Tras recibir todo tipo de halagos por los diversos festivales que la han disfrutado (se llevó el premio del público en el SXSW Film Festival), Upgrade de Leigh Whannell, puede que subtitulada en esta tierra como Ilimitado, llega a nuestras manos con idea de hacernos disfrutar de esta grotesca fusión de géneros donde se combinan la ciencia ficción (tanto extrema como sesuda), lo post-apocalíptico y las artes marciales. Salida de la mente y manos de un tipo como Whannell, hombre para todo nacido a la sombra de un James Wan del que es inseparable amigo, nos sirve para adentrarnos en una historia de múltiples matices y donde conviven sin molestarse la venganza, el dolor a diversos niveles, la propia cordura del protagonista y el control del subconsciente de forma falsa e insidiosa. Tras debutar en la dirección a los mandos de Insidious: Capítulo 3 (Insidious: Chapter 3), Whannell nos propone un proyecto diametralmente opuesto a todo lo que previamente había salido de su imaginación. Upgrade es completamente diferente a sus trabajos previos, esos aderezados con las puestas en marcha y continuaciones de dos de las sagas que han hecho grande al previamente mencionado Wan: Saw e Insidious.

Upgrade cuenta la historia de la pareja Grey (Logan Marshall-Green) y Asha Trace (Melanie Vallejo), del asesinato de la segunda y de cómo el primero queda tetrapléjico a manos de los mismos criminales. Ese punto de partida sirve para dar entrada a Stem (título original del film que fue cambiado porque en el fondo no decía nada y, al tiempo, personaje con la voz de Simon Maiden), una inteligencia artificial conectada al sistema nervioso de Grey que le ayudará a recuperar la movilidad, robótica y antinatural, pero movilidad al fin y al cabo. Este nuevo "poder", sirve para que Grey comience a elucubrar sobre el crimen no resuelto, llegando el momento en el que Stem se ofrezca como controlador de su cuerpo para solucionar situaciones claramente adversas. A partir de aquí Whannell jugará su mejores partidas.

Primero usando la baza de Marshall-Green. El actor, no abonado al éxito pero aun así protagonista de delicias como La invitación (The Invitation), vencedora del Festival de Sitges 2015, o superproducciones como Prometheus, sorprende con una interpretación suculenta, una en la que sobresale su desconcertada reacción ante el camino que toma su "controlado" cuerpo. Sí, en Upgrade asistimos a una colección de peleas donde la fisicidad y la brutalidad son la marca de la casa, merced a un eficiente y definitivo estilo de combate con un objetivo claro. Marshall-Green se aterroriza ante lo que su cuerpo hace de forma incontrolada pero, a la vez, necesaria para sobrevivir. Con este punto ganador, Whannel evoluciona la historia de Upgrade hacia derroteros cada vez más tortuosos. Ojo, seguramente no termine de sorprendernos, la obviedad suele ser el peor enemigo de estas películas, pero hay suficientes giros como para que el film termine siendo muy disfrutable. Desde luego Stem orienta, Stem da las pautas, Stem ayuda en situaciones complicadas, Stem no deja de ser una inteligencia artificial creada por la empresa del innovador Eron (Harrison Gilbertson). ¿Y?

Por eso es necesario ver Upgrade, para saber la repuesta a esta pregunta y sobre todo para disfrutar de algunas de las mejores secuencias de acción de los últimos años, así como para confirmar que la tecnología es parte necesaria de nuestras vidas… con lo que esto acabe suponiendo en el futuro.

El primer cartel de Upgrade
Un cartel de Upgrade para el mercado oriental