantienen con él en el libro están en la película… me gusta ser respetuoso en ese aspecto.

Respecto a la pregunta de CGI vs. prostéticos, creo que ambos son trucos, y creo que hay ocasiones en que uno funciona y el otro funciona, y otras en las que obtienes el efecto contrario. Y a veces, los mejores momentos por lo general, encuentras que usas efectos prostéticos y puedes hacer algunas mejoras con CGI. No hay dudas que he visto muchas películas donde se ha invertido mucho en los efectos digitales y es difícil de apreciar el esfuerzo realizado sobre todo cuando todo desemboca en una gran criatura final. El CGI no siempre me convence.

También tengo que reconocer que creo que es necesario que los actores tengan algo sobre lo que apoyarse para sus interpretaciones. De hecho una de mis películas favoritas es Ed Wood, la gran obra de Tim Burton, y sobre todo esa secuencia donde Bela Lugosi, interpretado por Martin Landau, tiene que enfrentarse a ese pulpo de goma y, si bien al principio es ridículo, luego, conforme actúa, ves claramente como hace que la criatura parezca tener vida. Es una secuencia maravillosa que me gusta tomar como referencia y, de hecho, cuando rodaba Bubba Ho-Tep pensaba en ella cuando Ozzi Davies estaba tumbado en el césped luchando con esa momia de goma, y conforme pasaba el tiempo hacía que la momia pareciera real. Por lo tanto, es diferente para un actor trabajar con nada respecto a que un director tenga que ver a un actor trabajar con nada, y es muy difícil de valorar. En esta película tenemos muchos efectos visuales y fue un gran reto hacerlos parecer lo más realistas que pudimos con el presupuesto de que dispusimos. Creo que el mejor momento es cuando juntas ambos modelos y las debilidades que tienen se acaban evaporando.

[En este momento, habían pasado unos 17 minutos de charla, terminaba la entrevista pero Don, más que amable, pidió a la responsable de prensa del Festival de Sitges que pudiera completarla ya que le estaba pareciendo muy interesante]

En John Dies at the End aunas terror con comedia y hay que añadir una gran dosis de ciencia ficción. Estamos hablando de tres géneros muy diferentes, ¿qué camino sigues para distribuir todos estos conceptos en la narrativa del film? Además, en la novela la interpretación es más propiedad del lector, pero en la película tiene que ser el director el que nos ofrezca la mejor traslación posible.

Fusionamos todo con mucho cuidado y no exentos de dificultades. La verdad es que rodamos en diversas etapas y en la fase de montaje encontramos la forma de que todo encajara correctamente. Encuentro que combinar estos tres géneros ha sido una oportunidad de crear algo único y confieso que todo el mérito es para estos escritores con los que he trabajado, tanto Joe R. Lansdale de Bubba Ho-Tep como David Wong de John Dies at the End. Los dos han obtenido un gran éxito por arriesgarse a combinar tantos géneros y crear algo realmente único.

Respecto a la afirmación que comentas, es verdad. El reto para el director está en interpretar todos los conceptos y crear un algo único, muchas veces las cosas no encajan y está en manos del director lograr que todo se acomode y funcione.

John Dies at the End ha recibido grandes ovaciones y mejores críticas en festivales como Toronto, Philadelphia o Chicago. Tras todos estos reconocimientos supongo que te darás cuenta de que con este film has logrado prolongar nuevamente tu leyenda de director de culto. No sois muchos los directores veteranos que os mantenéis fieles a vuestras apuestas de juventud. ¿Cómo sienta esto tras 30 años de carrera?

[RISAS] Es verdad lo de seguir siendo fiel a mis propósitos. Te doy las gracias por estas palabras y reconozco que es muy bonito escucharlas.

Es muy difícil cuando trabajas en este mundo lograr que se aprecie todo lo que haces, más si tenemos en cuenta lo terrible que son factores como los plazos o el no poder trabajar en ciertos aspectos mejorables. De hecho, en los dos últimos pases de John Dies at the End que he visto tengo la sensación la gente está aceptando todos los riesgos que hemos tomado. Luego, conforme me hago más viejo trato de seguir siendo relevante y algo que me llamó mucho la atención del libro es que estaba escrito por un autor debutante, muy joven y que tenía algo muy diferente que decir y pensé "vaya, nunca escribiría una novela como esta pero si haría una película como esta", así que nuevamente fue una oportunidad de hacer algo un poco diferente.

