La verdad, es francamente sorprendente que una producción del 2011 llegue en el 2013 a nuestro país cuando su destino principal hasta alcanzar las salas comerciales en los EE.UU. no era otro que el de los festivales especializados. Casos merecedores de ser estrenados en cines los hay a montones, así que cuando se da la casualidad, mil millones de gracias a Filmax, esta no debe ser desaprovechada. Por este curioso avatar del destino ahora mismo puede disfrutarse en pantalla grande Tú eres el siguiente (You’re Next, 2011), película de muy bajo presupuesto que pone de manifiesto que todavía es posible innovar en esto del género combinado del terror con generosas dosis de slasher.

Pero ojo, porque Tú eres el siguiente no es terror al uso, aunque dé miedo, sino más bien un thriller gore del subgénero malrollero de las "home invasion", lo que me recuerda recomendar la brutal y descorazonadora Secuestrados (2010) de Miguel Angel Vivas. En fin, esta truculenta y original historia, que no escatima en nada, se nutre además del personaje más inesperado del cine en muchos años, de una extraña combinación de comedia macabra ya que lo que ves, en el fondo, no debería tener ninguna gracia, y de la creación de nuevos iconos para el género, las máscaras blancas más populares del momento, algo realmente complicado entre tanta globalización cinematográfica.

Escrita por Simon Barret y dirigida por Adam Wingard, miembros estos dos de la nueva ola que florece con desparpajo con producciones la mar de entretenidas ideales para ambientes festivaleros y el medio VOD, Tú eres el siguiente es trepidante desde su principio hasta ese final de no te menees. El arranque nos hace prever por donde irán los tiros y, ya metidos en faena, juega con el ritmo cardíaco del espectador que ávido por saber más no ve el momento en que todo se ponga en marcha. Pero cuando se pone, aquí Barret y Wingard manejan a la perfección las dosis de sustos que te hacen saltar en la butaca merced a muchas cosas, entre ellas la carpenteriana música, entra uno en un modo non stop adrenalínico con altas dosis de tensión que menos mal que apaciguan con muy elaborados momentos de comedia negra. Y ojo, porque si en su momento nos enamoramos de Cécile de France y su excelsa y sufrida Marie en Alta tensión (Haute Tension, 2003), diez años después toca pasar página y tatuarse el nombre de Sharni Vinson a.k.a. Erin en el brazo, esa novia que todos querríamos tener en según que momentos de violenta nececidad.

Pues eso, película de culto al canto.

Uno de los carteles de Tú eres el siguiente
Uno de los carteles de Tú eres el siguiente

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