Opinión


Justo antes de pirarme unos días de vacaciones, acudí con un buen amigo a disfrutar del primer segmento completo de Grindhouse (2007), el despiporre gore truculento dirigido por Quentin Tarantino y Robert Rodriguez. El film sirve de homenaje al cine de exploitation, serie B y Z que tan buenos ratos hizo pasar a medio mundo en una época donde se rodaba cualquier cosa y un poco más por cuatro duros. Planet Terror es, a bote pronto, una delicia dedicada al aficionado al gore en general, pero realizada con medio centenar de millones de dólares para que resulte mucho más efectiva. Con un reparto bien seleccionado y repleto de caras conocidas, durante hora y media de auténtico pastiche disfrutamos de pústulas, amputaciones, desmembramientos, canibalismo, asesinatos múltiples, torturas extremas y mucho, pero que mucho, humor negro.

Cartel de Planet Terror para España

La versión que disfrutamos por estas tierras es un poco más larga que su original americana. Con respecto a esta puede decirse que tiene más y mejor, aunque, básicamente, lo que marca detalle por su trascendencia está presente en ambas versiones. Tenemos el mismo famoso "missing reel" o bobina perdida, por lo que nos seguiremos preguntando como narices ocurre esto o aquello. Por lo demás, los nuevos detalles aportan alguna idea extra con respecto a las causas de varias situaciones que, en la versión americana, no te llegas a plantear por qué ocurren. Para los que nos cuesta los suyo entender el inglés, la versión en español desvela un guión absurdo, con diálogos de Perogrullo y que, pese a todo, resultan la mar de simpáticos. El reparto formado por Rose McGowan, Marley Shelton, Freddy Rodriguez, Naveen Andrews, Josh Brolin, Michael Biehn, Stacy Ferguson, Jeff Fahey, Michael Parks, Bruce Willis, Quentin Tarantino, Tom Savini, etc. Están todos geniales en sus papeles. Los efectos digitales de The Orphanage con el falso envejecimiento de las bobinas o los extremos efectos de maquillaje gore de Greg Nicotero y sus chicos de KNB EFX Group son una delicia. El trailer que contiene, el de Machete (2008) rodado por el priopio Rodriguez, mola aunque por ahora no me lo imagino como un film de hora y media.

Para el que disfrute con este tipo de cine, que es mi caso, Planet Terror es una auténtica maravilla. Incluso se puede decir, sin riesgo a quedar mal, que con diferencia es el mejor trabajo de Robert Rodriguez. Eso si, Planet Terror también nos vale como triste demostración de que este tipo de cine, que cuenta con el ciento y la madre de aficionados e incondicionales, no es un cine al uso y que guste a otros sectores del público. Por lo tanto, está abocado al fracaso pese a quien pese y no se puede plantear un film de esta guisa con un presupuesto estratosférico. Luego te das de bruces con la realidad y el palo, cruel pero verdadero, es de órdago. La fecha de estreno en USA no era mala, pero el querer agradar glorificando a un cine pensado para ser visionado en una sala barata y cutre no tuvo el resultado esperado. No se en otras partes, pero en España Planet Terror se ha estrenado el 3 de agosto, una pésima fecha ya que medio país está de vacaciones, en la costa, y pensando como sofocar los calores veraniegos. En el multicine donde la vi no se ganó la sala grande y, para colmo, fue un acierto colarla en una mini sala porque éramos 6 los sentados para disfrutar de esta epopeya de sangre y vísceras en el día de su estreno.

Recomiendo mucho verla, incluso recomendaré comprarla en DVD y disfrutarla con los amigotes que profesen ese curioso buen gusto por los higadillos y el pus salpicante. Planet Terror es una buena película. Bien rodada, bien pensada, bien trabajada y bien guionizada, pero que con una planificación novedosa y en tono revival que no ha funcionado para nada. Se ha cavado su propia tumba y, no se yo, pero me da a mi que no vamos a disfrutar de otro episodio de cine cutre realizado con un presupuesto de blockbuster en muchos años.

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El pasado viernes acudimos raudos y veloces a ver la quinta adaptación cinematográfica de las aventuras de Harry Potter creadas por la multimillonaria J.K. Rowling. Harry Potter y la Orden del Fénix (2007) es la película más corta de toda la saga, siempre que por corto aceptemos 138 minutos de metraje, pero que, sin embargo, se adapta del libro más largo y activo. No se puede negar que el film queda cojo y deja pendientes demasiadas cosas para que la sexta parte, Harry Potter y el misterio del príncipe (2008), resulte definitivamente clara. O se curran un buen "en episodios anteriores", y nos cuelan un resumen ultrarrápido para contarnos todo lo que se han dejado en el tintero, o pueden armar un caos de muy señor mío.

