El primer día surgió de la nada un director / guionista debutante llamado Ari Aster, un cineasta con una mirada fresca que aportar al género del terror. El segundo día Aster elaboró un drama retorcido, truculento, asfixiante e indiscutiblemente muy desesperante. El tercer día el bueno de Ari presentó el guión de su opera prima a la gente de A24 y esta fue automáticamente aprobada. El cuarto día este ya director a seguir logró juntar en pantalla a dos veteranos de la talla de Toni Collette y ese desaparecido, e infrautilizado, Gabriel Byrne. El quinto día Ari Aster completó el reparto con la presencia de un par de jóvenes hasta el momento desconocidos por el gran público, el muy sufrido Alex Wolff y la muy sorprendente Milly Shapiro. El sexto día Hereditary se rodó con el objetivo de convertirse en una de las películas referente del terror de este 2018. El séptimo día Ari Aster descansó y observó con detenimiento su obra y la congoja que causaba entre el público.

Pues sí, Hereditary es una singular joya del género de terror de corte posesivo. En la línea de grandes clásicos que todos conocemos, me ahorro títulos para no desvelar secretos de la trama, Ari Aster fragua una historia coral centrada en los cuatro miembros de una familia donde secretos varios ocultan a los miembros una realidad bastante grotesca. Hereditary es la historia de la cabeza de familia Annie (Collette) y su progresiva transformación tras la muerte de su madre. Con la familia como centro narrativo, ese punto de partida (el fallecimiento de la matriarca), sirve de detonante y entrada en una extraña espiral donde los acontecimientos más inesperados se suceden de forma vertiginosa y asfixiante. Traumas por doquier inflaman las relaciones, provocando la ruptura y poniendo en relieve lo frágil que es todo entre los Graham. Charlie (Shapiro) y la dependiente relación que tenía con su abuela, Peter (Wolff) y su singular suplicio / periplo pesadillesco cuasi real, Steve (Byrne) sufriendo por dentro lo indecible y viendo como todo a su alrededor se desploma de forma incontrolada. Pero en el fondo todo es Annie, emocionalmente destruida y brutal protagonista de esta historia paranormal y fantasmagórica. Pero ojo, porque a lo largo de este desesperado drama de destrucción familiar asistiremos también a crueles sesiones de violencia, mucha física, sí, pero muchas más emocional y en ocasiones enfermiza.

Pues eso, que Hereditary vale mucho la pena. Ideal para pasar un mal rato y sentir como la losa de la desesperación hace mella durante sus dos horas de metraje… hasta acabar por destruirlo todo.

Uno de los carteles de Hereditary
Uno de los carteles de Hereditary