Pues nada, Hollywood sigue en sus trece. El rico universo de los videojuegos, uno que tiene su propia aura, continúa en el punto de mira de los grandes estudios y parece que nadie es capaz de lograr el más difícil todavía… hacer una adaptación decente.

Con un historial de intentos a cada cual más estrambótico le ha llegado el turno a "Rampage", el famoso arcade de la compañía Bally Midway. Así nace Proyecto Rampage (Rampage), perdonad por la masiva repetición del vocablo, intento de trasladar a formato cine algo tan simple como un videojuego donde controlas a una de tres criaturas monstruosas descomunales para arrasar ciudades completas mientras te pones morado comiendo a los indefensos ciudadanos. Ojo, las posibilidades eran infinitas, hasta a alguno se le podría haber ocurrido tratar de darle una vuelta al concepto de peli protagonizada por monstruos gigantes e innovar aunque fuera un poquitín, pero el camino elegido por Ryan Engle (Non-Stop), Carlton Cuse ("Perdidos"), Ryan J. Condal (Hércules) y Adam Sztykiel (Black Adam) ha sido sin embargo el más simple de todos. La fórmula escogida funciona, pones a Dwayne Johnson como cuarto monstruo, le das un toque de humor "grosero", unos notables efectos visuales, muertes a cascoporro y tienes la película hecha.

Proyecto Rampage debe verse como lo que es, un producto mainstream de entretenimiento plano. Una historia cero compleja, más simple que el mecanismo de un botijo, y donde un misántropo soldado de las fuerzas especiales que se ha transformado en primatólogo (Johnson) se desvive por un primate blanco que, contaminado por un virus cultivado en una estación espacial, se une a un lobo volador y a un cocodrilo para arrasar al ciudad de Chicago. Por ahí tenemos a Jeffrey Dean Morgan haciendo un papel grotesco, Joe Manganiello en uno completamente infrautilizado y que de ser explotado podría haber aportado un tono bastante molón al film, y mujeres como Malin Akerman o Naomie Harris que están, que no es poco. Y sí, con un argumento tan fabuloso y unos mimbres como los que pone Rampage sobre la mesa, no hay posibilidad de defraudar, pero ojo, debe disfrutarse sin pretender ver aquí una lucha en favor de la protección de los animales, o una crítica a las investigaciones con ADN. Es todo más simple, es una de monstruos que arrasan, matan y hacen cortes de manga… hay un momento para todo.

Nada más, proyecto Dwayne Johnson de gran pureza.

¡En Japón el estreno de Rampaga va a ser digno de la adoración de Gojira!
¡En Japón el estreno de Rampage fue digno de la adoración de Gojira!