Antes de ponerme con lo que me ha parecido la película un par de detalles a destacar y, sin lugar a dudas, fundamentales. Al igual que ocurriera con Spiderman 3 (2007), donde Christopher Young sustituyó al magistral Danny Elfman, en Harry Potter y la Orden del Fénix, Nicholas Hooper, compositor básicamente dedicado al mundo de la televisión y debutante en un film de grandes pretensiones, toma la batuta en detrimento de John Williams y aporta, salvo en un par de ocasiones muy localizadas (el viaje de la Orden del Fénix por el río Támesis, el caos de los hermanos Weasley o el final del film), una banda sonora sin fuerza y casi ausente. Nuevamente un movimiento arriesgado que rompe los esquemas al espectador acostumbrado a escuchar ciertas fanfarrias cuasi geniales del por muchos odiado Williams. De paso, con detalles como este se demuestra que es sencillamente único en su estilo y aporte. Pero esta curiosa novedad no es casualidad, junto a Hooper tenemos esta vez como director a David Yates, otro debutante en una película de nivel que proviene, mira tu por donde, del mundo de la televisión y el cortometraje, y que cuenta desde hace años con Hooper para todos sus trabajos. El bautismo de fuego de Yates ha resultado bastante correcto, la película tiene sus inevitables momentos peñazo, donde no paras de cambiar de posición, pero hay partes donde la emoción te mantiene atento y pendiente de lo que se cuece en el mundo de los magos.

El ejército de Dumbledore

El retorno de los cada vez más talluditos Harry Potter (Daniel Radcliffe), Hermione Granger (Emma Watson) o Ron Weasley (Rupert Grin), me ha parecido por enésima vez un poco flojo. Igual soy un repugnante, pero Daniel Radcliffe crece y, sin embargo, expresa los sentimientos de una manera tan forzada que resulta completamente artificial. De Watson y Grin esta vez hay poco que contar, sus apariciones pueden contarse con los dedos y han perdido sorprendentemente protagonismo, en su lugar destacan Neville Longbottom (Mathew Lewis) y Luna Lovegood (Evana Lynch) que, no es por nada, lo hacen bastante mejor que sus compañeros. Lo mismo ocurre con Sirius Black (Gary Oldman), Remus Lupin (David Thewlis) o Alastor "Ojo Loco" Moddy (Brendan Glesson), la Orden del Fénix se ha quedado en poco más de 20 minutos de aparición dejando completamente de lado a personajes tan importantes como Nymphadora Tonks, la hispano británica Natalia Tena, o Kingsley Shacklebolt (George Harris). No recuerdo muy bien como estaba el tema en la novela… pero me da la sensación de que tenían bastante más protagonismo.

A nivel visual me ha gustado bastante más que Harry Potter y el cáliz de fuego (2005), que creo tenía una sobrecarga impresionante de efectos digitales, y como película me parece, junto a la por ahora insuperable Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), de lo mejorcito de la saga. El aporte misterioso enfatizado por un tono azulado, la secuencia final en el Ministerio de la Magia es muy buena, y el genial uso de las secuencias referentes a la Oclumancia para destacar el regreso de Lord Voldemort (Ralph Fiennes), no son del todo suficientes para llenar al fan al dejar casi de lado a los interesantísimos Mortífagos y Aurores. Para Bellatrix Lestrange han seleccionado a Helena Bonham Carter, una interesante adición a la saga que, no es por nada, tiene un elenco de actores cada vez más insuperable. Simpática y odiosa, eso es lo que se busca, la interpretación de Imelda Stauton como la chunga Dolores Umbridge, que hace de Howarts la mayor de las escuelas reformatorio de la Pérfida Albión. De nuevo brevísimas aportaciones de Alan Rickman como Severus Snape o de Emma Thompson, Maggie Smith y Robbie Coltrane como Sybil Trelawney, Minerva McGonagall y Rubeus Hagrid. Tampoco vemos un pijo al eterno rival teenager de Harry, el pedante Draco Malfoy (Tom Felton) y muy poco a su padre Lucius Malfoy (Jason Isaacs).

Con todo lo dicho en los anteriores párrafos queda patente el principal problema del film que ya comenté al principio del post. En 138 minutos, de los cuales 10 o 15 son títulos de crédito, no se puede dar cabida al ciento y la madre de actores y, menos todavía, a todos los hilos argumentales del libro. Por eso, aunque no está nada mal, te deja con cierto sabor amargo por todo lo que se han olvidado y obviado. El libro lo leí hace por lo menos 2 años… recientemente he comenzado el del Harry Potter y el misterio del príncipe y, pensando que la película me recordaría algunos detalles, me siento obligado a acudir a la obra escrita para recuperar el montón de cosas que se han dejado en el tintero y no recuerdo.

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Ayer me fui con dos amigos a ver Transformers (2007), uno de los blockbusters más esperados de este año. Antes de meterme en los tejemanejes del film hay que indicar que este es bastante sencillo, o incluso plano según se mire, y este detalle es lo que le hace ideal para una sesión de entretenimiento sin necesidad de estrujarse el coco, pagar, sentarse y disfrutar sin miramientos. El producto, dirigido por Michael Bay con sobrada espectacularidad y artificio, es un conjunto de secuencias de acción y comedia perfectamente hiladas que, durante dos horas y pico, entretienen sobradamente al espectador. Vamos, lo esperado.