La verdad, cuando voy al cine a ver películas suelo quedar muy agradecido cuando un director trata de hacer algo novedoso incluso si comete errores y no todo funciona a la perfección. Y creo que la gran mayoría de público piensa lo mismo, pero sin embargo muchos directores y compañías no se toman en serio a sus espectadores cuando estos están de sobra preparados para aceptar algo mucho más inteligente y único.

Una de las grandes elecciones de mi vida fue hacer Bubba Ho-Tep que es sobre gente mayor en un asilo, y pese a las recomendaciones de los productores de poner a gente joven en la historia, la que les dio dinero fue la que nunca pensaron que iban a ir a verla. Jóvenes con sus camisetas de Posesión Infernal o Phantasma… lo que demuestra que los espectadores son bastante más inteligentes que lo que los productores creen.

Última pregunta. Doug Jones. Creo que eres el primero, o uno de los primeros, que no saca jugo a su incomparable capacidad de simbiosis con cualquier monstruo que interpreta. ¿Cómo es dirigir a Jones más como actor que como "criatura"?

Tengo que decir que la primera vez que me encontré con Doug Jones conocí al hombre más simpático y maravilloso que te puedas imaginar. La verdad es que cuando empezamos a rodar no teníamos actor para el papel y fue un miembro del equipo de la película, que es una fanática del terror, la que me dijo "y qué te parecería Doug Jones para el papel" a lo que contesté que sería una idea fantástica. Así que cuando me encontré con él en persona para ofrecerle el trabajo fue una grata sorpresa descubrir a un hombre especial con un gran carisma y una grandísima capacidad como actor pero que, sin embargo, debido a sus cuerpo, su delgadez y sus manos, siempre es seleccionado para interpretar criaturas, cuando por otro lado es un fantástico actor. Además, es tan afable, siempre repartiendo abrazos, una bellísima persona que espero tengas la oportunidad de conocer algún día.

Y ya está, 25 minutos de entrevista para el recuerdo con Don Coscarelli.

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Fundido en negro… en ese estado está el futuro del maestro del giallo Dario Argento tras perpetrar la más abominable producción cinematográfica de los últimos años. Con el apoyo, menudos arrestos les han echado, de productores como Enrique Cerezo, Film Export Group y alguna compañía más, entiendo que sabían en lo que se metían, estamos ante un intragable producto de serie Z que por alguna extraña e inmerecida razón, hay manos negras con poder que todo lo consiguen, ha logrado ser estrenada en cines. El film se pudo ver en el Festival de Cannes y más recientemente surcó los cielos de Sitges, donde tuve oportunidad de sufrirla de principio a fin, y ha sido ahora, este pasado viernes 9 de noviembre, cuando Dracula 3D (2012) ha llegado a no se cuantas salas de cine de España. El tema es que la película esta no hay por donde cogerla. Técnicamente es una especie de pastiche hecho con una cámara casera y haciendo uso de los recursos más pírricos imaginados para una producción con algún objetivo mayor que causar vergüenza. Además, ya son ganas de meterse en camisa de once varas y más para tirarse al vacío con uno de los mitos de la literatura contemporánea como es la fantástica novela de Bram Stoker.

Por que encima tenemos a Argento haciendo de guionista, a Stefano Piani haciendo de guionista, a Antonio Tentori haciendo de guionista y, redoble de tambores, al mismísimo Enrique Cerezo haciendo de guionista. Estáis leyendo bien, ENRIQUE CEREZO GUIONISTA. Y ojo, porque esto no es lo peor que le podía ocurrir a la producción. Sumemos que es ponzoña en todos sus aspectos técnicos, ya hablemos de la dirección artística de mercado de barrio, los horribles efectos digitales, transformaciones más baratas que las ya limitadas de la magnífica Hammer o el momento surrealista de la mantis religiosa son un buen par de ejemplos, el descuajaringado montaje que marea casi tanto como el penoso 3D, o el maquillaje, ¿pero existe?, del genio venido a menos Sergio Stivaletti… ¿por qué narices han permitido esto? Y no hablemos del reparto, porque es lo último que quedaba para terminar de hundir en todos los aspectos este despropósito. Básicamente se podría resumir en que tenemos un pack de actores que merecen que les den de comer a parte. Desde Unax Ugalde y Thomas Kretschmann, el primero un Jonathan Harker patético y el segundo un Conde Drácula que se arrastra, o los objetos de nuestros más oscuros deseos Asia Argento y Miriam Giovanelli, que buenas están. Lo de estas dos es de traca, sobre todo la segunda. Sus papeles se reducen a generoros y calenturientos escotazos, ropas mínimas, despelotes casi integrales y muchas ganas de retozar cual golfas infernales… se podría decir que son la versión videocaspa de Monica Belluci, Michaela Bercu y Florina Kendrick. Y no hablemos de Rutger Hauer, un Van Helsing de segunda mano, lo más barato que debía haber en el mercado, que no lo puede hacer peor.

