Alejado de todo posible convencionalismo aplicado al clásico producto palomitero llegado desde Hollywood, podría decirse que Oblivion (2013) no es este tipo de proyecto aunque da para unas cuantas raciones, aquí tenemos la nueva incursión en la dirección de Joseph Kosinski, director de la irregular pero agradecible Tron Legacy (2010), y uno de esos nuevos talentos que están llamados a acompañarnos con sus trabajos de aquí a las venideras décadas. Junto a él figura el actor por definición, ese modelo perenne llamado Tom Cruise que, como ya dijera tras ver Jack Reacher (2012), se mantiene más fresco que una lechuga y ocupando, merecidamente, ese lugar que con dificultad podría merecer nadie más en HollywoodTom sigue siendo estrella y lo demuestra a cada plano que ofrece. Acompañado por un escueto reparto, Andrea Riseborough y Olga Kurylenko en mayor medida o Morgan Freeman, Nikolaj Coster-Waldau y Melissa Leo en formato casi anecdótico, aunque no por ello menos importante para la historia, Cruise disfruta de un papel echo a medida, o eso se podría llegar a pensar si no fuera porque la idea de Kosinski es originalmente un cómic. Centrándome en el resultado, Oblivion es por lo pronto una apuesta arriesgada, un producto que, debe advertirse, se aleja por completo de esa idea que muchos de nosotros teníamos en mente… no es cine de acción y trasciende más hacia ese rango de films de ciencia ficción con aroma sesudo que pueden gustar más o menos, depende en estos casos de la originalidad e la idea. En esta ocasión sin bien aporta un fondo original y elaborado, por momentos te sientes atraído pero no acaba por enamorar, recupera bastantes ideas de proyectos que han cuajado en la mente del fan por lo que se echa en falta un poco más de arriesgada sorpresa.

El cartel para IMAX de Oblivion de Joseph Kosinski
El cartel para IMAX de Oblivion de Joseph Kosinski

Año 2070 y pico, la Tierra está muerta. tras la venida de los scavengers y la destrucción de la luna, el destino del planeta estaba marcado. Jack (Tom Cruise) y Victoria (Andrea Riseborough) viven en una plataforma, desde allí trabajan como equipo de soporte para drones militares que protegen la recolección de agua marina. Su objetivo, que el viaje a Titán del último grupo de supervivientes del planeta se pueda llevar a cabo. Todo sería placidez, no exenta de algo de tensión, si no fuera porque en el camino de Jack se cruza algo inesperado… algo que hace aflorar cuestiones que ya invadían los sueños del operario.

Y no se debe contar más. Kosinski y Universal Pictures ponen a disposición del espectador un derroche visual donde el artificio no ocupa un protagonismo por otro lado bastante innecesario. Esta vez se puede disfrutar de magistrales escenarios post-apocalípticos, la fotografía es sencillamente sobresaliente, y de algunos de los diseños futuristas más elaborados de las últimas décadas, esa casa en las nubes es una auténtica delicia visual y un desafío arquitectónico como los que se ideaban hace medio siglo. El resto es un imparable viaje por este mundo, más o menos entretenido, acompañados por la no se yo sí muy destacable banda sonora de M83. Salvo el tema final y alguna pieza concreta recuerda demasiado a composiciones relativamente recientes. En fin, se deja ver pero tampoco es para echar cohetes, algunos la agradecerán por alejarse del augurado convencionalismo, otros le achacarán que tras ver el trailer la mentira ha sido demasiado gorda.

Me quedo con el 2009…

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