Con una rápida primera fase centrada en la presentación de los principales personajes protagonistas, un Shia LaBeouf (Sam Witwicky) muy potable y particularmente simpático, y una Megan Fox (Mikaela Banes) de armas tomar, el film transita durante casi una hora por la comedia más adaptable a un film de acción puro y duro. Con algunos chascarrillos a lo American Pie (1999) de risa fácil muy destacables, y regado con detalles dignos de las mismísima Pixar que afectan a los espectaculares Autobots, vamos conociendo la razón de la visita robótica a la tierra. La búsqueda del Cubo de Energon, la Chispa Vital, que es la causa del nacimiento y muerte de Cybertron, el planeta de los Transformers.

Mikaela Banes y Sam Witwicky...

En medio de este batiburrillo de comedia y acción vemos como los Decepticons llevan con nosotros más de lo que pensábamos, transformados en vehículos de guerra habituales se dedican a buscar a su líder Megatron y la ubicación del citado cubo. Todas las apariciones del grupo Decepticon ofrecen impresionantes secuencias de acción que no dejan tiempo para el respiro, la primera secuencia sin ir más lejos, y con Blackout como total protagonista, es alucinante. A partir de la mitad del film, y con la aparición de una unidad de investigación secreta conocida como Sector 7, la parte viral de la publicidad de la película era esta agencia militar, se desencadena la batalla… Es en este punto donde el film pierde un poco de su fuerza, el tono de comedia previo combinado con la acción que le hacía particularmente entretenido se disipa, y en el momento en que se pone todo serio se hace un poco más pesadito. Quizás el problema radique en la aparatosidad de las batallas entre Autobots, ejército y Decepticons. Hay momentos en los que cuesta mantener la atención y distinguir quien pega a quien.

Con respecto a la factura del film decir que es impresionante y de 10. Los efectos especiales, y en particular los perfectos Transformers son un espectáculo. La gente de Industrial Light & Magic ha realizado un trabajo fabuloso, el detalle de los robots, las transformaciones y como interactúan con la película nos llevan a un nuevo punto del desarrollo digital… sin lugar a dudas estamos ante la favorita para llevarse el montante de premios técnicos en todos los festivales habidos y por haber. Con respecto al resto del reparto, pues hay de todo. John Turturro está simpático, lo mismo que Anthony Anderson, luego participan con menor importancia Rachael Taylor o Jon Voight. Como los tipos duros del lugar tenemos a Josh Duhamel y Tyrese Gibson que hacen lo que deben, pegar tiros, gritos y brincar por todas partes.

Optimus Prime

En definitiva, yendo a ver Transformers uno sabe de sobra que no va a disfrutar de una obra clave en la historia de cine pero, dejando esto claro y haciéndose a la idea de que es cine palomitero y de Michael Bay, lo que se espera lo cumple sobradamente, entretenimiento, acción a raudales, efectos especiales de infarto, simpleza absoluta y un producto que generará ingentes cantidades de dinero en merchandising. Bastante mejor que la insulsa Spiderman 3 (2007) y, todavía pendiente de comprobar en carne propia, Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (2007). Producto ideal para pasar el rato que confirma que Michael Bay sólo sabe hacer cine espectacular… ¿tiene algo de malo?

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28 semanas después (un póster)Como ya comentaba ayer, me fui con un par de amigos a ver 28 semanas después (2007), la secuela dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo de la innovadora 28 días después (2002) del británico Danny Boyle. Antes de centrarme en la película, indicar que la sensación al salir de la sala ha sido clara, el trabajo realizado por Fresnadillo en 28 semanas después es muy bueno. El inicio del film, sin ir más lejos, es sencillamente sublime. Hacía tiempo que una secuencia de presentación, que además dura lo suyo, no me resultaba tan atractiva e intensa. Desesperante y aterradora, varios minutos eternos donde no hay tiempo ni para respirar.

Al principio asistimos a los primeros momentos de la epidemia, más o menos coincidirá con lo ocurrido en el film original de Danny Boyle, un grupo de supervivientes ocultos en una casa de campo, entre los que se encuentra un recuperado Robert Carlyle, se ve sorprendido por un centenar de infectados que les harán la vida imposible. Después de ese instante de auténtico desenfreno, donde es escaso público aguantábamos la respiración, nos cuentan que ha pasado durante las semanas siguientes, el aislamiento de la zona, el control de la epidemia gracias a la intervención del ejército de Estados Unidos, el inicio de la repoblación de Londres manteniendo diversas zonas aisladas y la muerte por inanición del último de los infectados.