En definitiva, Dracula 3D es horrible. Pero horrible de verdad. Uno puede verla por eso de echarse unas risas, o pasarlo bien disfrutando de los cuerpos de la Argento y Giovanelli, pero Dario en otro tiempo era mucho más que esto, pero mucho, mucho. Por respeto al maestro deberían reestrenar en cines sus grandes obras como director, que son un montón – El pájaro de las plumas de cristal (L’uccello dalle piume di cristallo, 1970), El gato de nueve colas (Il gatto a nove code, 1971), Cuatro moscas sobre terciopelo gris (4 mosche di velluto grigio, 1971), Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), Suspiria (1977), Inferno (1980), Tenebre (1982), Phenomena (1985), Ópera (Opera, 1987) o Los ojos del diablo (Due occhi diabolici, 1990) -, o producciones en manos de otros cracksDemons (Dèmoni, 1985), El engendro del diablo (La chiesa, 1989) o La secta (La setta, 1991).

Cartel de esa cosa llamada Dracula 3D
Cartel de esa cosa llamada Dracula 3D

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Sigo aprovechando los estrenos oficiales en cines para recuperar opiniones sobre películas que he podido ver en el pasado Festival de Sitges. Este fin de semana ha llegado a los cines Sinister (2012) de Scott Derrickson, una nueva propuesta de cine de terror al amparo del cada vez más llamativo Jason Blum, tío inteligente que se reinventó con la franquicia Paranormal Activity y que ha sabido mantener el pulso a Hollywood con esa propuesta de hacer cine de género con pírricos presupuestos asegurando, por ahora, una marca de calidad digna de aplauso.

Y es que en Sinister tenemos una buena película de terror, con un planteamiento singular y que, pese a explotar elementos comunes muy trillados del género, mantiene el interés y la tensión aportando suficientes factores positivos como para encumbrar el resultado final a un puesto muy alto si de cine de terror de calidad hablamos para este 2012. La película aprovecha no solo el buen hacer de su director Scott Derrickson, también guionista junto a C. Robert Cargill, ya que cuenta de paso con puntos fuertes como la perturbadora fotografía de Chris Norr o los habituales y meritorios golpes de efecto tanto sonoros, acompañados por la batuta de Christopher Young, como de montaje, el terror vive en gran parte de esta ventaja. Junto a esto tenemos a Ethan Hawke, fantástico como de costumbre y gran especialista en echarse a las espaldas todo el peso interpretativo sufriendo lo indecible gracias a esa aparente fragilidad, que si bien cuenta con reconocibles apoyos como los de Vincent D’Onofrio (irreconocible), Fred Dalton Thompson, James Ransone o la jovencísima Clare Foley, se saca de la manga un personaje de principios discutibles que incapaz de esquivar el tormento que le espera verá con horror como pasa a formar parte de una espiral de la que, como siempre ocurre en estos casos, no debes contar con salir bien parado.

Un escritor llamado Ellison Oswalt (Ethan Hawke), estrella hace unos cuantos años gracias a un best seller que analizaba una serie de crueles asesinatos con consecuencias desagradables, trata de buscar el sustento de su familia y su realización personal con un nuevo proyecto literario. Su cabezonería le llevará a enfrascarse en una nueva investigación periodística para tratar de descubrir la razón del asesinato de una familia al completo en un pequeño pueblo. Son tales las ganas de Ellison por pasar a formar parte de la esencia de lo que estudia, que no dudará en irse a vivir a la casa donde la familia fue asesinada. En plena instalación en su nueva vivienda nuestro escritor se encontrará con una vieja caja repleta de bobinas de super 8 y un reproductor. El visionado de estas películas caseras descubrirá a Ellison el verdadero horror de lo que pretende investigar… y algo más.

