Triste noticia de domingo. Larry Cohen, director, productor y guionista de varios films de culto en la era del terror y la exploitation de las décadas de los 70 y 80 ha fallecido a los 77 años de edad.

Larry Cohen, más duro que los protagonistas de El padrino de Harlem
Larry Cohen, más duro que los protagonistas de El padrino de Harlem

De sus manos salieron piezas clave de la serie B más icónica como Estoy vivo (It’s Alive), en la que un joven Rick Baker comenzaba a despuntar en esto de los efectos especiales creando al niño / criatura, La serpiente voladora (Q), indescriptible film de criatura alada y crimen ritual protagonizado por David Carradine y Michael Moriarty, The Stuff, probablemente una de las más paranoicas y disparatadas obras rodadas de posesión debida a una masa blanca que la gente come como quien se toma un helado (mítico Paul Sorvino), Regreso a Salem’s Lot (A Return to Salem’s Lot), secuela bastante floja de la adaptación de obra de Stephen King El misterio de Salem’s Lot (Salem’s Lot), esta obra de Tobe Hooper, o guionista de la gloriosa Maniac Cop de William Lustig. Por no dejar para el olvido su blaxploitation El padrino de Harlem (Black Caesar) con Fred Williamson a tope.

Larry Cohen, un genio de la serie BLarry Cohen, un genio de la serie BLarry Cohen, un genio de la serie BLarry Cohen, un genio de la serie B

Un currante como pocos que aun tendría un bombazo en el cine de serie A con su guión para la genial Última llamada (Phone Booth) de Joel Schumacher. En fin, un obrero como pocos en esa época donde el cine era pura creatividad, donde las cosas se curraban a dolor y donde con cuatro duros sacabas adelantes películas que tras 40 años siguen tan actuales y molonas.