A partir de este momento la película abandona inteligentemente el tono desenfrenado y, durante un largo período, se dedica a mostrarnos los personajes protagonistas del film, sus vicisitudes, las relaciones entre ellos, el padre y sus hijos, la médico descontenta con las decisiones tomadas, o el tirador vigilante. Algunos sustos fáciles pero bien maquinados hacen que no perdamos el interés por lo que sabemos puede ocurrir tarde o temprano. Quizás de manera un poco forzada, pero creo que del todo aceptable, todo se irá a tomar viento y de nuevo el desenfreno nos visitará. Varios despropósitos, y algunas causalidades un tanto rebuscadas, provocarán de nuevo el caos y las vacías calles de Londres se verán de nuevo pobladas por brutales infectados rabiosos ansiosos por seguir contaminando a todo el que se le ponga por delante. Carreras, fugas, supervivencia o traiciones, tenemos de todo. Da igual de que bando seas, ante el desastre que se avecina Londres debe ser completamente limpiado.

El reparto mola. La película se centra sabiamente en pocos personajes, mucho mejor para no hacer un lío al espectador y para evitar que, como ocurre en muchas otras películas, haya roles que quedan completamente indefinidos. Robert Carlyle, padre superviviente de la infección inicial, se reencuentra con sus hijos tras las 28 semanas de aislamiento en las que Inglaterra ha sido controlada. Los chavales bastante bien, el joven Mackintosh Muggleton y su hermana Imogen Poots, no resultan cargantes y ofrecen un buen nivel. Luego tenemos a la médico, Rose Byrne, y a la madre Catherine McCormack, actriz que comenzó con fuerza pero ha ido perdiendo fuelle hasta quedarse en papeles secundarios, el tirador Jeremy Renner y el piloto Harold Perrineau, el actor negro de las dos primeras temporadas de Perdidos. Lo mejor de todo es que Fresnadillo ha optado por centrarse exclusivamente en ellos, los da a conocer lo suficiente como para que el espectador les tome cierto cariño y se ilusione o desilusione con su futuro.

La película aporta dosis de gore agradables, desde una secuencia brutal y de una mala leche impresionante a las claras y directas carreras de los infectados escupiendo sangre a todos los incautos que se dejan atrapar. Como conclusión, no me quiero definir en cuanto a si es o no superior a su predecesora, pero en muchos puntos la mejora con creces. Fresnadillo ha realizado una muy buena película de terror, ha sabido retomar lo contado por Boyle y aportar nuevos e interesantes detalles que no resultan para nada repetitivos y aburridos. Ahora todo queda en manos de Fox Atomic, lo que en un principio se encaminaba para convertirse en una tri o tetralogía, 28 días después, 28 semanas después, 28 meses después y, probablemente 28 años después, ahora puede encontrarse con un adiós inesperado y, visto lo visto, incomprensible… a ver en que queda la cosa.

 NOTA  Antes de despedirme comentar un extraño anuncio. Lo que en un principio se iba a titular Alien Vs. Predator 2: Survival of the Fittest, y que más tarde se actualizó a Alien vs. Predator 2: No Peace On Earth, finalmente se titulará Aliens Vs. Predator (2007). ¿Qué diferencia hay entre Alien Vs. Predator (2004) y Aliens Vs. Predator? Pues la S. No se, a ver si va a quedarse todo en una segunda chufla…

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Piratas del Caribe 3: En el fin del mundoAyer, cuales filibusteros sedientos de grog, nos aventuramos un reducido pero selecto grupo de colegas a intentar ver, medianamente cómodos y rodeados de teenagers hiperhormonados, la tercera y "definitiva" parte de la saga de los piratas caribeños, iniciada con rotundo éxito en el 2003 con la ciertamente genial Piratas del Caribe: la maldición de la Perla Negra (2003).

¿Qué decir pues de esta Piratas del Caribe 3: En el fin del mundo (2007) de Gore Verbinski? Hasta cierto punto, y como no esperaba mucho de ella, hay que reconocerle que no me ha disgustado del todo. Supongo que si no te creas expectativas, y teniendo en cuenta lo lamentable y soporífera que me pareció la segunda parte, esta tercera aventura puede resultar incluso pasable a nivel guión. Hay que darse cuenta de todas formas que la película ofrece más de lo mismo, una comedia de aventuras donde disfrutamos de varios cientos de chistes del mejor personaje de comedia creado últimamente, el impagable Capitán Jack Sparrow (Johnny Depp), y un amplísimo conjunto de espectaculares escenas de acción que ponen, al cine de aventuras, al frente del grupo de genialidades cinematográficas.

Retomando como lo dejaron al final de la segunda parte, el rescate de Jack Sparrow, prima el mayor de los caos con respecto a las intenciones que hay para justificar dicha misión visitando el mundo de los muertos controlado por Davy Jones (Bill Nighy). Que si unos quieren A, que si otros quieren B, que si el que quería A en verdad apunta a C pero pasando por B y transitando por D… un cristo de tejemanejes y cambio de bandos que no parece muy coherente que digamos. Los personajes protagonistas ganan y pierden en importancia sorprendentemente, la aventura de Will Turner (Orlando Bloom), que ya perdía fuelle en la segunda parte, aquí queda casi obviada. Bloom aparece contadas veces y no tiene casi protagonismo salvo por las secuencias finales. La delgadísima Elizabeth Swann (Keira Knightley) es sin embargo, junto a Sparrow, el centro de todas las miradas. Le pisa el puesto descaradamente a Bloom y se convierte en un personaje fundamental de toda la historia. Me alegra ver de nuevo a un necesario Barbossa (Geoffrey Rush), auténtico tono pirata que le da de nuevo fuerza al guión y a la historia, siendo de paso otro de los principales protagonistas. Luego tenemos sorprendentemente a Sao Feng (Chow Yun-Fat), y digo sorprendentemente porque muy a mi pesar tiene un papel demasiado corto, por no decir cortísimo… pensaba que iba a destacar como el nuevo malo junto a Davy Jones y nanai, si te he visto no me acuerdo y que te den arroz catalina, una chufla.