Cartel español de Sinister
Cartel español de Sinister

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Otra de las películas que más disfruté en el pasado Festival de Sitges fue el remake de Maniac (1980), el ya cult film gore de William Lustig que protagonizó en su momento un gran Joe Spinell ofreciendo una de las interpretaciones más desagradables, grasientas y enfermizas salidas del celuloide. En esta era de insulsos e innecesarios refritos del pasado, Franck Khalfoun, viejo colaborador de Alexander Aja como actor en la sangrienta y truculenta Alta tensión (Haute Tension, 2003) o como director de Parking 2 (P2, 2007), se hace cargo de un potente remake que de paso sirve como demostración de que el POV shot puede funcionar francamente bien, y con sobresaliente impacto, en una película de estás características… un slasher directo, brutal y que no deja títere con cabeza… o cabellera.

Protagonizado por Elijah Wood, este nuevo Maniac (2012) es tan salvaje, sucio, crudo, incomodo y enfermizo como lo fuera el film de Lustig. Alexander Aja y su inseparable colaborador Grégory Levasseur, trabajan sobre el guión original escrito por C.A. Rosenberg y el propio Spinell, aportando modernidad y su particular estilo a la hora de hacer cine de horror moderno. Además, curiosidades de la vida, Wood sorprende al respetable saliéndose de su habitual registro interpretativo, aunque esto de serial killer, aunque sea comiquero, le viene al pelo, apostando por un estilo aparentemente nada acorde con sus anteriores incursiones en el cine. Sobre el resultado obtenido decir que el remake es fiel al film de Lustig, mismas obsesiones, mismo modus operandi, mismas grotescas vicisitudes personales pero actualizado gracias a los recursos cinematográficos de hoy en día. Lo que resulta más llamativo es el buen juego que da el uso de la cámara subjetiva, estamos ante una apuesta por este sistema del 99%, logrando que uno se sienta parte de la perversas perturbaciones de la mente del personaje de Wood aunque hay un genial homenaje en ese ligero 1% donde nos alejamos del punto de vista del protagonista. Como extra destacar la electrónica música del film, pieza fundamental que añade personalidad al producto final como lo hiciera la BSO de film ochentero compuesta por Jay Chattaway. Sólo eché de menos un cameo homenaje de Caroline Munro o Tom Savini, ya que del pobre Spinell ya solo nos queda echarle de menos.

Cartel de Maniac
Cartel de Maniac

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Este pasado fin de semana se estrenó otro de los films que pude ver en la 45ª edición del Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya , que digo ver, más bien sufrir. Estoy hablando de Paranormal Activity 4 (2012) de Henry Joost y Ariel Schulman, cuarta entrega de la conocida saga que tanto miedo ha echo pasar a millones de personas a lo largo del último lustro, y que de alguna forma se ha hecho con un importante hueco en el corazoncito de un amplio grupo de seguidores que disfrutan con este modelo de películas. Antes de comentar qué me ha parecido en el fondo esta cuarta parte de la franquicia, tengo que reconocer que no soy seguidor ni siento interés por este impulso al género del horror cámara en mano salido de la mente de Oren Peli y sobreexplotado de forma anual en modo máquina de churros. Diría más, ahora que nos esperan ya confirmadas Paranormal Activity 5 (2013) y el spin-off latino, auténticos sinsentido visto lo visto, confirmo más que esto está acabado y definitivamente hundido, creativamente hablando claro está. Hay que rendirse ante la evidencia ya que a nivel taquilla estamos ante un nuevo monstruo de hacer dinero… con un costo de 5 millones de dólares esto ha recaudado en un fin de semana 55 aunque todos aseguran que apunta a desplome en comparación con las anteriores ideas de la franquicia.

En fin, Paranormal Activity 4 es una engañifa más, un subproducto que le da caña a lo mismo de siempre pero que por primera vez se queda obsoleta en su planteamiento y, diría más, en su intento por causar verdadero pavor. No lo voy a negar, la película tiene un par de sustos que te hacen brincar pero para de contar. Insulsa, aburrida, transitoria, perezosa, repetitiva, más y más y más y más… lo tiene todo para ser olvidada rápidamente y comenzar a marcar la pauta de caída libre en la que puede entrar la saga si no hacen algo para remediarlo, aunque por mi parte como si optan por cerrar el chiringuito mientras apuestan por innovar con alguna idea diferente. Esta cuarta parte pretende sacarse de la manga nuevos orígenes de la cámara para el almacenamiento de las imágenes que nos harán pasar un mal rato… que si el portátil de turno, en este caso un par o tres, que si la XBox todo el día encendida e iluminando toda la habitación por las noches en modo discotequero, etc. El resto el pan nuestro de cada día, un vecino puñetero, espíritus burlones y aquí te pillo aquí te mato. Hora y media de suplicio en la que no merece la pena perder el tiempo.

Una no más Santo Tomás
Una no más Santo Tomás

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