Tema a parte y dignos de destacar son los efectos especiales y digitales de ILM o The Orphanage. Los 300 millones de dólares que se han gastado se notan, no como Spiderman 3 (2007) donde no resultaban tan espectaculares. Aquí tenemos de todo, más miembros para el ejército de Davy Jones, escenas submarinas, barcos en medio del valle de la muerte, viajes por tierras polares, cascadas en el fin del mundo, batallas imponentes y una secuencia final sencillamente impresionante… lo del remolino y el duelo de barcos es de infarto y brutal. Aunque suene a previsible, otra de las grandes favoritas para el Oscar.

En fin, la historia es curiosa aunque tampoco es que sea para echar cohetes, no ayudan los 168 minutos que dura, se notan bastante pese a quien pese, y más todavía si te quedas para ver la escena extra al final de los créditos… casi me matan por esperar a ver eso. Tan pronto hay momentos que es entretenidísima, como otros donde se nota el movimiento general de impaciencia de la sala. Pues eso, espero que sea el cierre definitivo, aunque visto lo visto pueden volver cualquier día con una nueva muestra de aventuras pirata, todo dependerá de lo que quieran gastar y sobre todo ganar. Muy superior a Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto (2006), pero inferior a la fabulosa primera parte, si la consideran como el fin, pues quedarían de maravilla, si quieren continuar rizando el rizo… pues adelante, aventuras para contar hay millones y a un nuevo encuentro entre Jack Sparrow, Barbossa, Will Turner, Elizabeth Swann y familia se le puede no hacer ascos.

Nota: Antes de despedirme comentar que se estima una recaudación de 142 millones de dólares en su primer fin de semana. Con estas cifras, si quieren una cuarta parte la tendremos…

Nota 2: Walt Disney Pictures anuncia que Piratas del Caribe 3: En el fin del mundo ha recaudado 332 millones de dólares en 5 días de emisión. Alucinante…

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Uno de los carteles de Spiderman 3Para no ser menos, ayer fuimos parte de ese amplio grupo de gente que, a lo largo de todo el mundo, acudimos con buenas esperanzas al deseado estreno de Spiderman 3 (2007). Tras dos horas y veinte minutos de metraje, las primeras palabras que se me pasaron por la cabeza al pensar en la nueva aventura del héroe arácnido fueron… pero que ha sido esto! Aunque parezca arriesgado no lo es, y la gran mayoría de blogs en español que visito diariamente, por ejemplo Mad World o Más allá de Orión, coinciden, grado arriba grado abajo, con la opinión general de la gente… se esperaba bastante más de esta, seamos correctos, medianía.

Podremos admitir que tiene unos grandes efectos especiales, también que ofrece acción a raudales, incluso que es un film de la Marvel y esa es su, cada vez más demostrada, principal tara… pero lo que no trago es el pésimo guión que han realizado Sam Raimi, Ivan Raimi y Alvin Sargent. El batiburrillo montado no tiene ni pies ni cabeza. La historia es bastante anodina, tocando demasiados temas y centrándose, pesada y sorprendentemente, en la eterna y mal avenida relación entre Peter Parker (Tobey Maguire) y Mary Jane Watson (Kirsten Dunst)… que mal trabajan por dios! Pero el gran error para esta muy floja tercera parte es querer meternos con calzador a tres villanos. Dos tienen cierta enjundia, el Hombre de Arena (Thomas Haden Church) y Veneno (Topher Grace), el tercero sobra y no debería estar ahí. Del Hombre de Arena, que para mi ha sido el mejor villano de esta tercera parte, esperaba otro tratamiento… es increíble que pudiendo aprovechar el juego que da, adoptar múltiples formas, puños como objetos contundentes, etc., se limiten a tres secuencias en modo La momia (1999) que resultan hartamente repetitivas. Lo más destacable del personaje: su creación, francamente fabulosa, y ese gigante de arena de obra. Con respecto a Veneno decir que me ha parecido flojo de narices. No puedes reducir la presencia de un villano de semejante peso a unos escasos 20 minutos de metraje… todo al final y de esa manera da la impresión de que está completamente metido a la fuerza, como se rumoreó hace unos días. El nuevo Duende (James Franco), que sin lugar a dudas protagoniza la mejor escena de la película, los famosos 7 minutos revelados hace unas semanas, es, sin miedo a decirlo, lamentable. Visto lo visto, da la impresión de que el film había sido concebido de una manera y que, por obligaciones contractuales y de marketing, el resultado ha sido algo completamente diferente.

En lo que no me quiero parar mucho, porque es para cabrearse, son esos 30 minutos de film donde asistimos a la transformación que sufre Peter Parker a raíz de su extremo acercamiento al simbionte venido del espacio. Si ya en Spiderman 2 (2004), con aquella escena donde el protagonista va andando acompañado por el tema musical asociado a Dos hombres y un destino (1969), se nos calló el alma a los pies por lo ridícula que resultaba, ahora rizan el rizo y nos ofrecen un imposible de casposidad pedorra donde el mal actor Tobey Maguire se atusa el pelo, se viste de negro y se pone lentillas azul oscuro. Con esto, varias frases cochambrosas de malo malote, un baile Bee Gee vergonzoso que intenta ser simpático, o unas cuantas escenas rocambolescas, como la de Peter tomando un vaso de leche con galletas en plan alumno rebotado, tenemos que llegar a la conclusión de que: o no saben como rellenar metraje, o se quieren hacer grotescamente los graciosos.

La fuerza que, como director, transmitía habitualmente Sam Raimi en sus films, ese estilo peculiar manejando la cámara o esa forma característica de realizar las cosas desde puntos imposibles, aquí destaca por su ausencia, bueno miento, hay una escena que es Raimi 100%. Es tal el exceso digital de esta tercera parte que, si contamos el tiempo que los actores están en pantalla, no llenamos ni una hora de metraje. El despropósito se completa con un montaje alocado y repleto de secuencias superfluas, o con una música realizada por Christopher Young que no tiene, ni por asomo, un ápice de la fuerza que trasmitió Danny Elfman en las dos anteriores composiciones.

Por lo tanto, personalmente, y con la sensación general trasmitida en la sala de cine a la que fuimos, risotadas, chascarrillos, bostezos, aplausos de doble sentido, etc., tengo que decir que Spiderman 3 es una mala película, y, por lo tanto, la peor de la saga. Estoy francamente defraudado.

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Nuevo día de trabajo pero con un festivo a la vista bastante interesante. Antes de publicar un post con las noticias aparecidas en las últimas horas, y que valen bastante la pena reseñar, un par de comentarios críticos del fin de semana.

Primero, el pasado viernes fui a ver La fuente de la vida (2006) de Darren Arofnosky y alucinado me quedo ante el bombo y platillo que se le da a este director. Personalmente creo que está totalmente sobrevalorado, Pi (1998) es un muermazo de muy señor mío, Réquiem por un sueño (2000) una paranoia de tomo y lomo, y The Fountain, prefiero este título al complementado en español, es tediosa hasta decir basta. ¿Innovación?, ¿diferencia?, ¿trasgresión? Más bien simples y llanas rarezas.

¿El sentido de la vida? ¿eterna?

La idea de una triste historia de amor en tres épocas diferentes, bueno digamos mejor "una más dos", y protagonizada por los mismo personajes, Hugh Jackman y Rachel Weisz, es llamativa, pero cuando se te va la pinza y comienzas a divagar con neuras de la vida eterna y la muerte más flipantes viajes astrales se arma la marimorena. Detalles increíbles como es el uso cansino de las mismas secuencias de rodaje durante un tercio del film, deja vú desesperantes, tampoco ayudan al resultado final. Si a esto le sumamos la mayor paranoia vista hasta el momento de un viaje espacial, con auténticas referencias pictóricas al universo Monty Python, y un desvarío en modo karma hindú, pues tenemos lo que tenemos… un peñazo de muy señor mío que, sin embargo, mucha gente ha encumbrado, aunque otra tanta abucheado.

Por lo tanto, me sumo al punto discordante que la ha aborrecido. Aunque pueda resultar visualmente artística, las historias de amor sean conmovedoras, y el planteamiento de la posible vida eterna o su búsqueda científica molen, su traslado en manos de Arofnosky a la gran pantalla no. No se yo si se querrá tal proceso, pero el film cansa, aburre e incluso duerme. Un tostón!

Segundo, ayer me pasé por el Auditorio de Galicia a ver Las Zapatillas Rojas del Ballet Madrid, basado en el famoso relato de Hans Christian Andersen. Si tenéis la oportunidad de verlo en otras ciudades no le hagáis ascos a un cambio en el tercio de la cultura. Vale mucho la pena, y ofrece una puesta en escena genial uniendo el ballet clásico con los seriales de radio de los años 50, una especie de fusión teatro – ballet. Me quedé gratamente sorprendido.

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Ayer me acerqué con un par de amigos por la sala de cine para ver Sunshine (2007), la nueva película del curioso Danny Boyle. Personalmente, y como aficionado, creo que estamos ante una de las mejores películas de ciencia ficción espacial de los últimos años, con un estilo que une el fondo psicológico de clásicos como 2001: una odisea en el espacio (1968), con el inquietante y desesperante terror / tensión de Alien, el octavo pasajero (1979). Sin embargo, ante todo esto que sin lugar a dudas la encumbra, tiene un detalle desastroso que le hará eternamente de lastre. Un detalle que no desvelaré pero que, de haber sido planteado de manera más sencilla y lógica, podría resultar francamente factible y no hacerla parecer un poco ida de olla. En definitiva, un gustazo con un regustillo amargo que, aunque pese, no hace desmerecer en nada visionar una muy buena película.

Nunca los efectos digitales habían apuntado tan alto...

El film narra el desenlace final de una misión espacial que ha partido de la tierra con la intención de reactivar un moribundo sol gracias a una especie de bomba "big bang". Este planteamiento, directo, tajante y resolutivo, nos descubre a una tripulación protagonista, formada por 8 astronautas / científicos, que verá como cambian las cosas al tomar decisiones arriesgadas. El reparto está genial, desde el sorprendente Chris Evans, la veterana Michelle Yeoh, Rose Byrne, Cliff Curtis, Troy Garity, Hiroyuki Sanada, Benedict Wong y, como no, el actor fetiche Cillian Murphy.

La película, en palabras de Boyle, nació para demostrar que, con un presupuesto menor al habitual americano para este tipo de producciones, se puede hacer un gran film. Está claro que todo maestrillo tiene su librillo, pero parece ser que Danny Boyle posee un tomo francamente amplio… tras 28 Días Después (2002), donde redefinió sabiamente el concepto del zombi habitual, ahora vuelve a recuperar a la ciencia ficción del mundillo de la parafernalia y la acción desenfrenada. Con un buen guión de su colega Alex Garland, y la nada despreciable cifra de 50 millones de dólares de presupuesto, unos 37 millones de euros, han logrado crear una atmósfera perfecta. Si esto, además, lo riegas con unos efectos digitales de primerísimo nivel realizados por la empresa británica Moving Picture Company, el resultado es deslumbrante…

No es por nada pero, el cine británico demuestra, al igual que el mexicano este pasado año, que cuenta con varios directores francamente buenos. Danny Boyle, Neil Marshall o Edgar Wright,  con sus limitaciones, aportan mucho al cine moderno ajeno al dominio americano. Sus producciones son revitalizantes, llamativas, frescas y novedosas, recuperando el buen hacer por alguno de los géneros mas maltratados y complejos.

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El pasado viernes acudimos raudos y veloces para ver de primera mano, y con ánimo comiquero, como se las gastaron los espartanos en la famosa batalla de las Termópilas. La genial y entretenida obra gráfica de Frank Miller y Lynn Varley ha sido fabulosamente trasladada al cine por Zack Snyder, un director medio debutante con un corta carrera a sus espaldas, El amanecer de los muertos (2004) y tres videoclips le avalan, pero que, sin embargo, se está labrando un caché a base de buen y fiel hacer.

El Rey Leónidas observas los barcos de Jerjes

Ahora mismo, 300 (2007) puede considerarse, sin ningún lugar a dudas, como la mejor adaptación de una obra gráfica cómic al cine. Esta aseveración hay que tomarla principalmente desde un punto de vista de fidelidad de traslado, luego para gustos en cuanto a contenido, pues eso… colores. La obra gráfica de Miller y Varley ha sido plasmada en la gran pantalla dibujo a dibujo y frase a frase, puedes ponerte a leer el cómic en casa y revivir sin problemas la película realizada, es tal cual, una delicia. Si, hay que reconocer que se han tomado licencias típicas y necesarias de estos entornos, los productores deben pensarse que hacer una fotocopia en celuloide no es tan "correcto" como incluir algunos detalles mucho más fílmicos. Eso si, del metraje total poco más de 10 minutos son material nuevo y no conocido.

Jerjes hablando con Leónidas

300 puede verse como el retorno a la época gloriosa del peplum de Maciste y Hércules. El tono que tiene con respecto a otras películas de género similar, como Gladiator (2000), le confiere el derecho a considerarse como el retorno a un tipo de films que ya estaban olvidados, básicamente ha ocurrido igual que el con el western hace ya unos cuantos años. Visualmente es tan innovadora como Sin City (2005), diferente en su concepción pero igualmente compleja. El uso del efecto digital en el 100% del metraje, no hay un escenario que no haya sido retocado, le da un tono casi artístico al resultado final. Las coreografías de los combates son perfectas, la combinación de cámara lenta con movimientos rápidos y precisos hacen que resulten llamativas. El film está regado por litros y litros de sangre de aspecto comiquero, me pareció genial el tratamiento digital de este elemento haciendo innovador su participación en el film… esas pausas son impactantes. Los efectos especiales de maquillaje también tiene mucho protagonismo… la élite del ejército persa, los inmortales monstruosos y su gigante, el verdugo de Jerjes, las pilas de muertos usados para ser muros, etc.

Los espartanos haciendo piña

Luego a nivel interpretativo pues hay poco que contar. El principal requerimiento de la película es tener un cuerpo esculpido y ser capaz de moverse con cierto sentido blandiendo lanzas y espadas que perforan cuerpos como si fueran de mantequilla y cortan piernas y brazos como bisturís recién afilados. Las dotes de actor quedan un poco en segundo plano al ser el efecto y la espectacularidad lo realmente llamativo. De todas formas hay que reconocer que Gerard Butler está bien como Rey Leónidas, Rodrigo Santoro como Jerjes, Michael Fassbender como Estelios, etc.

Efialtes, traidor de su pueblo

Aunque personalmente no me ha gustado la historia paralela inventada para darle cierto protagonismo a Gorgo (Lena Headey), la mujer de Leónidas, no me creo lo que pasa y menos todavía en una mujer de Esparta, el principal punto flaco del film no es culpa de su realización… la culpa es del doblaje español, es básicamente lamentable. Jerjes tiene una voz que no vale ni para una película futurista de serie Z y con actores de tercera. Las voces de Dilios (David Wenham) el narrador, Leónidas y el resto de guerreros espartanos son prácticamente iguales. Hay momentos en los que algunas situaciones y frases generan duda con respecto a quien las dice, un resultado un poco muy triste. Habrá que esperar para poder ver el film en todo su esplendor. Me despido con una recomendación… si os molan los efectos digitales, los storyboards, el maquillaje de efectos especiales y el arte conceptual no dudéis en compraros el libro 300, el libro de la película editado por Norma… imprescindible por 20€!

Publicado por Uruloki en
 

Hoy definitivamente ha sido el día elegido para ver Ghost Rider, El Motorista Fantasma (2007). Debe ser por las malas críticas que han ido apareciendo en sólo tres días, pero definitivamente no puedo decir que la película realizada por Mark Steven Johnson sea penosa. Eso si, puedo asegurar y prometer que es mala, insulsa, bastante anodina y un producto digno de una tarde de domingo donde no tienes donde caerte muerto. Quizás lo positivo sea reconocer que es simpática por momentos, Nicholas Cage es un chascarrillo de si mismo interpretando a Johnny Blaze, te puedes echar unas risas… ¿pero es realmente esto lo que se busca en una película de un héroe atormentado?

El Motorista Fantasma

Argumentalmente es la cosa más simple que te puedes imaginar. Si, está basada en un cómic, pero no por ello debe resultar tan chufla como termina siendo. Por alguna extraña razón la película me recordó a viejas partidas de rol, esto es algo personal que entenderán los afectados, y a aquellas maquinas recreativas de mata-mata donde el único objetivo era ir superando niveles de mayor dificultad hasta acabar encontrándote con el malo maloso, que no resultaba ser tanto como uno esperaba. Pues eso, el film que se puede ver en la sala de cine es eso… un pacto con el diablo, un acuerdo de por vida, un ahora te toca trabajar para mi y hacer entrar a mi hijo y sus amigotes diabólicos en razón. Con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Blackheart con Gressil, Wallow y Abigor

El resultado perpetrado por Mark Steven Johnson, como director de actores y guionista, es por momentos indescriptible. Peter Fonda interpreta a Mefistófeles… ¿y? No impone, no trasmite nada significativo que nos haga ver su verdadero poder y maldad. Uno que está más o menos respetable es Wes Bentley, Blackheart, el hijo del diablo, pero se ve rodeado por tres energúmenos, Gressil, Wallow y Abigor, que no pintan nada, sólo sirven para demostrar que el Motorista Fantasma sabe manejar sus poderes. No comprendo el poco juego que han sacado al conjunto de villanos del film, no valen ni para forrar pelotas. Los instantes más alucinantes e intensos, que los hay, los protagoniza casi en exclusiva Eva Mendes. Es inexplicable, pero de muy agradecer, poder ver a ese pedazo de mujer que es con trajes y blusas tres o cuatro tallas más pequeñas de las que realmente necesita… sus escotes son la cosa más explosiva de la película, y no se si lo que realmente pretendieron con este detalle es encender al personal y ponernos como teas en las salas de cine. Completa el reparto Sam Elliot, un tipo que sabe de todo pero que nunca explica la razón de tanto conocimiento… lo mejor de todo es que el simple de Johnny Blaze nunca se plantea el por qué. En fin, algo que si es destacable son los efectos especiales. Interesantes en muchos momentos aunque bastante cantosos en algunas secuencias donde todo es digital. Luego otro detalle divertido es la música de Christopher Young, ese tono western que intenta darle al film es simpático. Fijaros en el tema final de los títulos de crédito, creo que es el mismo que suena en la cabalgada del Motorista Fantasma y el Jinete Fantasma… es, no se, ¿fabuloso?

El Jinete Fantasma y el Motorista Fantasma

Pues eso, Ghost Rider, El Motorista Fantasma podría haberse titulado El Fantasma Motorista… puedes verla y ni te enteras que ha pasado. Otro nuevo desastre de la Marvel, supongo que recuperará el dinero invertido pero… ¿será suficiente para justificar una segunda parte?

Publicado por Uruloki en

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